viernes, 14 de septiembre de 2018

Primera noche en mi nueva-vieja casa


Y llegó el día.
  Finalmente, luego de una intensa, pesada y fragorosa mudanza, esta noche dormí otra vez, luego de 44 años, en la que en 1974 fuera mi efímera recámara, compartida con mi hermano Jorge, y que ahora vuelve a serlo, en la casa familiar tlalpeña.
  No entraré en los pormenores de la locura de la movilización de muebles, libros, discos, aparatos electrónicos, instrumentos musicales, enseres de baño y cocina, ropa, etcétera. La habilidad y fuerza de seis o siete mudanceros (una mujer entre ellos), más la ayuda de mi querida amiga Yareni Torres (no sé qué hubiera hecho si no llega a brindarme su ayuda), hicieron que a pesar de todo todo saliera casi a la perfección. Digo casi, porque uno de mis muebles, el cual mandé hacer hace años, de fuerte madera, para ver la televisión, no pudo salir de la casa debido a su tamaño (me lo construyeron dentro del depto). Tengo dos posibilidades, cortarlo como me cortaron el gran librero o de plano dejárselo a los herederos de mi querido y tristemente enfermo casero.
  El caso es que la casa donde ahora viviré, para hacerme cargo de mi madre a sus 96 saludables años (aunque la sordera y sus problemas de memoria hacen complicada la comunicación con ella), es por ahora un caos que ya iré ordenandop con el paso de los días. Aún quedan algunas cosas en mi amadísimo depto (que recogeré el fin de semana) y ya no hay vuelta atrás (no la había, de hecho, las circunstancias lo impedían). Hoy duermo en un Tlalpan por completo distinto al de hace 18 años y medio, aquel 31 de enero del año 2000 en que me mudé a la colonia Ciudad de los Deportes. Tendré que redescubrir mi terruño natal e iniciar una nueva etapa de mi vida. 
  Así las cosas.

PD: Por cierto, Yare registró fotográficamente la metamorfosis del apartamento al irse quedando vacío. Así se van casi 19 años de vida en pocas horas.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Cámara húngara: El corrido de los periodistas corridos

Mi ex mujer solía burlarse de mí cuando yo le decía que mi cariño por Milenio era tanto que traía bien puesta la camiseta de ese diario, en el que trabajé desde el 1 de enero del año 2000 y del que fui (re)cortado, mediante una simple llamada telefónica, el pasado 27 de agosto.
  No fui el único despedido. Se habla de cerca de 200 empleados de planta que de golpe fueron echados del diario y de numerosas plumas que colaborábamos ahí semana a semana. Las formas ciertamente no fueron las mejores. Con frialdad eficientista, quienes hasta hace un mes trabajábamos con gusto para Milenio fuimos desechados de un plumazo. Las razones que se nos dieron tienen que ver con un “reajuste interno”, pero me inclino más a pensar que se trató de un acto a la defensiva de la empresa, por el temor a que le sea cortada la publicidad gubernamental a partir del próximo 1 de diciembre.
  En lo tocante a los columnistas, los de mayor renombre no fueron tocados y permanecen aún en el diario. Duele que pese más la fama que otros aspectos. Por ejemplo, el columnista Agustín Gutiérrez Canet, quien publica los sábados al igual que hacía yo, sigue en el diario, a pesar de los muy pocos comentarios y “me gusta” que recibe y del poco tiempo que lleva como colaborador. A él no lo van a mover. Es pariente de la esposa del presidente electo y eso lo protege.
  No fue Milenio, tampoco, el único medio que cortó a empleados y colaboradores. Lo hizo también Reforma y se dice que en El Universal y en otros pronto sucederá lo mismo.
  El caso es que de un día para otro centenas de personas ligadas al periodismo nos quedamos en la inopia y con muy pocas posibilidades de conseguir trabajo en otros diarios que también se muestran asustados ante la llegada del nuevo gobierno.
  ¿Hay algún trasfondo político en todo esto? La próxima semana trataré de analizar ese punto.

(Mi columna "Cámara húngara" de hoy, ya no publicada en Milenio Diario)

miércoles, 29 de agosto de 2018

González y Soto, dos buenos amigos

Ayer por la tarde me vi con mi querido amigo Rafael González, mejor conocido como el Sr. González, gran músico, estupendo escribidor y mejor persona. Lo entrevisté en un café de San Ángel para "Acordes y desacordes", el sitio de música de la revista Nexos, a fin de platicar sobre la aparición del segundo tomo de su libro 60 años de rock mexicano. Todo fue muy agradable.
  Ya hoy miércoles, me encontré con otro grandísimo amigo, mi querido Jorge R. Soto, colega del periodismo musical desde hace casi 25 años. Fuimos a comer a "Las cebollitas" y escuchó algunas de las canciones de lo que será mi disco. Le gustaron mucho. Todo bien este martes y este miércoles con dos buenos amigos.

martes, 28 de agosto de 2018

El primer LP de la historia

Para todo hay una primera vez. Todo movimiento, todo fenómeno, toda actividad tiene que iniciar con un primer paso y en la historia de los discos de 33 revoluciones por minuto (rpm), los famosos LP (larga duración) –que hoy han vuelto por sus fueros y han desplazado a los discos compactos (CD), los que a su vez los habían desplazado en los los años ochenta del siglo pasado–, también hubo un álbum que lo inició todo.
  Según el sitio Vynil Me Please, el primer LP jamás hecho  está cumpliendo 70 años (antes de ello, los discos eran aquellos gruesos y paradójicamente frágiles platos de pasta de 78 rpm, de 10 pulgadas de diámetro, cubiertos por una capa de laca que se iba deteriorando, lo que afectaba poco a poco la calidad del sonido). Se trata del disco debut de Frank Sinatra, intitulado The Voice of Frank Sinatra, aparecido en 1948 (aunque algunas fuentes apuntan que es de 1947 y otras de 1949).  Las ocho canciones que conforman este álbum fueron grabadas originalmente en 1945, en dos sesiones de estudio. Hasta ese entonces, Sinatra (con 30 años de edad) sólo había publicado discos sencillos y este fue su primer intento por hacer algo diferente. En 1946, The Voice of Frank Sinatra apareció en un paquete de cuatro discos de 78 revoluciones, editado por Columbia. Sería hasta dos años más tarde que la disquera se aventuraría a experimentar con un nuevo formato, más práctico, ligero y económico, y de ese modo surgió el primer LP de 33 rpm, a principios de 1948.
  El plato contiene los mismos ocho temas, todos ellos standards de los años veinte y treinta, varios de ellos hoy grandes clásicos, como “You Go to My Head”, “Someone to Watch Over Me”, “These Foolish Things”, “Try a Little Tenderness” y “(I Don’t Stand) a Ghost of a Chance (with You)”, todos con el acompañamiento de una pequeña orquesta dirigida por Axel Stordahl.
  Se trata de una joya que ha sido reeditada en múltiples ocasiones y en otros formatos (en CD apareció con 18 canciones, aunque no todas de las mismas sesiones originales de 1945). Toda una efeméride.

