lunes, 31 de diciembre de 2012

Tres finales

Final 1: 2012 llega a su fin y con él se va un año turbulento, agitado, delirante, loco, emotivo y emocionante. Año de violencia en México y en el mundo, de cambios políticos (en nuestro país, el triunfo del PRI en las elecciones de julio y la llegada de Enrique Peña Nieto a la presidencia, lo cual marca el término de doce-años-doce de gobiernos panistas; en los Estados Unidos, la reelección de Barack Obama), de protestas justas e injustas, justificadas e injustificadas. Un año en el cual la izquierda mexicana confirmó su inexistencia y el éxito que tuvieron Andrés Manuel López Obrador y los suyos para dividirla hasta hacerla polvo. Aunque el PRD haya ganado cinco gubernaturas y entre ellas la del Distrito Federal, eso no significa que en esos estados haya gobiernos de izquierda. En absoluto.
  Año de gran música fuera de nuestras fronteras y de raquitismo musical dentro de las mismas. De grandes series televisivas extranjeras y de escasísimas (¿o nulas?) propuestas en la TV nacional. De buen cine internacional y... Bueno, para qué seguirle.
  Año de Juegos Olímpicos con algunas medallas para México (en especial la de oro ¡en futbol!), de Eurocopa (España campeón por segunda ocasión consecutiva) y de inicio de la llamada Liga MX (con los Xolos de Tijuana como primer campeón de la "nueva" liga"). Un año más con el Barcelona a tope y grandes juegos en las ligas de Inglaterra y Alemania.
  En lo personal, fue un buen año. En el trabajo las cosas se mantuvieron estables. Sigo colaborando regularmente en Milenio, Nexos y Marvin. A principios de año di mi curso de "Historia crítica del rock mexicano" en el Centro Cultural Woody Allen y lo repetí en noviembre en la ciudad de Torreón, Coahuila, en el marco del Festival RoCkoahuila (ambas fueron muy buenas experiencias y me permitieron conocer a gente muy linda). Aparte, estoy trabajando en un proyecto muy novedoso y para enero empiezo otros dos que podrán causar muchas gratas sorpresas.
  En lo sentimental, fue un año de soltería pero de aceptable convivencia con varias amigas. Con muchas de ellas consolidé mi amistad, al tiempo que conocí en persona a algunas más y hubo experiencias realmente espléndidas. Mantengo mi amistad y cariño con Denisse, a quien he dejado de ver a raíz de que comenzó una nueva relación. Pero de una u otra manera seguimos en comunicación. Por ese lado, el femenino, en verdad me siento muy a gusto.
  En lo familiar, todo perfecto. Mis hijos están muy bien, a pesar de que fue para ellos un año de cambios y múltiples experiencias. Mi mamá sigue sana, mis hermanas y sobrinos también, al igual que otros familiares y la generalidad de mis amigos. Un buen año, pues, este 2012. Lo fue para mí.
  Final 2: Justo hoy terminé de leer Anónimo de Ignacio Solares, una novela muy interesante y entretenida, en la que abundaré más adelante. Sólo quise hacer constar que acabé de leerla.
  Final 3: También terminé, en la madrugada, de ver la segunda temporada de Homeland. Estrujante de principio a fin y tan buena como la primera temporada. Ya escribiré de ella a principios de enero.
  Por ahora, sólo me queda mandar un abrazo a quienes me hacen el honor de leer este blog, El Rojo y el Negro (que ha llegado a un promedio aproximado de entre ochocientas y novecientas visitas diarias), y desearles un gran año 2013. Yo por aquí seguiré con mis textos y demás ocurrencias que, espero, sigan siendo de su agrado.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Una linda tarde en la Roma

