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martes, 23 de diciembre de 2025

La Juana de Arco de Mark Twain

Mi libro número 19 del año fue está novela para mí inesperada, ya que no sabía que el gran Mark Twain, uno de mis escritores favoritos de adolescencia, había escrito sobre la gran heroína de Francia. Espléndida narración y una historia conmovedora. Tan amena como Las aventuras de Tom Sawyer y tan entretenida como El príncipe y el mendigo, con toda la grandeza literaria de Huckleberry Finn. Una novela magnífica.

sábado, 20 de diciembre de 2025

La Revolución Mexicana de Fuentes Mares

Hace unos días, terminé de leer un par de libros más, los número dieciocho y diecinueve del año. En el caso del décimoctavo, se trata de une relectura. Había leído La Revolución Mexicana, memorias de un espectador hace unos veinte años o más. Es un libro divertidísimo, con ese estilo irónico que como narrador poseía José Fuentes Mares, ese gran historiador y novelista de quien he leído varios otros libros, unos serios y académicos y otros jocosos y más que amenos. No es equiparable a Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibargüengoitia, a pesar de que el tema y el tono se parezcan. En realidad, se trata de dos libros muy distintos, sobre todo porque el escritor chihuahuense se apega mucho más a la historia y a sus personajes históricos reales, mientras que la del guanajuatense es abiertamente una maravillosa ficción. Por supuesto que ambos libros son absolutamente recomendables.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Tango satánico

Terminé de leer hace unos días mi libro decimosexto de este año: la abrumante novela Tango satánico, del escritor húngaro László Krasznahorkai, flamante Premio Nobel de Literatura 2025, a quien antes de que se le concediera el galardón no conocía ni de nombre. Se trata de su primer libro, publicado en 1985, y debo decir que es un relato hipnotizante, que atrapa, y del que no pude escapar a pesar del estilo literario complicado y denso del autor (por ejemplo: no usa el punto y aparte, por lo que cada uno de sus doce capítulos son un bloque que a muchos resultará repelente). Pero la historia entre surrealista y fantasmal que narra, a pesar de ser tan real y concreta, termina por ser fascinante. Una crítica despiadada y llena de humor negro a la Hungría socialista de los años cincuenta o sesenta del siglo pasado, a su autoritarismo policiaco disfrazado de justicia social y a las complicidades de una población pasiva, crédula y convenenciera.

Acabo de escribir una reseña más larga y detallada que en unos días aparecerá publicada en un sitio de internet. Cuando salga, se las comparto por aquí.

jueves, 16 de octubre de 2025

Las muertas (el libro, la serie)

Luego de ver la muy buena serie Las muertas, dirigida por Luis Estrada, quise volver a leer (¿por tercera, por cuarta vez?) la novela homónima de Jorge Ibargüengoitia, publicada en 1977, para ver qué tan fiel había sido la adaptación como serie filmada. Y sí, me resultó claro que la adaptación se apegó mucho al libro del gran escritor guanajuatense y que respetó con y por fortuna su espíritu. La serie me gustó y me divirtió. Creo que en general el guión, la producción, la ambientación, el casting, las actuaciones, la música y la fotografía son excelentes. Los personajes son muy creíbles en general y el resultado me parece más que satisfactorio. Ciertamente, me gusta más la adaptación fílmica que hizo Julián Pastor de Estás ruinas que ves (que se puede ver en YouTube y que contó con un cuadro de actores excepcional) e incluso la de Roberto Sneider a Dos crímenes, con una Dolores Heredia maravillosa, pero el trabajo de Estrada con Las muertas no desmerece en absoluto. Respecto a la novela, ¿qué puedo decir? Que es una joya de la literatura mexicana y un libro tremendamente entretenido, escrito con el característico e inigualable estilo de Ibargüengoitia, a quien algunos han querido imitar sin acercarse siquiera. Buena serie, extraordinaria novela (mi libro leído número catorce de este año, aunque en esta ocasión sea una relectura).

