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sábado, 11 de octubre de 2025

En paz descanse la grandiosa Dianne Keaton (no puedo creer que ya no esté)

sábado, 27 de septiembre de 2025

Allen por Monet

lunes, 1 de septiembre de 2025

¿Por qué vale la pena vivir? (actualizada)

¿Por qué vale la pena vivir? Es una buena pregunta... Mmmm... Bueno, hay varias cosas que creo que hacen que valga la pena... Eh, ¿como cuáles? Bien, para mí... Mmmm... Yo diría... Los Hermanos Marx... por decir una... Mmmm... Manhattan y Annie Hall de Woody Allen... El cine de Francois Truffaut y el de Eric Rohmer... Las películas de James Cagney y de Jimmy Stewart... Mucho del cine hollywoodense de los años treinta… Algo del cine mexicano de la Época de oro… Marilyn Monroe... Tin Tan... La música de Mozart y de Haydn... El blues... El buen rock... El jazz... Frank Zappa... Los Beatles... Los Kinks... The Who... Los Rolling Stones… Bob Dylan... Donovan… Led Zeppelin… The Warning… Oscar Wilde... Voltaire... Jorge Ibargüengoitia... Borges y Rulfo… Philip Roth... Rojo y negro de Stendhal... Madame Bovary y La educación sentimental de Flaubert... Los hermanos Karamasov de Dostoievsky… Anna Karenina de Tolstoi… La pintura de Modigliani y de Magritte y de Paul Klee... Los impresionistas... La historia... Seinfeld... Shameless US… Mis hijos Alain y Jan... Los libros que he escrito, los que estoy escribiendo y los que aún quiero escribir… Mis canciones… La Mosca en la Pared... El Barça y el futbol como una de las bellas artes... Tlalpan... París… México... Las tardes de noviembre... Mis guitarras… Las mujeres amigas… Las mujeres amantes… La posibilidad de amar como si uno siguiera siendo un adolescente y, en ese sentido: la pasión, la entrega, la ternura, la libertad amorosa... Por eso y sólo por eso, sí que vale la pena vivir.

(Paráfrasis de mi escena favorita de Manhattan, mi película favorita de Woody Allen, en la que el personaje de Isaac Davis –Allen mismo–, recostado en un sofá, dicta en una grabadora los motivos por los que siente que vale la pena vivir. La he ido renovando varias veces a lo largo de los años)

miércoles, 16 de octubre de 2024

Hace un año, sexto día en París


Mi homenaje a "Midnight in París", de Woody Allen, en las escalinatas de la iglesia de Saint Étienne-du-Mont, en el Barrio Latino. Sexto día de mi viaje a París, 16 de octubre de 2023.

viernes, 31 de diciembre de 2021

Conversaciones con Woody Allen

Terminé de leer esta joya de Eric Lax, una muy profunda exploración a la obra de Woody Allen desde todos los aspectos cinematográficos: desde los guiones y la filmación, hasta la edición, la música y muchos otros factores. Todo por medio de charlas entre el cineasta y su más autorizado biógrafo. Buenísimo que haya sido este el último de los libros que leí este año. Pará el 22 hay muchos ya en espera.

viernes, 10 de septiembre de 2021

Hanna y sus hermanas (el libro)

Termine de leer  el libro con el guión que escribió Woody Allen para esa gran película suya que es Hanna y sus hermanas (Tusquets, 1986). Hace poco volví a ver la cinta en streaming. Es uno de esos filmes que en cada ocasión que lo ves le encuentras más cosas y te gusta más. Para mí, se trata de una de las cinco mejores obras cinematográficas de Allen y el guión es de una perfección total. Maravillosa, con ese elenco de primer orden y esa trama tan sencilla y a la vez tan singular, con personajes absolutamente entrañables. Me encantó volver a verla y me encantó leerla poco después. Seguro me volveré a encontrar con Hanna... y sus hermanas.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

¿Por qué vale la pena vivir? (actualizado)