(Última columna "Gajes del orificio" publicada el día de hoy en la sección ¡hey! de Milenio Diario)
 

lunes, 27 de agosto de 2018

Fuera de Milenio

No sé cómo contar esto, pero tengo necesidad de externarlo porque si no lo hago, me voy a ahogar. Hoy a las nueve de la noche y algunos minutos, me llamó Héctor Zamarròn, nuevo subdirector de Milenio, para decirme que me incluyeron dentro del fuerte recorte de personal y de colaboradores que están haciendo en el diario y acabo de quedarme sin trabajo ahí, después de más de 18 años de colaborar cada semana. Mi columna de política ("Cámara húngara") y mi columna de música ("Gajes del orificio") no aparecerán más en sus páginas a partir de septiembre. Estoy helado y aún no sé cómo reaccionar. Sé que no soy el único que está sufriendo algo parecido, pero si saben de algún medio en el cual pueda reanudar dignamente alguna o las dos columnas, no dejen de avisarme por aquí o por inbox. Lo mismo si se desea aprovechar mi experiencia como editor, redactor o corrector de estilo. Literalmente, estoy disponible... y estoy triste.

sábado, 25 de agosto de 2018

Loca academia de marxistas

Cuando en plena campaña electoral el candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, dio a conocer al que sería su gabinete, a muchos nos extrañó no ver entre los futuros secretarios de Estado a sus más aguerridos y apasionados correligionarios, aquellos que se batieron en las benditas redes sociales y en los malditos medios electrónicos para defender a su líder y atacar con fiereza a sus adversarios.
  Aquellos morenistas que soportaron con estoicismo que se les tildara de fanáticos, chairos y pejezombies no vieron coronadas su lealtad canina y su fidelidad a toda prueba y quedaron fuera del reparto de secretarías y otros organismos de gobierno, los cuales fueron a dar a manos de personajes más moderados e incluso ajenos al Movimiento de Regeneración Nacional.
  Esta semana, sin embargo, parece que se desfizo el entuerto, al surgir como de la nada algo que se llamará Instituto Nacional de Formación Política de Morena (¿INFoPoMo?), en el que estarán todos aquellos leales que no habían aparecido en la foto. De esa manera, el sector más radical del partido fundará, 400 millones de pesos mediante, una nueva versión de aquel Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales, el famoso Iepes, tan caro al echeverrismo setentero. Con ello, personajes tan rábidos en su obradorismo como Rafael Barajas (El Fisgón), Paco Ignacio Taibo II, John Ackerman, y Pedro Miguel, of all names, quedarán dentro del presupuesto y lejos del error.
  Según entiendo, la idea es crear una especie de escuela para la capacitación de cuadros que abarcaría todo el territorio nacional, aunque no queda claro en qué se les capacitará. ¿Resultará algo tan intrascendente como lo fue el Iepes? ¿Se buscará formar el equivalente mexicano de las juventudes bolivarianas? ¿Será una especie de loca academia de marxistoides tipo Filosofía y Letras o Ciencias Políticas de la UNAM? Qui sait!
  Ojalá, si es que se trata de una onda marxista, al menos sea más de la tendencia Groucho que de la tendencia Karl. Muchos fans de los hermanos Marx lo agradeceríamos.

(Mi columna "Cámara húngara" de hoy y última que se publica en Milenio Diario)

jueves, 23 de agosto de 2018

En la madre abstemios (8)

PUES QUÉ NIÑOS TAN RAROS QUE EMITEN GRITOS EN CELO EN LUGAR DE JUGAR AL NINTENDO (AUNQUE ACERCA DE SU SONIDO NOS QUEDAMOS CON LA OPCIÓN DOS)
“Sobre el sonido de la banda, nuestros amigos dicen que suena, bueno, distinto, otros que suena culero y rudo y otros que somos raros... Yo pienso que Eleonor suena a  tres niños que cambiaron los Nintendos y los sábados de fiestas por un instrumento, con ganas de transmitir lo que sentimos en algunas notas y gritos en celo”.

Alejandro Navarro, vocalista y guitarrista del grupo Eleonor, en entrevista para la revista en línea Al aire.

miércoles, 22 de agosto de 2018

Me fumé un toke de rock en Xochimilco

Querido Sergio / te recuerdo en las horas verdes frente a los humeantes monitores cuando editabas a mano mi desprestigiada vida / compartiendo el sorbo de cerveza tibia que nos mantenía atentos a las caderas de “Lolita Madrugada” / y los espejos llamados “recuerdos” / te gustaba cagarte de risa de lo cotidiano y hacer más grandes las grietas del rock de la tele / te hiciste parte del rock artesanal de los rupestres y eras orgullosamente parte de esa manada / almas de tabique dijera Jaime López / dagas sangrantes dijera el Enciso / batos locos dijera el Catana / amas de casa un poco tristes dijera el Rockdrigo / pachecos pasados según yo / un día llegué al D.F. y ya no estabas / te busqué en las imágenes mentales del chilangódromo y te encontré donde cantan los cantores / partiste y medio avisaste que ya te ibas (un pepto bismol no arregla un corazón superochero y desvelado) pero tenías la fe de un VW (ibas a sesenta pero sentías que ibas a madres) / después de este trago a tu salud te haré siete preguntas: 1. ¿dónde dejaste tu talismán? / 2. ¿dónde dejaste los 7 videos donde 7 veces hago el ridículo? / 3. ¿dónde quedó esa cerveza pendiente? / 4. ¿por qué tu bastón camina solitario por Tepepan? / 5. ¿a quién le heredaste las piernas de Sherezada? / 6. ¿te llevaste tu gorra al cielo? / 7. ¿por qué nunca te vi llorar? / me pregunto si no te he decepcionado ahora que sabes que ya no soy el mismo / pero también quiero que sepas que le tengo un gran respeto a los tenis que usé el día que pisé tu velatorio / algunas veces se me olvida que tu teléfono ya no me responde / te extraño amigo Sergio.

Del Palomas para Sergio Garcia Michel.

Autor:Armando Jiménez "el Palomas"
"Retazos y Canciones de un Escribiente Maldoso"
Derechos Reservados

martes, 21 de agosto de 2018

¿Cómo se difunde la música? (y II)

Hablaba aquí, hace una semana, acerca de cómo ha cambiado la manera de producir y difundir la música y de cómo las posibilidades para hacerlo se han multiplicado y hasta democratizado, aunque ello también se ha traducido en un menor control de calidad y en un fenómeno en el que me gustaría detenerme un poco: el de la preeminencia del sencillo sobre el álbum, de la canción sola en detrimento del disco completo.
  Hasta no hace mucho tiempo, cuando un grupo o solista convocaba a una conferencia de prensa, lo normal era que se presentara un álbum entero, con todos los cortes que lo conformaban. Eran épocas aún en las que el disco compacto representaba el medio esencial para oír música y en las que no existían plataformas de venta o de simple escucha de la misma. Las disqueras incluso entregaban un CD a cada periodista para que lo apreciara en su casa.
  Hoy, en cambio, abundan las conferencias de prensa... ¡para presentar una canción! Con su respectivo video, pero a final de cuentas una mera cancioncita. Parece una burla y sin embargo los “chicos de la fuente” (es decir, reporteros y uno que otro especialista) acuden en tropel para ver un video que podrían contemplar en la comodidad de su hogar y hacen las aburridas preguntas de cajón al “artista” en turno. Por supuesto que ya no hay un disco en físico que se puedan llevar y, si acaso, se les entrega un link para que busquen “la rola” en YouTube o Spotify.
  Esta circunstancia ha empezado a moldear los gustos de la gente y la forma como escucha la música (algo que se veía venir desde que surgió el iPod). Pocos están hoy dispuestos a ocupar una hora de su tiempo en escuchar un álbum completo. En la era de la diosa brevedad, una canción es suficiente y pasemos a otra cosa.
  Son los tiempos de la música híper desechable, olvidable, efímera. Así operan las masas y así se mueve hoy el mercado musical. Creo que los músicos deberían pugnar por revertir la situación y reivindicar la importancia del disco como un todo. La duda es si las nuevas generaciones estarían interesadas en ello.

