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jueves, 17 de diciembre de 2020

La buena boda

Segunda de la serie "Comedias y proverbios" de Eric Rohmer, fue la última que vi (así las programó Mubi, en ese orden). Es una cinta muy curiosa esta Le beau mariage (1982), sobre todo por el personaje de Sabine, divina y delirantemente interpretado por Béatrice Romand. Ella es una joven de 25 años que tiene un affaire con Simon, un hombre casado. Cuando se da cuenta de que él nunca va a dejar a su esposa, impulsivamente decide que tiene que casarse. En una boda, su amiga Clarisse le presenta a Edmond, un joven abogado de su edad y Sabine decide que él tiene que ser su esposo. Lo acosa, lo presiona, él se muestra ambivalente, hasta que todo termina como tenía que terminar. Todo un caso esa Sabine, pero qué delicia de película. 

martes, 15 de diciembre de 2020

El amigo de mi amiga

L'ami de mon amie (1987) es la última cinta de la serie "Comedias y proverbios", de Eric Rohmer, aunque la penúltima que yo vi en este ciclo que seguí por Mubi. Otra delicada obra de arte cinematográfica. Aquí, presenciamos una especie de juego amoroso a cuatro bandas, desarrollado entre la arquitectura funcional de la ciudad y el sereno paisaje de un lago. Blanche es una chica tímida y callada. Léa es extrovertida e impulsiva. Un día se conocen y se hacen amigas. Blanche no tiene novio, Léa sí. Es Fabien, un joven y atractivo deportista, pero a Léa no le gusta el deporte. En cambio, a Blanche sí. Léa es amiga de Alexandre, un hombre guapo que tiene más experiencia que Fabien. A Blanche le gusta Alexandre. A Léa también. Parece todo muy enredado (y de hecho lo es), pero también resulta muy divertido. Que modestamente grandioso es el cine de Rohmer.

domingo, 13 de diciembre de 2020

El rayo verde

Continuando con el ciclo de "Comedias y proverbios" de Eric Rohmer por el sitio de películas Mubi, hoy vi esa maravilla que es Le rayon vert (1986), la cual viene siendo la quinta y penúltima de la serie. En ella conocemos a Delphine (Marie Rivière), una joven secretaria parisina sin planes para sus vacaciones, después de que su mejor amiga las cancelara en el último minuto. Sola y triste, pero decidida a viajar, se lanza a la costa francesa. En el camino conoce a una chica sueca que intenta animarla pero que sólo consigue acentuar su sensación de soledad, hasta que su destino de repente da un giro inesperado cuando escucha algo a cerca de un maravilloso rayo verde que muy pocos han visto (no revelaré aquí de que se trata exactamente), pero que trae consigo una gran revelación. Entonces conoce a alguien y... Una joya de Rohmer.

viernes, 11 de diciembre de 2020

Las noches de luna llena

Tercera película del ciclo "Comedias y proverbios" de Eric Rohmer que veo (aunque es la cuarta que se filmó). Otra delicia. Realizada en 1984, Les nuits de la pleine lune narra la historia de Louise (la singular  Pascale Ogier), una mujer joven e inquieta, que siente la necesidad de tener un espacio propio al margen de su posesivo novio. Para ello, alquila un pequeño apartamento en París. Convencida de que todavía no está preparada para la vida de pareja, la muchacha se embarca en una serie de relaciones superficiales, sólo para descubrir que uno no sabe lo que tiene hasta que lo ha perdido. Me gustó mucho, aunque no tanto como las otras dos que ya vi.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

La mujer del aviador

Sigo viendo el Mubi el ciclo sobre la serie de películas "Comedias y proverbios" que Eric Rohmer filmó durante los años ochenta del siglo pasado. Hoy terminé de ver La mujer del aviador (La femme de l'aviateur) que de hecho es la primera de dicha serie.

  Si la resumimos en pocas líneas, la cinta trata sobre un joven de 20 años (François, interpretado por Philippe Marlaud, quien poco después de su participación moriría trágicamente) que tiene una relación con una mujer un poco mayor que él (Anne, la peculiar actriz Marie Rivière) y de la que está muy enamorado. Un día muy temprano, la ve salir de su casa acompañada de un hombre y se dedica a seguir al tipo por las calles de París. He ahí la línea central del filme. 

