Mostrando las entradas con la etiqueta Matar por Ángela. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Matar por Ángela. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de abril de 2022

Hugo García Michel en "¿Cómo Está La Banda?" Ep. 095


Mi querido Piro Pendás me hizo el honor de invitarme a su podcast Cómo está la banda, para su emisión No. 95. Tuvimos una larga y muy grata charla –en la que cuento mi historia de vida como músico, periodista y escribidor–que puede verse en YouTube o escucharse en Spotify y otras plataformas de audio. También se puede ver aquí, claro. Quedó muy divertida. Ojalá la puedan ver y/o escuchar. Mil gracias al buen Piro y su equipo de producción.

viernes, 4 de junio de 2021

Una descripción

 

Me gustó esta descripción de mi libro "Matar por Ángela":

"Una novela negra humorística y divertida que nos habla sobre la pasión de los celos y esa propulsión por el crimen que muy en el fondo tenemos todos".

jueves, 25 de marzo de 2021

Cuando "Matar por Ángela" era "La suerte de los feos"

Me topé con este comprobante de entrega de Matar por Ángela (en ese momento se llamaba La suerte de los feos que ahora es el nombre de la novela que tengo inédita y que espero pronto publicar), para el concurso de Primera Novela que organizó Editorial Planeta en 1996. Sé que quedé entre los diez primeros lugares y algún día contaré lo que uno de los jueces me reveló muchos años después, acerca de que pude haber ganado pero -según me dijo- había consigna "desde arriba" para que ganara otra (la cual, sí, ganó). Curioso, la fecha del comprobante es del día que cumplí 41 años de edad.

martes, 19 de enero de 2021

Cien años de la Highsmith

Desde hace muchos años soy un lector apasionado de las novelas y relatos de Patricia Highsmith (es una de las fuentes de inspiración de mi novela Matar por Ángela). Hoy se cumplen 100 años de su nacimiento. Vino al mundo el 19 de enero de 1921 (17 días después que mi papá) y se fue en 1995 (cuatro años después que mi papá). La genial ama del suspense.

jueves, 5 de noviembre de 2020

Sandro Cohen

Cuando en 1996 mi querido amigo Eusebio Rubalcaba (q.e.p.d.) leyó el borrador de mi novela Matar por Ángela (la cual en ese entonces no llevaba tal título), me dijo que le había gustado mucho y que debía ser publicada. Como yo no tenía contactos en la industria del libro, Eusebio me recomendó con Sandro Cohen, quien por entonces era director editorial de Nueva Imagen. Fui a verlo a su oficina (creo que en la colonia San Rafael), le dejé el manuscrito y dos o tres meses después me llamó para que fuera a verlo. Me recibió con la buena nueva de que la novela le había gustado y que me la publicaría. Sólo me pidió que le cambiara el nombre que tenía y que también le cambiara el final, porque le parecía muy convencional. De lo demás, no me movió una sola coma. La siguiente semana le llevé una lista con veintitantos posibles títulos y eligió (afortunadamente) el de Matar por Ángela. También le gustó el nuevo final que escribí y que es el que quedó en definitiva. Todo parecía marchar a la perfección, hasta que a mediados de 1997 me llamó para decirme que le habían cortado el presupuesto para la publicación de nuevos autores, por lo que no podría sacar mi libro. Sin embargo, antes de que me deprimiera, me dijo que fuera a ver a Jaime Aljure, un editor colombiano que estaba arrancando una nueva editorial (Sansores & Aljure) y andaba en busca de nuevos proyectos. Lo demás es historia. Jaime me aceptó la novela y la primera edición de Matar por Ángela apareció a principios de 1998.

Nunca volví a ver a Sandro en persona, aunque su esposa, la escritora Josefina Estrada, me invitó un día a charlar con sus alumnos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, a quienes había dado a leer mi novela. Con Sandro, el contacto se limitó a esporádicos saludos y comentarios por medio de las redes sociales.

Hace dos o tres semanas supe que estaba hospitalizado y este jueves me enteré de su fallecimiento, a los 67 años de edad. No puedo sino lamentar que se haya ido tan pronto. Gente tan valiosa como él, quien tanto aportó a la cultura mexicana y al idioma español (su libro Redacción sin dolor es un clásico), tendría que vivir muchos años más. Lo lamento también por Josefina y por su hija (no sé si la tenían sólo a ella o si son más).

Descanse en paz el querido Sandro Cohen, entre sus libros y sus bicicletas.

domingo, 24 de mayo de 2020

Un mensaje de hace cinco años

Me escribe el lector y amigo de Facebook, Ivan Castelán, a quien agradezco sus palabras en todo lo que valen:

"Acabo de terminar de leer mi ejemplar de Matar por Ángela y sentí la necesidad de escribirte, no sólo para felicitarte, sino para constatar que personalidades como la de Humberto no son únicas y me identifiqué sobremanera en muchas situaciones, fue un viaje enajenante saber más sobre Ángela, pero más me emocionó el sorpresivo final. Debo decirte que no me enorgullezco de decir que es el primer libro que leo de principio a fin y gozo como enano, y espero que publiques más. Muy divertido el chiste de Carlos Monsiváis, sólo unos pocos lo entendimos al 100%".