¿Por qué vale la pena vivir? Es una buena pregunta... Mmmm... Bueno, hay varias cosas que creo que hacen que valga la pena... Eh, ¿como cuáles? Bien, para mí... Mmmm... Yo diría... Los Hermanos Marx... por decir una... Mmmm... Manhattan y Annie Hall de Woody Allen... El cine de Francois Truffaut y el de Eric Rohmer... Las películas de James Cagney y de Jimmy Stewart... Mucho del cine hollywoodense de los años treinta… Mucho del cine mexicano de la Época de oro… Marilyn Monroe... Tin Tan... La música de Mozart y de Haydn... El blues... El buen rock... El jazz... Frank Zappa... Los Beatles... Los Kinks... The Who... Los Rolling Stones… Bob Dylan... Donovan… Led Zeppelin… The Warning… Oscar Wilde... Voltaire... Jorge Ibargüengoitia... Borges y Rulfo… Rojo y negro de Stendhal... Madame Bovary y La educación sentimental de Flaubert... Crimen y castigo y Los hermanos Karamasov de Dostoievsky… Anna Karenina de Tolstoi… Una historia de amor y oscuridad de Amos Oz… La pintura de Modigliani y de Magritte y de Paul Klee... Seinfeld... Shameless US… Mis hijos Alain y Jan... Los libros que he escrito y los que aún quiero escribir… Mis canciones… Mi disco Nunca es tarde... El Barça, los Pumas de la UNAM y el futbol como una de las bellas artes... Messi... Tlalpan... París… México... Las tardes de noviembre... Mis guitarras… Mi antiguo depto... Las mujeres amigas… Las mujeres amantes… Las mujeres utópicas… La posibilidad de amar como si uno siguiera siendo un adolescente... La pasión, la entrega, la ternura, la libertad amorosa... Por eso y sólo por eso, sí que vale la pena vivir.

(Paráfrasis renovada de mi escena favorita de Manhattan, mi película favorita de Woody Allen, en la que el personaje de Isaac Davis –Allen mismo–, recostado en un sofá, dicta en una grabadora los motivos por los que él siente que vale la pena vivir)

lunes, 2 de diciembre de 2019

Un día lluvioso (en Nueva York)

domingo, 1 de diciembre de 2019

Woody 84


Hay aniversarios que sí vale la pena celebrar: hoy es el cumpleaños 84 de este verdadero genio del cine.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Tres recientes de Woody Allen


"Hoy estamos asistiendo a la muerte del artista. Eso es triste. El artista hoy tiene miedo de arriesgarse en lo que hace y en lo que dice porque tiene miedo de las consecuencias".

 "Lamentablemente, uno no puede vivir en la ficción o se volvería loco. Hay que vivir en la vida real que es trágica. Si yo pudiera, viviría en un musical de Fred Astaire. Todo el mundo es guapo y divertido, todos beben champán, nadie tiene cáncer, todos bailan, es fantástico".

"Pocos autores pueden hacer bien la comedia. Es un talento que escasea. Hay mucha más gente capaz de hacer cosas serias que comedias. Y sin embargo, parece como que el drama o la tragedia son más sustanciales que la comedia. Como hacen reír, para muchos es difícil otorgarles seriedad y prestigio". 

Woody Allen en entrevista para El País, septiembre 29 de 2019.

lunes, 2 de septiembre de 2019

¿Por qué vale la pena vivir? (2)