(Mi columna "Gajes del orificio" de hoy en la sección ¡hey! de Milenio Diario)

lunes, 20 de agosto de 2018

En la madre abstemios (7)

PUES QUÉ NIÑOS TAN RAROS QUE EMITEN GRITOS EN CELO EN LUGAR DE JUGAR AL NINTENDO (AUNQUE ACERCA DE SU SONIDO NOS QUEDAMOS CON LA OPCIÓN DOS)
“Sobre el sonido de la banda, nuestros amigos dicen que suena, bueno, distinto, otros que suena culero y rudo y otros que somos raros... Yo pienso que Eleonor suena a  tres niños que cambiaron los Nintendos y los sábados de fiestas por un instrumento, con ganas de transmitir lo que sentimos en algunas notas y gritos en celo”.

Alejandro Navarro, vocalista y guitarrista del grupo Eleonor, en entrevista para la revista en línea Al aire.

domingo, 19 de agosto de 2018

En la madre abstemios (6)

EXIGIMOS UNA CLASE PRIVADA POR PARTE DEL DECLARANTE, A FIN DE QUE NOS EXPLIQUE CUÁNTOS PETRÓLEOS EXISTEN (Y QUE DE PASO NOS DIGA QUÉ ENTIENDE POR AGLOMERADO)
“Los petróleos mexicanos no le pertenecen a ningún presidente, partido político, congreso o aglomerado de empresarios. Los petróleos mexicanos son de los mexicanos, del pueblo mexicano”.

León Larregui, cantante de Zoé durante un rapto de pasón mesiánico, en un mensaje escrito que le envió a Andrés Manuel López Obrador, publicado por SDP Noticias.

sábado, 18 de agosto de 2018

Por la libertad de expresión

Lo dijo el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, el pasado 8 de agosto, durante el primer Foro por la Paz, en Ciudad Juárez, Chihuahua:
  “Ya pasó la campaña, ya no estamos actuando como militantes o dirigentes del partido; el partido, como su nombre lo indica, es una parte y tenemos que actuar como gobierno democrático y eso significa atender, escuchar y respetar a todos” (el subrayado es mío).
  Un mes y una semana antes, la noche del 1 de julio, el propio López Obrador había declarado, en su primer mensaje a la Nación luego de ganar las elecciones:
  “Llamo a todos los mexicanos a la reconciliación y a poner por encima de los intereses personales, por legítimos que sean, el interés general... El nuevo proyecto de nación buscará establecer una auténtica democracia. No apostamos a construir una dictadura abierta ni encubierta... Los cambios serán profundos, pero se darán con apego al orden legal establecido... Habrá libertad empresarial; libertad de expresión, de asociación y de creencias; se garantizarán todas las libertades individuales y sociales, así como los derechos ciudadanos y políticos consagrados en nuestra Constitución”.
  Si uno entiende bien esas palabras y cree en su sinceridad, entonces da por descontado que en el sexenio que iniciará el próximo 1 de diciembre habrá la misma libertad de expresión que existe ahora y que esa libertad la tendrán también quienes critiquen, cuestionen o ejerzan una oposición democrática ante algunas decisiones de gobierno. Que no habrá censura alguna. Es lo que ha prometido el presidente electo y yo me ciño a sus palabras.
  Ojalá muchos de sus seguidores piensen lo mismo y dejen de usar las redes sociales como medio para continuar insultando, presionando y descalificando a quienes no piensan como ellos, tal como sigue aconteciendo cotidianamente.
  La libertad de expresión es una conquista ciudadana a la que no podemos renunciar y la mejor manera de defenderla es al ejercerla. El nuevo gobierno se ha comprometido a no atacarla. Que así sea.

(Mi columna "Cámara húngara" de hoy en Milenio Diario)

viernes, 17 de agosto de 2018

Para dártelas de entendido en rock (74)

Pocos lo saben, pero Neil Young es muy aficionado al modelismo ferroviario y los trenes eléctricos. Es una pasión que en la década de los noventa lo llevó a comprar una parte de la marca de juguetes Lionel Trains y a inventar varios dispositivos de control remoto para los trenes de juguete.
  Entre sus inventos más notables destaca un dispositivo que desarrolló para que su hijo Ben, discapacitado por una parálisis cerebral, pudiera controlar los trenes que circulan por la enorme maqueta que ambos diseñaron y construyeron en el granero de su casa. En ese lugar, padre e hijo pasan las horas muertas ampliando el recorrido de los trenes con nuevos paisajes o acomodando las vitrinas con las piezas más valiosas de su gran colección de locomotoras.
  Aparte de estrechar los lazos entre ambos, esta actividad sirve al cantante a manera de terapia. Así lo explica en su autobiografía Waging Heavy Peace: A Hippie Dream: "Recuerdo que un día, David Crosby y Graham Nash me visitaron en el granero durante la grabación del álbum American Dream y cuando David vio mis trenes, miró a Graham como diciendo: ‘Este tipo está como una loco como una cabra. ¡Qué obsesionado!’. Yo sólo me encogí de hombros. Lo necesito, me mantiene cuerdo. Para mí es un camino de vuelta”.
  El gran Neil Young.

jueves, 16 de agosto de 2018

Adiós a "Mil cosas más"

Fue la sección que le dio un notable grado de diferencia a Milenio Diario desde su nacimiento. Una idea de Fernando Rivera Calderón, quien la dirigía. Fernando me invitó a participar en ella desde su inicio, sobre todo en una de las dos partes que la componían: "El ángel exterminador", una página diaria (la penúltima del periódico, para ser exactos) dedicada a una multitud de temas, entre ellos la música. Ahí Verónica Maza Bustamente publicaría "El sexódromo", cada sábado, y Rafael Tonatiuh sus delirantes aventuras cotidianas, cada martes. Por supuesto, los viernes aparecía esa sección sensacional que era "El pasón" y los lunes salía "Héroes", en donde uno podía escribir sobre diferentes personajes. Yo publiqué textos sobre Groucho Marx, Woody Allen, Louise Carroll, Tin Tan, Enrique Borja y muchos más.
  La otra parte de Mil cosas más era el "QRR" (Quien resulte responsable), que trataba sobre temas políticos con un humor desatado y en la que también llegué a colaborar (inicialmente, aparecía en la página dos). El humorismo era tan fuerte que muchos se quejaron y el entonces director de Milenio, Federico Arreola, obligó a Fernando para que incluyera un "aviso" en el que se decía que esa sección estaba hecha por personas que no se encontraban en sus cabales. Fue como una patente de corso para hacer más desquiciado el asunto.
  En Mil cosas más aparecía la columna "Política cero" que en un principio estaba escrita por un colaborador diferente cada día. Yo la hacía los sábados. Sin embargo, fue habiendo varias defecciones y al final la escribía Jairo Calixto Albarrán todos los días, salvo los sábados (que la hacía yo) y los domingos (creo que esos días la hacía el buen Fernando Figueroa). Más tarde, Arreola decidió que los sábados se llamara de otra manera y así nació mi "Cámara húngara" que, ya con Carlos Marín en la dirección, fue pasada a la página tres, igual, todos los sábados.
  No recuerdo en qué año, Fernando Rivera renunció al diario y Mil cosas más quedó bajo la dirección de Jairo. Yo seguí colaborando más o menos con una participación mensual y con mis pronósticos para el siguiente año que aparecían cada 31 de diciembre. Poco después, hubo una reestructuración en Milenio y la sección quedó en la antepenúltima y la penúltima páginas.
  Durante los años más recientes, el equipo de la sección estaba conformado por Jairo, Verónica Maza, Rafael Tonatiuh, Guillermo Guerrero, Karina Vargas y el gran Tacho. Poco antes se había ido Juan Alberto Vázquez.
  Esta mañana, me enteré que debido a una nueva reestructura del diario, Mil cosas más desaparece. Desconozco las razones, pero lamento sobremanera el hecho; no sólo porque yo colaboré ahí, con la más absoluta libertad, a lo largo de 18 años, sino porque ya era toda una institución y una sección que distinguía a Milenio sobre el resto de los periódicos del país.
  Una triste noticia que se suma a la de Carlos Marín.
  Abrazo a todos los que elaboraban tan entrañable sección. Saben cuánto los quiero y los admiro.

miércoles, 15 de agosto de 2018

En la madre, abstemios (5)

SOBRE TODO PORQUE SAÚL HA ABANDONADO LA METAFÍSICA PARA ADENTRARSE EN LA FENOMENOLOGÍA DEL LENGUAJE BRONCO.