Mensajes como este son lo que verdaderamente lo alimenta a uno como escribidor.

jueves, 2 de abril de 2020

Comprobante

Me topé con este comprobante de entrega de Matar por Ángela (en ese momento se llamaba La suerte de los feos que ahora es el nombre de la novela que tengo inédita y que espero pronto publicar), para el concurso de Primera Novela que organizó Editorial Planeta en 1996. Sé que quedé entre los diez primeros lugares y algún día contaré lo que uno de los jueces me reveló muchos años después, acerca de que pude haber ganado pero –según me dijo– había consigna "desde arriba" para que ganara otra (la cual, sí, ganó). Curioso, la fecha del comprobante es del día que cumplí 41 años de edad.

lunes, 2 de septiembre de 2019

¿Por qué vale la pena vivir? (2)

¿Por qué vale la pena vivir? Es una buena pregunta... Mmmm... Bueno, hay varias cosas que creo que hacen que valga la pena... Eh, ¿como cuáles? Bien, para mí... Mmmm... Yo diría... Los Hermanos Marx... por decir una... Mmmm... Manhattan y Annie Hall de Woody Allen... El cine de Francois Truffaut y el de Eric Rohmer... Las películas de James Cagney y de Jimmy Stewart... Mucho del cine hollywoodense de los años treinta… Algo del cine mexicano de la Época de oro… Marilyn Monroe... Tin Tan... La música de Mozart y de Haydn... El blues... El buen rock... El jazz... Frank Zappa... Los Beatles... Los Kinks... The Who... Los Rolling Stones… Bob Dylan... Donovan… Led Zeppelin… The Warning… Oscar Wilde... Voltaire... Jorge Ibargüengoitia... Borges y Rulfo… Rojo y negro de Stendhal... Madame Bovary y La educación sentimental de Flaubert... Los hermanos Karamasov de Dostoievsky… Anna Karenina de Tolstoi… La pintura de Modigliani y de Magritte y de Paul Klee... Seinfeld... Shameless US… Mis hijos Alain y Jan... Los libros que he escrito y los que aún quiero escribir… Mis canciones… El Barça, los Pumas de la UNAM y el futbol como una de las bellas artes... Messi... Tlalpan... París… México... Las tardes de noviembre... Mis guitarras… Las mujeres amigas… Las mujeres amantes… La posibilidad de amar como si uno siguiera siendo un adolescente y, en ese sentido: la pasión, la entrega, la ternura, la libertad amorosa... Por eso y sólo por eso, sí que vale la pena vivir.

(Paráfrasis de mi escena favorita de Manhattan, mi película favorita de Woody Allen, en la que el personaje de Isaac Davis –Allen mismo–, recostado en un sofá, dicta en una grabadora los motivos por los que él siente que vale la pena vivir)

miércoles, 12 de junio de 2019

Sobre la sorpresiva muerte de Mayra Inzunza

Con profunda tristeza me entero de la muerte de mi querida amiga Mayra Inzunza, quien fuera colaboradora de La Mosca en la Pared y con quien llegué a colaborar cuando ella dirigía la revista Complot. Mayra apenas tenía 43 años (hubiera cumplido 44 en septiembre) y aunque hacía mucho tiempo que no sabía de ella, la noticia me estremeció y me dejó helado. Sobrina de don Raúl Prieto Río de la Loza, el gran Nikito Nipongo, a quien también tuve el privilegio de conocer, era una talentosa escritora, editora y crítica de literatura. En 1998, me hizo el favor de escribir una reseña de mi novela Matar por Ángela que se publicó en "El ángel" del periódico Reforma. Descanse en paz esta tan bella persona. Vaya un fuerte y sentido abrazo para toda su familia.
  He aquí su texto sobre mi libro.

Humberto Gazca es un crítico de rock tan profundo que malsanamente enamorado de su fotógrafa, ninfa finisecular lo suficientemente homófila o de plano homólatra como para aceptar los favores de cualquiera, hállese en apuros o no. Angela iría en pos de todos menos del periodista, quien un mal día, luego de haber depositado sana y salva a su amada en casa la noche anterior, dejándola con otro, Gazca será devuelto súbitamente a la realidad con timbrazos del teléfono que le anuncian la bancarrota de cierta revista para la que colabora y entonces el igualmente escritor de historietas decide hacer frente a su mala suerte encargándose de su destino arma en mano.
  Otelo a la mexicana dispuesto a acabar con cada uno que se cruce en su camino hacia Angela, su historia misma da nombre a la novela que la narra. Matar por Ángela, de Hugo García Michel, es una travesía fáustica cuyo terrenal protagonista deberá atravesar un infierno que el autor describe con lo cálido y húmedo del humor: Gazca parece haber sorteado las peores aventuras sólo para recobrar la experiencia verbalmente pues la amada, simbólicamente llamada Ángela, se le revela intangible, un ángel y no precisamente altruista, no al menos hacia él. Y eso que el diablo en persona se le aparece a Gazca, quien no sabrá si la muerte de sus rivales será una suerte de designio divino o bien mera coincidencia.
  Antihéroe con pretensiones heroicas, discípulo muy menor del diablo que ni siquiera logra acabar personalmente con sus rivales pues, cuando no llega tarde a la cita con su destino, el destino mismo parecería serle arrebatado. Hasta que, con ese buen final que denota una construcción bien planeada, la picada que ya se olfateaba irrefrenable logra sorprendernos.
  Leer Matar por Angela podría recordarnos lo tortuoso de Juvenal Acosta, el carácter reflexivo de Ríos Gascón, el tono desenfadado que Jordi Soler explota, la ocurrente comicidad vista en Las vocales malditas y hasta visos de la imaginación desbordante con que Sheridan escribió El dedo de oro. Todos estos autores poseen en común cierto afán lúdico y García Michel también gusta de jugar, a su particular modo. Este libro se encuentra estructurado en capítulos a la usanza antigua, que anuncian lo que contarán en subtitulares larguísimos. Se halla también presente una mezcla de voces del relato pues alternan las tres primeras personas del singular, y ha sido escrito con un lenguaje que va de los cultismos en desuso al coloquialismo estilo José Agustín, cuya abundancia, aunada al descripcionismo con que García Michel dibuja esos cuadros de costumbres defeños, hacen de Matar por Angela una obrita colorida, popular en el sentido pintoresco de Ensalada de pollos. Véanse también las alusiones a Sergio Monsalvo, Víctor Roura, un Monsiváis espurio, la fugaz aparición de un posible Trolebús. Se enarbolan jeremías sobre la oquedad de nuestra producción musical nacional y se lanzan diatribas a los periodistas del mismo género, en una deliciosa evocación de su fanfarronería que aplaudimos a García Michel, pues consigue no justificarla mediante argumentos de peso como sería lo miserable de los sueldos que la mayoría de dichos reporteros perciben. Postura cuestionadora, desconfiada ante todo, cínica, lo paradójico de esta historia, protagonizada por un crítico de rock que intuimos posible alter ego de su autor, reside en que lo más disfrutable sea su ritmo narrativo: veloz o en ralenti, pero siempre en armonía con la anécdota contada.
 Aunque tal vez no exista paradoja alguna y se trate de la sempiterna presencia del ruido, una suerte de poética de los sonidos que incesantemente nos hallamos obligados a oír en esta ciudad de gritos que tanto se asemejan al silencio, en el sentido de que poco nos permite poseer una voz personal, ya no digamos escuchar otros pensamientos, aquellos que se dicen propios.