¿Por qué vale la pena vivir? Es una buena pregunta... Mmmm... Bueno, hay varias cosas que creo que hacen que valga la pena... Eh, ¿como cuáles? Bien, para mí... Mmmm... Yo diría... Los Hermanos Marx... por decir una... Mmmm... Manhattan y Annie Hall de Woody Allen... El cine de Francois Truffaut y el de Eric Rohmer... Las películas de James Cagney y de Jimmy Stewart... Mucho del cine hollywoodense de los años treinta… Algo del cine mexicano de la Época de oro… Marilyn Monroe... Tin Tan... La música de Mozart y de Haydn... El blues... El buen rock... El jazz... Frank Zappa... Los Beatles... Los Kinks... The Who... Los Rolling Stones… Bob Dylan... Donovan… Led Zeppelin… The Warning… Oscar Wilde... Voltaire... Jorge Ibargüengoitia... Borges y Rulfo… Rojo y negro de Stendhal... Madame Bovary y La educación sentimental de Flaubert... Los hermanos Karamasov de Dostoievsky… Anna Karenina de Tolstoi… La pintura de Modigliani y de Magritte y de Paul Klee... Seinfeld... Shameless US… Mis hijos Alain y Jan... Los libros que he escrito y los que aún quiero escribir… Mis canciones… El Barça, los Pumas de la UNAM y el futbol como una de las bellas artes... Messi... Tlalpan... París… México... Las tardes de noviembre... Mis guitarras… Las mujeres amigas… Las mujeres amantes… La posibilidad de amar como si uno siguiera siendo un adolescente y, en ese sentido: la pasión, la entrega, la ternura, la libertad amorosa... Por eso y sólo por eso, sí que vale la pena vivir.

(Paráfrasis de mi escena favorita de Manhattan, mi película favorita de Woody Allen, en la que el personaje de Isaac Davis –Allen mismo–, recostado en un sofá, dicta en una grabadora los motivos por los que él siente que vale la pena vivir)

lunes, 8 de mayo de 2017

El soundtrack de nuestras vidas

Pocas cosas tan comunes como los soundtracks o bandas sonoras de las películas. A lo largo de las dos horas (poco más, poco menos) que suelen durar las cintas comerciales e incluso las experimentales y/o “artísticas”, aparecen varias canciones de rock, pop y otros géneros similares que dan carácter o intención a determinadas escenas. Estamos más que acostumbrados a ello.
  Sin embargo, a pesar de que la música ha sido parte del cine, ese tipo de bandas sonoras, como tales, no siempre existieron en la historia del llamado séptimo arte y mucho menos aparecían en forma de discos (primero de vinil, más tarde compactos) con los soundtracks oficiales de los filmes respectivos. Se trata en realidad de una invención más o menos reciente.
  Difícil sería dilucidar cuál fue la primera película con una banda sonora de las características mencionadas. El historiador musical Charlie Gillett menciona, en el prólogo de su libro El sonido de la ciudad, que en 1972 el realizador cinematográfico Peter Bogdanovich utilizó la música country y pop “para representar la inocencia ingenua de un pequeño pueblo tejano en The Last Picture Show”.
  Pero no sería sino un año después que otros dos directores harían un uso mucho más directo de las canciones rockeras en sus trabajos. Me refiero a George Lucas y a Martin Scorsese, quienes en sus respectivas American Graffiti y Mean Streets, ambas de 1973, emplearon este recurso en forma más clara y definitiva.
