miércoles, 22 de marzo de 2017

Pobre Patria mía

Terminé de leer esta muy buena novela histórica en la que su auor, Pedro Ángel Palou, cuenta la vida de Porfirio Díaz, tomando como voz narradora la del propio Díaz, quien rememora su biografía desde su exilio en París. Bien escrita, bien documentada, amena, apasionada, la novela permite no sólo conocer muchas facetas de la existencia del que quizá sea uno de los personajes más controvertidos de la historia de México, sino al mismo tiempo disfrutar de un relato de estilo elegante y claro.
  Un libro muy bueno y recomendable.

jueves, 16 de marzo de 2017

¿Quién teme a Don Draper?

Dice Brett Martin, en su extraordinario libro Hombres fuera de serie (Ariel, 2014), que las series dramáticas de televisión han madurado hasta convertirse en un arte distintivo por sí mismo, una expresión artística y cultural tan importante como la que realizadores cinematográficos del tamaño de Martin Scorsese, Robert Altman, Francis Ford Coppola y otros lograron en la década de los setenta o escritores como John Updike, Philip Roth y Norman Mailer consiguieron en los noventa del siglo pasado.
  El fenómeno de las series es una cuestión que rebasa el mero entretenimiento para alcanzar grados de calidad e inteligencia nunca vistos en la televisión, la cual hace mucho que dejó de ser la llamada caja idiota, cuando menos en cadenas como HBO, Showtime, AMC, FX o Showtime. Díganlo si no títulos que ya han alcanzado el estatus de clásicos, como Los Soprano, The Wire, Six Feet Under, The Wire, Deadwood, The Shield, Weeds, Dexter, Boardwalk Empire, Homeland, True Blood, True Detective, Breaking Bad, House of Cards, Shameless US, The Walking Dead, Game of Thrones o Mad Men.
  ¿A qué se debe este fenómeno surgido a finales de la década los noventa con el estreno de Oz en HBO? ¿Quiénes fueron los genios creativos que idearon una nueva manera de hacer televisión para sacarla del facilismo y de su sempiterna zona de confort, hasta convertirla en el modo de expresión más fino de la actualidad?
  Porque las series de alta calidad no surgieron de la nada, no son un acto de generación espontánea. Detrás están nombres que quizás aún no consigan la popularidad de los que referí párrafos atrás, pero que no tardarán en ser reconocidos como es debido (algunos de hecho ya lo son). Apelativos como los de David Chase, David Simon, David Milch, Shawn Ryan, Beau Willimon, Jenji Kohan, Mathhew Weiner, Frank Darabont, David Benioff o Vince Gilligan representan a una nueva generación de grandes talentos (algunos cercanos al genio), generación que ha hecho una verdadera revolución y ha creado, también, a una nueva generación de televidentes mucho más críticos y exigentes.
  A diferencia de Scorsese o Altman, reconocidos como directores de cine con una obra individual y de autor que viene desde la nouvelle vague francesa de los años sesenta, con los Truffaut, los Godard y los Rohmer, gente como Chase, como Milch o como Gilligan no son directores o realizadores: ellos están en otra parte, son showrunners, tipos que se encuentran más en contacto directo con los guionistas –y son guionistas también– que con los directores de escena.
  Esta es una de las características más distintivas del nuevo arte televisivo: la importancia del guionista como sine que non de la industria, la producción y el arte de las series. Este hecho queda muy bien explicado a lo largo de las casi 400 páginas de Hombres fuera de serie. En su libro, Martin explica con detalle el origen y desarrollo de este interesantísimo fenómeno y cómo las cadenas televisivas más arrojadas y visionarias abrieron las puertas a una punta de locos que traían otras ideas y otras propuestas. Ya no más programas convencionales y predecibles, con héroes aceptables para el público más conservador y, sobre todo, para los patrocinadores más rancios. Se trataba de desafiarlo todo y de convertir a antihéroes, a tipos incluso socialmente detestables, en los nuevos protagonistas de la pantalla chica. De ahí el surgimiento de un Tony Soprano, calvo, gordo, grosero, ignorante, cruel, pero favorito de los televidentes. De ahí la aparición de un Walter White que de hombre mediano, gris y apocado, se transforma en villano ambicioso, corrupto y despiadado. De ahí, asimismo, la presencia de un Don Drapper elegante, frío, egoísta, amoral, con un pasado oscuro, pero a la vez (o tal vez por eso) seductor y fascinante.
  ¿Cómo es que una serie acerca del mundo de la publicidad en los años sesenta pudo resultar no sólo atrayente sino adictiva? Porque eso fue Mad Men a lo largo de sus siete intensas temporadas (2007-2013). Una emisión que paradójicamente fue rechazada cuando su creador, Mathhew Weiner, la propuso a HBO, la mismísima cadena que trastocó al mundo de la TV con Sex and the City, Los Soprano y The Wire, entre muchas otras.
  A mediados de la década pasada, HBO había sido tomada por un grupo de ejecutivos que ya no quería arriesgar tanto y ni siquiera se tomó la molestia de revisar con atención el guión del programa piloto de Mad Men, mismo que Weiner llevaba en su portafolios desde hacía varios años. Sería otra cadena menos importante, AMC, la cual buscaba encontrar un programa con la fuerza de Los Soprano, la que por cosas del destino tendría acceso a aquel guión hasta entonces infortunado. El proyecto fue aceptado y Mathhew Weiner nombrado su showrunner. Lo primero que hizo fue buscar a un actor a quien nadie conociera, para que se hiciese cargo del papel principal, el de Don Drapper. Cuando se efectuó el casting y luego de ver a diversos actores, la decisión recayó en Jon Hamm, un oscuro histrión sin currículum y al que los ejecutivos de AMC consideraron “poco sexy”. Sin embargo, en cuanto lo vio, Weiner supo que Hamm era Drapper e impuso su determinación.
  Mientras tanto, el propio Weinner había formado su equipo de guionistas y este se dio a la tarea de escribir los capítulos de la primera temporada. Alumno de David Chase, el creador de Los Soprano, su poder y su presencia llegó a tanto que la campaña publicitaria inicial de Mad Men no se basó en el personaje de Don Drapper o en alguna de las bellas mujeres que aparecían en la serie. La leyenda de la campaña fue: “Una serie de Mathhew Weiner”.
  Mad Men resultó algo único (en México podemos verla completa por Netflix). El cuidado que se tuvo para recrear los ambientes, la moda, el lenguaje, los usos y costumbres de los años sesenta, no deja de asombrar, para no hablar de la elegantísima puesta en escena (cada encuadre es como un cuadro de Edward Hopper). Del casting no se diga: todos los personajes están perfectamente caracterizados y la historia (con sus subtramas) jamás decayó durante los siete años que duró la emisión, con referencias históricas como el asesinato de John F. Kennedy, la lucha por los derechos civiles, la visita de los Beatles a los Estados Unidos o la llegada del hombre a la luna.
  Mad Men demuestra lo que afirma Brett Martin: que las series son el mayor modo de expresión artística de nuestro tiempo.

