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lunes, 15 de diciembre de 2025

Renato por Leduc

Terminé mi libro número 17 de este año. No diré que me decepcionó. En absoluto. Sin embargo, no colmó mis expectativas. Al tratarse de un larguísimo testimonio del gran Renato, transcrito por el periodista José Ramón Garmabella (a quien recuerdo como reportero de Jacobo Zabludovsky hace mil ayeres), pensé que sería un libro divertidísimo de principio a fin, lleno de anécdotas imperdibles, retratos de personajes de diversos ambientes y diversas épocas... En fin, unas memorias fantásticas. No fue así. Aunque contiene todo lo mencionado, el balance para mí es el de unas memorias a las que les faltó esa chispa por la cual Leduc es tan famoso y ese humor agudo y fino para contar las muchas historias y experiencias que tuvo en la vida. Pero no. Tiene momentos muy buenos, cierto, pero la gran variedad de personajes que van apareciendo desde su infancia hasta su vejez son vistos con demasiada prisa, sin detenerse lo suficiente en ellos. Quizá María Felix o Agustín Lara son tratados con un poco (sólo un poco) de mayor detalle, pero hay demasiados de los que como lector me quedé con las ganas de conocer más, en especial gente de la Revolución Mexicana, políticos, ex presidentes, periodistas, literatos, pintores, actores y actrices... Eso sí, habla de un montón de personajitos sin chiste: burócratas, compañeros de trabajo de cuando fue telegrafista, vecinos de los barrios de la Ciudad de México, pero sus anécdotas en general no tienen real interés y casi siempre las remata con frases o chistes bastante insulsos de los que solamente el propio Renato se ríe. Tanto que pudo narrar de su Tlalpan natal, de la gente de la cultura con la que convivió en los años veinte y treinta, de su larga estancia en París... En cambio, para hablar de su gran pasión, la tauromaquia, dedica largas páginas y se detiene en diversos toreros mexicanos y españoles para referirse a sus estilos, sus faenas, sus glorias y sus desgracias.  En resumen, este Renato por Renato (Editorial Océano, 1982), que tuvo la generosidad de obsequiarme mi querido amigo tamaulipeco Hervey Torres Fonseca, me dejó un tanto frío, aunque se deja leer. 

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Tango satánico

Terminé de leer hace unos días mi libro decimosexto de este año: la abrumante novela Tango satánico, del escritor húngaro László Krasznahorkai, flamante Premio Nobel de Literatura 2025, a quien antes de que se le concediera el galardón no conocía ni de nombre. Se trata de su primer libro, publicado en 1985, y debo decir que es un relato hipnotizante, que atrapa, y del que no pude escapar a pesar del estilo literario complicado y denso del autor (por ejemplo: no usa el punto y aparte, por lo que cada uno de sus doce capítulos son un bloque que a muchos resultará repelente). Pero la historia entre surrealista y fantasmal que narra, a pesar de ser tan real y concreta, termina por ser fascinante. Una crítica despiadada y llena de humor negro a la Hungría socialista de los años cincuenta o sesenta del siglo pasado, a su autoritarismo policiaco disfrazado de justicia social y a las complicidades de una población pasiva, crédula y convenenciera.

Acabo de escribir una reseña más larga y detallada que en unos días aparecerá publicada en un sitio de internet. Cuando salga, se las comparto por aquí.

domingo, 27 de julio de 2025

Muestra mi cabeza al pueblo

Hace un par de semanas terminé mi octavo libro del año, una joya inesperada cuya lectura me resultó no sólo atractiva sino instructiva y amena. El volumen se estructura en diez relatos que narran los últimos momentos de figuras relacionadas con la Revolución Francesa antes de enfrentarse a la ejecución. Así, vemos a personajes como Georges Danton —cuya célebre frase da título al libro—, María Antonieta, Charlotte Corday, Maximilien Robespierre, el poeta André Chénier o el científico Antoine Lavoisier en sus últimas horas antes de ser trasladados a la guillotina. Désérable nos muestra las emociones, contradicciones y reflexiones de estos condenados. Cada historia está escrita con distintos estilos (monólogos, cartas, testimonios) y en ellas el autor captura no sólo el drama personal de los protagonistas sino también el sinsentido de una revolución que, bajo el lema de "Liberté, égalité, fraternité", derivó en un baño de sangre en el cual más de tres mil personas fueron guillotinadas.

El gran acierto de Désérable radica en su habilidad para entrelazar hechos históricos con elementos de ficción, para crear narraciones que no sólo nos informan de lo sucedido históricamente sino que además nos emocionan desde lo literario. Con una prosa rica y precisa y un lenguaje que evoca la época del terror jacobino, logra sumergir al lector en el ambiente caótico del París revolucionario. De esa manera, los episodios ponen en evidencia las debilidades humanas, los ideales traicionados y las paradojas y contradicciones de los movimientos revolucionarios.
François-Henri Désérable es un autor joven (nació en 1987) y este, su primer libro (tiene otros dos posteriores), a mi modo de ver es una joya. No en balde ganó con el Premio Amic de la Académie française, el Premio littéraire de la Vocationy el Premio Jean d’Heurs de novela histórica.

sábado, 15 de febrero de 2025

The Warning en el Auditorio Nacional

Fotos: Liliana Estrada (Cortesía OCESA)
Tuve el privilegio de presenciar los dos conciertos de The Warning en el Teatro Metropólitan de Ciudad de México, en agosto de 2022. Volví a tenerlo en octubre de 2023, cuando vi la presentación de las hermanas Villarreal Vélez en el Pepsi Center de la misma ciudad, mi ciudad. Ahora, en 2025, la noche del 6 de febrero, pude verlas por cuarta ocasión y vaya que volvió a ser un privilegio.

Gracias doy al algoritmo

Cuando descubrí a The Warning en YouTube, en 2019, quedé inmediatamente deslumbrado. El video que las puso ante mis ojos fue el del tema “Dust to Dust”, durante su presentación de noviembre de 2018 en el Lunario, el pequeño foro alterno aledaño al Auditorio Nacional (¿quién iba a decirles a aquellas tres muy jóvenes hermanas regiomontanas que siete años más tarde estarían presentándose, con tres fechas agotadas, en el propio Auditorio Nacional? Pero no nos adelantemos). 

  Para mí que jamás he sido precisamente un fan del rock que se hace en México y que soy más bien conocido como un crítico del mismo (un odiador según muchos), aquella súbita aparición de un grupo conformado por tres adolescentes de dieciocho, dieciséis y trece años que tocaba rock original en inglés, con una potencia y un nivel de calidad que nunca le había escuchado a agrupación mexicana alguna, fue toda una revelación, un hecho que me dejó atónito y me llenó de admiración y de entusiasmo. Gracias doy al algoritmo de YouTube por habérmelas presentado. 