  Siguiendo el estilo de las comedias de enredos, pero aderezada con algo de cine de espías (aunque el espía es un joven celoso que sigue a quien considera su rival de amores), la trama parte de un equívoco, pues el hombre a quien ve François con su novia en realidad acaba de romper con ella, debido a que está casado y quiere conservar su matrimonio, ya que su esposa acaba de quedar embarazada. Pero el muchacho no lo sabe y decide, sin saber bien a bien por qué y para qué, ir obsesivamente detrás de Christian (Mathieu Carrière), quien de hecho es el aviador del título. 

  Durante su misión de espía (que nos permite disfrutar de las hermosas calles del París ochentero), el chico se topa con una jovencita de 15 años, se hablan y ella decide acompañarlo en la aventura. La aparición de la preciosa Lucie (Anne-Laure Meury) le da un giro de gran frescura a la cinta, pues se trata de una muchacha llena de simpatía, inteligencia y belleza. Los largos y chispeantes diálogos entre ella y François resultan una delicia y no rompen en absoluto con el ritmo de la historia. Uno, como espectador, espera que entre los dos jóvenes "investigadores" se dé algún tipo de relación amorosa, pero sólo están juntos unas horas y ella termina por despedirse, ya que tiene que llegar a su casa para hacer las tareas escolares.

  Al final, François visita a Anne, le cuenta todo lo sucedido y ella lo trata de manera muy ambigua, en un curioso estira y afloja que termina haciendo que él se vaya del apartamento de su ¿novia? y decida ir a buscar a Lucie, sólo para toparse con una sorpresa que no esperaba y que no revelaré.

  Otra bella y sutil obra de Rohmer,

viernes, 20 de noviembre de 2020

Paulina en la playa

Aunque es muy diferente en estilo al cine de François Truffaut, el de Eric Rohmer posee el mismo encanto e incluso una mayor naturalidad. Mi amor por la obra de ambos directores franceses tiene muchos años. Cierto que me inclino más hacia la obra fílmica de Truffaut, pero la gracia narrativa de Rohmer, sus diálogos desenfadados, su visión moral/amoral de la vida y de las relaciones humanas (en especial las relaciones sentimentales) lo hacen para mí especialmente fascinante.

   El trabajo de Rohmer (al igual que el de Truffaut) no es para cualquier espectador. Mucho menos para las actuales generaciones, acostumbradas por un lado al cine hollywoodense de súper héroes y por el otro a una cada vez más insoportable e hipócrita corrección política.
   Realizar una cinta como Pauline en la playa (1983) sería casi impensable hoy día. Su liberalidad emocional y sexual provocaría un escándalo mayúsculo si se filmara en esta época y seguramente se le condenaría e incluso se le intentaría “cancelar”.
   Eso a pesar de que vista sin ideas preconcebidas, la tercera película de Eric Rohmer dentro de su serie “Comedias y proverbios”, que siguió a la de sus “Cuentos morales” de los años setenta, resulta una narración bien intencionada e incluso algo cándida (¿volterianamente cándida, se podría decir?). La historia de dos primas que se van unos días de vacaciones a la costa de Bretaña y las aventuras amorosas que se detonan entre ellas y tres personajes masculinos (más un personaje femenino secundario pero en absoluto incidental) es un examen simpático y sólo en apariencia ligero de las relaciones sentimentales. El hecho de que Pauline (Amanda Langlet) tenga tan sólo 15 años (una de las razones que podría desatar un escándalo millennial) y contemple y viva las cosas que van sucediendo con tanta y tan desprejuiciada naturalidad, me resulta refrescante y saludable. Porque además, en medio de esos adultos que le doblan la edad y de un jovencito más o menos atolondrado, su papel de observadora aguda y perspicaz nos hace ver que se trata del personaje más maduro de la trama. Y es que esos adultos –su prima Marion (Arielle Dombasle) y los dos pretendientes de esta: Pierre (Pascal Greggory) y Henri (Féodor Atkine)– tienen comportamientos bastante ridículos, fruto de los celos, el deseo incontrolado, el enamoramiento obsesivo, las mentiras, las indiscreciones y el cinismo.
   Comedia romántica de enredos, influenciada por el cine estadounidense de los años treinta y cuarenta, pero muy diferente del mismo en hechura y ritmo, Pauline à la plage es un filme sencillo, delicioso y más que disfrutable, lleno de esa sutil y elegante inteligencia que sólo existe en el cine europeo, especialmente en el francés y, más especialmente aún, en el de la nouvelle vague.