-¿Cómo enfrentas las críticas del reencuentro? Algunos dicen que es por dinero.
-Me vale madre. Con el corazón en la mano te digo que absolutamente me vale madre. Hay más cosas que rescatar que estupideces que escuchar... Si gusta o no..., me vale madre.

Saúl Hernández, en entrevista para El Economista.
(Tomado de la sección "En la madre, abstemios" que hice para la revista Mosca en 2013)

martes, 14 de agosto de 2018

¿Cómo se difunde la música? (I)

Los tiempos cambian de manera acelerada, gracias a los vertiginosos avances de la ciencia y la tecnología. Esto influye en las artes y lo hace de manera muy particular en la música.
  Hasta no hace muchos años, cuando alguien quería grabar un disco la única manera de hacerlo en forma profesional era por medio de una casa disquera que se encargaba, en primer lugar, de decidir si el material resultaba comercial y vendible y, de ser así, contrataba al grupo o solista en cuestión para grabarlo, editarlo, publicarlo y distribuirlo.
  Hoy día, las posibilidades para no caer en ese círculo vicioso son muchas, gracias a los diversos medios existentes para grabar en pequeños estudios o incluso en la propia casa, con equipos cada vez más pequeños y económicos. Uno mismo puede hacer su disco y gracias a diferentes sitios de internet y a las “benditas redes sociales”, es posible difundirlo incluso de manera gratuita.
  Abundan los creadores e intérpretes que han logrado darse a conocer internacionalmente de esa manera. Y aunque siguen existiendo las disqueras y los managers, la dictadura que antes ejercían ha desaparecido en buena parte y la independencia artística es un hecho real y tangible.
  Hasta aquí todo parece ideal y maravilloso. Sin embargo, las cosas no son tan sencillas. Es tal la cantidad de oferta musical que la difusión resulta muchas veces efímera. Las canciones siguen siendo objetos de consumo y los nuevos escuchas se están acostumbrando a la brevedad y al rápido desecho de lo que oyen. Con la difusión por medio de plataformas digitales, son pocos los que aprecian un disco completo y menos aún los que lo adquieren para tenerlo de manera material o virtual. Además, el poder de los medios de comunicación persiste y sigue determinando en buena (o en mala) medida los gustos de la gente.
  ¿Cómo enfrentarse a ese panorama cuando se es un músico nuevo o desconocido? ¿Cómo hacer para que su obra se conozca y trascienda más allá de una escucha rápida y descuidada? El tema da para más. Continuaremos.

(Mi columna "Gajes del orificio" de hoy en la sección ¡hey! de Milenio)

lunes, 13 de agosto de 2018

En la madre, abstemios (4)

PORQUE DESPUÉS DE PABLO COELHO Y SAÚL HERNÁNDEZ, YA NECESITÁBAMOS  A UN NUEVO FILÓSOFO DE LA METAFÍSICA PACHECA.

“(La edad) es sólo física, el tiempo hace que la gravedad aplaste tu cuerpo pero no tu espíritu. La verdadera edad está en las ganas de crear sueños, en la voluntad”.

León Larregui, en entrevista para la revista Indie Rocks.

(Tomado de la sección "En la madre, abstemios" que hice para la revista Mosca en 2013)

domingo, 12 de agosto de 2018

En la madre, abstemios (3)

TODO EL MUNDO SIGUE PENSANDO LO MISMO, PERO ES BUENO QUE EL HOMBRE INTENTE REAFIRMAR SU AUTOESTIMA.

“Cuando empecé a cantar, todo el mundo me decía que lo hacía horrible y a mí no me importaba. Ahora no sé realmente si tengo tan buena voz, pero me gusta cómo canto”.

Rubén Albarrán de Café Tacuba, en entrevista para el blog argentino Transfusiones al óleo.

(Tomado de la sección "En la madre, abstemios" que hice para la revista Mosca en 2013)

sábado, 11 de agosto de 2018

Des-ligarse de Bejarano

A principios de semana corrió el rumor –que durante casi 24 horas se dio como noticia cierta– de que René Bejarano había recibido el encargo de formar una estructura nacional para implementar los programas sociales impulsados por el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y hasta se publicó en varios medios una declaración suya (existe el video) en la que decía: “Tenemos que armar los equipos para crear una estructura electoral. Es importante porque se acaba de anunciar que va a haber una coordinación de los programas del nuevo gobierno federal que va a sustituir a lo que eran las delegaciones y esa coordinación es por donde van a ‘bajar’ los recursos de diversos tipos y de los diversos programas, los que ya existían y los nuevos del gobierno federal”.
  La nota empezó a crecer como la espuma, sobre todo en las redes sociales, y sirvió para que obradoristas y anti obradoristas se dieran con todo (¿y la reconciliación, apá?). Hasta que la alarma corrió en las altas esferas del nuevo gobierno electo y María Luisa Albores, próxima titular de lo que se llamará Secretaría del Bienestar (sic), aclaró que por ningún motivo Bejarano participaría en los trabajos de la futura dependencia.
  Así, el rumor quedó desmentido (por ahora) y todos supimos (es un decir) que se trataba de una de esas fake news tan apreciadas por los fanáticos de las redes sociales; claro, mientras no los afecten a ellos. Porque entonces vino el crujir de dientes por parte de muchos morenistas, quienes se quejaron amargamente de que se inventara esa clase de infamias contra el gobierno de AMLO, cuando muchos de ellos se dedicaron alegremente, a lo largo de seis años, a la difusión de noticias falsas contra el gobierno saliente (recuérdese la muy famosa de #FueelEstado).
  El caso es que René Bejarano quedó muy mal parado, ya que sus propios compañeros se deslindaron de él y lo negaron histéricamente, lo cual lo deja en mala posición como para aspirar a algún puesto en el próximo gabinete (o eso se dice).
  Todos se des-ligaron del señor de las ligas (por el momento).

(Mi columna "Cámara húngara" de hoy sábado en Milenio Diario)

viernes, 10 de agosto de 2018

Para dártelas de entendido en rock (73)

El dinero usado para conseguir la heroína que mató a Sid Vicious le fue dado por su propia madre, quien más tarde declarararía: “Se lo di porque pensé que sólo iba a comprar cocaína” (¿?).

jueves, 9 de agosto de 2018

En la madre abstemios (2)

ACLARACIÓN MÁS QUE OPORTUNA, DADO QUE MUCHA GENTE EMPEZABA A CONFUNDIRSE ACERCA DE QUIÉN ES QUIÉN.

“¿Qué se siente ser llamado el grupo en español más influyente del mundo?
“Es muy difícil, porque escriben tantas cosas de uno. Cuando dicen que somos los U2 de Latinoamérica, pues claro que no somos U2: U2 es U2”.

Maná, en entrevista para Ocio Latino.