Hugo García Michel. Matar por Angela, Sansores y Aljure. México, 1997. 247 pp.

Por Mayra Inzunza
"El ángel" de Reforma
(06 Septiembre 1998)

lunes, 15 de abril de 2019

Los 50 años de Ángela

No puedo revelar su identidad, no lo he hecho desde que publiqué la novela en 1998. Sólo diré que Ángela, la verdadera, en quien me inspiré para escribir Matar por Ángela, hoy cumple 50 años de edad. As time goes by.

lunes, 9 de julio de 2018

Entrevista para "Mood Magazine"

Algo hubiera yo dado por vivir la década de los noventa como adolescente y no en la infancia, como fue. Uno de los motivos: haber leído y coleccionado, aquella revista de la que, hoy, tanto hablan: La Mosca en la Pared. Ese deseo fue en cierto modo erradicado, en el instante en que llegué al número 21 de alguna calle de la Ciudad de México, entré al edificio que corresponde a la dirección y tomé el ascensor, donde al salir de él, en la puerta del lado izquierdo y al fondo, me esperaba con una sonrisa Hugo García Michel, el fundador y director de aquella revista emblemática y entrañable.
  Hugo García Michel nace en el pueblo de Tlalpan, en la Ciudad de México –antes Distrito Federal– en el año, como dice en la biografía de su primera novela, en que nace el rocanrol: 1955. García deja la preparatoria en 1971, para convertirse en autodidacta; es en 1979 cuando ingresa al mundo editorial y periodístico.
  “Entré a esta profesión por accidente... y por matrimonio. Yo me dedicaba a la música, así empecé, como músico, pero cuando me relacioné con quien después fue mi esposa, empezaron las presiones porque la música no dejaba dinero. Fue cuando decidí salir a buscar trabajo. Di clases durante dos años en una secundaria. Soy autodidacta y como desde muy chavo leo muchísimo, eso me ayudó para poder dar clases. Digo que fue un accidente porqué entré a la industria editorial sin proponérmelo. Un primo mío que hacía dibujo para historietas me propuso dedicarme a escribir guiones. En un principio desprecié la idea, pero luego decidí probar. Fui a la legendaria y ya desaparecida Editorial Posada. Afortunadamente les gustó mi trabajo y me contrataron. No para hacer historietas –que después hice–, sino para editar una revista que ellos tenían en ese momento, una revista sobre naturismo llamada Natura. Terminaría dirigiéndola durante dos años. Así fue como entré al mundo editorial en 1979. Guillermo Mendizabel Lizalde y Ariel Rosales fueron en muchos sentidos mis maestros de periodismo y redacción. Ahí fue donde aprendí a hacer revistas”.
  Actualmente, García Michel escribe para el diario Milenio, la revista Nexos y en su blog “El rojo y el negro”, blog en el que desde el 2007 hasta la fecha ha escrito todos los días, sin faltar uno sólo en subir un artículo. Sin embargo, el trabajo que impulsó su carrera periodística fue haber sido el director de la revista La Mosca en la Pared que se publicó de 1994 a 2008.
  “Cuando estaba en Posada, siempre tuve la inquietud de hacer una revista de rock. Ariel Rosales había hecho una llamada Yerba que fue un fracaso y cuando le propuse la revista, me dijo que no. Años antes me había gustado mucho Piedra Rodante, la cual apareció a principios de los años setenta y de la que sólo salieron ocho números. Ahí escribían José Agustín y varias plumas fuertes, yo tenía 16 o 17 años. Pero regresando a Posada, ahí me volví historietista y continué en ese oficio incluso después de dejar la editorial, trabajando para otras empresas similares. Una de ellas fue Egea. En 1992 vino U2 a México y yo, además de escribir guiones de historieta, en ese momento también colaboraba como columnista para la sección cultural del diario El Financiero e hice la traducción de las letras del disco Achtung Baby que fueron incluidas en un ejemplar especial dedicado al cuarteto irlandés. Aprovechando la coyuntura, le comenté al editor Jaime Flores sobre mi idea de hacer una revista de rock y para mi sorpresa, me dijo que le presentara el proyecto. Mi proyecto eran dos páginas en máquina de escribir. Le gustó y me dijo que regresando de vacaciones nos reuniéramos y fue así como en enero de 1993 se aprobó la idea y junto a Fernando Rivera Calderón, Karem Martínez y otras personas logramos dar forma a La Mosca en la Pared. El primer número apareció en febrero de 1994”.
  La Mosca en la Pared fue una revista que tuvo tres etapas: la primera, en 1994, con seis números, retomando el proyecto en 1996 hasta el 2008, como una segunda etapa; la tercera y última, en 2013, con sólo nueve números publicados con el nombre Mosca.
  “En el 2013, Aarón Olvera me propuso de nuevo el proyecto y lo registró con el solo nombre de Mosca, así nada más. Lamentablemente fue un fracaso. Creo que la Mosca ya había cumplido su ciclo y por eso no pegó en su tercera etapa. Ya no era lo mismo, hay que aprender cuando algo debe terminar”.
  El fundador de La Mosca en la Pared ha causado controversias por su crítica al rock nacional llamándolo rockcito.
  “Utilicé ese término por primera vez cuando era adolescente; llevaba un diario y vi un programa de televisión en el que aparecía el grupo Peace and Love, tocando una canción como de música tropical. Escribí en mi diario que aquello era una vergüenza y utilicé la palabra rockcito para describir lo que acababa de escuchar. Pero oficialmente fue en El Financiero, en la sección de cultura, en una columna llamada “Bajo presupuesto” que se publicó del 91 al 97, donde usé el término de manera pública y refiriéndome a grupos como La Maldita Vecindad, Caifanes, Café Tacuba, entre otros. Era una época en la que nadie se atrevía a criticar a esas bandas. Lo de rockcito ya es casi una marca en mí. Me aborrecen muchos músicos creyendo que los desprecio; pero no es desprecio, sólo es una descripción de la realidad”.
  García Michel no sólo ha dejado su vida en el periodismo, ha escrito y publicado dos novelas en las que, como un alter ego, los personajea principales presentan algunas similitudes con el propio autor. Matar por Ángela (1998) una novela humorística, divertida y que retrata la vida de México en los años noventa, es su primera obra como escritor y Emiliano, su segunda novela publicada, está basada en la vida de su abuelo, quien fue uno de los diputados que dieron forma a la Constitución de 1917.
  “Yo estaba enamorado de una amiga y Matar por Ángela surgió como un tipo de catarsis. Quise que lo que había vivido como un drama se convirtiera en algo divertido y por eso está escrita con humor. Retrata a la Ciudad de México en los años noventa y hablo de todos los sucesos de ese tiempo y de varios grupos de rock de ese momento. El personaje principal decide matar a los pretendientes de la mujer que ama y esa intención la trasladé al ámbito literario. Por cierto, hay una historia con Alfonso Cuarón y la novela. Cuarón se interesó en llevarla al cine y en 2005 y 2006 trabajé en el guión cinematográfico de Matar por Ángela con gente de su productora en México. Luego todo se detuvo sin explicación alguna. Espero que algún día regrese el proyecto. En 2015, la novela se reeditó con la editorial Lectorum.
