El rojo y el negro
Aventuras y desventuras cotidianas de un amante amateur
miércoles 29 de febrero de 2012
Alain y el día bisiesto
Por la tardenoche, acompañé a mi hijo Alain al doctor. Tenía una molestia que por fortuna resultó de fácil curación. Con nosotros fue Hallet, la novia de Aleno. Fue grato vernos y acompañarnos. Por cierto que hace unos días mi chilpayate mayor subió una foto a su facebook, de cuando tenía unos dos años (o sea que debe ser de 1984 o 1985). Se ve muy bonito, con su traje chino color rojo. La pongo aquí, para adornar este post de día bisiesto (porque hay un 29 de febrero sólo cada cuatro años).
martes 28 de febrero de 2012
El hombre que mató a Liberty Valance
Nunca había visto esta enorme cinta del no menos enorme John Ford, quien en 1962 dirigió a John Wayne y James Stewart en este western extraordinario, lleno de lecturas, con un guión impecable y una realización asombrosa. La historia del viejo político que regresa a su pueblo, el ficticio Shinbone, para asistir al sepelio de su viejo amigo y rival de amores Tom Doniphon (interpretado por Wayne) y el largo flashback que es la película misma, donde se narra cómo el personaje de Stewart (Ransom Stoddart) trata de llevar el imperio de la ley al aún salvaje oeste norteamericano de fines del siglo XIX, mientras sufre el acoso del temible bandido Liberty Valance (un genial Lee Marvin), azote del lugar. El equívoco sobre la muerte de Valance da lugar a una falsa leyenda que se convierte en modus vivendi y buena fortuna para Stoddart, quien aparte de eso se queda con el viejo amor de Doniphon, la bella Hallie (caracterizada por la gran Vera Miles). Mención aparte merece Edmond O'Brien, en el papel del ebrio periodista Dutton Peabody. Una obra maestra de Ford y una de las grandes películas de la historia del cine
lunes 27 de febrero de 2012
De Sergio González Rodríguez sobre "Matar por Ángela"
Entré y lo primero que vi fue una angelita: Julieta
Venegas, su cabellera larga y su sonrisa de niña. La última vez que la vi
estaba en la tina del baño, inmersa en el esplendor de su desnudez. Esa vez
también aprendí que ella tiene en la parte interna del muslo izquierdo una
huella de nacimiento que la diferencia de todo el género humano y también de su
hermana gemela.
(Publicado en el suplemento cultural "El ángel" del diario Reforma, el 28 de marzo de 1998).
Afuera de la
tina, yo la miraba conmovido y ella me devolvía la mirada serena, expectante...
desde la eternidad de la fotografía que le tomó su hermana para el número más
reciente de la revista Luna Córnea. Julieta Venegas es mil veces mejor en
persona que en imagen, como más adelante se sabrá.
Aquello fue
antenoche, cuando acudí a presentar la primera -y estupenda- novela Matar por Ángela de Hugo García Michel -también director de la revista roquera La Mosca-
en la Cafrebrería El Péndulo, de Polanco. Una vieja broma de Víctor Roura en la
sección cultural de El Financiero había inscrito -en un aviso de este acto
literario- mi nombre así: "Sergio González Ramírez".
Ahí estaba
pues, "González Ramírez" en el primer piso de El Péndulo en busca del
tiempo perdido, porque la novela Matar por Ángela, colinda con una parte decisiva
de mi vida pretérita: habla de roqueros -claro, de los de ahora-, del mundillo
de la prensa musical, de la fauna universitaria que consume ilusiones de
izquierda y mordisquea libros, canciones, películas, del arquetipo
contemporáneo de la muchacha libérrima de veintitantos, de los usos y abusos de
semejante autonomía en los corazones y las braguetas de quienes la persiguen.
Este último minidrama -el de los amores imposibles entre un hombre maduro y una
muchacha- aparece a plenitud en una inmortal canción de José José titulada "Cuarenta y veinte".
El público
asistente procedió a tomar sus lugares, mientras "González Ramírez"
se acercaba a saludar al director de Sansores & Aljure Editores, el
mismísimo y gentil Jaime Aljure, quien me comenta que pronto lanzará una
biografía de José Agustín. En ésas estábamos cuando Hugo me llama y me presenta
a mi admirada Julieta Venegas: estoy a punto de -cual quinceañera histérica-
saltar a la sección de discos, comprar su compact de nuevo y hacer que me otorgue
un autógrafo en éste. Me contiene el recuerdo de Ángela.
La novela de
Hugo García Michel -que es un cuento amoroso y un cuadro crítico de
costumbres-, tiene como línea básica las fatigas de un Humberto Gazca
-periodista de rock- que insiste hasta el delirio en amar sin correspondencia
alguna a una fotógrafa de veinticuatro años, emblema generacional de las mujeres de
nuestro fin de siglo: reventada, sensible, implacable en sus apetitos que
incluyen a todos menos a su enamorado incondicional, quien está dispuesto
incluso a exterminar a sus competidores.