  A partir de ahí empecé a seguirlas con creciente interés y descubrí que ya tenían un EP y dos LP grabados y que las poco más de treinta canciones que habían grabado eran todas estupendas y muchas de ellas excelsas. Poco después (para ser precisos, el 26 de junio de 2019) publiqué en “Acordes y desacordes”, la sección de música de la revista Nexos, mi primer texto acerca de ellas con el título “The Warning: el secreto mejor guardado del rock en México”, un artículo que me trajo una cantidad enorme de burlas y críticas, en especial por parte de periodistas y músicos relacionados con el llamado rock mexicano. Peor me fue cuando en otro escrito afirmé que para mí se trataba del mejor grupo de toda la historia del rock en nuestro país. Sin embargo insistí y seguí convencido de mi punto de vista. Creo que después de casi seis años, el tiempo me ha dado la razón.

  También por aquel tiempo, pensé en lo grandioso que sería que el power trío de Monterrey llegara alguna vez a presentarse en el Auditorio Nacional. Parecía quizás una utopía, pero he aquí que acaba de convertirse en realidad, con tres conciertos sold out. Más de treinta mil personas atestiguamos lo que es hoy The Warning y lo que atestiguamos fue la actuación –no tengo duda alguna, hoy menos que nunca–, lo repito, del mejor grupo de rock que ha existido jamás en México.


Seis pies de profundidad

Acudí pues el enorme recinto de Paseo de la Reforma la noche del jueves 6 de febrero, acompañado por el mayor de mis hijos, quien nunca había visto a The Warning, y al que he tratado de convencer durante años de que las escuche con atención. Iba yo con la incógnita un tanto ansiosa de saber qué le parecerían al verlas de manera presencial.

  Con un Auditorio Nacional completamente lleno, el concierto dio inicio a las ocho y tres cuartos. Frente al escenario había una enorme manta blanca dividida en tres partes en la que se comenzaron a proyectar figuras en forma de manchas negras que se transformaban constantemente, mientras se escuchaba una música ambiental de tonalidades inquietantes que remitía al breve fragmento que se escucha al principio del video de “Six Feet Deep”, tema abridor del álbum más reciente del trío, el Keep Me Fed de 2024, mismo que oficialmente se estaba presentando en este concierto.

  Las manchas pronto adquirieron la forma de un humanoide siniestro y amenazante y detrás de la manta resonó el riff inicial de guitarra de la canción mencionada, seguido por un redoble (o fill) de la batería y la entrada potentísima del bajo, al tiempo que las tres partes de la manta desaparecían de golpe y ante nosotros surgían las figuras vestidas en rojo (como en la portada de Keep Me Fed) de Daniela, Paulina y Alejandra Villarreal en toda su plenitud rockera. Fue una intro impresionante y espectacular y sí, era “Six Feet Deep” y con ella el inicio de una más que intensa y vertiginosa aventura escénica que habría de prolongarse felizmente por cerca de dos horas.

  Como en cascada fueron surgiendo las siguientes piezas del set list: “Sick” (con su potencia casi punk y su infaltable zumbido moscoso) y “Satisfied (vaya finura de composición, con el solo de Daniela muy à la Tom Morello, seguido por un breve espacio sonoro sugestivamente grunge, con el feedback de la guitarra enmarcado por el bajo de Alejandra y el beat de la batería de Paulina), ambas del Keep Me Fed, y luego las ya clásicas “Choke” y “Dust to Dust”, a la que unieron con “Dull Knives (Cut Better)”, tal como hicieran con grandes resultados en el Pepsi Center hace poco más de un año. Sobra decir que para ese momento el público ya estaba enloquecido y que desde el arranque cantó cada uno de los temas, mientras saltaba, aplaudía, palmeaba y sonreía; eso sí, sin soltar sus teléfonos celulares para grabarlo todo, un fenómeno que ya resulta imposible de erradicar por más que se le cuestione. 

  El viaje prosiguió con la escalofriantemente hermosa “Escapism” (con frases tan logradas como “So I close my eyes till it all fades” o “Is the hope that kills you”), más una imprevista y poderosa coda que nadie esperaba y que resultó fantástica. Para continuar con los cortes del Keep Me Fed surgió entonces la extraordinaria y contundente (y demandante) “Apologize”, con el grito que replica el título de la pieza exhalado no sólo por Paulina sino por miles de gargantas en el recinto. 


Una escalera al cielo

Vino entonces la que quizá fue la gran sorpresa de la noche. De pronto los reflectores iluminaron únicamente a Daniela. Sus hermanas habían abandonado el escenario. Estaba sola con su preciosa y flamante PRS. ¿Sería la misma guitarra que apenas unos días atrás le regalara Orianthi, la legendaria guitarrista australiana, instrumentista de Michael Jackson, Carlos Santana, Joe Satriani y Alice Cooper, entre otros, durante el concierto del 40 aniversario de la afamada marca? De ser así, ¿qué haría Dany con semejante joya?. Utilizarla de la mejor manera, con una obra maestra musical, un instrumental atmosférico, una escalera al cielo de toques progresivos y jazzísticos que enmudeció al Auditorio con un sentimiento a flor de piel, a flor de guitarra, y una delicadeza conmovedora. Fue un solo de cuatro minutos, con ecos de Al Dimeola y David Gilmour, que incluyó referencias (guiños para sus verdaderos seguidores) a los solos de antiguas composiciones de The Warning como (en ese orden) “Show Me The Light” (del álbum XXI Century Blood de 2017), “Free Falling” (del EP Escape the Mind de 2015) y “The End (Stars Always Seems to Fade)” (del disco Queen of the Murder Scene de 2018). Fue un momento majestuoso, mágico y misterioso que la mayor de las Villarreal terminó con una elegante y sutil caravana.

  Después de semejante pasaje de ensueño auditivo y refinamiento guitarrístico, el escenario se iluminó de verde para meternos a la inquietante “Error”, con esa letra que da voz a la despiadada Matrix (“You’re my maker but not my master”) y su matemático código binario (“zero-one-zero-zero-zero-one”), sólo para que irrumpieran en seguida “More” (que sonó mejor que nunca, con sus refrescantes y contagiosos beats fonquis, cencerro de Paulina incluido) y “Money” (que incluyó una curiosa y juguetona dinámica con el público, en la cual un sector del mismo repetía la palabra cash y otro la palabra money). 

  La franca diversión continuó con la infalible “Survive”, esa contagiosa canción de 2017 y su desafiante letra contra la patanería masculina, con todo el público desbordado mientras en las pantallas surgían siluetas psicodélicas y casi a go-go de las tres integrantes del grupo en jocosas y expresivas danzas.