Plácida y bella como una película de Woody Allen. Como A Roma con amor, ya que andábamos en esa hermosa colonia del Distrito Federal. Afortunada ocurrencia la de Marijose, invitarme a comer ayer, al filo de las dos y media de la tarde. Nos vimos en una tienda de discos de vinil en la avenida Álvaro Obregón y desde ahí caminamos varias cuadras, hasta llegar a la calle de Colima, casi esquina con Jalapa, para entrar al restaurante de comida italiana Rosetta, ubicado en una casona preciosa. El lugar estaba lleno y debimos esperar algunos momentos para que nos dieran mesa. Pero valió la pena, porque nos tocó sentarnos junto a una ventana, en una amplia estancia de la planta alta.
  Todo fue perfecto: la atención, la comida, la bebida, el ambiente y, por supuesto, la charla con una de las amigas a quienes más quiero, una persona absolutamente entrañable como María José (casi catorce años de amistad nos amparan). Estuvimos ahí cerca de dos horas, paladeando las pastas, las cervezas, el pan, el café. Bueno, hasta el baño estaba de lujo. La cuenta, eso sí, fue muy alta. El lugar es caro, pero lo vale. Como ella me había invitado, no dejó que yo pagara y, bueno, sólo puedo decir que la próxima me toca a mí.
  Al salir, pasamos a una panadería cercana, propiedad de la dueña del Rosetta (la chef Elena Reygadas), donde me compré una baguette rústica. Caminamos un largo rato, sin la menor prisa, y como ninguno de los dos tenía apuración por llegar a algún lado, nos metimos a La casa del té Caravanseraï, en Álvaro Obregón, muy cerca de la Casa Lamm. Nos tomamos cada quién una jarrita de esos tés exóticos que venden ahí (aunque todos me saben igual) y esta vez yo quise pagar. Pasamos poco más de una hora en el acogedor lugar, a salvo del frío. Al salir, ya había anochecido y el aire helado calaba en serio (yo iba muy primaveral, sólo con una playera) caminamos hasta la calle Monterrey, donde Marijó tomó un taxi. Nos despedimos con todo el cariño que nos tenemos y yo regresé en el metrobús a la casa.
  Sí, fue nuestra propia versión de To Rome with Love.

sábado, 29 de diciembre de 2012

… y para terminar el año: ¡el sup Marcos!


Para todos en Milenio, al llegar a los 13.

Cuando parecía que la tormenta había pasado, cuando todo indicaba que habíamos salvado el año luego de feroces campañas electorales, nerviosos comicios, estruendoso conflicto postelectoral, explosivo cambio de gobierno, violenta guerra contra el crimen organizado y hasta el malhadado anuncio del fin del mundo, ¡zaz!: que justo el 21 de diciembre, en plena selva chiapaneca, nos dan la sorpresa de que el sup Marcos no estaba muerto, sino que andaba de parranda y retornaba de la misma para decirnos: “¿Me extrañaban?”.
  Así es, ladies and gentlemen. El guerrillero poeta, el seductor de las damitas de Coyoacán y anexas, el encapuchado de la sexy mirada, el personaje que a lo largo de los años noventa del siglo pasado ocupó los titulares noticiosos e hipnotizó con su verbo benedettiano y arjoniano a las buenas conciencias progres, está de regreso. Al frente de 20 mil (dicen las crónicas) indígenas neozapatistas, todos ellos perfectamente ataviados con relucientes capuchas negras y lucidores paliacates rojos, Rafael Sebastián Guillén Vicente, el subcomandante Marcos, cual repuesto Santa Clos de izquierda, is coming to town.
  “¿Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose. Es el del nuestro resurgiendo. El día que fue el día, era noche. Y noche será el día que será el día”, escribió Marcos en un mensaje críptico y, a mi modo de ver, con un feo uso de los gerundios. Poesía pura, afirmarán algunos. Letra de canción de protesta para música de Simon y Garfunkel, comentarán otros. Simple trabalenguas apantallapendejos, atreverá alguien más. Sepa la bola, digo yo.
  En La Jornada deben encontrarse de plácemes y seguro ya se pusieron a hacer cálculos de lo que subirán sus ventas si el supcomandante (¿o supcomediante?) ha vuelto para quedarse, aunque sea por un rato. El que en cambio no ha de estar en absoluto contento es Andrés Manuel López Obrador, no sólo porque Marcos lo ha tundido a más no poder, sino por la competencia mediática que puede significarle el guerrillero hipster.
  Cuando menos, la cosa promete ponerse divertida.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario).

