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viernes, 25 de julio de 2025

Black Sabbath


 

miércoles, 6 de diciembre de 2017

AC/DC

AC/DC es una de las agrupaciones más coherentes de la historia del rock y ese es uno de sus principales méritos. Su congruencia queda clara cuando uno revisa su discografía y descubre que en sus cerca de veinte discos no existe un solo tema que pudiera ser confundido con una balada. Ni por asomo. Al contrario de prácticamente todos los grupos que hacen rock duro y/o hevy metal, el quinteto australiano jamás cayó en la debilidad de hacer cancioncitas blandengues y melodiosas, de esas que sirven para que en los conciertos el público saque sus encendedores o balancee los brazos en todo lo alto. No. La música de AC/DC ha sido de alto octanage desde su primer álbum hasta el más reciente. Es una banda que nunca ha dado concesiones y no se ha preocupado por mostrar una imagen correcta. Angus Young y compañía son guarros y no tratan de disimularlo. Con un extraordinario sentido del humor, se burlan de todo y de todos, pero en especial de sí mismos. Nada se toman en serio, salvo el hecho fundamental de hacer e interpretar el mejor rock and roll, el más estruendoso y rudo. Porque hay que aclarar un equívoco que coloca al grupo siempre entre los exponentes del metal: lo que hace AC/DC es simple y sencillamente rock duro. Musical y letrísticamente, su propuesta está bastante alejada de la de las agrupaciones heavymetaleras. Rock felizmente sólido y directo, fruto de la entraña, del sudor, del aliento alcohólico, de las dentaduras podridas, de la fealdad, del machismo más jocoso y desafiante. Es un rock muy poco apto para sensibilidades exquisitas. Es un rock deliciosamente burdo, rudimentario, ríspido, pero ejecutado con un talento incomensurable. En AC/DC ha vivido siempre el espíritu primigenio del rock and roll, su esencia, su raíz. Con sus altas y sus bajas, ha tenido la capacidad de mantenerse fiel a su propuesta original. Me equivoqué al principio de estas breves consideraciones introductorias: no se trata de una de las agrupaciones más coherentes de la historia del rock. Es la más coherente de todas.
  For those about to rock (We salute you)!

(Prólogo que escribí para el Especial de La Mosca en la Pared No. 28, dedicado a AC/DC y publicado en febrero de 2006)

lunes, 13 de marzo de 2017

The Rolling Stones

Han sido llamados la mejor banda de rock and roll sobre la Tierra. Durante más de cuarenta años su presencia ha estado ahí, siempre presente. Los Rolling Stones son parte inalienable de la música popular del siglo veinte y su influencia sólo es superada por la de los Beatles, con quienes siempre se les comparó hasta el grado de considerárseles “rivales”. Herederos musicales de los grandes intérpretes de blues, rhythm and blues y soul de los Estados Unidos, estos londinenses no sólo ayudaron a reivindicar la música de gente como Willie Dixon, Howlin’ Wolf, Muddy Waters o Jimmy Reed, sino que la adaptaron a un estilo propio y lograron crear un sello característico. Los talentos unidos de Mick Jagger, Keith Richards, Brian Jones, Bill Wyman y Charlie Watts conformaron una sólida agrupación que durante la década de los sesenta dio vida a canciones y álbumes que han trascendido hasta convertirse en iconos de la centuria pasada. Y lo mismo hicieron durante la primera mitad de los setenta, ya sin el malogrado Jones y con Mick Taylor en su lugar, y más tarde en los ochenta y los noventa (con Ron Wood como nuevo integrante), aunque en estos dos últimos decenios –hay que decirlo– con menor genio creativo. Temas como “(I Can’t Get No) Satisfaction”, “The Last Time”, “Street Fighting Man”, “Ruby Tuesday”, “Sympathy for the Devil”, “Jumpin’ Jack Flash”, “She’s a Rainbow”, “Honky Tonk Women”, “Brown Sugar”, “I Got the Blues” o “Angie” y discos como Out of Our Heads, Beggars Banquet, Let It Bleed, Sticky Fingers y Exile on Main Street significan un legado perenne que ha marcado a varias generaciones. Si en algún momento llegó la decadencia, si Jagger sucumbió ante los oropeles del jet set internacional o Richards ha tenido serios problemas con su adicción a las drogas duras, son cuestiones anecdóticas que no cuentan a la hora de evaluar lo que al final siempre queda: la obra artística, en este caso la música de altísimo nivel y enorme autenticidad que los Rolling Stones regalaron al mundo, es decir, a nosotros. ¿Es sólo rock and roll? Pues sí. Pero cómo nos gusta.

(Prólogo del Especial de La Mosca en la Pared No. 11, dedicado a los Rolling Stones y aparecido en mayo de 2004).