martes, 30 de septiembre de 2025

La italiana

Hace un par de noches terminé de leer mi treceavo libro del año, el cual forma parte de la trilogía sobre Catalina de Medicis de la escritora estadounidense Jean Plaidy. Ya había leído La reina Jezabel y La reina serpiente, las otras dos partes de la saga sobre la siniestra madre de tres reyes franceses y de la reina Margot, mente diabólica detrás de la noche de San Bartolomé y de una serie de crímenes sangrientos. La historia en sí es tan terrible como apasionante, no así el estilo escritural de Plady, a mi modo de ver un tanto frío y distante, sobre todo en este La italiana que no acabó de gustarme del todo.

sábado, 20 de septiembre de 2025

Un lugar con la mayor seguridad

Terminé de leer mi doceavo libro del año y vaya libro, una de las mejores novelas históricas que he leído jamás. La escritora británica Hilary Mantel nos lleva a la época de la Revolución Francesa y se centra en las historias personales de tres personajes esenciales de la misma y que de muy jóvenes fueron grandes amigos y hasta compañeros de liceo, los tres abogados: Camille Desmoulins, George de Danton y Maximilien Robespierre. Su participación en los Estados Generales, en la Asamblea Nacional, en la toma de la Bastilla, en el derrocamiento de la monarquía, en el Golpe del 10 de agosto de 1991 (a mi modo de ver, el verdadero inicio de la Revolución), en el juicio y la ejecución de Luis XVI y -meses más tarde- de María Antonieta, en el inicio del Terror y los miles de opositores llevados a la guillotina, todo ello y más hasta el rompimiento político de Desmoulins y Danton con Robespierre, quien para conservar el poder y aconsejado por el fanático Antoine Saint Just, encontró la manera de juzgar arbitrariamente a sus dos viejos camaradas y hacerlos guillotinar. Todo esto lo leemos a la manera de un relato literario apasionante y perfectamente escrito, en el que conocemos la vida familiar de cada uno de los tres personajes principales, sus amores (por ejemplo, la singular pareja que conformaban Camille y la bellísima Lucille, quien también fue ejecutada por Robespierre a pesar de ser el padrino de bautizo del pequeño hijo de los Desmoulins), su vida casera y otros muchos detalles que convierten a la novela (llamada originalmente A Place of Greater Safety) en una obra de primer orden, recomendada incluso por un historiador tan prestigiado como Colin Jones. Un libro extraordinario.

viernes, 12 de septiembre de 2025

Décimo primer libro del año

Terminé de leer mi undécimo libro de este año, una novela más que ingeniosa e interesante, debida a la notable pluma de Irvin D. Yalom, un escritor y psicoanalista estadounidense de origen judío que domina a placer el oficio literario. En El día que Nietzsche lloró, Yalom inventa un encuentro ficticio entre el propio Federico Nietzsche y el médico austriaco Joseph Breuer, quien en la vida real fue uno de los maestros de Sigmund Freud y uno de los pioneros de la teoría psicoanalítica que éste desarrollaría con los años. También aparece la enigmática Lou Salomé que de hecho es la que propicia, en la Viena de finales del siglo XIX, el singular encuentro entre el filósofo, aún desconocido, y el doctor. Una novela dialéctica en el mejor sentido del término, no sólo por sus extraordinarios diálogos sino por la relación de interdependencia que se va creando entre los dos personajes principales. Un librazo.

viernes, 22 de agosto de 2025

El dictador resplandeciente

Hace unos días terminé éste, mi décimo libro en lo que va del año, una biografía espléndida debida a una pluma impecable. Me debía leer a Rafael F. Muñoz (1899-1972) desde hacía muchos años... ¡y de lo que me había perdido! Es un escritor con un estilo claro, ameno, documentado, elegante, con toques de ironía sublime. Pienso que El dictador resplandeciente supera a los otros dos libros sobre Antonio López de Santa Anna que ya había yo leído: Santa Anna, el hombre (1956), de José Fuentes Mares, y El seductor de la Patria (1999), de Enrique Serna, ambos estupendos, pero sin alcanzar la estatura de esta obra publicada originalmente en 1936. Una narración histórica más que recomendable. Ya tengo en lista de espera otros tres libros de Muñoz: sus clásicos Vámonos con Pancho Villa (1931) y Se llevaron el cañón para Bachimba (1941) y su libro de cuentos Relatos de la revolución (una recopilación publicada en 1976).