Las Wawas

Los intermedios de los conciertos de The Warning en el Teatro Metropólitan (con el escenario vacío mientras sonaba “Breath” y el público llenaba las butacas de luciérnagas celulares) y en el Pepsi Center (con la proyección del emotivo corto sobre los diez años del trío regiomontano) habían dejado la vara alta para saber qué se haría en esta ocasión y el resultado fue muy ingenioso. Un hombre con uniforme de conserje y el cabello recogido apareció en el plató, trapeador en mano, y muy quitado de la pena empezó a limpiar el piso, mientras se dejaba escuchar una versión cuasi radiofónica de “Qué más quieres” con acompañamiento ranchero. La gente se sorprendió en un principio, pero empezó a reír y a cantar a todo pulmón. La melodía fue llegando a sus últimos acordes y antes de retirarse, el hombre sobrepuso en el bombo una tapa con el nombre de Las Wawas ante la ovación del respetable. El azoro fue mayúsculo cuando en lugar de The Warning quienes ocuparon el escenario fueron precisamente Las Wawas, el trío que ameniza la boda del gangster en el video de la mencionada composición (co-dirigido por Paulina Villareal), para interpretar, claro está, “Qué más quieres” (y las tres vestidas, claro está también, con sus hieráticos trajes negros y sus lentes oscuros). Fue un momento la mar de divertido.

  Terminada la canción, Las Wawas se retiraron y el intermedio continuó con el sketch del conserje, quien regresó para quitar del bombo la tapa de Las Wawas y dejar la de The Warning. Luego se subió a la batería, en apariencia para limpiarla, y al saber que nadie lo veía (salvo once mil personas desde sus lugares) se atrevió a golpear (primero con timidez, luego con más descaro) los tambores (que retumbaron de manera impresionante). Ya en confianza y con la gente como su cómplice, se sentó de plano en el lugar de Paulina y se lució con algunos redobles que le fueron festejados. Feliz de la vida y en actitud cómica, se soltó la larga cabellera y se arrancó las mangas del uniforme para mostrar su musculatura y sus grandes habilidades instrumentales, ya que se trataba de Johnny Tuosto, el baterista del grupo estadounidense abridor: Holy Wars. Al final se quedó con un persistente golpe de bombo, los espectadores lo acompañaron con palmas y de pronto se escuchó una voz femenina que cantaba un “a-ha-ha a-ha-ha” que muchos reconocimos. El hipnotizante compás lento de la guitarra sonó también y Pau, Dany y Ale volvieron a escena nuevamente con sus atavíos rojos a la Keep Me Fed. “Consume” reventó en todo lo alto con Paulina como front woman (tal como hiciera con “Narcisista” en el Teatro Metropólitan hace dos años y medio) para otro de los grandes momentos de la noche.


Tiburones a la vista

El concierto iba en ascenso y prosiguió con la sensacional “Burnout”, cuyo infeccioso beat y su burlesco sentido del humor inundó la sala. Todo para dar paso a la esperadísima “Sharks” y su pesado riff a la Blue Cheer, provocador de un eslam instantáneo (como sucedió el año pasado en el festival Wacken de Alemania y en el Poll-and-Rock de Polonia, sobre todo en este último). Aquí no hubo tanto espacio para eslamear, dado lo apretado de la zona general frente al escenario, pero todo el mundo lo disfrutó de todos modos. 

  En el auditorio empezó a escucharse “Intro 404”, el corte instrumental que da inicio al álbum Error, de 2022, mientras la silueta de Alejandra Villarreal se situaba al frente y en medio del proscenio. La gente se emocionó. ¿Sería acaso que Ale al fin se había decidido a hacer algo por sí misma? ¿Un solo de bajo quizá? ¿Un tema de estreno con ella en la voz principal? Falsa alarma, sólo estaba ahí para tocar el ya clásico riff de bajo que abre “Disciple”, otra de las grandes favoritas del power trío y que como siempre volvió a encender al ya de por sí inflamado público, aunque esta vez la acostumbrada interacción en el coreo del “Oh-oh-oh-oh-oh” fue ostensiblemente más corta, sin que Dany se moviera de su lugar y desprendiera el micrófono para animar a la gente. Who knows why.

  El concierto llevaba una hora y media y aún faltaban varios temas imprescindibles. Luego de la presentación de cada una de las tres integrantes del grupo, con su respectiva gran ovación, la cascada de greatest hits se dejó venir con fuerza incontenible. 


Himnología warnística

Llegaron puros himnos: la explosiva y desgarradora “Hell You Call a Dream” (todo un clamor sobre el desencanto y la inconformidad), la épica y mística “Martirio” (una de sus tres canciones en español y que ha crecido a cada paso desde que la interpretaron por primera vez durante su primera gira en Argentina; esta vez aumentada con el alargamiento del coro al hacer que el público lo cantara a capella), la vertiginosa y energética “Evolve” (con la que solían culminar sus conciertos y que esta vez cedió su lugar, lo cual no fue obstáculo para que la gente se volviera loca, sobre todo con el infaltable grito de Paulina al final del puente instrumental en 7/8) y ya como parte del encore, esa pieza de la maquinaria musical de The Warning que nunca falla, la popularísima “Narcisista” (que siempre se convierte en una fiesta), y como perfecta cereza del pastel, el tema con el que también culmina el álbum Keep Me Fed, ese mismo que vinieron a presentar en esta serie de conciertos: el grandioso, sensual y potentísimo “Automatic Sun”, digna y merecida elección para cerrar una actuación inolvidable.


¿Su mejor concierto?

¿Fue este el mejor concierto de The Warning hasta la fecha? En varios aspectos sí, sobre todo por la producción y los visuales, uno diferente para cada una de las 22 canciones que interpretaron (además de la “Intro 404” y el maravilloso solo de Daniela). También por la perfección en la calidad del sonido y el manejo de las luces. Fue una función musical de ligas mayores. Cierto que no tuvo momentos tan conmovedores o sorprendentes como los que se dieron en los ya míticos recitales del Teatro Metropólitan (¿cómo olvidar la versión unplugged de “Revenant”, por ejemplo?) o el Pepsi Center (con “Black Holes” y “Breathe”, cantadas al piano por Pau en solitario, o “When I’m Alone”, con Dany sola con su guitarra y su voz, además de la aparición de la orquesta de cuerdas que acompañó de manera fantástica la versión del grupo a “Enter Sandman” de Metallica). Puede ser que en ese sentido el concierto en el Auditorio Nacional haya sido un tanto más lineal (palabras de mi hijo). También es verdad que a muchos nos hubiera gustado escuchar canciones que sentimos que hicieron falta, como “Animosity”, como “Z”, como “Amour”, como “23”, como “Queen of the Murder Scene”, como “XXI Century Blood” y varias más. Pero es que el repertorio del grupo ya alcanza las sesenta canciones y resultaría imposible compactarlas en dos horas, incluso en tres. Sin embargo, lo que pudimos presenciar, lo que pudimos ver y escuchar quedará en la mente y en la memoria de todos los que tuvimos la suerte de estar ahí, con la misma fuerza que lo hicieron los anteriores conciertos y alcanzará como estos –y de eso no tengo la menor duda– la misma estatura mítica, el mismo nivel de leyenda. 

  El público salió feliz y entusiasmado del hermoso recinto de Paseo de la Reforma. Gente de todas las edades y de diferentes orígenes sociales unida por la música de estas tres jóvenes en las que se conjuntaron todos los planetas para brindar al mundo algo que apenas empieza y cuyos alcances aún no alcanzamos a vislumbrar. 