  “Respecto a mi segunda novela, Emiliano, siento que yo tenía una deuda con mi abuelo. No lo conocí, pero me platicaban mucho sobre él. Años atrás, me regalaron una mini biografía de los diputados constituyentes en la que venía la vida de mi abuelo, resumida en página y media. Varias veces había escrito sobre él, en distintos medios, y la novela se me ocurrió en el 2015, cuando me di cuenta de que en 2017 se iban a cumplir 100 años de la promulgación de la Constitución de 1917. Para que no fuera una mera biografía y no escribir algo que fuese aburrido, se me ocurrió inventar a un protagonista, que es mi alter ego, Esteban Leyva, un joven reportero que trabaja para El Universal en 1921. Mi padre nació en Mixcoac y la novela empieza el día de su nacimiento. A Esteban lo mandan a entrevistar al diputado Emiliano García Estrella, mi abuelo, quien fue muy amigo de Venustiano Carranza. Hay muchos pasajes que yo tuve que recrear y pasó algo muy extraño: yo me sentaba a escribir la novela a eso de las dos o tres de la madrugada y era como si mi abuelo me estuviera dictando. No sé si exista otra vida, pero en el caso de mi abuelo y mi papá, los siento muy vivos. Entonces siento que de alguna manera el propio don Emiliano me dictó algunos pasajes del libro. En cuanto a la vida sentimental de Leyva, me basé en dos amigas mías actuales para hacer los personajes de las dos mujeres de las que se enamora el personaje.
  “La época de los años veinte me parece una época fascinante. Poco después de la revolución surge el movimiento cultural con los primeros pintores muralistas, los músicos, José Vasconcelos y su revolución educativa y quise retratar ese momento en la novela”.
  El autor de Emiliano trabaja en varios proyectos literarios y periodísticos. Al preguntarle de qué van estas nuevas obras, me respondió:
  “Estoy trabajando en dos novelas, pero se me ocurrió otra idea y las dejé en pausa. Ahora quiero recopilar en un libro todos mis artículos sobre el rock nacional, desde 1992 hasta la fecha. Lo maravilloso de La Mosca es que he ido a distintos lugares del país y mucha gente tiene la colección completa de la revista y me llevan ejemplares para que se los dedique. Ahí es cuando te das cuenta de la trascendencia que tuvieron la revista y mi trabajo. Fueron 125 números más 42 especiales y los nueve que salieron después. También trabajo en dos novelas, una sobre un viaje que hice a París con una amiga, que fue una cosa rarísima, y una novela sobre un vampiro chilango que lleva viviendo más de 600 años”.
  La vida critica de García Michel no llega sólo a la música o a la literatura; de igual modo, es un crítico político que ha escrito artículos de opinión sobre la nueva izquierda en México, siendo Andrés Manuel López Obrador, próximo Presidente de esta nación, uno de sus temas principales.
  “Yo soy de izquierda desde siempre, aunque luego me dicen que soy de derecha. López Obrador sí es de derecha, sólo que muchos se confunden. Él ha mostrado posiciones muy retrogradas respecto a temas como los matrimonios entre personas del mismo sexo o la legalización del aborto. A ver qué pasa con esos y otros temas a partir del 1 de diciembre. Milité en un partido de izquierda en los años setenta y ochenta. el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT). Ahí tuve el honor de trabajar con el ingeniero Heberto Castillo, el político más honesto que he conocido en mi vida. Tengo una posición liberal, totalmente progresista y veo que Morena –y sobre todo AMLO– son todo lo contrario. Mi posición es de critica a esa mal llamada izquierda, porque creo que la izquierda en México no existe desde un punto de vista político. Antes que nada, creo en la democracia y la libertad”.
  La política, la música, el periodismo y la literatura, son temas que han marcado a Hugo García Michel desde muy temprana edad, pero también el fútbol es algo que trae desde la infancia. Es un fiel y apasionado hincha del Club Barcelona y de los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México. En tiempos del Mundial de Rusia, platicamos sobre sus inicios en este deporte como aficionado y su pronóstico sobre quién se lleva la copa del Mundo.
  “Mi papá me inculcó el amor por el fútbol, me llevaba al estadio desde muy chiquito. De hecho,  todavía no existía el Azteca y me llevaba a Ciudad Universitaria cada jueves y domingo. Desde ahí nació mi pasión por el fútbol. Francia es mi favorito para ganar el Mundial (por mi lado materno, tenemos algo de Francia), aunque ningún equipo trae mucha fuerza en esta copa”.
  La platica con Hugo llegaba a su fin y no podía dejar de preguntar y saber sobre lo nuevo que trae entre manos que, si nos vamos al inicio de la entrevista –y de su vida–, es una profesión con la que inició a los catorce años de edad y lo ha acompañado en todo el camino: su vida como músico.
  “Mi amiga Iris Bringas vino de visita a mi casa, a fines de 2015, y me pidió que le cantara algunas de mis canciones. Le canté como veinte. Le gustó lo que estaba escuchando y me comentó que por qué nadie conocía mis composiciones. Entonces me invitó a su estudio para grabar, junto con su pareja, el músico e ingeniero de sonido Jehová Villa Monroy, lo que ahora será mi primer disco. Todo empezó como un divertimento, pero como tengo varios amigos músicos, los he estado invitando a participar. Así ha ido creciendo el proyecto. Ya tengo en mi disco a Jaime López, Iraida Noriega, Diego Maroto , Armando Palomas, el Señor González, Piro Pendas,  las hermanas Jenny e Ingrid Beaujean y varios más. Hasta ahorita ya van como treinta invitados. La gente que escucha los primeros avances se sorprende mucho. Ni mis hijos se lo esperaban. Casi no hay rock, más bien hay jazz, blues, folk, góspel y, bueno, sí, algo de rock. Llevamos dos años y medio grabando. Son 15 canciones en total... Estoy consciente de que como soy muy crítico del rock que se hace en México, muchos están esperando el disco para hacerme pedazos, jaja. La gente me ubica más como periodista que como músico, pero yo empecé con la música. Comencé a componer a los 14 años y tengo cerca de 700 canciones, así que espero que haya más de un disco, pues hay de dónde sacar material”.
  La entrevista –que duró casi una hora– concluyó con una sesión fotográfica a cargo de Sara Faure Landois, donde se retrató a Hugo García Michel en su departamento, sentado en su sofá, con su inmensa y nutrida biblioteca de fondo y abrazando uno de los objetos más preciados en su vida: su guitarra.