  La estupenda comedia de adolescentes American Graffiti contiene nada menos que 40 canciones del viejo rocanrol estadounidense que fueron incluidas mediante un recurso muy ingenioso: la aparición de un disc jockey de radio que interpretó el mismísimo y auténtico diyei Wolfman Jack. Lucas supo sacarle partido a la música para hacer más divertida la cinta y es por ello que a lo largo de la misma se escuchan piezas como “Rock Around the Clock” de Bill Haley, “Why Do Fools Fall in Love” de Frankie Lymon, “That’ll Be the Day”de Buddy Holly y “Ain’t That a Shame” de Fats Domino, entre muchas más.
  En cuanto a la dura y violenta Calles salvajes de Scorsese, el director utilizó una combinación de canciones que incluía desde el soul pop vocal de grupos como The Marvelettes, The Ronettes o de Chantels, hasta temas de los Rolling Stones y desde canciones de Eric Clapton, Cream y Memphis Slim, hasta arias de diversas óperas. Todo al servicio de la oscura historia que narra en su filme.
  Estas dos obras y el uso que hicieron de la música influirían en cintas posteriores de realizadores tan disímbolos como el recién desaparecido Jonathan Demme, Quentin Tarantino, David Lynch, Jim Jarmuch, los hermanos Cohen y muchos otros, incluido Woody Allen con sus soundtracks preferentemente jazzeros.
  Cineastas, productores y los propios estudios cinematográficos, primero de Hollywood y más tarde del mundo entero, encontraron el gran potencial de las bandas sonoras, no sólo para atraer a más público, sino para venderles más tarde los discos correspondientes.
  Pero, ¿cuáles son las canciones más utilizadas en la historia de las bandas sonoras? Aunque resulta complicado determinarlo con la seguridad del dato exacto, podemos pensar en varias.
  “Stayin’ Alive” de los Bee Gees, por ejemplo, que apareció originalmente en la película Fiebre de sábado por la noche, pero también en Virtuosity y Madagascar.  “Somebody to Love” de Jefferson Airplane es otro tema recurrente y podemos escucharlo en Fear and Loathing in Las Vegas de Terry Gilliam o en The Cable Guy, con Jim Carrey. “Good Vibrations” de los Beach Boys está en cintas como Don Jon, The Mighty Ducks, Rock Star y, por supuesto en la biopic sobre Brian Wilson Love and Mercy. “What a Wonderful World”, de Louis Armstrong” aparece en What a Girl Wants, Freaky Fridays y la excelente Buenos días, Vietnam. “For What It’s Worth” de Buffalo Springfield la podemos oír en Forrest Gump y en Nacido el 4 de julio. ¿”Johnny B. Good” de Chuck Berry? En Threads (donde la tocan tres veces), en la ya mencionada American Graffiti y, por supuesto, en Volver al Futuro I y II (por cierto que Michael J, Fox no la cantó ni la tocó ahí, sólo dobló lo que hicieron Mark Campbell con la voz y Tim May con la guitarra). “Over the Rainbow”, original de El mago de Oz con Judy Garland, está en películas como Sleepless in Seattle, Little Voice, Meet Joe Black y Finding Forrester, mientras que nuestra “Bésame mucho”, de Consuelito Velázquez, se deja escuchar en La sonrisa de Mona Lisa, El embrujo de Shanghai y la mexicanísima A toda máquina, interpretada en esta por Pedro Infante.
  Los soundtracks de nuestras vidas.