martes, 5 de agosto de 2025

María Casares, la única

Terminé de leer mi noveno libro del año, una preciosidad de Anne Plantagenet sobre la vida de la gran actriz hispano-francesa María Casares y ese largo amor de décadas que mantuvo con Albert Camus, amor que debió mantenerse oculto y con encuentros esporádicos y prácticamente clandestinos, debido a que el escritor francoargelino nunca quiso dejar a su esposa y a sus hijos a pesar de la gran pasión que existía entre el y la diva del teatro y el cine.

El libro no se limita a narrar la imposibilidad de los amantes, también nos cuenta la existencia toda de María, desde su nacimiento en La Coruña, España, la relación complicada con su madre y perfecta aunque intermitente con su padre -alto funcionario de la República española- y el exilio obligado y para el resto de su vida en Francia, debido a la llegada del dictador Francisco Franco al poder. La difícil adolescencia ya en París, el duro aprendizaje del idioma francés, la manera como compartió con su madre, durante años, a un joven amante gallego apenas un poco mayor que María, su carrera artística hasta llegar a la cumbre y a la fama mundial... En fin, una extraordinaria biografía novelada.

martes, 15 de abril de 2025

Todo lo de cristal

Terminé de leer mi cuarto libro de este año, una obra estupenda de Rafael Pérez Gay que no sé si es exactamente una novela o un libro de recuerdos o ambas cosas. Ameno, divertido, lleno de apuntes sobre su vida familiar y las muchas mudanzas de casa que tuvo que hacer durante su infancia y adolescencia, con un retrato puntual sobre la personalidad de sus padres, su hermano José María y sus hermanas y, sobre todo, un retrato puntual sobre la Ciudad de México que fue y ya no es. Muy recomendable.

jueves, 5 de septiembre de 2024

Olores en el metro

Mientras en las altas horas de la madrugada de hoy leía las primeras páginas de la novela Isabelle por la tarde, de Douglas Kennedy (un autor estadounidense que nació el mismo año que yo y a quien desconocía a pesar de la buena fama de la cual goza, según me acabo de enterar), me topé con el siguiente enunciado: “El metro de aquel entonces se caracterizaba por un olor penetrante a madera quemada y a axilas que no conocen el desodorante” y me vinieron a la memoria las dos ocasiones en las cuales, justo en el metro, me ha tocado padecer ese olor picante de las axilas que no conocen el desodorante. La primera fue en 2004, precisamente en el metro de París, en donde Kennedy sitúa su relato. El tipo que expelía aquel aroma infecto era un hombre de unos cuarenta años, chaparrito, delgado, de nariz enorme y bigotito, con todo el prototipo del parisino de clase media baja salido de una de las películas de Jacques Tati. La segunda ocasión fue en el metro del entonces Distrito Federal, hará unos quince años. El individuo que agredía con aquel tufo agrio e insoportable era un hombre de unos cuarenta años, chaparrito, delgado -pero con panza-, de nariz chata y bigote ralo, con todo el prototipo del chilango de clase media baja salido de alguna de las películas del Güero Castro... De eso hizo que me acordara la novela de Douglas Kennedy. Sigo leyendo hasta que me entre el sueño.