(Entrevista que me hizo Armando Noriega para el sitio Mood Mafazine, publicada el día de hoy)

jueves, 31 de agosto de 2017

Entrevista en "Ciudad anfibia"

Hoy salió al aire el programa de radio que grabé ayer en la estación Código CDMX del gobierno de la ciudad. Ciudad anfibia se llama el programa conducido por Eduardo Vel y en el mismo hablamos sobre mi novela Matar por Ángela y algunos otros temas. Querdó muy bien. Les dejo el podcast del mismo. Basta con que den clic justamente aquí.

lunes, 3 de abril de 2017

Sergio González Rodríguez y "Matar por Ángela"

Con dolor y con sorpresa me entero de la muerte de Sergio González Rodríguez, a quien conocí a finales de los años noventa y quien las pocas veces que nos vimos siempre fue amable y espléndido conmigo. Tenía apenas 67 años y desconozco las causas de su fallecimiento, pero me parece muy lamentable, ya que era un intelectual brillante y desprejuiciado.
  En 1998, fue uno de los presentadores de la primera edición de mi novela Matar por Ángela y este es el generoso y divertido artículo-crónica que sobre mi libro y sobre dicha presentación publicó en el suplemento cultural "El Ángel", del diario Reforma, el 28 de marzo de ese año.
  Descanse en paz el querido Sergio, quien en su juventud formara parte del grupo sesentero-setentero Enigma.
  Una pena que se haya ido.