  ¿Qué si lo que tocan es heavy metal, es hard rock, es nü metal o es grunge? Eso es lo de menos. Simplemente es música, es rock, es The Warning.


lunes, 8 de julio de 2024

Keep Me Fed, la nueva joya de The Warning


Y lo volvieron a hacer.
 

Dos años después de su magnífico álbum Error, tercero en su discografía y primero con el sello multinacional Lava Records (filial de Republic Records y de Universal Music), las integrantes de The Warning (Daniela, Paulina y Alejandra Villarreal Vélez) regresan al territorio de las grabaciones con una nueva chef-d’œuvre de la que hay mucho que comentar y opinar.

Keep Me Fed es el nombre del flamante disco, cuya música resulta muy distinta a la que el power trío de Monterrey, Nuevo León, nos había acostumbrado en sus tres álbumes anteriores (XXI Century Blood de 2017, Queen of the Murder Scene de 2018 y el ya mencionado Error, de 2022, además de su EP debut Escape the Mind de 2015). Si en los anteriores trabajos discográficos existía una sutil y progresiva evolución dentro de la mezcla de rock clásico, hard rock, grunge e incluso trazos de punk y heavy metal, The Warning ha dado un paso afuera de ese camino, sin abandonarlo del todo, al embarcarse en un nuevo sonido que, sin embargo, sigue siendo el suyo (entre las muchas cosas que ha logrado el grupo está el haber consolidado un estilo reconocible y propio). 


Dos maneras de grabar discos

La hechura de los dos álbumes con Lava fue muy diferente. No sólo porque tuvieron productores distintos y con ideas muy disímbolas (el inglés David Bendeth en Error y el canadiense Anton DeLost en Keep Me Fed) sino incluso por las circunstancias como las canciones fueron escritas, grabadas y producidas. Si en el primer caso tuvieron tres largos meses para encerrarse, en plena pandemia de 2020, en una casa estudio de grabación de Nueva Jersey, donde pudieron concentrarse de lleno en el trabajo, en el segundo todo fue más precipitado y vertiginoso, ya que las canciones fueron compuestas prácticamente sobre la marcha y grabadas en los momentos que les quedaban libres en medio de la intensa actividad que tuvo el trío durante 2022, 2023 y parte de este año. Además, en esta ocasión y por primera vez, en la composición de los temas no sólo participaron Daniela, Paulina y Alejandra, sino también el propio DeLost y en dos o tres de ellos Dan Lancaster, tecladista invitado de Muse durante su más reciente gira mundial, a quien conocieron en los conciertos que The Warning le abrió a la agrupación británica (en la que por cierto Matt Bellamy hizo muy buena amistad con Daniela y le regaló una preciosa guitarra Manson de color amarillo mostaza).

Keep Me Fed ha provocado todo tipo de reacciones. Muchos seguidores ortodoxos del grupo lo cuestionan por su sonido, lo consideran híper producido, con demasiados efectos de estudio, con un uso abusivo de los filtros en las voces e incluso lo acusan de comercial y popero. ¿Están en lo correcto?

Es cierto que la producción es menos clasicista que en Error, quizá porque David Bendeth es un productor más de la vieja escuela y más inclinado a los métodos tradicionales de grabación, mezcla y masterización. De ahí el sonido de rock a secas del álbum de 2022. Anton DeLost y Dan Lancaster, en cambio, no sólo pertenecen a una generación más joven que la de Bendeth (algo así como baby boomers contra millennials), sino que cuentan con un bagaje distinto y más apegado a las tendencias actuales, sobre todo en el maistream. Esto no significa que hayan tratado de someter a las integrantes de The Warning a cuestiones como el uso de sintetizadores, cajas de sonido u horrores como el autotune en las voces. Sin embargo, en el disco sí se escucha un empleo de varias de las herramientas y posibilidades que ofrecen los estudios de grabación actuales y eso permitió una amplia experimentación a lo largo de las sesiones. No obstante, en momento alguno The Warning traicionó su esencia en aras de esa “comercialidad” que argumentan algunos ni se han vendido al “sistema”. En absoluto. 


Mantenme alimentada

Doce son los cortes que conforman Keep Me Fed. El disco abre con “Six Feet Deep”, un tema oscuro y potentísimo, inyectado por un vértigo tan sinuoso como  siniestro, en el que podemos apreciar las nuevas estructuras y dinámicas que utilizará The Warning a lo largo del álbum. Tan sólo el riff de entrada es como un cuchillo afilado que penetra los oídos del escucha (recomiendo de preferencia escuchar el disco con audífonos) y un estallido instrumental hace explosión al unirse el bajo y la batería, antes de dar paso a la siempre enfática e intencionada voz de Daniela al cantar con escalofriante desafío las primeras líneas de la canción: “¿Y qué si soy egoísta? / Todo el mundo lo es / No eres un producto de Dios / Deja de decirte eso a ti mismo / Pero es de esperar / porque siempre regresas, una y otra vez”. De ahí sobreviene el aplastante coro, bajo una impenetrable pared de sonido: “Sí, ¿qué es lo que vas a decir / cuando te ahogas con mi nombre? / Porque se acabó / te veré bajo tierra, a seis pies de profundidad” o “Es incontable cuántas veces me empujaste una y otra vez / Pero ya es demasiado tarde / No queda nada que odiar / Qué sabor tan amargo / Qué vergüenza”. Como siempre, las letras de The Warning se prestan a un sinfín de interpretaciones y en este caso no es la excepción (aunque luego de ver el inquietante videoclip de “Six Feet Under” quizá se trate de un mensaje a todos aquellos que desde que surgió el grupo las criticaron y trataron de hundirlas, lo que tristemente sigue sucediendo, especialmente en México, donde el hate está desatado). Secos golpes de guitarra que podrían recordar a Pantera nos llevan a la conclusión de este gran track inicial.

El resto del disco transcurrirá como un tobogán de emociones, un helter skelter que conduce a territorios peligrosos y a momentos fascinantes. La ya muy conocida “Sick” (llegó recientemente al sexto lugar de Billboard) es un tema directo y sarcástico, casi un rock punk, con un riff estupendo (¿cómo hacen estas jóvenes para crear riffs tan buenos en tantas de sus composiciones?) y líneas memorables (“La vida no es algo más que el tiempo que pasa” o “Quiero cometer errores y vivir arrepentida / No quiero dar, sólo tomar...” o “No me importa lo que venga después / Si hay un precio que pagar, lo afrontaré cuando esté muerta”). Fue la primera canción que se compuso para el disco y fue hecha durante una sesión de escritura en Los Ángeles, a la que las hermanas Villarreal no querían ir, ya que Lava se las impuso cuando acababan de terminar una agotadora gira de seis semanas. Fue su primera colaboración con Anton DeLost y la letra se originó en la insistencia del productor por llamar a todo “enfermo”, lo que inspiró la idea para escribir la canción.