(Tomado de la sección "En la madre, abstemios" que hice para la revista Mosca en 2013)

miércoles, 8 de agosto de 2018

En la madre, abstemios (1)

DE CUANDO SE LLEGA A CONSIDERAR LA CONVENIENCIA DE QUE ES MEJOR QUE EL ROCK YA CUELGUE LOS TENIS.

“Soy la prueba viviente de que el rock no está muerto”.

Silverio, en entrevista para La semana de Frente.

(Tomado de la sección "En la madre, abstemios" que hice para la revista Mosca en 2013)

martes, 7 de agosto de 2018

Elogio de los proyectores sucios

La de Dirty Projectors es una de las propuestas más peculiares del rock actual. Etiquetado como un proyecto de alt-rock, en lo personal me resulta muy difícil definir su música.
  El grupo neoyorquino, encabezado por Dave Longstreth (su fundador, compositor, arreglista, cantante, guitarrista, productor y único miembro que ha estado en cada uno de sus discos), posee un estilo muy particular, en el que las asonancias y los rompimientos rítmicos y armónicos son una constante, mientras que las vocalizaciones responden a melodías intrincadas y muy ajenas al estribillo memorizable y fácil.
  Hasta hace unos años, Dirty Projectors contaba con las excepcionales voces femeninas de Angel Deradoorian y Amber Coffman (esta última, pareja sentimental de Longstreth) y fue cuando grabó sus mejores discos: Bitte Orca (2009) y Swing Lo Magellan (2012). Sin embargo, sobrevino el rompimiento con Amber y el buen Dave entró en un periodo de depresión que lo anuló creativamente durante un lustro, lo cual se reflejó en el oscuro y depresivo (aunque estupendo) álbum homónimo Dirty Projectors (2017), ya sin las voces de Coffman y Deladoorian.
  Apenas un año después, Longstreth vuelve con un nuevo larga duración de Dirty Projectors y al parecer la luz ha regresado a su vida, lo cual se nota en el sentimiento más optimista y orgánico que refleja Lamp Lit Prose (2018), una obra compleja y hermosa que desde la primera canción (la bellísima “Right Now”) habla de cambios (“No sé cómo voy a ser un mejor hombre / No sé cómo voy a alcanzar la tierra prometida / No sé cómo voy a lograr que tomes mi mano / Pero voy a empezar y yo sé cuándo”).
  Hay temas fantásticos como “Break-Thru”, “I Feel Energy”, “What Is the Time” o “That’s a Lifesytle” y si bien el estilo de las composiciones de Dave Longstreth no es fácil de asimilar para cualquier oído, quien esté dispuesto a abrirse y asimilar poco a poco su sonido terminará por enamorarse de esta música deliciosamente bizarra. Escúchelo, es toda una experiencia.

(Publicado el día de hoy en mi columna "Gajes del orificio" de la sección ¡hey! de Milenio Diario)

lunes, 6 de agosto de 2018

Entrevista con la vampira

Nacida en Guadalajara y con residencia actual en Londres, nuestra entrevistada –colaboradora de La Mosca y conocida en el medio del rock por su contribución como letrista de Santa Sabina– acaba de publicar su primera novela, La sed, en la cual  da rienda suelta a su pasión por el tema vampírico.

Llegaste al Distrito Federal en 1988, cuando se dio el boom del rock nacional, ¿te viniste un poco por eso o tuvo algo que ver tu amistad con Rita Guerrero?
A Rita la conocí cuando vivía ya aquí. De Guadalajara me vine porque me sentía un poco asfixiada. En esos momentos era una ciudad extremadamente conservadora y me empecé a sentir un poquito limitada. Me gustaba mucho la ciudad de México y decidí mudarme.

¿Para entonces ya te dedicabas a las cuestiones literarias?
Bueno, yo escribía desde que vivía en Guadalajara, allá publicaba en algunos periódicos y tenía un libro de poesía publicado (Sombra abierta). Hacía crítica de rock, literaria, entrevistas, periodismo cultural. Ya en el DF trabajé en varias cosas: como manager de Santa Sabina, en una disquera que se llamaba discos Caracol; pero bueno, básicamente he estado escribiendo todo el tiempo.

A la orilla del sol
¿Cómo fue que empezaste a escribir letras de canciones?
Eso se le ocurrió a Rita una vez, con el primer disco. Me propuso que hiciera una letra. Yo nunca había hecho letras para nadie, me dio la melodía y salió "A la orilla del sol". Me gustó mucho el proceso de cómo tu letra se convierte en otra cosa, al ser ya una canción con música. Así empecé a trabajar con el grupo, en cada disco hay alguna colaboración mía.

¿Cuántas letras has escrito?
Para Símbolos escribí "Una canción para Luis", "Despertar a los muertos", "Alas negras". En Babel escribí casi todas, son doce e hice nueve. Para el más reciente escribí "Duerme amor" y "Agua fiera".

Un tema muy recurrente en ti es el vampirismo, ¿cómo fue que te surgió ese interés?
Desde niña leía cuentos de terror, de fantasmas. Entonces empecé a escribir. Lo primero fue un poema, hace muchos años, sobre un vampiro. Luego salió la canción, luego un guión de cine que nunca se filmó. Hay también un cuentito que tiene algo que ver, pero no muy directamente, y otro que salió en La Mosca. Por último está mi novela La sed, la cual empecé hace siete años y acaba de aparecer en Colibrí.

¿De qué trata La sed?
Es la historia de tres personajes, dos de ellos vampiros. Los tres van unidos en un viaje por muchas partes del mundo, pero sobre todo es un viaje hacia adentro, donde enfrentan la muerte, la eternidad, la soledad, el amor, la posesión, la culpa.

¿En qué género la clasificas?
Eso es muy difícil de decir para mí, porque, claro, los protagonistas son vampiros y  por tanto se puede insertar en el género de terror; pero cuando una escribe, no está pensando de qué género va a escribir. Para mí, los personajes vampiros están vivos, sienten y sufren y no te puedes limitar a decir que esto va a ser novela de género. Lo que pasa es que leo tanta literatura romántica, que es donde inicia todo el movimiento de la literatura gótica, que evidentemente tiene algunos de estos elementos.

Los críticos vampiros
Dados los prejuicios que hay entre los críticos y que el tema es de vampiros, muchos de ellos van a considerar que tu novela no es "buena literatura", ¿te preocupa esto?
Mira, yo creo que me voy a enfrentar a ese obstáculo, que los críticos y los escritores "serios" la van a despreciar de entrada, aun sin haberla leído. Yo creo que esto se compensa porque también muchísima gente que solamente la lea atraída por el tema de los vampiros quizás encuentre algo más y va a ser un público distinto, muchos jóvenes, y eso es padre. Claro, tampoco juzgo a los críticos. Se ha escrito tanta tanta porquería que por algo desconfían. Pero yo espero que la novela pueda abrirse camino como algo hecho con honestidad, no para vender; estoy contando una historia y bueno, lo hice con mucha seriedad, mucho compromiso, mucho trabajo y espero que se pueda leer así.

Háblame de tu siguiente novela.
Bueno, es también de tema vampírico. La terminé en 1997, se llama El Amor y fue segunda finalista de La Sonrisa Vertical. Hasta ahora sigue inédita. Ahorita estoy escribiendo otra novela. Creo que me va a llevar mucho tiempo, porque hay mucha investigación, mucho estudio, es una cosa muy complicada. Con El Amor finalizó mi tema sobre vampiros y esta nueva es una novela sobre el dolor humano, una novela de alquimistas. Tomé los personajes de la poesía de Blake, es un proyecto muy complicado pero estoy emocionada con eso.