(Publicado el día de hoy en la sección "El ángel exterminador" de Milenio Diario)

martes, 14 de marzo de 2017

Dos experimentaciones pop

The xx: I See You (Young Turks, 2017)
La música de The xx puede parecer un tanto millenial. El grupo británico, liderado por Jamie xx y con las destacadas voces de Romy Madley Croft y Oliver Sim, nos presenta este su tercer larga duración, un trabajo en el cual la agrupación se arriesga a ser más experimental e incluso más rítmica.
  I See You es una obra sosegada, apasionada e intensa. Esta vez la producción ha dejado de ser austera y juega más con la producción y la instrumentación, tanto que el trío se atreve incluso a introducir inesperadas referencias a Hall & Oats en el tema “On Hold”.
  Otra novedad es que no todas las canciones apuestan por la melancolía y las atmósferas oscuras y hay canciones alegres. Tan alegres, por supuesto, como pueden ser al provenir de The xx. Pero ahí están bellos cortes como “Say Something Loving” o “I Dare You” para demostrarlo, así como hay composiciones en las que la voz de Croft luce en toda su plenitud.

The Flaming Lips: Oczy Mlody (Warner Music, 2017)
Con este espeso álbum, The Flaming Lips regresa a la música intrincada de sus álbumes Embryonic (2009) y The Terror (2013). Oczy Mlody es más melódico que sus dos antecesores, mas no se aparta de esa música que avanza con pesada lentitud, con instrumentaciones que remiten lo mismo al rock progresivo que al hip-hop con arreglos orquestales que jamás resultan pomposos.
  Wayne Coyne y los suyos dan rienda suelta a su inventiva psicodélica, con esas voces y falsetos que suavizan las atmósferas siniestras y acercan la música a un pop rock experimental de alta calidad.
  Con diversas bases de sintetizadores, el disco vive sus mejores momentos con temas como “There Should Be Unicorns”, “How??”, “We a Family” (en la que los Labios Flameantes vuelven a colaborar con la cantante pop Miley Cyrus) y la homónima pieza inicial. Mas no hay desperdicio en el resto de las piezas que constituyen el plato.
  Densos y experimentales los retornos de The xx y The Flaming Lips.
 