“Apologize” es una muestra de la capacidad de The Warning para estructurar canciones a manera de collages, en la que crean diferentes partes musicales que luego embonan con envidiable sabiduría. Un corte que empieza con un beat constante marcado por la guitarra de Daniela Villarreal, cuya voz irrumpe al mismo tiempo con un sentimiento que conlleva angustia y belleza. La estrofa se repite, esta vez secundada por la sólida batería de Paulina y el bajo omnipresente de Alejandra, para marcar aún más la intensidad del corte, intensidad que se interrumpe de golpe para dar paso al pre-coro con una guitarra acústica y un inesperado sonido folk (“No quiero ponerte nervioso / He estado triste pero no deprimida, / desperdiciando el aliento a la espera de nada / porque no te disculparás”). Y sí, la canción habla, según Paulina, acerca de “estar enojado y tener resentimiento hacia alguien que te arruinó de alguna manera y tener que lidiar con las consecuencias”, sobre todo si por añadidura ese alguien jamás se disculpó (para quienes no manejen el inglés, “apologise” significa “discúlpate”). Por cierto que el pre-coro fue escrito en 2016, cuando la propia Paulina tenía tan sólo catorce años y fue la única canción del disco compuesta a la vieja usanza de The Warning: por medio del piano, instrumento que esta presente al final de la pieza, con el pre-coro usado como coda. Y en cuanto al coro: es denso, pesadísimo, otra pared de sonido, un subeibaja cantado por Daniela pero con los gritos aterradores (y muy metaleros) de Paulina: “Apologise!”. Un tema sensacional. 


¿Qué más quieres?

“Qué más quieres” es lo más cercano al llamado rock mexicano que ha hecho hasta ahora The Warning (mucho más que  “Narcisista” o “Martirio”, sus otras dos canciones en nuestra lengua). Esto no quiere decir que se trate de un mal tema. En absoluto. Los arreglos son estupendos, el coro es contagioso y en concierto es ya un obligado para que el público salte y cante al unísono con el grupo. Además, el video con el que fue dado a conocer, escrito y co-dirigido por Paulina Villarreal, es la mar de divertido y la pieza encaja perfectamente en él. 

A “More” se le conoce desde hace tanto tiempo que hasta resulta extraño verla dentro del disco. Es casi como si hubiera sido un sencillo entre Error y Keep Me Fed. Pero se trata de una composición llena de características interesantes. Es el tema con el que The Warning empezó a proponer un cambio, al incursionar en ritmos más bailables, cercanos al funk y al hip-hop. Fue también la canción que provocó que los fanáticos más conservadores del grupo se quejaran porque el trío estaba volviéndose “más pop, más comercial” y entraron en pánico ante la posibilidad de que el nuevo disco significara “el sometimiento de The Warning a los intereses económicos de la disquera”. Nada que ver. “More” es un tema muy disfrutable (incluso para bailarlo), un corte muy sexy y, sí, ha abierto la puerta para que muchas personas en el mundo se sientan atraídas por el trío regiomontano. 

“Escapism” es otra de las perlas recién develadas del nuevo álbum. Musicalmente, parece el tema para un cuento de hadas perverso, con su entrada como de retorcida y siniestra cajita de música. Pero la letra no narra cuento de hadas alguno, sino la dura realidad de una persona que no soporta su vida, su entorno, y quiere escapar de ello a como dé lugar (“Entrar en el vacío /Aunque no signifique nada / El silencio es para evitar / que extienda la mano y me aferre a algo / Ojalá pudiera disfrutar / a los inútiles medios de comunicación / Palabras que sólo destruyen / Me dejan sintiendo, temiendo... / Sólo cierro los ojos hasta que todo se desvanece / Cierro mis ojos y entonces todo se desvanece / Sin embargo, todavía me duele, me rompo y lo intento de nuevo / Pero cerraré los ojos hasta que todo se desvanezca”). Es un tema construido también con perfecto detalle en su estructura y con una dinámica hipnotizante.


Dime, ¿estás satisfecho?

Llegamos a “Satisfied”, otra obra de arquitectura musical catedralicia con la que uno se pregunta cómo es que las integrantes del grupo consiguen incluir tal cantidad de detalles y cambios en canciones de tres minutos de duración. El tema arranca con otro de los bajeos aplastantes de Alejandra Villarreal y un compás seco de la batería de Paulina que dan paso a la voz de Daniela, quien canta: “Puedes tomar todo lo que quieras, pero nunca te será suficiente / Ábreme de tajo, presta atención; exhibida, estoy sangrando óxido / Como una máquina, completaré, obedeceré, perfeccionaré / cada movimiento, cada palabra, hasta que nada quede de mí”. Ahí está nuevamente el tema, tan recurrente en las letras de The Warning, de las relaciones tóxicas. El coro es de un dramatismo implorante: “No puedo seguir odiándote / Es agotador / Por favor, no digas “No me importa” / Es una mentira fácil / Es una mentira tan fácil / Dime, ¿estás satisfecho?”. Musicalmente hay que destacar el fantástico solo de guitarra –que es como Tom Morello tocando con Nirvana– y el final con esos coros apenas perceptibles. Un tema con un mood delicioso aunque inquietantemente tétrico y masoquista: “Puedes tomar todo lo que quieras, pero nunca te será suficiente / Pedazo a pedazo, me desarmo”.

En “Burnout”, el octavo track del disco, el humor negro en la música y la letra nos presenta un corte contagioso y hasta bailable (aunque en una tesitura distinta a la de “More”) acerca de una de esas personas hundidas en la mediocridad y jodidas por su actitud medrosa ante la vida. Otra vez el inicio se da con ese bajo pesadísimo que en su tonalidad recuerda a la versión de Blue Cheer, por allá de 1968, de “Summertime Blues”. El ritmo de la batería es irresistible y todo sirve para que Daniela nos regale otra muestra de sus habilidades vocales. Un rock espléndido y tan divertido como el video que se realizó para el tema. 


Un finale perfetto

Las cuatro piezas con las que cierra el disco no podían ser más perfectas. “Sharks” es un rock duro fenomenal, lo más cercano del álbum al nü metal de principios de siglo, con ecos de Korn, System of a Down, Nine Inch Nails y Tool. Un tema que infecta, que contagia, que te obliga a ser un headbanger aunque no lo quieras. Duro, denso, compacto, espeso, con los instrumentos y las voces a tope. Es literalmente como un ataque de tiburones que te agarra desprevenido e indefenso a la mitad del océano (canta Paulina: “Hay algo que acecha en el agua / Mejor será que ahora nades un poco más rápido / Más te vale ser bueno, más te vale que lo pruebes / Porque te están vigilando”). Los detalles vocales son una maravilla: ahí están los susurros de la propia Paulina “Don’t bleed, don’t bleed” o ese puente como de rhythm & blues actual, con las voces de las tres, que rompe con todo el esquema de la canción pero lo hace de manera magistral (“There’s something lurking in the water / You better swim a little faster now / It’s the meat that really matters” / Does it really matter?”). Tenía que citarlo en el inglés original, sorry.

