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martes, 16 de diciembre de 2025

Con el gran Jorge Ayala Blanco

Con el grande y querido Jorge Ayala Blanco (para mí, el mejor crítico de cine de este país), en su casa, en 2002, luego de entrevistarlo para La Mosca y Milenio Diario (Foto: Isadora Hastings)

jueves, 11 de septiembre de 2025

Hace 54 años. Avándaro, 11 de septiembre de 1971

jueves, 24 de julio de 2025

Hervey y Renato


Esta mañana, mi querido, talentoso y siempre amable y generoso amigo tampiqueño Hervey Torres Fonseca me invitó a desayunar junto con su bella novia y me regaló este tesoro bibliográfico de mi paisano tlalpeño Renato Leduc. Gran charla y gran convivencia.

sábado, 17 de mayo de 2025

Life changes


Esta foto data de 2001, hace ya 24 años, con Fernando Rivera y su entonces esposa, la bella y queridísima Claudia Sánchez. Cómo cambia la vida.

martes, 18 de marzo de 2025

Técnica Pesquera, un grato recuerdo


Con algunos de mis queridos compañeros de la revista Técnica pesquera, en el jardín de las oficinas, en Coyoacán, DF. Mediados de los años ochenta. 

domingo, 9 de febrero de 2025

Tres buenos días, cinco mejores personas

Enero pasado fue para mí un mes tenso, ambiguo, incierto, confuso y en varios instantes estresante. La mala noticia que parecía cernirse en mi horizonte personal finalmente llegó a principios de febrero. Sin embargo, gracias a cinco personas entrañables –tres mujeres, dos hombres– con quienes me encontré por separado este jueves, este viernes y este sábado, lo que se anunciaba como un posible advenimiento de oscuridad se convirtió en luces –tenues aún, pero luces al fin y al cabo– que iluminaron nuevas perspectivas a corto y mediano plazos. No diré sus nombres, no revelaré sus identidades, pero doy las gracias a esos cinco grandes y muy queridos seres humanos por las largas conversaciones que sostuvimos y por esos buenos momentos que pasamos juntos durante estos tres días, en distintos lugares, en diferentes circunstancias. El momento no deja de ser complicado, pero pudo ser mucho peor. Sin ellas tres, sin ellos dos, no existirían la tranquilidad y el paradójico entusiasmo que siento en estos momentos. Vienen buenas cosas, ya las iré revelando.

domingo, 19 de enero de 2025

Con Irma y Bo en 2016

Un desayuno, hace nueve años, con dos personas muy trascendentes en mi vida desde hace cinco décadas y un lustro: Adolfo Cantú e Irma Larios. 

jueves, 10 de octubre de 2024

Actor improvisado

En 2002, como actor improvisado en una obra de teatro de Fernando Rivera en el Teatro Cabaret "El Vicio", de Coyoacán. Me pidieron que subiera a leer un texto y para mi sorpresa acepté y creo que no lo hice del todo mal. Ya hace 22 años de esto. Cuántas cosas han cambiado desde entonces, conmigo y con ciertas personas.

miércoles, 8 de mayo de 2024

Lino Nava

Con mucha tristeza me acabo de enterar del fallecimiento del buen Lino Nava, a sus 55 años de edad. Lo conocí a fines de los noventa, en una reunión en casa de Fernando Rivera, y me cayó muy bien (me dijo en aquella ocasión que era un gran lector de La Mosca). Sólo lo vi una o dos veces más, pero siempre me pareció un muy buen tipo, además de haber sido un impecable guitarrista. Recuerdo que estaba anunciado como músico invitado en el primer concierto de The Warning en el Teatro Metropólitan, en agosto de 2022, y que no llegó por motivos de salud. No sabía yo que padecía cáncer. Descanse en paz un músico estupendo, pero sobre todo una excelente persona.

sábado, 17 de febrero de 2024

Recuerdo


Con mi gran amigo de (casi) toda la vida (desde 1970, cuando yo tenía 15 y él 12 años) Adolfo Cantú, en una foto que nos hizo nuestra mutua amiga, la entrañable, bella y talentosa Isadora Hastings, en Tlalpan, por allá de 2001 o 2002.

jueves, 18 de enero de 2024

Un recuerdo personal sobre José Agustín


A fines de los años sesenta del siglo pasado, mi hermano Sergio García empezó su carrera como cineasta independiente y fue uno de los fundadores del movimiento de cine en Súper-ocho que se consolidó a principios de los setenta, básicamente en el entonces Distrito Federal, con otros realizadores en ese mismo formato como Gabriel Retes, Alfredo Gurrola, Bosco Arochi, Héctor Abadié y David Celestinos, por mencionar a algunos (más adelante se sumarían directores de la mal llamada provincia, como el duranguense Juan Antonio de la Riva o el veracruzano Nino Gasteasoro).
 