(Publicado el día de hoy en mi columna "Gajes del orificio" de la sección ¡hey! de Milenio Diario)

domingo, 12 de marzo de 2017

Domingo agripado

Llevo ya varios días afectado por una fuerte gripe, agravada por la mala noticia que recibí hace unos días y que prefiero no hacer pública. En fin. Pasé el día en cama, viendo futbol y series. Ando bajo de ánimo, necesito recargar las pilas.

sábado, 11 de marzo de 2017

El puntero no suele ser el campeón

Para mi querido Héctor de Mauleón, en solidaridad.

Está visto y comprobado que en México, con el sistema con que se lleva a cabo la contienda, aquel que en un principio se mantiene a la cabeza y lidera por encima de sus rivales no suele lograr su cometido y termina por quedarse en la orilla.
  De nada sirve ser el primer lugar en las encuestas al arranque, cuando los otros aún están fuera de ritmo o ni siquiera se convierten en protagonistas. El secreto no es empezar como líder, tampoco seguir como tal a la mitad de la competencia, sino arrancar de a poco para ir tomando ritmo paso a paso, sin hacerse notar demasiado, a fin de que los otros contendientes se confíen y no estén preparados para la sorpresa que suele darse en la recta final por alcanzar la grande. Ese es el que suele obtener la victoria, el que tiene un mejor cierre suele resultar triunfador.
  Veamos la situación actual. Estamos todavía lejos de la fecha final y aunque podemos apostar por uno u otro, la verdad es que nadie tiene la certeza de quién será el vencedor. El tiempo que falta es factor decisivo. En ese lapso, el que ahora va en lo alto empezará a desgastarse y los de abajo iniciarán el camino cuesta arriba, para intentar un final llena de fuerza, vitalidad y poderío.
  Leo a muchos supuestos especialistas que ya dan como ganador al actual puntero. Si la competencia terminara la semana próxima, muy posiblemente tendrían la razón. Pero como quedan largos meses por delante, yo sería mucho más cauto en mis pronósticos, aun cuando las apuestas y las encuestas digan lo contrario.
  Claro que ya hay una actitud triunfalista en el que ostenta el liderato. Soberbio y jactancioso, se siente ganador antes de tiempo y no aprende que no es la primera vez que se encuentra en esa situación y termina por quedarse con las manos vacías. ¿Que esta vez puede ganar? Sí. ¿Que la tercera puede ser la vencida? Pues sí, también. Pero las Chivas del Guadalajara deberían ser más prudentes y no cantar victoria antes de tiempo. Digo.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario)

viernes, 10 de marzo de 2017

Para dártelas de entendido en rock (2)

Si en una reunión o en una cita quieres impresionar a la gente y parecer un verdadero experto en rock, apréndete algunos datos y anécdotas que seguro dejarán con la boca abierta a los demás y harán que te vean como todo un conocedor. He aquí mi segunda contribución a la causa (de nada):

El álbum Highway 61 Revisited de Bob Dylan (1965) lleva ese título en honor a la carretera (Ruta 61) que cruza el estado natal de este músico, Minesota, y llega hasta el delta del río Mississippi, en el sur profundo de los Estados Unidos. 

jueves, 9 de marzo de 2017

"Emiliano" con estudiantes de la FES Aragón

Me reuní a mediodía con varios estudiantes de Comunicación de la FES Aragón, alumnos de mi querido amigo Salvador Mendiola. Vinieron a comprarme ejemplares de Emiliano y se llevaron quince en total. Platicamos un rato, respondí a varias preguntas y me tomé fotos con ellos. Fue un momento muy grato que agradezco a estos jóvenes llenos de frescura. Por momento como este ya valió la pena haber editado el libro.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Un miércoles a tope

A mediodía, vinieron a entrevistarme sobre Emiliano para el programa de la periodista Estela Livera en el canal 40 (ahora ADN 40). Más tarde, me llegó un pedido de treinta ejemplares del libro. En la tardecita, entrevista telefónica con un reportero de cultura de un diario de Saltillo, Coahuila, sobre el mismo tema. Luego vino mi querida amiga Rebeca y se llevó un ejemplar y, ya en la noche, cené aquí con Pau. Un miércoles a tope.