(Publicado hoy en "El ángel exterminador" de Milenio Diario)

domingo, 23 de abril de 2017

Woody Allen y su crisis... en seis escenas



¿Debió entrar Woody Allen al mundo de las series? Para muchos fue un gran error, ya que él mismo confesó que no estaba muy seguro de querer hacerlo. Para otros, se trató de un acierto, ya que –aseguran– las series son la nueva manera de hacer arte a estas alturas del nuevo siglo.
  Luego de ver los seis capítulos que conforman Crisis in Six Scenes (2017), la serie que Allen escribió, dirigió y actuó para la plataforma de televisión por streaming Amazon Prime Video (APV), lo único que me queda claro es que las dos posiciones tienen su parte de razón.
  En 1977, el buen Woody había dicho, por medio de su personaje Alvy Singer en la grandiosa cinta Annie Hall, que la gente de Beverly Hills no tiraba la basura sino que la convertía en programas de televisión. De ese tamaño era su aversión por lo que en esa época se llamaba, desde una postura intelectualoide y un tanto exhibicionista, la caja idiota.
  ¿Qué lo llevo a cambiar si no de opinión si de posición 40 años después? Pudo ser el dinero que le pagaron, ciertamente, o tal vez la curiosidad por adentrarse en un medio de expresión cada vez más gustado, incluso a costa del propio cine tan amado por Allen.
  Pero vayamos a Crisis in Six Scenes. Vi de un tirón los seis capítulos de poco menos de media hora cada uno y mi balance se quedó en un difícil equilibrio intermedio. Me explico: como fan fatal (lo confieso) de la obra cinematográfica y literaria de quien naciera en 1935 como Allan Stewart Königsberg, cuando me enteré de que APV iba a estrenar una serie dirigida por Woody Allen, mi entusiasmo no tuvo límites y cuando el entusiasmo no tiene límites conduce a la creación de enormes expectativas que pueden derrumbarse como un castillo de naipes (sorry por el lugar común).
  Apenas se estrenó en México, hace poco menos de un mes, me dispuse a verla como si de una nueva cinta alleniana se tratara (porque en el fondo eso es: una nueva película del director, sólo que con cerca de tres horas de duración).
  El título es engañoso, ya que jamás discernimos cuáles son las dichosas seis escenas que conforman la serie. Hay seis capítulos, cierto, pero cada uno contiene una buena cantidad de escenas (¿quizá seis? No las conté). No obstante y haciendo caso omiso de ello, estamos ante una historia que se desarrolla a mediados de los años sesenta de la centuria pasada, justo cuando los viejos valores del más tradicional american way of life colisionan con la ideología hippie, el auge de las drogas psicodélicas, la lucha por los derechos civiles, la revolución sexual, la explosión del rock, etcétera.
  La anécdota central se centra en la llegada de una militante radical al hogar de una pareja octagenaria y suburbana de la clase acomodada: los Munsinger. La militante (interpretada por una no del todo convincente Miley Cyrus) ha cometido un crimen y busca dónde esconderse. La casa que elige parecería ser la ideal y no, ya que el matrimonio que la habita reacciona de diferente manera ante su súbita y peligrosa presencia. La esposa, Kay (una estupenda Elaine May), la acoge porque la conoce desde pequeña, mientras que el marido, Sidney (un nervioso Woody Allen), la rechaza desde un principio a partir de su ideología conservadora y su miedo a la autoridad. De aquí surgen la historia principal y todas las historias secundarias (que no contaré para no ser un spoiler).
  Valga decir que las historias secundarias contienen quizá lo mejor de la serie, con personajes muy divertidos, en especial el club de lectura de ancianas (ver foto principal) que se reúne en casa de los Munsinger para leer  a Kafka y luego a Marx y Mao Tse Tung.
  Las referencias de época son muy buenas también, así como la musicalización (¡que esta vez incluye rock!). Lo que parecería faltar es una dosis de enjundia, tanto en la dirección como en la actuación del propio Allen. A pesar de que muchos de los mejores gags los reservó para su personaje (hay frases y diálogos de antología, como siempre), se percibe una falta de convencimiento que no sé si se deba al cansancio lógico por la edad (Woody cumplió 81 años en diciembre pasado) o a que hizo la serie más por compromiso que por vocación. De hecho, el capítulo final, que de algún modo parece ser un homenaje a la famosa escena del camarote de Una noche en la ópera de los Hermanos Marx y que incluye hasta a un par de integrantes del grupo radical negro Black Panthers, no está bien logrado. La idea es muy buena, pero Allen no supo sacarle el suficiente partido a lo que pudo ser una culminación divertidísima de la serie.
  ¿Está en crisis creativa el gran Woody Allen o simplemente no se le dan las series? No tardaremos en saberlo.
  Un apunte final: Crisis in Six Scenes se inscribe en un repentino auge de las series que tienen como tema la década de los años sesenta del pasado siglo y cuyo único antecedente exitoso era la genial Mad Men. Hoy día, pueden verse Aquarius (que acaba de estrenar Netflix, serie policiaca sobre el surgimiento de Charles Manson, con David Duchovny en el papel de un curioso detective) y las excelentes American Playboy (The Hugh Hefner Story) (que como su nombre lo dice, narra la historia del fundador de la revista Playboy, entremezclando ficción con documental), An American Girl Story – Melody 1963: Love Has to Win (la historia de una niña afroamericana llena de optimismo y fantasía y cómo desde su perspectiva infantil contempla los problemas raciales y los inicios de la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos) y Good Girls Revolt (la cual cuenta la rebelión de un grupo de reporteras y redactoras de la revista News of the Week, quienes en 1969 pelean por ser reconocidas y aparecer en los créditos de la publicación, hasta entonces sólo signada por periodistas hombres), las tres últimas producidas y transmitidas por Amazon Prime Video.
  Todo un banquete para los diletantes de las buenas series.
 