jueves, 22 de febrero de 2024

Asimetría

Asimetría. Lisa Halliday (2018). ¿Una novela doble o dos novelas en un solo libro? Sé que ahí debe haber una asimetría, pero no me ha quedado del todo claro luego de leer esta estupenda obra de la escritora estadounidense Lisa Halliday (1976). De hecho, el libro se divide en tres partes: dos relatos largos y una especie de narración-entrevista como tercer elemento. El primer relato cuenta la historia de la relación amorosa entre un escritor veterano y una aprendiz de escritora mucho más joven que él. Cierto que en eso se asemeja a la novela que reseñé hace unos días (Un año ajetrado de Anne Wiazemsky), porque además de la diferencia de edades entre los protagonistas, está también el hecho de que el hombre en cuestión es un personaje famoso: Jean-Luc Godard en el caso de Wiazemsky y un literato judío-neoyorquino de nombre Ezra Blazer que no es otro que el enorme Philip Roth, en el caso de Halliday (aunque ésta nunca lo diga). Y es que la autora fue la pareja sentimental de Roth en sus últimos años de vida y la novela parece ser una recreación de cómo fue su vida al lado del autor de Portnoy’s Complaint. En esta primera parte de Asimetría, vemos las complejidades del amor, el deseo y, digamos, la asimetría de poder en una relación marcada como ya dije por la diferencia de edad y por la disparidad en el éxito profesional (Lisa lo conseguiría justamente con esta novela, publicada el mismo año de la muerte del escritor y que éste alcanzó a leer).

  La segunda parte nada tiene que ver con la primera y me resultó un poco menos brillante. En la misma, Halliday narra la historia de Amar, un joven iraquí-estadounidense que es detenido momentáneamente en el aeropuerto de Heathrow, en Londres, en lo que se investiga su identidad (no vaya a ser un terrorista). Mientras pasa algunas horas encerrado en un cuarto de aislamiento de Migración, Amar rememora parte de su vida en Iraq cuando era más joven pero también la más reciente visita a su familia en ese país. Tiene momentos un tanto monótonos, pero a final de cuentas es un buen relato.

  En cuanto a la tercera parte del libro, se trata de una supuesta entrevista para la televisión inglesa que una periodista le hace en un estudio al mismo Ezra Blazer del primer relato. No sé si la entrevista sea inventada o si Lisa Halliday la armó con extractos de diversas conversaciones de Philip Roth, pero aunque corta, resulta muy divertida por el desparpajo y el espléndido cinismo de las respuestas del entrevistado.

  Un muy buen libro por una digna alumna de Roth, sin duda alguna.

lunes, 29 de enero de 2024

"Un año ajetreado", de Anne Wiazemsky (2013)

Debo mi gratitud al buen Juan Carlos Hidalgo por haberme recomendado esta para mí inesperada novela. No sabía de ella y de su autora y vine a descubrir no sólo a una estupenda escritora francesa (fallecida en 2017) sino a un personaje -ella misma- de tintes cinematográficos. Y cómo no iba a serlo, si Anne Wiazemsky fue nada menos que la segunda muy joven esposa del cineasta Jean-Luc Godard (antes estuvo casado durante seis años con la actriz Anna Karina, con la que filmó joyas como Une femme est une femme, Vivre sa vie o Bande à part, entre otras) y en el libro narra precisamente su historia sentimental y profesional con el realizador francés. 

  En Une année studieuse (que yo habría traducido como Un año de estudios, por más ajetreado que haya sido), Wiazemsky nos sitúa en 1967, cuando ella tenía diecinueve años y era una estudiante de filosofía en la Universidad de París (no en la Sorbona sino en la que está en Nanterre). Amante del cine y admiradora de la Nouvelle vague en general y de Godard en particular, un día decide escribirle una carta al director de Au bout de souffle y Masculin-feminin porque quiere conocerlo y para su sorpresa éste acepta. Se encuentran, simpatizan y a pesar de la diferencia de edades (él le llevaba dieciocho años) se enamoran e inician una relación que los llevará al matrimonio (estarían casados de 1967 a 1979), a pesar de la oposición de prácticamente toda la familia de Anne, en especial de su madre y de su abuelo, el gran escritor galo François Mauriac. 

  Wiazemsky relata toda esta historia de una manera ágil, detallada, desinhibida y sobre todo divertida. Así, vemos cómo Godard se empeña en convertirla en actriz (que de hecho ya lo había sido un año antes, sin haber estudiado actuación, cuando hizo el papel principal en esa bellísima cinta que es Au hasard Balthazar de Robert Bresson –ella era la joven campesina que tenía bajo su cuidado al burrito Balthazar) y para ello se inventa una película en la que Anne sería una de las protagonistas principales (y lo fue, en La chinoise, ese delirante y extraño filme de tintes maoístas en el que también aparecen Jean-Pierre Léaud y Juliet Berto). 

