Mostrando las entradas con la etiqueta Nostalgia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Nostalgia. Mostrar todas las entradas
martes, 6 de octubre de 2020
Emily en París
En
placentero maratón, este fin de semana me vi completa la primera
temporada de esta serie deliciosamente elitista y frívolamente
inteligente, con la encantadora presencia de Lily Collins (sí, la hija
de Phil) y la apabullante, colorida y luminosa ciudad de París (¡cuánto
anhelo regresar!) como fondo de una historia sencilla y sin pretensiones
profundas. Una bocanada de aire fresco en medio del asfixiante
confinamiento. Dirán algunos que es una serie muy fifí y sí, lo es; que
está llena de clichés, también; que sólo muestra el lado bonito y
burgués de la ciudad, pues sí; que es inverosímil que una chava gringa
que no habla francés consiga todo lo que consigue de los franceses,
totalmente. A final de cuentas, es como un cuento de hadas y nada más.
En ese sentido, a mí me encantó.
jueves, 1 de octubre de 2020
Quino
Un día triste, murió el papá de Mafalda (y de Felipe y de Miguelito y de Susanita y de Libertad y de...).
sábado, 29 de agosto de 2020
Qué tiempos aquellos, un recuerdo
Una
fotografía de 1972, durante la filmación de la película satírica en
Super 8 Qué tiempos aquellos (1973), dirigida por mi hermano, el
cineasta Sergio García, con guion de mi autoría.
En la imagen, aparecemos con cuatro actores de la cinta: mi tío, el actor Alfredo Ayala (hacía el papel de un representante artístico), la actriz peruana Patricia Aspíllaga (como la Virgen María), Nino Gasteasoro (como Jesucristo de joven) y Héctor Abadié (en el rol de un proxeneta).
Fue una de las experiencias más divertidas de mi vida (próximamente contaré aquí de qué trataba el filme y la serie de incidencias que hubo alrededor del mismo).
Es por cierto la única película inconseguible de mi hermano.
En la imagen, aparecemos con cuatro actores de la cinta: mi tío, el actor Alfredo Ayala (hacía el papel de un representante artístico), la actriz peruana Patricia Aspíllaga (como la Virgen María), Nino Gasteasoro (como Jesucristo de joven) y Héctor Abadié (en el rol de un proxeneta).
Fue una de las experiencias más divertidas de mi vida (próximamente contaré aquí de qué trataba el filme y la serie de incidencias que hubo alrededor del mismo).
Es por cierto la única película inconseguible de mi hermano.
lunes, 10 de agosto de 2020
Una foto con medio siglo
Una
foto de 1970, cuando tenía quince años. De espaldas, quien fuera uno de
mis grandes amigos en la secundaria No. 29: Chucho González Aguilar
(¿qué habrá sido de su vida?). La foto la tomó mi hermano Sergio, en el Taller de Cine Experimental.
sábado, 8 de agosto de 2020
Con mis primos Espinosa Michel
Esta
foto debe ser de 1966. Yo tenía once años y aparezco en la sala de la
casa de mi tía Beatriz, en la calle Cuauhtémoc de la colonia Toriello,
con sus tres hijos, mis queridos primos Espinosa Michel. De izquierda a derecha:
Arturo, Javier y Dora (q.e.p.d.).
martes, 28 de julio de 2020
Sergio 75
Hoy 28 de julio mi hermano Sergio habría cumplido 75 años de edad. Desde acá abajo, la familia lo recuerda todos los días con gran amor y dulce nostalgia. No sé cómo estaría viviendo la pandemia, pero seguramente ya estaría pensando en traducirla en una nueva película. Te extrañamos, Serge, mon frère.
viernes, 15 de mayo de 2020
A wop bop a loo bop a lop boom boom! Se fue Little Richard
Los llamados pioneros del rock n’ roll han ido desapareciendo. Hace poco más de 60 años se fueron Buddy Holly y Eddy Cochran. Más tarde se iría Elvis Presley. En fechas más cercanas partieron Bo Diddley, Chuck Berry y Fats Domino. Y este sábado 9 de mayo de 2020 nos ha dejado Little Richard.