Fue por ese tiempo que Sergio conoció al escritor José Agustín y trabó con él una gran amistad que duraría cerca de cuarenta años. Como yo solía andar todo el tiempo pegado a mi hermano y participaba en algunos de sus proyectos cinematográficos, tuve la fortuna de conocer también a Agustín, de quien a mis quince o dieciséis años ya había leído libros como La tumba, De perfil y la primera versión de La nueva música clásica (en 1972, a los diecisiete años, escribí un intento de novela breve, cuyas 45 páginas mecanografiadas aún conservo, con toda la influencia agustiniana), además de que leía sus artículos y traducciones de canciones del rock anglosajón que se publicaban en el suplemento cultural de El Heraldo de México y sus textos rocanroleros en la revista Pop. 

Varias veces fui al apartamento que ocupaban el escritor y su muy bella esposa, Margarita Bermúdez, en la calle Gabriel Mancera de la colonia Del Valle. Ahí me tocó conocer también al hermano de Agustín, el gran pintor Augusto Ramírez (magnífico artista y espléndido ser humano), a una de las hermanas de ambos (“La muñeca”, le decían y era muy guapa) y llegué a ver a otros escritores como Gustavo Sainz, Luis Carrión, Gerardo de la Torre y el siempre impredecible Parménides García Saldaña. Esto sucedía en 1970 y claro, yo era un escuincle de quince años que sólo los miraba a todos y casi no me atrevía a pronunciar palabra (con el único que recuerdo que platicaba era con Augusto). Tiempo después me tocaría ver de muy chiquitos a los dos primeros hijos de Agustín y Margarita: Andrés y Jesús; a Tino lo conocería pasados algunos años.

En 1971, mi papá tuvo un problema con la empresa en la que trabajaba como agente de ventas y, acusado de fraude, fue encarcelado algunos meses en Lecumberri. Allí coincidió con José Agustín, quien pocos meses antes había sido encerrado tras las rejas del mismo penal por un problema de posesión de drogas. Cuando Agustín supo que aquel señor de nombre Juan García Ayala (a la sazón mi padre tenía 49 años) era el papá de su amigo Sergio, se volvieron grandes camaradas y se acompañaron mutuamente en el encierro. Afortunadamente, los dos pudieron salir pronto del siniestro Palacio Negro.

Dos años después, José Agustín quiso integrarse al movimiento superochero y en 1973 dirigió la película Luz externa, con la actriz July Furlong y Gabriel Retes en los papeles principales y mi hermano Sergio como encargado de la cámara. 

Mucho tiempo pasó y en 1987 tomé la dirección de la revista Natura, de Editorial Posada (mi verdadera alma mater, a la que había ingresado como redactor y guionista de historieta en 1979). En 1989 se me ocurrió efectuar algunos cambios y hacer que la publicación no sólo hablara de vegetarianismo, naturismo y medicina alternativa, sino también de rock y contracultura. Entonces invité a José Agustín a sumarse como colaborador al proyecto y aceptó encantado. 

Por diversas razones tuve que salir de Posada en 1992 y luego de estar en varios medios (como articulista, reportero y guionista de historieta), me llegó la oportunidad de proponer un viejo sueño: editar una revista de rock. Con el apoyo de Jaime Flores y Editorial Toukán, en febrero de 1994 nació, bajo mi dirección, La Mosca en la Pared y desde el número uno hasta el 125 (aparecido en febrero de 2008), José Agustín fue leal colaborador con su mítica columna “La cocina del alma” (título en homenaje a la canción “Soul Kitchen” de los Doors). El propio escritor mencionó a La Mosca en su libro La contracultura en México, de 1996. 


(Un paréntesis: en 1995 y 1996, hice un libro de entrevistas con roqueros mexicanos como Saúl Hernández, Santa Sabina, El Tri, La Maldita Vecindad y Café Tacuba. El título era Rock bajo palabra y lo iba a publicar Editorial Planeta. José Agustín me hizo el favor de escribir el prólogo. Desgraciadamente, de última hora la editorial se echó para atrás “por cuestiones presupuestales” y el volumen nunca apareció. Ahí lo tengo, por cierto, aunque no sé qué tan interesante pueda resultar para los lectores de 2024. Fin del paréntesis).