¿Estar en Londres te hace escribir diferente a como escribes estando en México?
Más que escribir diferente, gran parte de mi literatura favorita es inglesa y como crecí soñando con ese país e idealizándolo tanto, creo que me fui a encontrar el lugar ideal para mi escritura. Me identifico con esa atmósfera. Puedo ir a las bibliotecas y encontrar cosas maravillosas, meterme a los museos a ver lo que tiene que ver con mis obsesiones intelectuales y espirituales. Entonces, creo que más que ser diferente, mi escritura ha encontrado el ambiente propicio para desarrollarse con más fluidez. Londres supera mis expectativas, es una ciudad maravillosa.

México, S.A.
¿Cuál es la perspectiva que tienes de México desde allá, cómo vez al país?
Mal. Me duele México. No dejo de pensar, de preocuparme por lo que sucede aquí. Me da mucha tristeza. La economía está muy mal. Por supuesto, el apoyo a la cultura está peor que nunca. Me parece perfecto que el PRI ya no esté en el gobierno, pero no me agrada el gobierno de Fox; aunque tampoco creo que hubiera muchas opciones y eso es muy triste, porque tampoco creo que el PRD esté muy bien en el Distrito Federal. No hay opciones y eso es desesperante. ¿Cómo va a salir adelante este país, cargando con toda la corrupción, la violencia y la pobreza? Fox cree que esto es una empresa y aun si tiene buena voluntad –que eso nunca lo puedes saber y no creo que los presidentes la tengan mucho–, ésa no es la manera de sacar adelante a un país.

¿De la escena musical mexicana que has escuchado últimamente?
Ahí sí estoy un poco desconectada. Los de Titán estuvieron en Inglaterra, les fue muy bien; pero si no me equivoco, es lo único que ha llegado en los años que he estado allá.

(Entrevista que le hice a Adriana Díaz Enciso en 2001 y que se público en La Mosca en la Pared)

domingo, 5 de agosto de 2018

El blues de Jimi Hendrix

La vena bluesística de Jimi Hendrix ha resultado siempre opacada, cuando menos desde un punto de vista mediático, por sus asombrosos aportes a la manera de tocar la guitarra eléctrica, por la avanzadísima forma como manejó los efectos y recursos técnicos de su época y por su identificación con el rock duro y el movimiento psicodélico de los años sesenta. Sin embargo, las raíces primigenias de Hendrix se hunden de manera profunda en el blues más puro, tanto el de origen rural con instrumentos acústicos, como el electrificado que se dio sobre todo en Chicago durante las décadas de los cuarenta y los cincuenta.
  Muchas fueron las grabaciones, en estudio y en concierto, conocidas e inéditas, que dejó el de Seattle y en las cuales interpretó el mejor blues. De ahí que casi haya sido natural que Polidor haya sacado en 1994 esta excelente recopilación en la que el buen Jimi demuestra no sólo sus capacidades como intérprete de blues, sino su incursión en los más diversos estilos que encierra este género fundamental para el nacimiento del rock.  
  Blues contiene una oncena de temas, originales o de otros autores, tomados de diversas fuentes y en distintos momentos (todas las piezas fueron registradas entre 1966 y 1970) y resulta un compendio extraordinario para conocer al Jimi Hendrix bluesero. El álbum inicia con una maravillosa versión austera de uno de los blueses más célebres de Hendrix: “Hear My Train a Comin'”. Tomada del disco doble Jimi Hendrix, banda sonora de la película del mismo nombre, la canción muestra la capacidad muy poco conocida que tenía el músico para tocar la guitarra acústica muy en el estilo de Robert Johnson en “Big Road Blues”, una capacidad que azora y provoca escalofríos. La clásica “Born Under a Bad Sign” de Booker T, recibe un tratamiento excepcional (el corte es totalmente instrumental) y representa un claro homenaje a Albert King, con quien Jimi tenía una gran amistad. “Red House” es el blues por antonomasia de Hendrix, un tema muy a la Elmore James (recuerda a “The Sky is Crying”), y del mismo existe una buena cantidad de versiones. La que contiene este plato fue grabada en 1967 y era prácticamente inédita. Su “amoral” letra sigue siendo una delicia: “If my baby don’t love me no more / I know her sister will”. “Catfish Blues” es otra maravilla. Se trata de un blues tradicional al cual el guitarrista envuelve en su inigualable estilo y que, al cantarlo, recuerda de inmediato al gran Muddy Waters. La grabación fue realizada durante un concierto en Holanda en 1967 y el cambio de ritmo al final, luego de un solo de batería de Mitch Mitchell y otro del propio Hendrix, es tan sorpresivo como impresionante.
  Otro clásico del repertorio hendrixiano es sin duda “Voodoo Chile” en sus distintas variantes. Aquí se presenta un “Voodoo Chile Blues” muy parecido al de Electric Ladyland (órgano Hammond de Steve Windwood incluido), pero en realidad se trata de una toma alterna dentro de las mismas históricas sesiones de 1968. “Mannish Boy”, una de las grandes composiciones de Muddy Waters, fue recreada en 1969 por Jimi Hendrix con un ritmo a la Bo Diddley que la hace al mismo tiempo extraña y fascinante, en tanto que “Once I Had a Woman” es otro tema original de Jimi, interpretado con The Band of Gypsys, un blues lento de una intensidad y un feelin’ escalofriantes. Una de las más grandiosas y ardientes interpretaciones blueseras del guitarrista. Por su parte, “Bleeding Heart” (también conocido como “Blues in C” o “People People People”) es otro blues sólido y emocionante, con un solo limpio y preciso pero al mismo tiempo estremecedor. Hay una mejor versión, hay que decirlo, en el soundtrack de la cinta Experience, un documento filmado en el Royal Albert Hall de Londres en febrero de 1969. “Jelly 292” es un entusiasta jam session con un poco de boogie y quizá sea el corte menos brillante del álbum y “Electric Church Red House” es una versión un tanto elaborada pero no demasiado notable de “Red House”.
  Blues culmina con la monumental versión electrificada de “Hear My Train a Comin'”, otra de las cumbres blueseras de Jimi Hendrix, un blues psicodélico, con los distorsionadores y el feedback al máximo, una interpretación en concierto, efectuada en 1970 en un teatro de Berkeley, con Billy Cox en el bajo y Mitch Mitchell en los tambores, un viaje intergaláctico (alguien lo definió como el momento en el cual el Delta del Mississippi fue transportado al planeta Marte). El final perfecto para un disco apabullante.

(Reseña que escribí originalmente para el Especial de La Mosca en la Pared No. 19, publicado en abril de 2005).

sábado, 4 de agosto de 2018

Manuel Bartlett y el arte de tragar sapos

Para Carlos Marín, al maestro con cariño.