Matar por
Ángela despliega una diversidad de recursos narrativos que incluye diálogos
ágiles, descripciones precisas, psicologismos contenidos -como debe ser-,
alternancia de registros convencionales con giros extravagantes, aciertos de
novela en clave, acertijos literarios, juegos de script fílmico y, sobre todo,
una estrategia contundente de ironía, parodia, humor de primer nivel.
Matar por
Ángela es un artefacto múltiple que me parece la máxima cualidad de una
novela. Como novelista, Hugo García Michel sabe establecer una interlocución de
extremo respeto con el lector: logra insertarlo en su trama hasta que éste se
rinde seducido por la fluidez de la novela, en que destaca, de principio a fin,
una amenidad inteligente, un atributo muy distinto de la banalidad tan
frecuente en las novelas de éxito. Prosigo y aludo también a que Hugo García
Michel logró cerrar una brecha que siempre ha habido en los vínculos entre el
rock y la literatura en México, la idea de que el vitalismo de esta música es una
esfera aparte de lo intelectual. Matar por Ángela presenta un relato tan
vitalista como culto, en el buen sentido de esta palabra: un producto
intelectual y lúdico, porque me parece una novela envidiable y/ "¡Ya cállate,
por favor!, me dije a mí mismo, ¡deja hablar a Julieta!" Terminé pues como
pude.
Armando Vega
Gil prosiguió en su papel de presentador con claro alarde de tablas y Julieta
fue breve y exacta: la novela es muy divertida, presenta un retrato interesante
del medio roquero, como lectora se reconoció en las tribulaciones del
personaje, no en las de ella, y contó el final. Matar a Julieta. Bajo la risa
nerviosa de todos, el autor sudó más aún, Fedro Carlos Guillén -convulsivo-
arrugó el texto que después leería para regocijo colectivo, Jaime Aljure hizo
cuentas mentales de cuántos libros menos vendería por la indiscreción de
Julieta y yo me limité a mirarla con una pregunta en los ojos: "¿Por qué
lo hiciste?". Ella me devolvió la mirada, que incluía un mensaje secreto,
luego sonrió y su encanto le valió el perdón comunitario. El mensaje era:
"Siempre lo hago. Una diva es la dueña de todo principio y de todo final.
No lo puedo evitar". Tan tan. Me sentí un Humberto Gazca a punto de caer
en el abismo.
domingo 26 de febrero de 2012
Libros voladores
He aquí el precioso cortometraje animado que hoy ganó el premio Oscar en su especialidad: Los fantásticos libros voladores del señor Morris Lessmore de William Joyce y Brandon Oldenburg. Vale la pena (gracias, Denisse, por pasármelo).
sábado 25 de febrero de 2012
¡Leonardo, aplaca a Felipe!*
Con eso de que nadie sabe nadie supo lo que se puede
hacer y lo que no se puede hacer durante estos vacuos días de intercampañas;
con eso de que diputados, senadores, candidatos, partidos, periodistas o
simples observadores no tienen la menor idea de qué es posible y qué es
factible o qué es realizable y qué de plano no lo es; con eso de que estamos en
el más kafkiano limbo político, no hay quien pueda decir a ciencia cierta si la
supuesta encuesta que el jueves pasado presentó el presidente Calderón ante los
consejeros de Banamex constituye o no un delito de lesa electoralidad
(válgaseme el forzado neologismo).
No sé, pero
tengo la impresión de que a don Felipe le está divirtiendo enormidades el
desmadre que desató con su ocurrencia y que ha puesto como beatas histéricas a
priistas y perredistas y debe tener en un brete a los consejeros del IFE y al
presidente de este instituto, mi antiguo compañero en el PMT tlalpeño, Leonardo
Valdés (desde el cielo, sentado -obviamente- a la izquierda del Padre, el añorado
y siempre sonriente ingeniero Heberto Castillo debe estar botado de la risa).
Las
declaraciones de los escandalizados han sido de antología (me encanta aquello
de la “encuesta patito”) y las respuestas de la Presidencia y del PAN para
tratar de minimizar los hechos son como para un programa cómico de televisión.
Quienes pensaron que la veda de cuarenta y cinco días iba a estar aburrida, no contaban con
la astucia del primer mandatario, quien ya le puso el cascabel al gato y
provocó que, por ejemplo, López Obrador afirmara que “la mayoría de las
encuestas en épocas electorales se hacen a modo, son parte de la propaganda,
reflejan lo que el cliente quiere” (imagino que esto incluye a la casa
encuestadora que tiene contratada el propio Andrés Manuel y que es la única que
lo pone en segundo lugar).
En fin, que
lo que antes fue gris, azul se volvió y ahora buena parte de la clase política
le exige al titular del IFE, a una sola voz, que ponga en orden al mismísimo
presidente…, antes de que se convierta en presichente: “¡Leonardo, aplaca a
Felipe!”.
*Publicado hoy en mi columna "Bajo presupuesto" de Milenio Diario.