Tres o cuatro veces visité a Agustín en su casa de Cuautla. La última ocasión fue en 2002, cuando con mi hermano Sergio y tres amistades mías (la periodista María José Cortés, la fotógrafa Isadora Hastings y el artista plástico Damián Ortega) fuimos a comer a la hermosa residencia agustiniana, donde también estuvieron su esposa Margarita y su hijo Tino, con un amigo suyo. Fue una comida bastante sui géneris y digna de un cuento de Agustín. Quizás algún día yo mismo lo escriba. 

A partir de ahí, mi relación con él fue más bien telefónica. Hablábamos al menos una vez al mes y así fue hasta que desapareció La Mosca, es decir, en 2008. Cuando falleció mi hermano Sergio, en septiembre de 2010, le pregunté a Andrés Ramírez si consideraba prudente que llamara a su papá para informarle del deceso de su gran amigo. Temía yo que pudiera afectarle, ya que unos meses antes el autor de Cerca del fuego y Ciudades desiertas había tenido el conocido y malhadado accidente de Puebla. Andrés me dijo que sí lo llamara y así lo hice. Fue la última vez que hablé con mi querido Agustín, quien no pareció captar del todo que mi amado hermano había muerto.

Ahora que están juntos en el cielo de diamantes, no puedo sino recordarlos a ambos y hoy en especial a José Agustín, quien este 16 de enero partió pacífica y dulcemente del plano terrenal, rodeado en su lecho por su bella familia. Para mí fue como un pariente, un hermano mayor que siempre me apoyó y a quien recordaré toda la vida con gran cariño y respeto.


(Publicado el día de hoy en la sección "Acordes y desacordes" del sitio de música de la revista Nexos)

domingo, 9 de julio de 2023

Un adiós a Porfirio Muñoz Ledo

Me entero con tristeza del fallecimiento de Porfirio Muñoz Ledo. Tuve la oportunidad de conocerlo en 1987, cuando fue uno de los presentadores de mi libro "Más allá de Laguna Verde", en los jardines de Editorial Posada, en Tizapán, San Ángel. Me pareció un tipo estupendo, muy inteligente y simpático (luego cuento una anécdota con él unos días antes de la presentación del libro). Aquí una foto de esa noche en la que aparece también Guillermo Mendizábal Rico (Q.E.P.D.), grande y querido amigo mío, quien en ese entonces fungía como director editorial de Posada. Enorme Muñoz Ledo.

domingo, 1 de enero de 2023

2022, un balance

Se fue 2022. Se fueron doce meses en los cuales hubo de todo. Sin embargo, el balance en lo personal y en lo familiar, al final fue bueno. Ya en el plano nacional y mundial resultó otra cosa. 

En lo personal, fue un año que comenzó muy difícil para mí, debido a un problema que tuve con la Comisión Federal de Electricidad y que tardó cuatro meses en resolverse (nunca lo mencioné en las redes hasta hoy). Por fortuna y gracias a una funcionaria de la propia institución (un ángel que llegó desde el cielo para rescatarme) todo se solucionó de la mejor manera. En esos terrenos, el resto del año fue muy tranquilo.

Justo también a inicios del año, una amiga iba a mudarse temporalmente a mi casa pero algo extraño sucedió y no pudo ser. Me entristecí por el hecho, pero al final resultó en algo positivo, ya que surgió algo que haremos juntos este 2023 y que difícilmente hubiera sucedido si se hubiera quedado. Es un proyecto precioso para la segunda mitad del año.

En lo familiar, todo tranquilo y sin mayores sobresaltos con mis hijos, mis hermanas y el resto de la familia. Lo mismo puedo decir de mis amistades. Como siempre sucede, algunas se alejaron (sin desaparecer) y otras nuevas llegaron. En lo sentimental, como no estoy enamorado de alguien en particular (desde 2016, año en que digamos que sí me enamoré fuertemente de cierta mujer), puedo decir que fue este un año lleno de paz y tranquilidad emocional (el enamoramiento suele traerme sobresaltos y a estas alturas de mi vida no sé si se me antoja ya eso, creo que no). Lo que sí es que amo enormemente a muchas personas, sobre todo de mi familia más cercana, y amo también a mis amigas más entrañables, cuatro de ellas en particular). 

En el trabajo todo resultó estable también. Espero lograr más cosas y ampliar lo laboral en este nuevo año.