(Publicado hoy en "El ángel exterminador" de Milenio)

lunes, 21 de noviembre de 2016

Café Society

Había leído un par de críticas que la describían como una película cuando menos fallida. Sin embargo, quise ir a verla al cine porque es Woody Allen y no le podía fallar a uno de mis dos directores favoritos de todos los tiempos (ya se sabe, el otro es François Truffaut). Así que me lancé al Cinemex más cercano, en compañía de la mejor compañía, para ver Café Society, la cinta No. 46 en la filmografía del realizador neoyorquino.
  ¿Fallida? En absoluto. Me pareció una belleza y la mejor obra de Allen desde Midnight in Paris (2011) y que me perdonen los seguidores de Blue Jasmine (2013).
  Cafe Society (2016) es un viaje al pasado, a los años 30 del siglo XX, concretamente al Hollywood y al Nueva York de esa década. La trama es impecable e ingeniosa (la historia de un triángulo amoroso, narrada en un tono amable aunque agridulce); la dirección, sublime; la fotografía del gran Vittorio Storaro, asombrosa (él y Allen por primera vez trabajaron con formato digital); las actuaciones, magníficas (todos brillan: Steve Carell, Jeannie Berlin, Jesse Eisenberg, Blake Lively, Parker Posey..., pero la más destacada, para mí, es Kristen Stewart como la maravillosa Vonnie); la música, como siempre, exultante.
  Lleno de referencias y de frases memorables (digo, es Woody Allen), Cafe Society es un gran filme, del cual no revelaré mayores detalles para que lo disfruten en cuanto puedan verlo.

jueves, 18 de agosto de 2016

A Roma con amor

Creo que el mayor problema de To Rome With Love (2012), la película No, 41 de Woody Allen, es que un año antes el director había filmado la maravillosa Midnight in Paris. Esto hace que inevitablemente las comparemos y que la cinta romana resulte minimizada por la parisina.
  Sin embargo, si evitamos esta comparación, en realidad A Roma con amor resulta un filme amable, grato y divertido, con sus cuatro historias paralelas que jamás se entremezclan (un poco a la manera de aquellas grandes películas del neorrealismo italiano -como Bocaccio 70 o Ayer, hoy y mañana, que contaban tres o más cuentos por separado).
  La había visto en el cine, en su momento, y no me gustó tanto (quizá justamente por su inmediato antecedente que me fascinó y me sigue fascinando), pero esta segunda visión me hizo justipreciarla de mejor manera y debo decir que la disfruté mucho, gracias a lo deliciosamente absurdo de algunas de sus situaciones. Cierto que hay una especie de visión turística y promocional de la bellísima capital italiana (conocerla es un pendiente que tengo en la vida), pero lejos de incomodar, nos hace disfrutarla por su estética fotografía toda llena de ocres. Imagino que hubo una especie de trato con las autoridades romanas para facilitar la filmación a cambio de ese retrato preciosista de la ciudad, lo cual no estorba al desarrollo de las historias que se narran y en las que interviene un casting de actores que incluye a Alex Baldwin, Penelope Cruz, Roberto Benigni, Judy Davis, Jesse Eisenberg, Ellen Page y Greta Gerwig, entre otros.
  No es una obra maestra, pero tampoco un fallo dentro de la filmografía de Allen. Ahora me gusta más.