viernes, 28 de diciembre de 2012

21 años

Hoy se cumplieron ya veintiún años del fallecimiento físico de mi padre. Digo físico, porque no dejo de sentirlo presente a cada día, muy cerca de mí. Juan Rubén García Ayala se fue del mundo el 28 de diciembre de 1991, justo el día de los Santos Inocentes, como si nos hubiera tratado de jugar su última broma, él, quien era un hombre tan alegre y divertido. Un irónico empedernido. Lo extraño como presencia física, pero lo siento tan próximo que a la vez, paradójicamente, no lo extraño tanto.
  Todo mi amor para ti, papá. Gracias por todo lo que sigues haciendo por mí.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Wendy

Wen.
Al fin se me hizo conocer a mi amiga Wendy, de San Luis Potosí. Viajó unos días al DF, para hacerse un tatuaje, y hoy en la noche vino a cenar y a desvelarse conmigo. Una chava genial, muy divertida, muy inteligente y muy guapa. Con muchas coincidencias conmigo en la manera de ver al amor y a las relaciones de pareja. Además, igual de desvelada que yo, así que el sueño no hizo estragos en ninguno de los dos y nos pudimos seguir hasta altas horas de la madrugada, entre buena música, buen vino y deliciosa pizza. Me dio en verdad mucho gusto conocerla. Espero pronto conocer también a su hermana Nereyda, muy buena amiga mía en facebook pero a la que no se me ha hecho ver aún en persona.




miércoles, 26 de diciembre de 2012

El rock del 2012

Shields de Grizzly Bear.
La segunda década del presente siglo ha entregado buenas cuentas en el campo discográfico en general, pero muy especialmente en el del rock, con sus múltiples subgéneros. Aunque apenas han transcurrido dos años, este decenio se ha significado por la calidad musical que se sigue dando en diversos países, aunque no podamos decir lo mismo de México, donde el rock continúa sumido en el marasmo, la mediocridad y la autocomplacencia.
  Sigue siendo el rock anglosajón el que dicta los senderos que han de recorrerse y en 2012 se mantuvo el nivel ascendente iniciado en 2008 o 2009 y que sin hacer mucho ruido (no se ha dado un movimiento telúrico como el que produjeron, por ejemplo, el surgimiento del punk en los años setenta o la irrupción del grunge en los noventa del siglo pasado), ha producido una gran cantidad de excelentes discos y de nuevas agrupaciones que, sin reinventar el hilo negro, han contribuido a enriquecer el largo y casi sexagenario historial de este género.
  ¿Cómo le fue entonces al rock en este 2012, qué lo marcó o le dio sus principales características? Desde mi punto de vista y por lo que pude escuchar a lo largo de estos doce meses, el balance resulta estupendo y la palabra balance no es gratuita: fue un año en el cual hubo producciones discográficas espléndidas por parte de solistas y agrupaciones más o menos recientes, pero también por parte de viejos veteranos, algunos de ellos septuagenarios, quienes produjeron obras de enorme belleza y profundidad artísticas.
  Del primer sector, hay mucho que destacar. Ahí están discos como Swing Lo Magellan de Dirty Projectors, un proyecto interesantísimo que hace una música compleja y en ocasiones hasta huraña en una primera escucha, pero que cuando se consigue penetrarla, resulta de una belleza verdaderamente sobrenatural. Compleja puede ser también la propuesta de Grizzly Bear, cuyo Shields es uno de los álbumes más hermosos de 2012.
  Cloud Nothings no es quizá la agrupación más original del mundo, pero su Attack on Memory resulta un disco impresionante, una renovación del grunge llena de frescura pero que no pierde la atronadora agresividad de dicho subgénero. Mientras tanto, The Shins se reafirmó como una de las grandes propuestas del alt-rock con su imprescindible Port of  Morrow. Por su parte, los esplendorosos Avett Brothers siguen creando canciones de corte folk de una notable hermosura armónica y melódica, con letras plenas de una poesía sencilla y conmovedora. The Carpenter es, sin temor a equivocarme, uno de los mejores álbumes del año que se va.
  Otras joyas grabadas en 2012 por gente relativamente joven son Open Your Heart de The Men, Celebration Rock de Japandroids, Bloom de Beach House, Kill for Love de Chromatics, Leaving Eden de Carolina Chocolate Drops, The Lion’s Roar de First Aid Kit, Mature Themes de Ariel Pink’s Haunted Graffiti, Beams de Matthew Dear y los enormes Boys & Girls de Alabama Shakes y Fear Fun de Father John Misty.
  En lo que podríamos denominar como músicos de mediana edad o de ya cierta experiencia, habrá que destacar álbumes como The Idler Wheel de Fiona Apple, Sun de Cat Power, Which Side Are You On? de Ani DiFranco, Sweet Heart Sweet Light de Spiritualized, King Animal de Soundgarden y el loquísimo Carnivale Electricos de los funkeros Galactica.
  Pero tal vez las mayores sorpresas discográficas de 2012 vinieron de parte de los grandes veteranos. Hombres y mujeres cincuentenarios, sexagenarios y hasta septuagenarios que nos brindaron maravillas como Sonik Kicks de Paul Weller, Slipstream de Bonnie Raitt, Wrecking Ball de Bruce Springsteen, Banga de Patti Smith, Locked Down de Dr. John, Born to Sing: No Plan B de Van Morrison, Psychedelic Pill de Neil Young (con Crazy Horse), Tempest de Bob Dylan y Old Ideas de Leonard Cohen. ¿La gerontocracia del rock? Yo diría que más bien su verdadera aristocracia.
  He aquí algunos de los grandes discos de rock del año, desde mi muy subjetivo punto de vista. Habrá muchos que se me fueron, pero creo que todos los que están valen muchísimo la pena.
  Ya si me viese obligado a decidirme por el número 1, por el mejor álbum de 2012, luego de mucho meditarlo diría que me quedo con el Blunderbuss de Jack White, por su frescura, su rabia, su auto ironía, su calidad musical y su sentido rocanrolero (y en un muy cercano segundo lugar pondría a esa obra de arte que es el disco de Leonard Cohen).
  2012, otro gran año para el rock (aunque no en México, por desgracia).