En los terrenos del arte y la creatividad, siguieron saliendo más canciones de mi disco “Nunca es tarde” (sólo faltan dos de las 16 que lo conforman y hay 14 que ya se pueden escuchar en plataformas como Spotify, Apple Music, Tidal, iTunes y otras similares). Gracias absolutas doy a Jehová Villa Monroy y a Iris Bringas, mis generosos socios en este proyecto. Por otra parte, con la ayuda invaluable de mi maravillosa y espléndida amiga Paulina de la Vega, logré publicar dos libros por medio de Amazon (ya explicaré otro día por qué me incliné por esa opción y no por las editoriales tradicionales). Los libros en cuestión son mi novela “La suerte de los feos” y el recopilatorio “El rockcito y yo” que ya se pueden adquirir precisamente por medio de Amazon. Ojalá gusten adquirirlos y leerlos, amigas y amigos. Para 2023 espero sacar otros dos libros: la reedición de “Matar por Ángela” o de “Emiliano” (aún no lo decido) y otro volumen recopilatorio con reseñas de discos que he escrito a lo largo de más de 30 años. Al mismo tiempo, estoy trabajando en dos nuevas novelas (una de vampiros y otra sobre París) y en otros proyectos librescos y musicales para los años venideros.

Un año, 2022, que debo calificar entonces como bastante bueno en lo personal, lo familiar y lo laboral. Ya en lo nacional e internacional, todos conocemos el desastre del actual gobierno y los mil conflictos mundiales que siempre existen. 2023 será un año clave para definir muchas cosas que vendrán para México y el mundo en el futuro cercano y desde un punto de vista periodístico e histórico sin duda serán de enorme interés.

PD: Dos cosas que me ayudaron a sobrellevar el año con buen ánimo y alegría: The Warning y su música y el Barcelona y su futbol (a pesar de lo irregular que ha sido este último). También espero muchas cosas buenas de ambos en este año que comienza, aunque el empate del sábado pasado en el derby contra el Español resultó un tanto decepcionante. Bueno, pero fue todavía en 2022.

domingo, 11 de diciembre de 2022

Dedicatoria agustiniana

En 2001, mi muy querido José Agustín me puso esta dedicatoria en mi ejemplar de Ciudades desiertas ("Para el gran Hugo, jefazo del buen rock en Mexicaltunas, con el cariño de tantos años y el aprecio efectivo de tu cuais José Agustín". Nos conocemos desde hace más de 50 años (por allá de 1969), cuando él vivía en la colonia Del Valle y mi hermano Sergio, muy cuate de Agustín, iba a visitarlo y me llevaba con él.

lunes, 5 de diciembre de 2022

Dr. Fanatik

Me enteré con tristeza del fallecimiento del Dr. Fanatik, músico electrónico absolutamente underground y un tipo muy inteligente y provocador. Muy agradable también. Tuve oportunidad de conocerlo en el año 2000 y entrevistarlo cuando dirigía yo La Mosca en la Pared. Fue él quien me proporcionó las fotos del grupo La Suciedad de las Sirvientas Puercas que publiqué y causaron todo un escándalo. Aquí un fragmento de mi próximo libro, del cual les hablaré en otra ocasión.

"En el número 40 de La Mosca, tuve oportunidad de entrevistar al Dr. Fanatik y éste narró la historia efímera de La Suciedad de las Sirvientas Puercas, la peculiar agrupación, de la cual era líder y vocalista. A grandes rasgos, me dijo que La Suciedad... surgió en un momento en que Caifanes se encontraba en una crisis que amenazaba con deshacer al grupo por diversos conflictos internos, los cuales tenían que ver con el ego y la mala repartición de las ganancias. Cuenta Fanatik: 'Pensamos que teníamos que hacer algo que gustara y que llamara la atención. Ellos me expresaron su deseo de vestirse de mujeres y les dije: ‘a mí ya me pasó esa época, yo ya me definí, yo puedo salir de padrote; pero si ustedes gustan salir de prostitutas, pueden hacerlo’. Federico Fong era ‘La Cachetona’, Alfonso André era ‘La Lagartona’ y Saúl Hernández era ‘La Susan’, por aquello de ‘Su-San... tidad’ y de que reparte muchas bendiciones. Aguilera no se vistió de mujer, tampoco ‘El Pollo’, quien tocaba el bajo”.
  Cuando mi entrevistado me mostró algunas fotografías de aquel peculiarísimo conjunto y ofreció facilitármelas para su publicación, no lo pensé dos veces. Obviamente sabía que iban a causar furor y escozor, pero como periodista y editor no podía dejar pasar la oportunidad de semejante exclusiva".