Matar por Angela 

Por Sergio González Rodríguez


Entré y lo primero que vi fue una angelita: Julieta Venegas, su cabellera larga y su sonrisa de niña. La última vez que la vi estaba en la tina del baño, inmersa en el esplendor de su desnudez. Esa vez también aprendí que ella tiene en la parte interna del muslo izquierdo una huella de nacimiento que la diferencia de todo el género humano y también de su hermana gemela.
 Afuera de la tina, yo la miraba conmovido y ella me devolvía la mirada serena, expectante... desde la eternidad de la fotografía que le tomó su hermana para el número más reciente de la revista Luna Córnea. Julieta Venegas es mil veces mejor en persona que en imagen, como más adelante se sabrá.
 Aquello fue antenoche, cuando acudí a presentar la primera –y estupenda– novela Matar por Angela de Hugo García Michel –también director de la revista rockera La Mosca– en la Cafrebrería El Péndulo, de Polanco. Una vieja broma de Víctor Roura en la sección cultural de El Financiero había inscrito –en un aviso de este acto literario– mi nombre así: "Sergio González Ramírez".
 Ahí estaba pues, "González Ramírez" en el primer piso de El Péndulo en busca del tiempo perdido, porque la novela Matar por Angela colinda con una parte decisiva de mi vida pretérita: habla de rockeros –claro, de los de ahora–, del mundillo de la prensa musical, de la fauna universitaria que consume ilusiones de izquierda y mordisquea libros, canciones, películas, del arquetipo contemporáneo de la muchacha libérrima de veintitantos, de los usos y abusos de semejante autonomía en los corazones y las braguetas de quienes la persiguen. Este último minidrama –el de los amores imposibles entre un hombre maduro y una muchacha– aparece a plenitud en una inmortal canción de José José titulada "Cuarenta y veinte".
 El público asistente procedió a tomar sus lugares, mientras "González Ramírez" se acercaba a saludar al director de Sansores & Aljure Editores, el mismísimo y gentil Jaime Aljure, quien me comenta que pronto lanzará una biografía de José Agustín. En ésas estábamos cuando Hugo me llama y me presenta a mi admirada Julieta Venegas: estoy a punto de –cual quinceañera histérica– saltar a la sección de compacts, comprar su compact de nuevo y hacer que me otorgue un autógrafo en éste. Me contiene el recuerdo de Angela.
 La novela de Hugo García Michel –que es un cuento amoroso y un cuadro crítico de costumbres–, tiene como línea básica las fatigas de un Humberto Gazca –periodista de rock– que insiste hasta el delirio en amar sin correspondencia alguna a una fotógrafa de 24 años, emblema generacional de las mujeres de nuestro fin de siglo: reventada, sensible, implacable en sus apetitos, que incluyen a todos menos a su enamorado incondicional, quien está dispuesto incluso a exterminar a sus competidores.
  Matar por Angela despliega una diversidad de recursos narrativos que incluye diálogos ágiles, descripciones precisas, psicologismos contenidos –como debe ser–, alternancia de registros convencionales con giros extravagantes, aciertos de novela en clave, acertijos literarios, juegos de script fílmico. Y, sobre todo, una estrategia contundente de ironía, parodia, humor de primer nivel.
  Matar por Angela es un artefacto múltiple, que me parece la máxima cualidad de una novela. Como novelista, Hugo García Michel sabe establecer una interlocución de extremo respeto con el lector: logra insertarlo en su trama hasta que éste se rinde seducido por la fluidez de la novela, en que destaca, de principio a fin, una amenidad inteligente, un atributo muy distinto de la banalidad tan frecuente en las novelas de éxito. Prosigo y aludo también a que Hugo García Michel logró cerrar una brecha que siempre ha habido en los vínculos entre el rock y la literatura en México, la idea que el vitalismo de esta música es una esfera aparte de lo intelectual. Matar por Angela presenta un relato tan vitalista como culto, en el buen sentido de esta palabra: un producto intelectual y lúdico, porque me parece una novela envidiable y/ "¡Ya cállate, por favor!, me dije a mí mismo, ¡deja hablar a Julieta!" Terminé pues como pude.
 Armando Vega Gil prosiguió en su papel de presentador con claro alarde de tablas y Julieta fue breve y exacta: la novela es muy divertida, presenta un retrato interesante del medio rockero, como lectora se reconoció en las tribulaciones del personaje, no en las de ella, y contó el final. Matar a Julieta. Bajo la risa nerviosa de todos, el autor sudó más aún, Fedro Carlos Guillén –convulsivo– arrugó el texto que después leería para regocijo colectivo, Jaime Aljure hizo cuentas mentales de cuántos libros menos vendería por la indiscreción de Julieta y yo me limité a mirarla con una pregunta en los ojos: "¿Por qué lo hiciste?". Ella me devolvió la mirada, que incluía un mensaje secreto, luego sonrió y su encanto le valió el perdón comunitario. El mensaje era: "Siempre lo hago. Una diva es la dueña de todo principio y de todo final. No lo puedo evitar". Tan tan. Me sentí un Humberto Gazca a punto de caer en el abismo.

miércoles, 27 de julio de 2016

"Fui ghost writer de Yolanda Vargas Dulché"

"Sí voto, pero en las tres últimas elecciones presidenciales 
lo he hecho simbólicamente por Heberto Castillo".

Texto y foto: Héctor González

Ciudad de México. "Siempre digo que soy músico antes que periodista, pero no me creen", cuenta Hugo García Michel y no le falta razón. Desde joven aprendió guitarra y más tarde formó la banda Los PechosPprivilegiados. Ex miembro del Partido Mexicano de los Trabajadores, abandonó la militancia más no la ideología zurda. Hoy, vive del periodismo y rodeado de cocodrilos de adorno. Lectorum acaba de reeditar su novela Matar por Ángela.

¿Qué sobrevive de sus estudios con los salesianos?
¡Híjole! Quedan recuerdos de una disciplina católica muy fuerte. Yo era niño bueno y aplicado, pero todavía me tocó la época de los castigos físicos. Nunca los padecí, pero vi, por ejemplo, cómo ponían a los alumnos en el patio de rodillas, a pleno sol, cargando dos ladrillos con los brazos abiertos. Cuando dejé la religión católica, abracé la religión socialista durante muchos años. Ahora soy un crítico de todo eso.

¿Quiénes son más radicales los católicos o los socialistas?
Creo que los socialistas y los comunistas. Al final, toda la izquierda resulta más religiosa. No aceptan críticas y menos si son con humor, me consta.

Cuando un izquierdista se queda sin representación partidista, ¿qué le resta?
El individualismo; en este momento, no me afiliaría a ningún partido.

¿No vota?
Sí voto, pero en las tres últimas elecciones presidenciales lo he hecho simbólicamente por Heberto Castillo, quien para mí es el único político realmente honesto que ha existido en el México contemporáneo. Sé que es como anular el voto, pero lo prefiero a ser cómplice de los partidos actuales.

¿Se vale matar por amor?
Literariamente sí, aunque en la vida real creo que no. Al menos yo sería incapaz. No puedo ni matar una mosca. Una vez me llevaron a pescar en Tamaulipas y agarré un bagre; apenas vi al pobre animal sacudirse, lo regresé al agua.