(Publicado en la sección "El ángel exterminador" de Milenio Diario).

martes, 25 de diciembre de 2012

Una foto de anoche

Nos la tomo Hally, después de la cena. De izquierda a derecha: Jan, Rosa, Alain y yo (hoy la pasé en mi casa sin hacer mayor cosa).

lunes, 24 de diciembre de 2012

Deliciosa cena de Navidad

La mesa antes de la cena de hoy.
Como ya es feliz costumbre desde hace algunos años, pasé la cena de Navidad con Rosa, mis hijos y toda la familia Hellion. Antes pasé a visitar a mi mamá, donde coincidí con Myrna, Leyla, Axel y Jorge. Alain fue conmigo. Estuvimos ahí un buen rato, nos deseamos felicidades y ya de ahí, regresé con el mayor de mis hijos a la casa 21.
  En la cena estuvimos Rosa, Gerardo, su amiga (¿o novia?) Elena, Rosita, Dereck, Yazmín, Isaura, Emiliano, Santiago, Valentín, Alain, Hallet, Jan y yo. Catorce en total, para quienes hubo abundante comida y bebida. Esta vez no incluyeron pavo, pero ni falta que hizo: sopa de lentejas, spaghetti (riquísimo), ensalada verde, romeritos, pulpo en su tinta, calamares, ensalada de manzana y unas costillas en barbecue que hizo Yeisy realmente suculentas. Hubo tres pasteles, ponche, vinos, ron, refrescos, en fin. Casi pantagruélico el asunto. Todo maravilloso y delicioso.
  Antes de la cena se dio el ya tradicional intercambio de regalos. Como a las dos y media, Jan y yo pedimos un taxi y nos regresamos juntos. Yo me quedé aquí y el menor de mis hijos se siguió a su depto.
  Una preciosa noche navideña.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Mensaje en el espejo

El caleidoscopio que hay en tus ojos, en el que soy flor y forma, fugaz destello, cristal multicolor, iluminado sendero sin final.
  Gracias por todo, amore, eres lo mejor.
  Te amo.
  Como siempre: tu Churri.