Y luego viene la ya conocida por muchos “Hell You Call a Dream”, un verdadero himno que fue compuesto ante el hartazgo de las giras y toda la parte negativa que éstas implican (“Me invade la necesidad de permanecer dentro de esta jaula / Sufro día tras día, pero elijo quedarme así / Me quedo sin cosas que decir / ¿Es normal amar lo que odiamos? / Me está agotando de todas maneras / Estoy metida en esto hasta el fondo”), pero a la que también se le puede dar una lectura incluso política y en contra de los totalitarismos (“Dame algo en qué creer / en este infierno al que tú llamas un sueño / Colapso cada día / El caos me pone loca como un animal / Sólo quiero respirar / en este infierno al que tú llamas un sueño”). 

“Consume”, el penúltimo corte de Keep Me Fed, es una de esas canciones que conforme más se le escucha, más cosas se descubren y más gusta. Como detalle curioso, es la primera vez que The Warning emplea una palabra “altisonante” (fucker) en sus letras (la línea completa dice: “You greedy little fucker”, algo así como “Tú, cabroncito codicioso”), lo cual le valió para que en la portada del álbum apareciera el ridículo aviso de “Parental advisory / Explicit content” que empezó a usarse desde la época de Bill Clinton en las carátulas de los discos, para poner en sobreaviso a los compradores. Las Villarreal han tomado este detalle de censura con saludable sentido del humor. También en la letra aparece la frase “Keep me fed” que da nombre al disco. En cuanto a la canción, se trata de una pieza musicalmente poderosa acerca del consumismo, de cómo todos somos víctimas del mismo y de cómo nos quejamos de ser consumista pero aun así lo seguimos siendo. Como postdata, la parte vocal tartamudeante (I-I-I) es de una absoluta exquisitez.

El disco llega a su final con la joya de la corona (algunos alegan que debió ser el corte que abriera el disco y no el que lo concluyera; yo pienso que estuvo bien, porque despierta el deseo de volver a escuchar el álbum). “Automatic Sun” es para mí una de las más grandes canciones de todo el repertorio de The Warning (que ya llega a las 58 piezas –o a las 59, si contamos su recreación de “Enter Sandman” de Metallica, a la que hace tres años hicieron prácticamente suya). Plena de poder y estruendo, desafiante, sensual, llena de inventiva y a la vez con detalles de una sutileza asombrosa, la composición sujeta al escucha desde el atronador inicio y no lo suelta hasta el aún más atronador final, esa coda extraordinaria a la que yo hubiera rogado que hicieran durar al menos dos vueltas más. Por lo que toca a la letra, la misma nos habla nuevamente de una relación tóxica que alcanza dimensiones francamente sadomasoquistas (“Me gusta la libertad / pero de alguna manera todavía me tienes atrapada / El silencio a medianoche / se siente como tus uñas al bajar por mi espalda” o “Y si te arrastras hacia mí / ¿Serás mi espejo? / ¿Reflejarás lo que necesito? / ¡Oh, estás tan fuera de mi alcance!” o “La forma en que me lastimas nunca es suficiente / Esta adicción es difícil de dejar / Si lo quieres todo, entonces tómalo / porque me tienes, me tienes” o “Arde en tu sol automático / Mira lo que me estás haciendo / Dame tu amor psicosomático /

Mira lo que me estás haciendo”. Un final excelso para un disco impecable.


A manera de conclusión

Con Keep Me Fed, The Warning ha alcanzado nuevas dimensiones y a escasos días de su aparición (salió el 28 de junio pasado) ha sido muy bien aceptado en todo el mundo (en Gran Bretaña, obtuvo el primer lugar de ventas durante la primera semana de julio, en la categoría de discos de rock y metal). Publicaciones internacionales como Kerrang le han dado la foto de portada y el grupo ha sido invitado a programas de televisión estadounidenses como Jimmy Kimmel Live!, donde interpretaron en vivo “Sick” y “Automatic Sun”. 

Paradójicamente, como ya mencioné párrafos atrás, no son pocos los seguidores puristas de The Warning que le ponen peros al álbum, al alegar que está demasiado sobreproducido y que con él, el trío de Monterrey se está volviendo comercial y con una tendencia hacia lo que dicta el mainstream. No estoy de acuerdo. Pienso que se trata sí, de un disco distinto a esa maravilla que es Error o a ese tesoro entrañable que es Queen of the Murder Scene (creo que Lava Records haría bien en relanzarlo en una versión remasterizada, al igual que al XXI Century Blood). Sin embargo, Keep the Fed no desmerece en absoluto y con cada escucha se vuelve mejor. Un disco que está conquistando a un nuevo público, sobre todo al más joven que es finalmente el de la misma Generación Z a la que pertenecen Daniela, Paulina y Alejandra Villarreal. Un logro que no es poca cosa. 

The Warning lo ha hecho de nuevo... y puedo asegurar que lo seguirá haciendo por mucho tiempo más.


The Warning. Keep Me Fed. Lava Records, 2024


(Publicado el día de hoy en "Acordes y desacordes", el sitio de música de la revista Nexos)

jueves, 22 de febrero de 2024

Asimetría

Asimetría. Lisa Halliday (2018). ¿Una novela doble o dos novelas en un solo libro? Sé que ahí debe haber una asimetría, pero no me ha quedado del todo claro luego de leer esta estupenda obra de la escritora estadounidense Lisa Halliday (1976). De hecho, el libro se divide en tres partes: dos relatos largos y una especie de narración-entrevista como tercer elemento. El primer relato cuenta la historia de la relación amorosa entre un escritor veterano y una aprendiz de escritora mucho más joven que él. Cierto que en eso se asemeja a la novela que reseñé hace unos días (Un año ajetrado de Anne Wiazemsky), porque además de la diferencia de edades entre los protagonistas, está también el hecho de que el hombre en cuestión es un personaje famoso: Jean-Luc Godard en el caso de Wiazemsky y un literato judío-neoyorquino de nombre Ezra Blazer que no es otro que el enorme Philip Roth, en el caso de Halliday (aunque ésta nunca lo diga). Y es que la autora fue la pareja sentimental de Roth en sus últimos años de vida y la novela parece ser una recreación de cómo fue su vida al lado del autor de Portnoy’s Complaint. En esta primera parte de Asimetría, vemos las complejidades del amor, el deseo y, digamos, la asimetría de poder en una relación marcada como ya dije por la diferencia de edad y por la disparidad en el éxito profesional (Lisa lo conseguiría justamente con esta novela, publicada el mismo año de la muerte del escritor y que éste alcanzó a leer).

  La segunda parte nada tiene que ver con la primera y me resultó un poco menos brillante. En la misma, Halliday narra la historia de Amar, un joven iraquí-estadounidense que es detenido momentáneamente en el aeropuerto de Heathrow, en Londres, en lo que se investiga su identidad (no vaya a ser un terrorista). Mientras pasa algunas horas encerrado en un cuarto de aislamiento de Migración, Amar rememora parte de su vida en Iraq cuando era más joven pero también la más reciente visita a su familia en ese país. Tiene momentos un tanto monótonos, pero a final de cuentas es un buen relato.