¿De plano corazón de pollo? No tiene esa fama.
La gente tiene una imagen de mí debido a mis críticas y piensa que soy una especie de demonio. A la hora de escribir, se me va el corazón de pollo.

¿En qué momento llegó el rock?
Desde que nací. Mi hermano, el cineasta Sergio García, quien me llevaba 10 años, oía rock todo el tiempo. Crecí escuchando a los Teen Tops, Los Locos del ritmo, etcétera.

¿Ése es rock?
Sí, era imitación y una copia de Chuck Berry y Little Richard, aunque con letras ingeniosas. Enrique Guzmán era un buen hacedor de letras, pero se volvió baladista como tantos otros.

¿Cuál fue su primer disco?
El primer disco que compré con un sueldo, de mi primer trabajo en la adolescencia, fue Led Zeppelin I y el primero que compré con los domingos que me daba mi papá fue In A-Gadda-Da-Vida de Iron Butterfly. Ahora ya no compro discos. Durante mi época como director de la revista La Mosca me los regalaban las disqueras y actualmente escucho formatos digitales o mis viejos viniles.

¿Por qué no le gusta el rock mexicano?
Al rock mexicano le falta la esencia negra, la perdió a raíz de que el rock argentino llegó a influirlo. Gente como Cerati le hizo mal al rock nacional porque lo descafeinó y lo volvió pop. Me tocó estar en Avándaro, en 1971, y la mayoría de las bandas cantaba en inglés; creo que siempre ha faltado identidad.

¿Entonces el rock mexicano está más del lado del pop?
Totalmente. La mayor influencia del actual rock mexicano es la banda Timbiriche. Luis de Llano debería ser reconocido como uno de los hacedores del rock nacional.

¿Ahí mete a Café Tacuba y la Maldita Vecindad?
Sí, totalmente.

Por eso no lo quieren...
Bueno, no todos. Santa Sabina, Jaime López, El Personal o La Barranca tienen todos mis respetos. De los actuales solo salvo a Ruido Rosa, los demás no me dicen nada.

¿Recomienda ser autodidacta?
A mí me funcionó. No creo en el sistema escolar mexicano, en general me parece malo. Yo aprendí periodismo y edición de revistas en la práctica. En editorial Posada descubrí todo. Aparte, fui historietista durante casi 20 años. Trabajé con doña Yolanda Vargas Dulché y hasta fui su ghost writer en Lágrimas y risas.

*Hugo García Michel nació en la Ciudad de México, en 1955. De formación autodidacta, ingresó a la industria editorial en 1979. De 1994 a 2008 dirigió la revista de rock La Mosca. Es colaborador de Milenio Diario y las revistas Nexos y Marvin. Matar por Ángela es su primera novela.

(Entrevista publicada originalmente en el suplemento Milenio Dominical, el 3 de mayo de 2015)

jueves, 19 de mayo de 2016

Vivir en los 90

Por Julio Patán

¿Recuerdan lo que significó vivir en los 90, particularmente para quien había decidido ganarse la vida en los medios impresos? Sobrevivían unos cuantos encartes culturales, pero los veteranos del gremio te veían con mirada triste, detrás de un vaso de whisky malón (el TLC no combinaba con las cubas), y decían que las cosas ya no eran como antes, cuando los suplementos, comandados por los figurones de la intelectualidad, tenían dinero. Los 80 le habían inyectado prestigio al “rock en tu idioma”, pero la industria editorial en torno a ese fenómeno simplemente no salía de la marginalidad y revistas de orden cultural con peso había dos, Nexos y Vuelta, insuficientes para la inagotable cargada de poetas impulsados por las becas estatales, como si -igual que pasa en Cuba con los médicos- hicieran falta tantos auteurs por cada cien mil habitantes.
  Para acabarla de joder, Marcos había asomado las narices por las Cañadas. Esto, en términos de sobrevivencia periodística, significaba o alinearte con el utopismo indigenista o ver divididas entre dos tus posibilidades de publicar al menos una miserable reseña de a 100 pesos, por la guerra fría entre los medios. Pero lo más doloroso, en ese contexto, era tratar de ligar. Quienes teníamos veintitantos y no estábamos convencidos de que las comunidades indígenas contenían el secreto de la felicidad, vimos cómo al roquero local se sumaba otra galería de competidores sexuales inéditos, improbables, repelentes: antropólogos sexagenarios que sin embargo te podían llevar de la mano a conocer las comunidades, compañera; veteranos del análisis político con cara de “¿A poco pensaban que el capitalismo había triunfado?”, vascos que habían cambiado la heroína por la revolución (las adicciones no se dejan, se reemplazan)...
  Evocaba esos años pesadillescos al releer Matar por Ángela, la adictiva, irreverente, precisa novela que Hugo García Michel vuelve a publicar con Lectorum. Porque a ese mundo pertenece Gazca, un periodista musical enamorado sin esperanza de una fotógrafa joven, un hombre capaz de, por amor, maquinar, irreprochablemente, incluso un asesinato y que nos recuerda a muchos la vida de entonces, tan sufridita. Maldito Hugo, qué talentos. Porque eso, “recordar” en serio su vida al lector, como él, es el arte dificilísimo de la sátira.
  Decían los compañeros de mesa en la presentación, particularmente Ciro Gómez Leyva, que el libro tiene evidentes raíces autobiográficas. Ok. Pero que me explique por qué entonces Hugo, el maldito Hugo, además de todo vive rodeado de mujeres.