Pianista, cantante y compositor, “Ricardito” (como se le decía en México por allá a finales de los años cincuenta, cuando se volvió muy popular gracias a la radio, y cuyo verdadero nombre era Richard Wayne Pennyman), nació en Macon, Georgia, en 1932 y, ya retirado de la música, vivía en la mítica ciudad de Nashville, Tennessee, donde lo alcanzó la muerte a los 87 años de edad.
Little Richard llamó la atención desde que se iniciara, a principios de los años cincuenta, no sólo por su gran copete, su exagerado maquillaje facial y su manera estrafalaria de vestir; tampoco por su forma delirante de tocar el piano o por su famosísimo grito “A wop bop a loo bop a lop boom boom!”, sino sobre todo por la calidad de sus canciones y su modo único de interpretarlas.
Temas clásicos como “Tutti Frutti”, “Good Golly Miss Molly (conocida en el mundo de habla hispana como “La plaga”, gracias a la versión de los Teen Tops), “Jenny Jenny”, “Keep a Knockin’”, “Long Tall Sally”, “The Girl Can’t Help It”, “Ready Teddy” o “Lucille” forman parte del repertorio universal de la música popular, gracias a su originalidad, frescura, fuerza y sensualidad. Porque si algo tenía Richard, era un poder telúrico para cimbrarlo todo a su paso. Sus conciertos enloquecían a los jóvenes de su época y escandalizaban a los adultos, quienes lo consideraban un tipo pecaminoso y provocador (para no hablar de su homosexualidad manifiesta), algo que le trajo muchos problemas incluso legales.
El desenfreno en que vivió sería muy pronto sosegado radicalmente por él mismo, ya que de la manera más intempestiva, en 1957 decidió abrazar la religión y llevar una vida retirada de las presentaciones públicas. Cuando finalmente regresó, lo hizo como cantante de música gospel y ataviado con túnicas de ministro religioso.
En forma esporádica, a lo largo de más de medio siglo fue y vino del rock n’ roll, pero sin crear nuevos éxitos y apegado a los cíclicos revivals que tuvo esa música.
Con todo, al momento de partir de este mundo Little Richard permanece como un ícono del rock, uno de sus padres fundadores y una figura central en el desarrollo del género. Su música será por siempre inmortal.
Posdata: De los antiguos creadores del género al que Alan Freed le diera nombre, sólo queda uno entre nosotros, el grandioso Jerry Lee Lewis, quien a sus 84 años sigue en activo (a pesar de haber sufrido un infarto en 2019) y acaba de anunciar la aparición de un nuevo disco para este mismo año. Al parecer, se trata de un álbum con covers de música gospel, producido por T-Bone Burnett.
(Texto aparecido en "Acordes y desacordes", el sitio de música de la revista Nexos)
Pianista, cantante y compositor, “Ricardito” (como se le decía en México por allá a finales de los años cincuenta, cuando se volvió muy popular gracias a la radio, y cuyo verdadero nombre era Richard Wayne Pennyman), nació en Macon, Georgia, en 1932 y, ya retirado de la música, vivía en la mítica ciudad de Nashville, Tennessee, donde lo alcanzó la muerte a los 87 años de edad.
Little Richard llamó la atención desde que se iniciara, a principios de los años cincuenta, no sólo por su gran copete, su exagerado maquillaje facial y su manera estrafalaria de vestir; tampoco por su forma delirante de tocar el piano o por su famosísimo grito “A wop bop a loo bop a lop boom boom!”, sino sobre todo por la calidad de sus canciones y su modo único de interpretarlas.