Fue Carlos Fuentes quien dijo que la política es el arte de tragar sapos. Pero se refería a la vieja política al estilo priista, responderán los adalides de la Cuarta Transformación, lo cual es cierto. Sin embargo, aún no llega al poder el nuevo gobierno obradorista y ya sus simpatizantes se han visto obligados a tragar su primer sapo y vaya que es un sapo grande y viscoso.
  Y es que no se puede esperar un cambio real y profundo de las prácticas políticas en un país como el nuestro, en el que el amiguismo, el compadrazgo, las complicidades y los intereses creados son ingredientes básicos, hondamente incrustados en la genética de nuestra clase dirigente desde la época virreinal. Si a esto le agregamos el ADN priista que recorre las entrañas de esa misma clase dirigente, sin importar su filiación (da lo mismo que sean del PAN, el PRI, el PRD o Morena), decisiones como las que tomó nuestro presidente virtualmente electo, al nombrar a Octavio Romero y a Manuel Bartlett, como directores de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, respectivamente, a final de cuentas resultan tan comprensibles como normales dentro de las prácticas la política nacional.
  Es claro que muchas cosas habrán de cambiar en el siguiente sexenio, para bien y para mal. Sin embargo, en el fondo todo cambiará para seguir igual. Porque los políticos son los mismos que han estado ahí desde hace décadas y no podemos pedirle peras al olmo. Manuel Bartlett lleva sobre sus espaldas muchos pecados, pero el principal y por el que todos lo recordamos es el de la tristemente célebre caída del sistema, con el cual se consumó el fraude electoral de 1988 que le arrebató la presidencia de la república al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Es esa una mácula que el entonces secretario de Gobernación y presidente de la CFE (la electoral, no la eléctrica) no podrá borrar jamás, aunque hoy llame idiotas a sus críticos y afirme, desde las profundidades del periodo Cretácico, que él no es “un dino”.
  Ni modo, también durante la Cuarta Transformación habrá que tragar sapos.

(Mi columna "Cámara húngara" de hoy en Milenio Diario)

viernes, 3 de agosto de 2018

Para dártelas de entendido en rock (72)

Cuando en los años sesenta el gobierno de los Estados Unidos llamó a filas a Iggy Pop, el músico fingió ser gay y, gracias a aquella triquiñuela, logró librarse de ir a la guerra de Vietnam. ¿Que cómo lo hizo? A la hora del examen físico, un poco antes de que el oficial al mando ordenara a todos los nuevos reclutas ponerse en fila en ropa interior, disimuladamente Iggy se provocó una erección. Cuando el militar llegó a donde él estaba y vio el tremendo bulto supuestamente provocado por la visión de sus compañeros semidesnudos, el rockero fingió sentir vergüenza por su homosexualidad y comenzó a llorar como un niño. Así estuvo durante largo rato, hasta que el oficial decidió que no era apto para entrar en el ejército yanqui y se salvó de ir a la guerra.

jueves, 2 de agosto de 2018

Crosby, Stills, Nash and Young: cuatro no muy alegres compadres


De entre las agrupaciones con las cuales ha tenido que ver Neil Young a lo largo de su existencia (Buffalo Springfield, Crazy Horse, The Stray Gators, The Band, incluso Pearl Jam), sin duda ninguna tan importante como Crosby, Stills, Nash and Young (CSNY). Ya sea con la formación de los cuatro músicos o con la original sin Young –es decir, Crosby, Stills and Nash (CSN)–, en ambos casos se trata de lo que en los sesenta se denominaba un supergrupo, al reunir a grandes personalidades del rock en una sola banda, si bien en sentido estricto estamos hablando de un supergrupo de folk-rock.
  Conformado originalmente por los estadounidenses David Crosby (antiguo integrante de The Byrds) y Stephen Stills (quien había sido compañero de Neil Young en Buffalo Springfield) y por el británico Graham Nash (proveniente de The Hollies), CSN surgió en 1969 con su memorable álbum homónimo, en el cual el trío hacía gala de sus armonías vocales y de las magníficas composiciones de cada uno de sus miembros.
  Poco después, el grupo llamó al baterista Dallas Taylor y comenzó la búsqueda de un tecladista. Primero convocaron a Steve Windwood, pero el integrante de Traffic sencillamente declinó la oferta. Alguien les sugirió entonces al canadiense Neil Young, quien era más guitarrista y vocalista que experto en los teclados y cuya sola mención despertó el rechazo de Stills, ya que ambos habían sido compañeros en Buffalo Springfield y su relación no era la mejor. Graham Nash dijo ignorar por completo quién era ese tal Young, Aún así, al final terminaron por llamarlo y el creador de Everybody Knows This Is Nowhere accedió… con algunas condiciones. La principal: que paralelamente se le permitiera seguir su carrera como solista al lado de su banda, Crazy Horse. De ese modo fue como nació CSNY.
  La primera actividad del cuarteto (en realidad sexteto, por la presencia del ya mencionado baterista Dallas Taylor y del bajista Greg Reeves) fue realizar una gira que incluyó su legendaria participación en el no menos legendario festival de Woodstock, en agosto de ese mismo 1969. No es un dato muy mencionado, pero CSNY también formó parte del elenco del tristemente célebre festival de Altamont, California, aquél en el cual los Rolling Stones contrataron como cuerpo de seguridad a los temibles Hell’s Angels, algunos de los cuales asesinaron a Meredith Hunter, un espectador de raza negra.
  Déjà Vu, el primer disco del grupo como Crosby, Stills, Nash and Young, apareció en marzo de 1970 y se convirtio en un clásico instantáneo, cuya vigencia continúa inamovible a treinta y seis años de distancia. Al mismo tiempo oscuro y luminoso, con canciones de aparente candidez y otras abiertamente políticas, el álbum abarca los estilos más que diferenciados de sus cuatro integrantes: la melodiosidad vocacional de Graham Nash, la calidez rocanrolera de Stephen Stills, las extrañas armonías instrumentales y vocales de David Crosby y el lado folk de Neil Young, con las dos inolvidables canciones que escribió para el disco: “Helpless” y “Country Girl”, además de un tema compuesto al unísono con Stills, la final y de muy hippie mensaje “Everybody I Love You”.
  En junio de ese mismo año, CSNY dio a conocer un tema especialmente escrito por Neil Young luego de la represión policiaca en la Universidad Estatal de Kent. “Ohio” logró un gran éxito entre la muy politizada juventud de entonces (era la época de la guerra de Vietnam y del apogeo de la contracultura). La melodía apareció en un disco sencillo de cuarenta y cinco revoluciones, en cuyo lado B venía la hermosa composición de Stills “Find the Coast of Freedom”.
  Durante varios meses de 1970, la banda anduvo de gira por los Estados Unidos y fruto de ello fue el álbum doble Four Way Street, con parte de sus actuaciones en el Fillmore East de Nueva York, el Chicago Auditorium y el Forum de Los Angeles. Entre las canciones de Young que se incluyen hay algunas nuevas y otras entresacadas de sus álbumes como solista. “On the Way Home”, “Cowgirl on the Sand”, “Don’t Let It Bring You Down”, “Southern Man” y “Ohio” son los cinco temas younguianos que incluye esta calle de cuatro sentidos en el vinil original. Existe otra versión en disco compacto que añade un potpurri de Young con los cortes “The Loner”, “Cinnamon Girl” y “Down by the River”.
  El grupo tomó entonces un largo periodo de descanso. Era muy necesario, ya que los cuatro egos resultaban demasiado fuertes y varios conflictos habían comenzado a producirse. En 1972 apareció el álbum Harvest, de Young, en el cual sus tres compañeros colaboraron con sus voces en diferentes canciones. Aparte salió el sencillo “War Song”, tema compuesto por Young y Nash.
  En junio y julio de 1973, los cuatro músicos se reunieron con la intención de grabar un nuevo álbum que se llamaría Human Highway, pero hubo muchos desacuerdos y todo se frustró. No obstante, a mediados del año siguiente se embarcaron en una “gira del regreso”, organizada por el hoy mítico empresario Bill Graham y que incluyó una presentación en el Fillmore West de San Francisco y otra en el estadio de Wembley, en Londres, Inglaterra. Los conciertos fueron mastodónticos en su parafernalia musical y en su duración (en promedio cada uno duró tres horas y media). Neil Young estrenó en los mismos su tema “Pushed It Over the End”. Para reforzar la gira, apareció el larga duración So Far, una recopilación bastante absurda, si se toma en cuenta que apenas existían un disco de CSN, otro de CSNY y el Four Way Street, “en vivo”,  que era a final de cuentas una recopilación en sí mismo. Con todo, So Far obtuvo muy buenas ventas.
  Cansado de la gira y con el sentimiento de que su música era despreciada al interior del cuarteto, Young decidió regresar a su carrera como solista. Con ello, el grupo se desintegró. Stills también se dedicó a su propio proyecto y Crosby y Nash retomaron lo que ya algunas veces habían hecho: tocar juntos y grabar discos como dueto. Quizás al ver el éxito de sus dos amigos, el otro par optó por imitarlos y así se formó la efímera The Stills-Young Band, cuyo mejor fruto fue la grabación del muy bello Long May You Run, en 1976. La agrupación dio algunos conciertos, pero las viejas rencillas de la época con Buffalo Springfield parecieron renacer y Young simplemente se retiró con una simple despedida escrita a mano en un papel.
  1977 vio el reencuentro de Crosby, Stills and Nash, pero sin Young. El trío grabó un buen álbum, CSN, pero sin la genialidad de sus dos primeros trabajos en estudio. El canadiense, mientras tanto, se dedicaba en cuerpo y alma a la gira de su intenso disco Rust Never Sleeps.
  Tuvieron que pasar cinco años –lapso debido a los problemas de David Crosby con las drogas y con la posesión de armas (incluidos varios arrestos y una estancia de ocho meses en prisión)– para que CSN sacara otro larga duración, el aceptable Day Light Again de 1982, y en 1983 apareció el discutible Allies, con temas en estudio y en concierto.
  No fue sino hasta 1988 que Neil Young aceptó volver a grabar con sus tres peculiares camaradas. De esa forma surgió American Dream, el cuarto álbum oficial de CSNY, aunque en realidad apenas el segundo en estudio. Pero el disco fue muy mal recibido por la crítica (algunos periodistas dijeron que los temas que Young incluyó eran tan malos que jamás los hubiera usado en uno de sus discos solistas) y sus ventas no fueron las esperadas. Ni siquiera hubo gira de promoción.
  Crosby, Stills and Nash todavía grabaron un par de álbumes más (Leave It Up, en 1990, y After the Storm, en 1994), ambos realmente intrascendentes para no decir patéticos. De hecho, lo único que valió la pena para el grupo durante los noventa fue la caja de cuatro compactos aparecida en 1991, aunque no contiene un solo tema de Neil Young, debido a que éste se negó a ello. Según dijo, estaba preparando su propio box set…, mismo que tres lustros después aún seguimos esperando.
  La situación fue tan triste para el alguna vez supergrupo que la disquera Atlantic rescindió su contrato a finales de los noventa. Todo parecía perdido para siempre. Los músicos eran ya cincuentones y parecía difícil que resurgieran en una época dominada por la artificilidad de MTV. Entonces, en 1999, Graham Nash optó por financiarse un disco y llamó a Neil Young para que lo ayudara. Las sesiones resultaron tan buenas que decidieron convocar a Stephen Stills y David Crosby. De ahí nació Looking Forward, editado por el sello Reprise que había fundado el propio Young. El álbum tuvo una muy buena aceptación y les permitió efectuar un par de exitosas giras, en 2000 y en 2002.
  En 2006, Crosby, Stills y Nash colaboraron en algunos conciertos de la gira Living with War de Neil Young.