(Texto publicado por mi querido Julio Patán en su columna de cada martes en Milenio Diario).

jueves, 31 de diciembre de 2015

2015, un balance personal

Pues no me puedo quejar. En lo personal y en mi círculo cercano fue un buen año. Para mí, fue el año de Matar por Ángela, ya que la editorial Lectorum (que es decir Porfirio Romo) me la publicó en mayo pasado y al parecer le está yendo bien. Tuvimos tres presentaciones, dos en el DF y otra en la FIL de Guadalajara, y las tres resultaron estupendas y muy divertidas. Gracias debo dar a Ciro Gómez Leyva, Héctor de Mauléon, Adrián Ramírez Serret, Eduardo Limón y, sobre todo, Julio Patán (quien participó en las tres presentaciones; bueno, Lalo estuvo en dos y ambos me invitaron a sus programas de tele Final de Partida, en Foro TV, y Triángulo de letras, en Canal 22, además del programa de radio que Limón tiene en el sitio Puentes).
  Hace unos días entregué a Lectorum mi segunda novela, La suerte de los feos, que espero sea aceptada y publicada, y estoy a la mitad de la tercera, la cual lleva como título provisional Emiliano y que narra la vida de mi abuelo, quien como ya he contado en varias ocasiones, fue diputado constituyente por el estado de Sinaloa en el Congreso de Querétaro de 1917, el que nos dio nuestra actual Constitución Política. También empecé una cuarta novelita que tiene que ver con la ciudad de París, pero que por el momento se encuentra en stand by.
  Mi trabajo se mantuvo constante y productivo y calculo haber publicado unos 120 o 130 artículos en Milenio, Nexos, Marvin, Laberinto y algún otro medio. Este blog sigue siendo escrito a diario y he tenido un promedio de once mil lectores mensuales. En la música, estuve activo como compositor y escribí un total de doce nuevas canciones. Hay planes para grabar algunas a principios de 2016 y a ver qué pasa.
  En lo familiar, fue un muy buen año. Jan regresó de su periplo de dos años y medio por el Lejano Oriente, al lado de su amada Liza y todo está muy bien entre ellos. Alain sigue creciendo como DJ y como promotor musical y su relación con mi preciosa nuera Hallet es cada vez más sólida. Mi mamá ya se acerca a los 94 años de edad (cumplió 93 en enero) y permanece muy sana, salvo por la sordera que es muy aguda y la memoria que suele traicionarla. Con Myrna e Ivette, mis hermanas, todo está bien, lo mismo que con sus hijos. Los únicos dos hechos malos sucedidos a nivel familiar fueron el fallecimiento de mi primo Marco Antonio y el problema de salud que tuvo mi prima Marcela, aunque parece que logró superarlo.
  Conservo intacta mi amistad con Adolfo, aun cuando nos vimos poco este año. Respecto a mis amigas, mantuve la cercana amistad de las más entrañables, dos o tres se alejaron (sin ser entrañables) y conocí a una decena de nuevas amies, algunas de las cuales han resultado espléndidas personas. Espero pronto conocer a varias más que prometieron verme el próximo año.
  Debo anotar que sufrí un par de decepciones. Una, no tan importante, por parte de un editor que presume de ser muy ético y puro, pero que resultó todo lo contrario y se comportó conmigo como un patanazo de la peor ralea (primero, llenándome de promesas y zalamerías y luego dándome la espalda y comportándose de manera grosera y miserable, sin dar una explicación coherente a su conducta). La segunda, mucho más dolorosa, por parte de quien yo consideraba uno de mis mejores y más queridos amigos, casi un hermano, y quien mostró una cara inesperada, al cortar por lo (in)sano debido a sus diferencias ideológicas conmigo. De veras que ha sido algo muy triste y decepcionante, pues siempre mantuve otra imagen de él. En ambos casos, me reservo los nombres, no vale la pena mencionarlos.
  Pues bien, espero un todavía mejor 2016. Hay planes y perspectivas para nuevas cosas y me siento tranquilo respecto a lo que tengo. Sobre todo espero que la salud, el trabajo y el amor se mantengan tan altos como en 2015 (dije el amor, no el enamoramiento, que conste).
  Un gran abrazo para todos los que me hacen el honor de asomarse a este blog.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Segunda presentación de "Matar por Ángela"

Esta vez fue en Bajo Circuito, el centro cultural que maneja mi gran amiga Talía Chavira. La mesa estuvo la mar de divertida y me acompañaron en ella los muy queridos Julio Patán, Eduardo Limón, Adán Ramírez y Enrique León. Una muy buena asistencia de amigos, familia y gente que no conocía. Al final, hubo una presentación fenomenal del grupo de blues de Angel Di Maggio. Realmente una gran noche la de anoche.

miércoles, 8 de julio de 2015

Matar por Ángela en Final de partida

El lunes se grabó, ayer se trasmitió y hoy lo comparto en mi blog. Me refiero al programa Final de partida de Foro TV, conducido por Julio Patán y Nicolás Alvarado, quienes tuvieron a bien invitarme para hablar sobre Matar por Ángela, el rock, el periodismo musical, el amor y el desamor, temas todos que forman parte de mi novela. La pasé muy bien y creo que el programa quedó muy ameno y divertido.
  Les dejo aquí el enlace para que lo puedan ver: http://noticieros.televisa.com/foro-tv-final-de-partida/1507/matar-angela/ Ojalá les guste.

jueves, 2 de julio de 2015

En "La digna metáfora radio"

Hoy por la mañana tuve el gusto y el honor de asistir como invitado al programa radiofónico por internet que tiene el periódico catorcenal La digna metáfora en la estación Vive Radio y que conduce mi inteligente, talentosa, simpática y hermosa amiga, la joven periodista Viridiana Villegas. Todo fue muy ameno, muy cordial e interesante. Hablamos de mi novela Matar por Ángela, pero también de La Mosca, de rock, de rockcito y de otros menesteres. Aquí les comparto el enlace para que puedan escuchar la emisión (la entrevista aparece más o menos en los últimos veinte o veinticinco minutos del programa).