  En cuanto a la tercera parte del libro, se trata de una supuesta entrevista para la televisión inglesa que una periodista le hace en un estudio al mismo Ezra Blazer del primer relato. No sé si la entrevista sea inventada o si Lisa Halliday la armó con extractos de diversas conversaciones de Philip Roth, pero aunque corta, resulta muy divertida por el desparpajo y el espléndido cinismo de las respuestas del entrevistado.

  Un muy buen libro por una digna alumna de Roth, sin duda alguna.

lunes, 29 de enero de 2024

"Un año ajetreado", de Anne Wiazemsky (2013)

Debo mi gratitud al buen Juan Carlos Hidalgo por haberme recomendado esta para mí inesperada novela. No sabía de ella y de su autora y vine a descubrir no sólo a una estupenda escritora francesa (fallecida en 2017) sino a un personaje -ella misma- de tintes cinematográficos. Y cómo no iba a serlo, si Anne Wiazemsky fue nada menos que la segunda muy joven esposa del cineasta Jean-Luc Godard (antes estuvo casado durante seis años con la actriz Anna Karina, con la que filmó joyas como Une femme est une femme, Vivre sa vie o Bande à part, entre otras) y en el libro narra precisamente su historia sentimental y profesional con el realizador francés. 

  En Une année studieuse (que yo habría traducido como Un año de estudios, por más ajetreado que haya sido), Wiazemsky nos sitúa en 1967, cuando ella tenía diecinueve años y era una estudiante de filosofía en la Universidad de París (no en la Sorbona sino en la que está en Nanterre). Amante del cine y admiradora de la Nouvelle vague en general y de Godard en particular, un día decide escribirle una carta al director de Au bout de souffle y Masculin-feminin porque quiere conocerlo y para su sorpresa éste acepta. Se encuentran, simpatizan y a pesar de la diferencia de edades (él le llevaba dieciocho años) se enamoran e inician una relación que los llevará al matrimonio (estarían casados de 1967 a 1979), a pesar de la oposición de prácticamente toda la familia de Anne, en especial de su madre y de su abuelo, el gran escritor galo François Mauriac. 

  Wiazemsky relata toda esta historia de una manera ágil, detallada, desinhibida y sobre todo divertida. Así, vemos cómo Godard se empeña en convertirla en actriz (que de hecho ya lo había sido un año antes, sin haber estudiado actuación, cuando hizo el papel principal en esa bellísima cinta que es Au hasard Balthazar de Robert Bresson –ella era la joven campesina que tenía bajo su cuidado al burrito Balthazar) y para ello se inventa una película en la que Anne sería una de las protagonistas principales (y lo fue, en La chinoise, ese delirante y extraño filme de tintes maoístas en el que también aparecen Jean-Pierre Léaud y Juliet Berto). 

  Un año ajetreado no es un libro ajeno a los acontecimientos históricos de aquellos días y la autora describe la agitación estudiantil que empezaba a darse sobre todo en París y que desembocaría en el movimiento del mayo francés de 1968, en el que la pareja estaría involucrada, aunque esto ya no aparece en la novela. Sin embargo, lo más interesante es ver el funcionamiento de la difícil relación entre Anne y Jean-Luc. Sus personalidades, al mismo tiempo tan parecidas y tan diferentes. Sobre todo, resulta interesantísimo descubrir que Godard era un hombre lleno de inseguridades y ansiedades, además de haber sido un celoso enfermizo y posesivo. 

  Una novela altamente recomendable. 

martes, 16 de enero de 2024

La invitada

La invitada. Simone de Beauvoir (1943). Nunca había leído a Simone de Beauvoir y de hecho la relacionaba más con su labor de ensayista (con libros como El segundo sexo, de 1949) que como novelista. Leerla en esta última vertiente ha sido para mí una muy grata sorpresa. La invitada es su primera novela publicada, una obra estupenda que narra la historia de un peculiar triángulo amoroso que mucho tiene de autobiográfico. Pierre y Françoise viven, en el París de finales de los años treinta, una relación abierta que se desarrolla en los mejores términos (como la que vivían la propia De Beauvoir y Jean Paul Sartre), hasta que en sus vidas aparece Xavière (Olga Kosakievics en la vida real), una mujer más joven que ellos, recién llegada de Rouen, a la que “adoptan” y con la que empiezan una relación que de amistosa no tarda en convertirse en amorosa (platónica en el caso de Françoise y más que platónica en el caso de Pierre) y más tarde en enfermiza. Todo se complica, ya que Xavière tiene una exasperante personalidad. Manipuladora, caprichosa, berrinchuda, pasivo-agresiva, la muchacha se mete hasta las entrañas del trío y hace que el vínculo entre los otros dos se desgaste y esté a punto de romperse. Las cosas se vuelven cada vez más tensas y complicadas, sobre todo para Françoise, lo que la lleva a tomar una terrible decisión que no revelaré aquí. Escrita con una prosa pulcra y clara pero sobre todo profundamente psicológica, La invitada nos habla de temas como el deseo, la obsesión, la inmadurez, los celos, la inseguridad emocional y la búsqueda de un sentido existencial. Con personajes secundarios entrañables dentro de su imperfección y de sus propios conflictos, estamos ante un libro extraordinario que me ha descubierto a una Simone de Beauvoir inesperada y gratamente aleccionadora. Una gran novela y una gran escritora.

viernes, 1 de abril de 2022

“Money”: disección del nuevo tema de The Warning

Existen dos canciones clásicas que llevan el mismo nombre: “Money”, la vieja composición de Berry Gordy y Janie Bradford (1959) que hicieran famosa los Beatles con su versión para el álbum With the Beatles, de 1963, y “Money”, la suntuosa pieza de Pink Floyd para su mítico The Dark Side of the Moon, de 1973. Ambos temas son extraordinarios: el primero como un rock n’ roll simple y contundente y el segundo como un rock duro con finos elementos de jazz y psicodelia. Muy diferentes entre sí, pero los dos con un elemento de grandeza musical y literaria.  

  “Money” se llama también la más reciente canción dada a conocer por The Warning, el power trío regiomontano conformado por las hermanas Daniela, Paulina y Alejandra Villarreal. No es mi intención compararla con las dos mencionadas, aunque –debo decirlo– no desmerece en absoluto. 