domingo, 28 de febrero de 2016

Hombre irracional

Al fin pude ver Irrational Man, la película de 2015 de Woody Allen, y debo decir que no me gustó del todo. No diré que es la peor obra de Allen (para mí, Casandra's Dream de 2XXX sigue siendo la dueña de ese dudoso honor), pero sí me pareció floja, lenta y hasta exasperante en ciertos momentos.
  La premisa de la historia es muy buena y recuerda a joyas como Crimes and Misdemeanors de 1989, Manhattan Murder Mistery de 1993 y Match Point de 2005, pero por alguna razón resultó fallida. Un poco en la idea de Patricia Highsmith de que una persona común y corriente (en este caso Abe Lucas, un profesor universitario neurótico y depresivo que no le encuentra sentido a la vida) puede convertirse en cualquier momento en un asesino, el guión echa a perder todo al tender hacia una actitud moralista que termina con el castigo del "malo". No sé si la edad le ha hecho cambiar su visión de las cosas, pero me extraña que el buen Woody caiga en esa moralina y olvide su saludable y distanciado cinismo habitual.
  Muy bien actuada por Joaquin Phoenix (como Abe) y la preciosa Emma Stone (como Jill, la estudiante que se enamora de su maestro y luego se convierte en una irritante piedra en el zapato -irritante no sólo para Abe, sino para el espectador mismo, al menos para mí), además de un excelente cuadro de actores secundarios, entre los que destaca la guapa cuarentona Parker Posey, Irrational Man falla quizá porque no se define entre ser un filme de crímenes o una comedia romántica y no logra fundir ambos géneros. Y es una lástima, porque arranca muy bien y tiene una excelente vuelta de tuerca, pero se derrumba en la segunda mitad, sobre todo en la parte final.
  Como leí que escribió un crítico: es como si se tratara de una cinta filmada por un imitador de Woody Allen que tomara todos sus clichés y no supiera resolverla debidamente. Tant pis.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Bullets Over Broadway

Volver a ver después de tantos años esta cinta escrita y dirigida en 1994 por Woody Allen hizo que me sorprendiera, porque nunca la cito cuando mencionó mis cinco (y ni siquiera mis diez) películas favoritas de mi cineasta favorito. Gran pecado el mío, porque esta Balas sobre Broadway es una completa maravilla, una joya que yo había enterrado un poco en el olvido (ni siquiera le tengo en mi colección de devedés de Allen) y que al verla de nueva cuenta prácticamente me ha hecho redescubrirla y revalorarla.
  La historia de un dramaturgo (David Shayne, interpretado por el buen John Cusack) que a fines de los años veinte del siglo pasado consigue financiamiento de un gangster para poner una obra de teatro en Broadway y todo lo que a partir de ello deviene, se convierte no sólo en una gran comedia, sino en toda una reflexión, a la vez humorística y violenta, cínica y ácida, acerca de la moralidad, el pecado y el crimen y de cómo podemos justificar desde la gula y la traición hasta la mentira, el engaño e incluso el asesinato con argumentaciones a nuestra conveniencia ("un artista crea su propio universo moral", dice uno de los personajes en algún momento).
  La trama resulta estupenda y tiene mucho de novela negra al estilo de Raymond Chandler y Dashiel Hammet. Sobre todo vemos lo que sucede detrás del escenario, a lo largo de los ensayos: las envidias y la competencia entre los actores (y peor aún entre las actrices), los problemas con el mal libreto de Shayne, las exigencias del gangster que condiciona el financiamiento a que Olive, su amante, tenga uno de los papeles principales, pero sobre todo esa genial vuelta de tuerca que se produce cuando el guardaespaldas de Olive se da cuenta de los errores del autor de la obra y empieza a meterse en su libreto, lo que provoca la ira de éste y más tarde su reconocimiento al talento natural del matón, llamado simplemente Cheech e interpretado magistralmente por un enorme Chazz Palmintieri.
  Lo que acontece en adelante y el desenlace del filme lo dejo para que lo disfruten.
  Grandísima película de Woody Allen; si nunca la han visto, no se la pierdan. Es mucho mejor que la sobrevalorada Blue Jasmine y está a partir de ya entre mis primeras cinco, luego de Manhattan, Annie Hall, Crímenes y pecados y Hanna y sus hermanas.