  Un año ajetreado no es un libro ajeno a los acontecimientos históricos de aquellos días y la autora describe la agitación estudiantil que empezaba a darse sobre todo en París y que desembocaría en el movimiento del mayo francés de 1968, en el que la pareja estaría involucrada, aunque esto ya no aparece en la novela. Sin embargo, lo más interesante es ver el funcionamiento de la difícil relación entre Anne y Jean-Luc. Sus personalidades, al mismo tiempo tan parecidas y tan diferentes. Sobre todo, resulta interesantísimo descubrir que Godard era un hombre lleno de inseguridades y ansiedades, además de haber sido un celoso enfermizo y posesivo. 

  Una novela altamente recomendable. 

martes, 16 de enero de 2024

La invitada

La invitada. Simone de Beauvoir (1943). Nunca había leído a Simone de Beauvoir y de hecho la relacionaba más con su labor de ensayista (con libros como El segundo sexo, de 1949) que como novelista. Leerla en esta última vertiente ha sido para mí una muy grata sorpresa. La invitada es su primera novela publicada, una obra estupenda que narra la historia de un peculiar triángulo amoroso que mucho tiene de autobiográfico. Pierre y Françoise viven, en el París de finales de los años treinta, una relación abierta que se desarrolla en los mejores términos (como la que vivían la propia De Beauvoir y Jean Paul Sartre), hasta que en sus vidas aparece Xavière (Olga Kosakievics en la vida real), una mujer más joven que ellos, recién llegada de Rouen, a la que “adoptan” y con la que empiezan una relación que de amistosa no tarda en convertirse en amorosa (platónica en el caso de Françoise y más que platónica en el caso de Pierre) y más tarde en enfermiza. Todo se complica, ya que Xavière tiene una exasperante personalidad. Manipuladora, caprichosa, berrinchuda, pasivo-agresiva, la muchacha se mete hasta las entrañas del trío y hace que el vínculo entre los otros dos se desgaste y esté a punto de romperse. Las cosas se vuelven cada vez más tensas y complicadas, sobre todo para Françoise, lo que la lleva a tomar una terrible decisión que no revelaré aquí. Escrita con una prosa pulcra y clara pero sobre todo profundamente psicológica, La invitada nos habla de temas como el deseo, la obsesión, la inmadurez, los celos, la inseguridad emocional y la búsqueda de un sentido existencial. Con personajes secundarios entrañables dentro de su imperfección y de sus propios conflictos, estamos ante un libro extraordinario que me ha descubierto a una Simone de Beauvoir inesperada y gratamente aleccionadora. Una gran novela y una gran escritora.

lunes, 2 de enero de 2023

Los 102 años de mi padre

Mixcoac. 2 de enero de 1921. El interior de la casona era un agitado hervidero de gritos, órdenes, carreras y nerviosismo. Cuando llegué, el portón principal se encontraba abierto y entré sin que alguien reparara en mi tímida presencia. Varias mujeres iban y venían, entraban a la casa y salían al patio para cruzarlo a toda prisa, como si algo muy importante o muy grave estuviera sucediendo.