*Publicado hoy en mi columna "Bajo presupuesto" de Milenio Diario.
viernes 24 de febrero de 2012
jueves 23 de febrero de 2012
De la sabiduría de Fidel Velázquez
“Si lo piensas, no lo digas; si lo dices, no lo escribas;
si lo escribes no lo firmes; si lo firmas… ¡échate pa’ atrás!”.
miércoles 22 de febrero de 2012
La Mosca y yo: Eduardo Mejía
difíciles de encontrar o sus dueños, locutores, reporteros,
eran esnobs, arrogantes o si no impostores. Ahora, cuando la
comercialización ha dañado tanto al rock, en La Mosca uno encuentra cuando
menos un sustituto de lo que apenas se asoma en las disquerías o en las
estaciones de radio. Sólo habría que domesticar su lenguaje muchas veces
disfrazado de proletariado, pero tampoco es una exigencia.
Eduardo Mejía
(Publicado originalmente en La Mosca No. 82, febrero de 2004, número del décimo aniversario moscoso).
martes 21 de febrero de 2012
lunes 20 de febrero de 2012
Un soneto de Borges
![]() |
| Jorge Luis Borges, de joven. |
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.
no sabrán nunca que nos hemos ido.
domingo 19 de febrero de 2012
sábado 18 de febrero de 2012
Aforismos en tiempos de intercampañas*
–Finalmente hubo algo que unió a todos los candidatos a
la presidencia, a la clase política, a los consejeros del IFE, a los medios y a
la opinión pública en general: la idea de que la actual ley electoral es
oligofrénica.
–Con las intercampañas y con un torneo de futbol tan
mediocre como el actual, México se convertirá, durante mes y medio, en el país
de la hueva absoluta.
–Dice Andrés Manuel que si esta vez tampoco gana, se irá
a la chingada. Pero seguro regresa en 2018, para postularse de nueva cuenta,
aunque lo vuelvan a mandar… para allá.
–Que un presidente reparta dinero en efectivo a poco más
de cinco meses de las elecciones no es un acto de campaña a favor de su
partido, es sólo una manera de decir “yo sí traigo cash”.
–Paráfrasis de Efraín Huerta: el que quiera azul celeste…
que se encueste.
–Recuerdo a Gabriel Quadri, en los ochenta, como un
activo líder ecologista. Hoy es un activo más en el panal de la maestra reina.
-Lo mejor del retuit de Gabriel Cuadri es que dio a
conocer a un genio del Twitter: @ChumelTorres.
–Enrique, Josefina, Andrés Manuel y ahora Gabriel: póker
sin ases.
–Faltan cuarenta y tantos días para el inicio de las
campañas y cerca de sesenta para saber en qué consistirá la Liga Premier
mexicana. País en vilo.
–Cuarenta y cinco días de vacaciones electorales.
Temporada de veda, sólo nos queda la peda.
–Entendámoslo: lo que hizo Sealtiel Alatriste no fue
plagio, se llama sampleo.
–Decía Cioran, en un aforismo, que el cinismo es ver las
cosas como son y no como quisiéramos que fuesen. Ergo, en México no existen los
cínicos.
–Otro de Cioran antes de terminar, muy actual por cierto:
“Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde podemos
hundirnos”.
*Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.
*Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.
viernes 17 de febrero de 2012
De la maravilla de ser un gato doméstico
Alguna vez una amiga me preguntó que si fuera yo un animal, de todas las especies del planeta cuál me gustaría ser y sin duda le respondí que un gato doméstico. Ella me dijo que qué fresa era yo, que al menos debería haber elegido ser un gato de arrabal, pero no: mil veces preferiría ser un aburguesado gato casero. Cómo no, si esos felinos se la pasan de maravilla: son altivos, elegantes, no tienen responsabilidades y lo único que hacen es dormir, jugar, observar, meditar y ser alimentados y consentidos por otros. Todo ello sin perder su individualidad y su independencia. Si en algún momento se les ocurre salir y ausentarse por unos días, lo hacen silenciosa y discretamente y se encuentran con más de una gatita con la cual compartir caricias, arrumacos y sexo libre y sin compromisos. Luego regresan para ser bien recibidos y continuar con su vida apacible y sensual. ¿Cómo no querría yo ser un gato de esos?
jueves 16 de febrero de 2012
Entrevista doble
Jennifer Boles sigue trabajando el documental sobre mi hermano Sergio y esta tarde nos citó, a mi hermana Myrna y a mí, para entrevistarnos y filmar nuestro testimonio y nuestras remembranzas acerca del Serge. Fue muy emotivo y revivió muchos momentos que permanecían ocultos y que de pronto afloraron de manera espontánea. No deja de sorprenderme la cantidad de cosas y detalles de los cuales se acuerda Myrna y de los que yo ya no tenía recuerdo. Su memoria sobre la familia (o más bien sobre las familias García y Michel resulta asombrosa; le digo que debería contarme todo y yo escribirlo, habrá que hacerlo). Una linda tarde frente a la cámara de Jennifer.
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