martes, 7 de marzo de 2017

De Tigresas orientales, Wendys Sulcas y rockcito

A mediados de los años setenta, fuimos muchos los que por cuestiones más ideológicas que musicales sucumbimos ante la ola imparable del folclor “latinoamericano” que nos llegó desde Sudamérica, luego de los golpes de estado en países como Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay, Brasil y Perú. Escuchar esa música y a sus intérpretes, complementado con las canciones de la nueva trova cubana y del propio folclor mexicano intelectualizado, se convirtió en el deber de todo revolucionario socialista y antiimperialista que se respetara.
  Fue una pesadilla que duró algunos años y fue cayendo por su propio peso, debido a su cursilería militante y su dogmatismo galopante, pero también a lo aburridísimo de la propuesta en lo estrictamente musical. Aquellas cancioncitas monótonas, aquellos ritmos adormecedores, aquellas instrumentaciones tan llenas de quenas y charangos, de arpas y bombos legüeros, de bailecitos bolivianos y zambas argentinas, de cuecas chilenas y valsecitos peruanos que se escuchaban en las peñas defeñas y en estaciones como Radio Educación, fueron quedando en el olvido y sólo algunos aferrados izquierdosos las conservaron como inexplicable soundtrack de sus combativas vidas.
  Cuando parecía que aquella ola quedaba sumida en un muy sano olvido, resulta que en el Perú más subdesarrollado surgieron algunas reinas del humorismo involuntario, cuyas pedestres composiciones se volvieron virales en YouTube y ahora están siendo retomadas (¡que Chabuca Granda nos ampare!) nada menos que por miembros del rockcito mexicano como Natalia Lafourcade y Café Tacuba, entre otros. Como muestra están las canciones “Hasta la raíz” y “Tú sí sabes quererme”, de la primera, y “Futuro”, de los segundos. Nada que ver con lo que Paul Simon hizo alguna vez con “El condor pasa”, por cierto.
  No nos extrañe pues que las estelares del Vive Latino 2018 sean La Tigresa del Oriente, Wendy Sulca y hasta Laura Bozzo con un remix de “¡Que pase el desgraciado!”.
  Ay, nuestro rockcito...
 
(Publicado hoy en mi columna "Gajes del orificio" de la sección ¡hey! de Milenio Diario)

lunes, 6 de marzo de 2017

Daydream Nation

Para muchos la obra maestra de Sonic Youth, el doble álbum Daydream Nation (1988) es un trabajo que redefinió los rumbos de la banda –después de cinco discos en los cuales el noise, los fuertes ataques de guitarra, los cambios rítmicos, las estructuras atípicas y las atonalidades eran la constante–, pero también redefinió el desarrollo mismo del rock, en especial de esa vertiente conocida como alternativa y que a finales de la década de los ochenta aún podía ostentarse como tal.
  Daydream Nation es algo así como el equivalente subterráneo del álbum blanco de los Beatles, dada la variedad estilístiica de los doce cortes que lo conforman. Nada que ver con que el grupo diera concesiones al mainstream. Simplemente se trataba de ampliar el espectro musical de la banda con mayores experimentaciones y con la idea de abarcar géneros como el punk o las formas clásicas de la canción popular. Es por ello que temas como “Teen Age Riot” (con un cierto sonido que la acerca al rock pop) o “Silver Rocket” tuvieron tanto impacto entre un mayor número de gente que la que hasta ese entonces seguía al cuarteto neoyorquino.
  Por supuesto que aquí están también los largos pasajes monocromáticos e hipnóticos que han sido característica fundamental de Sonic Youth desde que grabara Confusion Is Sex en 1983, lo mismo que las repentinas explosiones de guitarras que le dieran su sello noise. Otros cortes destacables son “Total Trash”, “Hey Joni”, la siniestramente hermosa “Candle” y la muy peculiar experimentación en estudio de “Providence” (algo así como la “Revolution No. 9” de Sonic Youth).
  Un álbum de puro y absoluto avant rock.
(Reseña que escribí originalmente para el Especial de La Mosca en la Pared No. 39, publicado en abril de 2007 y dedicado a Sonic Youth)

domingo, 5 de marzo de 2017

En Tlalpan

Domingo en Tlalpan, a donde fui a visitar a mi mamá e Ivette. Antes pasé un rato a la casa de Rosa, donde estaba su primo Sergio Tovar. Hacía años que no nos veíamos. Me contó que se va a trabajar al consulado de México en Los Ángeles y cuando le conté de mi nueva novela, me pasó los datos de una amiga suya en Guanajuato, para que inviten a presentarla a la Alhóndiga de Granaditas. Ojalá se logre.
  Con mi mamá la pasé muy bien y hasta le tomé la foto que engalana este post. Quién diría que tiene 95 años.