Temas clásicos como “Tutti Frutti”, “Good Golly Miss Molly (conocida en el mundo de habla hispana como “La plaga”, gracias a la versión de los Teen Tops), “Jenny Jenny”, “Keep a Knockin’”, “Long Tall Sally”, “The Girl Can’t Help It”, “Ready Teddy” o “Lucille” forman parte del repertorio universal de la música popular, gracias a su originalidad, frescura, fuerza y sensualidad. Porque si algo tenía Richard, era un poder telúrico para cimbrarlo todo a su paso. Sus conciertos enloquecían a los jóvenes de su época y escandalizaban a los adultos, quienes lo consideraban un tipo pecaminoso y provocador (para no hablar de su homosexualidad manifiesta), algo que le trajo muchos problemas incluso legales.
El desenfreno en que vivió sería muy pronto sosegado radicalmente por él mismo, ya que de la manera más intempestiva, en 1957 decidió abrazar la religión y llevar una vida retirada de las presentaciones públicas. Cuando finalmente regresó, lo hizo como cantante de música gospel y ataviado con túnicas de ministro religioso.
En forma esporádica, a lo largo de más de medio siglo fue y vino del rock n’ roll, pero sin crear nuevos éxitos y apegado a los cíclicos revivals que tuvo esa música.
Con todo, al momento de partir de este mundo Little Richard permanece como un ícono del rock, uno de sus padres fundadores y una figura central en el desarrollo del género. Su música será por siempre inmortal.
Posdata: De los antiguos creadores del género al que Alan Freed le diera nombre, sólo queda uno entre nosotros, el grandioso Jerry Lee Lewis, quien a sus 84 años sigue en activo (a pesar de haber sufrido un infarto en 2019) y acaba de anunciar la aparición de un nuevo disco para este mismo año. Al parecer, se trata de un álbum con covers de música gospel, producido por T-Bone Burnett.
(Texto aparecido en "Acordes y desacordes", el sitio de música de la revista Nexos)
martes, 10 de marzo de 2020
Los Pechos Privilegiados All Stars Band
Hace 16 años de este concierto en el Hard Rock Live de Polanco. Marzo de 2004, aniversario 10 de La Mosca en la Pared. Los Pechos Privilegiados All Stars Band. Ahí aparecen José Manuel Aguilera, Iraida Noriega, Alejandro Marcovich, Magos Herrera, Jaime López, mi hijo Alain (en la batería), Juan Óscar Alcina... y estuvieron también Diego Maroto, Alejandro Otaola, Adolfo Cantú, Leyla Rangel, Paula Watson y Luis Sánchez.
Etiquetas:
Amigas,
Amigos,
Aniversarios,
Blues,
Guitarra,
La Mosca,
Los Pechos Privilegiados,
Música,
Nostalgia,
Personajes,
Presentaciones,
Remembranzas,
Rock,
Vida
domingo, 8 de marzo de 2020
León con sonrisa Colgate
Este león que se limpia los dientes con pasta dental Colgate lo debo
haber dibujado a los diez u once años, es decir, en 1965 o 66. Me
encontré el dibujo en una caja.
martes, 11 de febrero de 2020
26 años tan moscosos
Hoy 11 de febrero pero de 1994, a estas horas de la noche estábamos
reunidas unas 500 personas en un antro llamado El Antro, en Huipulco,
Tlalpan, para la presentación en sociedad de La Mosca en la Pared. No
teníamos idea de qué tanto iba a funcionar una nueva revista de rock,
sobre todo porque era una revista muy diferente a todas las que había. En ese momento, no imaginamos que duraríamos 14 años en el
mercado y que tendríamos la trascendencia que por por fortuna
tuvimos. Tampoco imaginamos todas las grandes experiencias, buenas y malas, que viviríamos. 26 años se cumplen hoy martes de aquel momento (muy divertido
por cierto) y la verdad es que como director que fui de la Mosquita a lo
largo de esos casi tres lustros, me siento muy satisfecho por lo
conseguido al lado de tanta gente extraordinaria que colaboró en sus páginas y también
de esa otra tanta gente entrañable que trabajó conmigo en la talacha cotidiana.
PD: Ese día también fue el debut de mi grupo de blues, Los Pechos Privilegiados, en su primera versión.