(Texto que escribí para el Especial de La Mosca en la Pared No. 35, dedicado a Neil Young, publicado en noviembre de 2006)

miércoles, 1 de agosto de 2018

El animal moribundo

No es una de las novelas más valoradas de Philip Roth. Sin embargo, a mí me pareció estupenda. David Kepesh, personaje recurrente en algunas obras del escritor (como El pecho o El profesor del deseo), aparece aquí a sus cerca de 70 años de edad, para narrar una experiencia que tuvo a los 62, cuando siendo profesor de literatura se enamora perdidamente de una de sus alumnas, Consuelo Castillo, bellísima y sensual joven de origen cubano que a pesar de sus limitaciones como amante, hace que él enloquezca de deseo y pasión por ella.
  Hay quienes lo consideran un libro cercano a la pornografía, pero nada más alejado y limitado que verlo de ese modo. El animal moribundo (2001) -también conocido como Elegía, debido a la película del mismo nombre (2008), basada en la novela y protagonizada por Ben Kingsley y Penélope Cruz- es mucho más que un relato erótico -que sí lo es-, pues profundiza en temas como los celos, los amores imposibles, los prejuicios sociales, la hipocrecía, la infidelidad, el cinismo, el arte, la música, el sexo, la enfermedad y la muerte. Es una historia narrada con humor negro que termina en inesperada tragedia.
  Escrita con la habitual maestría de Roth, la novela se deja leer con vértigo y, sí, hasta con cierto morbo. Un morbo elegante e inquietante que mueve el piso y nos pone a reflexionar sobre la estupidez de tantos convencionalismos moralistas que nos atan y nos limitan, en especial ahora, en estos tiempos de corrección política a ultranza y de gobiernos que quieren imponer absurdas constituciones morales.
  Quizá no esté a la altura de obras como El lamento de Portnoy, Cuando ella era buena o Pastoral americana, pero este The Dying Animal es un libro crudo, duro y sin concesiones. Sólo por eso vale la pena leerlo. Por eso y por muchas otras cosas que cada lector tendrá que ir descubriendo.

martes, 31 de julio de 2018

¿Alguien se acuerda de Boz Scaggs?

Fue uno de los primeros intérpretes de ese pasteurizado y poco afortunado subgénero conocido como blue-eyed soul, es decir, soul de ojos azules, es decir, música soul cantada por vocalistas de raza blanca que carecían del sentimiento de los cantantes de raza negra, pero que eran más fácilmente comercializables en los medios dirigidos a la audiencia blanca (¿recuerdan a Michael Bolton?).
  Scaggs destacó a fines de los años sesenta y mediados de los setenta del siglo pasado, tuvo algunos éxitos (hoy poco recordados), como “Lido Shuffle” o “Lowdown”, y algunos buenos álbumes, en especial Silk Degrees, de 1976, y el excelente aunque poco advertido Come on Home, de 1997. Sin embargo, nunca logró la aceptación entre el público rockero y mucho menos entre el que escuchaba soul y rhythm n’ blues (me refiero al soul y al rhythm n’ blues originales, no a esos híbridos sobreproducidos que se hacen pasar por ellos).
  Pero el buen Boz poseía una voz estupenda y hoy, a sus 74 años, la conserva casi intacta, lo que podemos comprobar en uno de los mejores discos de su larga carrera, el flamante Out of the Blues (Concord, 2018), en el que interpreta de gran manera una serie de temas de viejo blues y muy buen rock.
  Tercera parte de la espléndida trilogía iniciada con los álbumes Memphis (2013) y A Fool to Care (2015), Out of the Blues es la revelación de un Boz Scaggs ajeno al blue-eyed soul y entregado plenamente a las raíces negras de la música popular estadounidense, un trabajo en el que se hace acompañar por grandes músicos (como el legendario Jim Keltner en la batería o el enorme guitarrista Charlie Sexton), lo cual le otorga una autenticidad sin mácula que se complementa con una forma de cantar cruda, sincera y sin efectos.
  Canciones como “Down in Virginia” de Jimmy Reed, la fantástica “The Feeling Is Gone” de Don Robey o la preciosa “On the Beach” de Neil Young adquieren un sabor especial en la voz de Scaggs, en especial esta última, interpretada con una muy peculiar y oscura pasión.
  Un gran disco del poco recordado pero siempre activo Boz Scaggs.

(Mi columna "Gajes del orificio" de hoy en la sección ¡hey! de Milenio Diario)