Descanse en paz el gran Fanatik y un abrazo al Pollo Lagrava, su leal escudero musical.

sábado, 26 de marzo de 2022

En mi cumpleaños 67

Hoy que cumplí 67 años, me reuní con mis amigos y hermanos del alma Adolfo y Federico Cantú Elizarrarás. En 1972, hace cinco décadas exactas, conformamos el trío acústico Octubre y nunca nos hicimos una fotografía. Este sábado, día de mi cumpleaños 67, pudimos tomárnosla al fin, durante una comida en la maravillosa casa de los Cantú, en Tlalpan, donde ensayábamos hace cinco décadas. Un reencuentro emotivo y feliz con mis queridos Fede y Bo.

martes, 8 de junio de 2021

martes, 1 de junio de 2021

Abel Membrillo (una nota de hace 10 años)

Lo vi una sola vez en mi vida. Llegó al apartamento donde vivo de una manera por demás curiosa e inesperada y es una de las personas a quienes se debe que cuando una amiga viene a mi casa, prefiera yo que lo haga sin compañía masculina.
  Debe haber sido por allá de 2002. Una muy querida cuatita mía cuyo nombre no revelaré, aunque sí lee esto seguro sabrá que es ella, había quedado en visitarme una tarde y poco antes de llegar me llamó por teléfono para preguntarme si no me importaba que arribara acompañada de un amigo. Diplomático como era yo en ese entonces, le dije que claro que no importaba, aunque por dentro mentaba calladas madres. No tardaron en arribar, ya que se encontraban a escasas cuadras de mi hogar.
  Cuando entraron, ella me lo presentó. Era un tipo feo como una pijamada con Elba Esther Gordillo y su aspecto contrastaba dramáticamente con el de mi amiga, quien es muy guapa. Abel Membrillo se llamaba aquel peculiar personaje. Yo sabía de él, pues era un conocido locutor de radio y televisión. Todo se desarrolló de manera amable. Nos pusimos a charlar como personas educadas, si bien en el fondo nadie estaba a gusto. Yo, porque hubiera preferido platicar a solas con mi amiga. Ellos…, por mi presencia.  Paso a explicarlo…
  Cuando les ofrecí una taza de café, fui a la cocina para prepararlo y al regresar, me topé con una escena digamos que un tanto, ejem, incómoda: la pareja de visitantes se besaba abierta y un tanto ansiosamente. Se separaron al verme regresar a la sala con las tazas humeantes. La situación se tornó incómoda entonces. De pronto, sentí que sobraba en mi propia casa. Pero ni modo que me saliera. La plática se volvió demasiado formal y llena de lugares comunes, hasta que ellos apuraron sus cafés, se comieron un par de galletitas y "se acordaron" de que tenían algo urgente que hacer. Diez minutos después ya se habían ido.
  Un par de años más tarde, durante una reunión en casa de Fernando Rivera Calderón, por alguna razón surgió el nombre de Membrillo y la mamá del Fer me contó que Abel y su hijo habían sido muy amigos desde chicos, pues eran prácticamente vecinos allá por la colonia Jardín Balbuena. Luego me mencionó que, desde chico, el locutor padecía una enfermedad del corazón y que estaba expuesto a morir en cualquier momento. De esto hace mucho tiempo ya.
  Alguna vez comentamos en La Mosca en la Pared un álbum del grupo Los Nena, cuyo frontman era precisamente Membrillo. El disco nunca me gustó, aunque muchos le rendían culto a esa banda para mí incomprensible y típicamente condechi.
  Hoy me entero por algunos comentarios en Facebook del fallecimiento de Abel Membrillo. Al escribir esto, no conozco la causa pero la intuyo. Lo lamento mucho en verdad.

(Nota que escribí el 1 de junio de 2011, hoy hace justo diez años y que nunca publiqué hasta ahora)

viernes, 14 de mayo de 2021

En el estudio otra vez

Después de casi año y medio (la última vez que estuve ahí fue el 5 de marzo de 2020), fui a la casa de Iris y Jehová para regrabar mi parte vocal en "Falta de inspiración", el próximo sencillo de mi disco que vamos a dar a conocer a fin de mes. Ellos tuvieron el detallazo de venir por mí y traerme de regreso en su carro. La sesión estuvo muy bien. Comimos unas tortas deliciosas. Luego llegó la hermana de Iris con su preciosa hijita de cuatro años. Todo muy a gusto. Dato curioso: el 5 de marzo, pero de 2019, también hubo sesión conmigo para trabajar mi voz, aunque no recuerdo en cuál o en cuáles temas. La foto de hecho es de esa ocasión.