Etiquetas:
Amigas,
Amigos,
Aniversarios,
La Mosca,
Los Pechos Privilegiados,
Memorias,
Nostalgia,
Remembranzas,
Reuniones,
Rock,
Rockcito,
Tlalpan,
Vida
lunes, 3 de febrero de 2020
viernes, 31 de enero de 2020
Veinte años que no fueron
| El apartamento en 2011. |
viernes, 24 de enero de 2020
Así nació la familia García Michel
Soy hijo de dos niños consentidos. No sé si eso sea bueno o sea malo. Lo que sí sé es que esa circunstancia determinó mi infancia y, con ella, mi vida toda.
Soy hijo de un niño y una niña a quienes se les consintió casi todo. Un niño y una niña que nacieron en familias pudientes y sin premuras económicas. Un niño y una niña que crecieron protegidos por el amor y los cuidados de sus padres, según se entendían el amor y los cuidados paternos y maternos en los años veinte del siglo pasado. Que esos dos hijos consentidos se encontraran en 1940 –a sus respectivos diecinueve y dieciocho eneros–, se enamoraran y se casaran cuatro años más tarde fue una determinación del caprichoso destino que moldea nuestras existencias. Fruto de ese encuentro y de ese matrimonio fuimos mis cuatro hermanos y yo, los cinco hijos de aquellos dos niños consentidos. Así apareció, en 1944, en el pueblo de Tlalpan, al sur profundo del Distrito Federal, capital de la república mexicana, la familia García Michel.
Mi padre se llamaba Juan Rubén García Ayala. Mi madre se llama María Rebeca Michel Ruelas. Juan nació en Mixcoac, DF, el 2 de enero de 1921. Rebeca vino al mundo un año y una semana después, en Autlán de la Grana, Jalisco, el 10 de enero de 1922. Los dos eran habitantes de Tlalpan desde finales de los años treinta. Juan vivía con sus padres, mis abuelos Emiliano y Guadalupe, en la “Quinta Guadalupe”, en la esquina de las calles Coapa y Tesoreros, hoy colonia Toriello Guerra. Rebeca lo hacía en la “Quinta María”, sobre la calle Madero, a cuadra y media del Zócalo de Tlalpan, como se le decía al parque central del entonces todavía pueblo. Se casaron el 5 de octubre de 1944, en la iglesia de San Agustín de las Cuevas, en pleno centro del poblado. Así empezó todo.
Soy hijo de un niño y una niña a quienes se les consintió casi todo. Un niño y una niña que nacieron en familias pudientes y sin premuras económicas. Un niño y una niña que crecieron protegidos por el amor y los cuidados de sus padres, según se entendían el amor y los cuidados paternos y maternos en los años veinte del siglo pasado. Que esos dos hijos consentidos se encontraran en 1940 –a sus respectivos diecinueve y dieciocho eneros–, se enamoraran y se casaran cuatro años más tarde fue una determinación del caprichoso destino que moldea nuestras existencias. Fruto de ese encuentro y de ese matrimonio fuimos mis cuatro hermanos y yo, los cinco hijos de aquellos dos niños consentidos. Así apareció, en 1944, en el pueblo de Tlalpan, al sur profundo del Distrito Federal, capital de la república mexicana, la familia García Michel.
Mi padre se llamaba Juan Rubén García Ayala. Mi madre se llama María Rebeca Michel Ruelas. Juan nació en Mixcoac, DF, el 2 de enero de 1921. Rebeca vino al mundo un año y una semana después, en Autlán de la Grana, Jalisco, el 10 de enero de 1922. Los dos eran habitantes de Tlalpan desde finales de los años treinta. Juan vivía con sus padres, mis abuelos Emiliano y Guadalupe, en la “Quinta Guadalupe”, en la esquina de las calles Coapa y Tesoreros, hoy colonia Toriello Guerra. Rebeca lo hacía en la “Quinta María”, sobre la calle Madero, a cuadra y media del Zócalo de Tlalpan, como se le decía al parque central del entonces todavía pueblo. Se casaron el 5 de octubre de 1944, en la iglesia de San Agustín de las Cuevas, en pleno centro del poblado. Así empezó todo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