Yo no podía entender la razón de todo aquello y avancé hacia una fuente sin agua, a la mitad del jardín principal, donde una pequeña niña de unos siete años permanecía sentada y miraba con gesto de fastidio e indiferencia la alarma general que se vivía en la sobria residencia.
Al verme, me revisó de arriba a abajo con gesto poco amable y sin decir palabra alguna.
–Buenos días –le dije.
Nada respondió.
–Soy Esteban Leyva. Tengo una cita con don Emiliano García.
Ella siguió mirándome, los ojos clavados en mi rostro, con un dejo de desafío agresivo y burlón. Traté de no dejarme intimidar por una chiquilla de esa edad y le hablé con pretendida firmeza.
–Él me está aguardando. No quiero hacerlo esperar.
Silencio total que me obligó a cambiar de táctica y a endulzar la voz.
–¿Eres su hija? ¿Cómo te llamas?
Sólo entonces accedió a responder, con voz meliflua y aflautada, a la vez que seca y hasta un tanto insolente, al tiempo que remarcaba la primera palabra de su sentencia.
–Era su hija, ya no lo soy.
Mi desconcierto pareció aumentar su mal ánimo.
–¿Cómo dices? No te entiendo.
Ella se limitó a alzarse de hombros y descubrió un pequeño escarabajo que con torpes pasos cruzaba entre dos prados, por uno de los senderos de piedra que iban en diagonal de la fuente a los corredores de la casa. Sin el menor miramiento, se adelantó y lo aplastó de un pisotón. Luego volvió a mirarme, más desafiante aún y exasperantemente callada.
Fue en ese momento que resonó una potente voz masculina.
–¡Esperanza, ¿dónde te metiste?!
Un hombre alto, erguido, de piel blanca, con cuidado bigote de puntas y cabello ligeramente despeinado salía de una de las habitaciones. Iba en mangas de camisa y en su semblante se reflejaba cierta preocupación que se tornó en molestia al ver a la indolente mocosa.
–¿No te dije que me trajeras una manta?
Fue en ese instante que reparó en mí, pero no pudo saludarme debido a la grosera respuesta de la pequeña niña.
–¡Yo no tengo por qué obedecerte! ¡Ya no soy tu hija!
–¡Chamaca del demonio! ¡No sé lo que te pasa! ¡Ve y haz lo que te digo!
–¡No! –respondió ella con un grito y echó a correr hacia lo que parecía ser una caballeriza, situada en la parte trasera de la propiedad.
Apenado, se secó el sudor de la frente con un pañuelo, medio sonrió y se dirigió a mí.
–Usted debe ser el periodista de "El Universal" que mandó el amigo Palaviccini.
–Esteban Leyva a sus órdenes, señor diputado –respondí, al tiempo que le extendía mi mano. Él la estrechó con fuerza y cordialidad.
–Perdonará usted el desorden en que nos encontramos, pero mi mujer está a punto de dar a luz y todo se ha vuelto un caos.
–Mil disculpas por ser tan inoportuno. No sabía que…
–No se preocupe. Las disculpas se las debo dar yo, pero usted sabe: aunque uno ya las espera, estas cosas suceden muy de momento.
Una mujer apareció en la puerta por donde había salido don Emiliano y lo hizo sobresaltarse.
–¡Patrón, patrón! ¡Ya nació! ¡Es un niño, un varoncito!
Jamás olvidaré la sonrisa de felicidad que se dibujó en el rostro de aquel hombre de cuarenta y cinco años y toda una vida de entereza y lucha contra la adversidad, según había yo averiguado días antes, al platicar con un par de legisladores que habían sido compañeros suyos en el Congreso Constituyente de hacía cuatro años en Querétaro.
–Lo dejo, señor diputado. Mejor regreso otro día que sea más propicio –le comenté, dispuesto a salir a la calle.
–De ninguna manera, Esteban. Pase a la sala que en unos momentos estoy con usted. Tiene que brindar conmigo por el nacimiento de mi primer hijo varón.
Su dicha era tan grande y su invitación pareció tan sincera que no pude negarme.
–Allá lo espero entonces –le respondí.
(Inicio de mi novela Emiliano, publicada en 2017, en que narro de manera imaginaria el momento en que nació mi papá, hoy hace 102 años)

miércoles, 21 de diciembre de 2022

Damiana


Un poema que formará parte de la nueva novela que estoy escribiendo, una novela de vampiros y brujas.

martes, 19 de julio de 2022

lunes, 18 de julio de 2022

"La suerte" en físico


Mi tercera hija. Me acaba de llegar el primer ejemplar impreso de mi nueva novela. El libro está muy bonito. Lo pueden pedir ya en Amazon. Se van a divertir con su lectura.