  Séptimo sencillo del EP que será LP y que por ahora se conoce como Mayday, “Money” resulta toda una sorpresa. Desde su estructura y su armado hasta su letra y su arreglo, es muy diferente a los seis cortes anteriores del Mayday. Hay en ella menos vértigo y más fuerza contenida. El beat que la gobierna es más seco y acompasado que en “Evolve”, “Animosity”, “Disciple” o “Z”, pero también es distinto al de las menos rápidas “Choke” o “Martirio”. No hay en “Money”, por ejemplo, los tan característicos fills de la batería de Paulina, sino que esta vez la percusión se basa más en una poderosísima ejecución de los toms, el bombo de pie y la tarola (o snare drum, si se prefiere un término hoy más usual). Todo ello apoyado por el sólido bajo de cinco cuerdas de Alejandra, notable como siempre, pero con un papel preponderante a lo largo de los 3:15 minutos que dura la pieza. Esa es la base que sostiene a la guitarra (también de secos acordes en la mayor parte del tema) y el canto de Daniela, quien muestra de nueva cuenta que es una de las mejores y más singulares voces femeninas del rock actual (y no me refiero al rock que se hace en México sino al del mundo entero). A ello se suman las armonías vocales de sus hermanas, también diferentes a las que suelen hacer desde que grabaron sus dos álbumes previos y que es otro de los sellos característicos de The Warning. 

  Una aguda vocalización de Daniela (“Heyyyy uo-uo-uo-uo”) da inicio a la pieza, seguida por un contundente golpe en el snare, para entrar a la primera estrofa con ese beat ya mencionado y que de alguna manera lejana nos remite a “Seven Nation Army” de The White Stripes. La voz surge de inmediato y sin mayores preámbulos, mientras un magnífico e intencionado riff de guitarra responde a cada línea: “I don’t want to break this down to you (riff) / It’s a cruel thing that we learn to do (riff)”. Aquí mismo se produce un delicioso y sutil cambio rítmico, armónico y vocal: “Cause we all gotta pay for something / We all gotta kill for nothing / Happiness has its price / Less isn’t more in this business / Rapacity will be the illness / That we will learn to love” y ello da pie al breve coro: “Are you worth your weight in gold? / Going once, going twice, sold!”. Breve break y en seguida el verso que conduce al poderoso y contundente riff principal, tocado por los tres instrumentos, como una pared de sonido: “It’s all about that cold hard cash, hon”.

  Ese riff es el que brinda gran parte del poderío de “Money”, pero no todo. Porque lo que sobreviene posee tanta o más potencia. Daniela canta “Go ahead and cry shallow pools of blood / Diamond noose at your throat” y el bajo y la guitarra ejecutan la misma línea melódica, lo que produce un efecto impactante.

  Después de un nuevo “Heyyyy uo-uo-uo-uo”, la fórmula se repite aunque la intensidad va in crescendo, en especial cuando Paulina añade la segunda voz, en una de las partes más deliciosos del tema: “Moral code updates three times a year / Truth that’s dipped in gold just as sincere / I’ll never ask for forgiveness / I come with God as my witness / I pray he’ll wash my hands / It’s sad and that’s true and the world hurts / Sold your soul that’s how it works / We’re human after all”.

  Luego del coro, la intensidad baja de golpe, como en “Choke” o en “Disciple”, sólo que para darnos una parte inesperadamente sensual, con Daniela que canta “Give me that / I want that / Give me that / I want that”, mientras las otras dos voces armonizan con fuerza contrastante: “Cash! / Money! / Cash! / Money!”. 

  La canción vuelve a reventar y las dos últimas estrofas conducen a un clímax que se interrumpe de manera un tanto inesperada y culmina con un “heyyyyy” idéntico al del inicio, para finalizar en forma circular (de hecho, aquí la pieza podría reiniciarse completa y conformar un ciclo interminable –lo cual muchos agradeceríamos, ya que los tres minutos y quince segundos de la composición parecen demasiado cortos).

  La letra (cuya traducción se incluye al final de este texto) es una crítica –en momentos irónica– a la codicia, el poder del dinero y el modo como este nos gobierna, pero también tiene la suficiente sabiduría para evitar el maniqueísmo, matizar y reconocer que de alguna manera también es algo necesario porque, después de todo, somos humanos. 

  He aquí lo que Paulina Villarreal dijo en una reciente entrevista: “La canción tiene como objetivo arrojar luz sobre la oscuridad que rodea a la corrupción y la codicia generalizadas, así como los efectos paralizantes que esto puede tener en la sociedad. Cuando permitimos que el poder y las ganancias tomen el control de nuestras vidas, nuestras tendencias humanas naturales, como sentir empatía y compasión por los demás, se pierden y se olvidan”.

  De vuelta a la música, sobra decir que la producción de David Bendeth es imponente y que la mezcla raya en la más absoluta perfección (escúchese con audífonos para apreciar cada detalle del trabajo de estudio).

  En cuanto al video, el equipo de The Warning, tuvo la inteligencia de editarlo con imágenes de la presentación del grupo en el Foro Sol de Ciudad de México, el pasado 15 de marzo, cuando frente a 55 mil espectadores abrió el concierto de Foo Fighters. Sobre esas espléndidas escenas se montó la versión de estudio (el editor fue Iván Chávez), con una exactitud que hace que muchos no capten la diferencia y piensen que la versión está en directo. 

  The Warning inició al fin su tan postergada gira Mayday, con presentaciones en Saltillo, Torreón, Las Vegas, Austin, Monterrey y Guadalajara. A partir del 18 de abril y hasta el mes de junio, recorrerá más de 30 ciudades de Estados Unidos y Canadá, en un periplo al que se ha sumado, en julio y agosto, su integración como grupo abridor (invitadas por Lzzy Hale) en la gira de Halestorm y The Pretty Reckless por territorio estadounidense, además de otras actuaciones que podrían incluir una nueva fecha, ya como estelares, en CDMX. Esperemos que así sea. 


Dinero


Letra y música: The Warning


¡Oye!

No quiero desglosarte esto

Es una cosa cruel que aprendemos a hacer


Porque todos tenemos que pagar por algo

Todos tenemos que matar por nada

La felicidad tiene su precio

Menos no es más en este negocio

La rapacidad será la enfermedad

que aprenderemos a amar


¿Vales tu peso en oro?

¡A la una! ¡A las dos! ¡Vendido!

Todo se trata de ese helado dinero en efectivo, cariño


Sigue adelante y llora superficiales charcos de sangre

Nudo corredizo de diamantes en tu garganta


El código moral se actualiza tres veces al año

La verdad bañada en oro es igual de sincera


Nunca pediré perdón

Vengo con Dios como testigo

Rezo para que me lave las manos

Es triste y eso es cierto 

y el mundo duele

Vendiste tu alma, así es como funciona

Somos humanos después de todo


¿Vales tu peso en oro?

¡A la una! ¡A las dos! ¡Vendido!

Todo se trata de ese helado dinero en efectivo, cariño


Sigue adelante y llora superficiales charcos de sangre

Nudo corredizo de diamantes en tu garganta


Dame eso, quiero eso

Dame eso, quiero eso


Sigue adelante y llora superficiales charcos de sangre

¿Cuánto tiempo va a durar? 

¿Cuánto tiempo hasta que aprendas?

Otra pila de pecados para ser enterrada

Nudo corredizo de diamantes en tu garganta


¡Oye!


(Publicada el día de hoy en "Acordes y desacordes", el sitio de música de la revista Nexos)