sábado, 4 de marzo de 2017

Juguemos a la Icazita

Emilio Álvarez Icaza se ha lanzado al ruedo para proclamarse candidato independiente a la presidencia de la república, algo que muchos comentaristas ya tenían previsto y que él había negado sistemáticamente, en una reedición de aquel “a mí denme por muerto” que empleaba Andrés Manuel López Obrador en sus tiempos de jefe de gobierno del ex DF. Mentirosillos ambos, según se ve.
  El caso es que el antiguo presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito federal y, más recientemente, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, esa que tanto ha complicado las investigaciones sobre el destino de los 43 normalistas de Ayotzinapa quién sabe con qué fines (bueno, algunos dicen que el fin principal era, precisamente, el lanzamiento de Álvarez Icaza a la grande), ya está en la misma fila de Jorge G. Castañeda, El Bronco, Don Noroñas, el joven Kumamoto y Denise Dresser, más los que se acumulen esta semana.
  Con su look a la Panchito Madero, don Emilio ya pintó su raya con respecto a AMLO, al decir que éste –lo cual es cierto– forma parte de la misma clase política (the power mafia) a la que tanto critica y que por ello se deslinda de él para conformar un nuevo “movimiento” que por ahora no pasa de ser una etiqueta más en el proceloso mar de la polaca a la mexicana: Ahora.
  Ahora o nunca, parece decir este sociólogo y maestro en Ciencias Sociales, quien se muestra muy seguro de captar el voto de las mayorías, algo que todos sabemos no habrá de suceder. Lo que sí sabemos es que le puede robar algún pequeño porcentaje de sufragios al dueño de Morena, cosa que tiene un tanto afligidos a éste y a sus simpatizantes, a quienes yo diría que no se angustien, porque no es imposible que al ver sus mínimas probabilidades de ganar, Emilio decida sumarse al carro del tabasqueño y negociar con éste su futuro. Algo parecido a lo que ya anunció (pero sin candidatura independiente de por medio) el senador Miguel Barbosa con todo y su potente bici eléctrica.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario)

viernes, 3 de marzo de 2017

Para dártelas de entendido en rock (1)

Si en una reunión o en una cita quieres impresionar a la gente y parecer un verdadero experto en rock, apréndete algunas anécdotas que seguro dejarán con la boca abierta a los demás y harán que te vean como todo un conocedor. He aquí la primera de varias que iré soltando una vez a la semana (de nada):

El poderoso acorde final del tema “A Day In The Life” de los Beatles fue tocado por diez manos a la vez, en tres pianos, en los estudios de Abbey Road, en Londres, en 1967. Las manos en cuestión pertenecían a John Lennon, Paul McCartney, Ringo Starr, George Martin y el roadie Mal Evans.

jueves, 2 de marzo de 2017

Con mi primo Juan García

Mi querido primo Juan (García Menchaca), hijo de mi tío Luis (ver foto), me invitó a comer a un lugar de mariscos en la Condesa, frente a la glorieta de la Cibeles. Fue una comida muy afable, muy grata y muy rica. Me compró ejemplares de Emiliano y Matar por Ángela y palticamos largo y tendido. Espero volvernos a encontrar muy pronto.
  De ahí me fui rápidamente a Milenio, donde grabé una participación en el nuevo programa de Jairo para Milenio TV: El numerazo. Hablamos del gusto de los millenials por el horrendo pop de los años ochenta. Fue muy divertido.Aproveché para saludar a Claudia, Karina, Tona y Memo.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Leisure

El álbum debut de Blur (1991) no fue todo lo brillante que sus integrantes y sus productores pensaban. Cierto que contiene un par de temas magníficos (la protopsicodélica “She’s So High” y, sobre todo, la cuasi manchesteriana “There’s No Other Way”), pero el resto del material resulta poco atractivo y un tanto cuanto pretencioso.
  Posiblemente puedan salvarse otros cortes (como “High Cool”, “Fool” y “Slow Down”), pero en realidad hay demasiadas reminiscencias de agrupaciones apenas un poco anteriores, como The Stone Roses, The Happy Mondays o The Charlatans e incluso The Smiths. Blur no alcanzaba aún a definir un sonido característico, algo que sin embargo lograría apenas en su siguiente trabajo. Pero eso sí: “There’s No Other Way” es una gran canción.

(Reseña que iba a aparecer en la discografía del Especial de La Mosca dedicado a Blur y que ya no pudo ver la luz a princiupios de 2008).