(No me he atrevido a borrarlo. Me conmueve).

sábado, 22 de diciembre de 2012

El día después

Son las dos de la tarde del viernes 21 de diciembre y estoy encerrado en mi casa. No he tenido comunicación con persona alguna y hasta el momento desconozco si ya fue el fin del mundo. No me he atrevido a asomar por el balcón que da a la calle, temeroso de encontrarme con una ciudad arrasada (qué digo con una ciudad, con un planeta) y sin la menor señal de vida.
  Me da miedo pensar que haya desaparecido para siempre todo aquello que nos daba certeza en esta vida. Como nuestros diputados y senadores, todavía ayer jueves tan laboriosos en sus intentos por aprobar la reforma educativa. ¿Les habrá dado tiempo de sacarla y sacarle canas verdes a Elba Esther Gordillo? (aunque sospecho que la maestra sobrevivirá a este y a cualquier cataclismo cósmico: tiene más vidas que Chabelo).
  Temo que si me asomo deberé aceptar que ya no existen nuestros partidos políticos (siempre tan queridos), que de golpe terminó la guerra del narco, que ya no hay corrupción y la mordida quedó desterrada, que se acabaron las marchas y los plantones, que ya no hay pederastas, que Felipe Calderón no alcanzará a dar clases en Harvard, que al Peje se le fueron todas las posibilidades de acusar de sus males a la mafia en el poder (no más complós), que los bejaranistas no podrán darle la estocada final al PRD, que en los Estados Unidos no habrá más locos que disparan contra gente inocente, que se terminaron la crisis económica en Europa y los conflictos en Medio Oriente, que se desvanecieron programas de televisión como el de la señorita Laura y Guerra de chistes, que se esfumó el gangnam style, que no hay ni siquiera rastros de las canciones de Arjona, que se disipó el periodismo amarillista, que ya no hay Liga MX.
  ¿Qué haré? ¿Me asomaré? Creo que no. ¿Qué tal que no se acabó el planeta, todo sigue como siempre y no ha sucedido cambio alguno? Sería una terrible decepción.
  (De pronto, escucho afuera una lenta y exasperante voz femenina: “Se compran… colchones…, refrigeradores…, estufas…, lavadoras…, microondas o algo de fierro viejo que vendan…”).
  El fin del mundo.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario).

viernes, 21 de diciembre de 2012

Los ateos

En quienes se dicen ateos, encuentro mucho de altanería, grosera autosuficiencia, despotismo y desprecio hacia los que no piensan como ellos. Veo que se sienten los dueños de la verdad y que se amparan en el racionalismo científico para justificarlo, con un afán absolutista que no deja lugar a la duda (lo cual resulta paradójicamente contradictorio con los preceptos de la ciencia).
  Lejos de cualquier humildad, miran por encima del hombro y con sonrisa irónica a quienes creen en Dios o tienen fe en alguna religión. “¡Supersticiones, supercherías, ignorancia, fantasías!”, dicen. “La única verdad es la que se puede comprobar científicamente”, aseguran, mientras convierten a la Ciencia (así, con mayúscula) en una nueva religión, con sus dogmas, sus certezas absolutas, sus propios catecismos.
  En alguna época me declaré ateo. Una de mis frases hechas era aquella de que Dios no creó al hombre, sino que el hombre creó a Dios. También me volví altanero, déspota, despectivo, groseramente autosuficiente en mi relación con los creyentes, a quienes miraba como a ingenuos ignorantes, víctimas de su religiosidad. Me sentí dueño de la verdad y me amparé en el racionalismo y la idealización de la ciencia como única fuente de la Verdad (igual, con mayúscula). Miraba con sarcástico desprecio a los católicos, a los protestantes, a los mahometanos, a los judíos, a los budistas. Todo eso después de haber sido criado y educado en un catolicismo férreo y cerrado, casi cristero. No me di cuenta de que aquella religiosidad de mi infancia (que era sincera), al adoptar una actitud contraria, jacobina, atea, se transformó en una nueva religiosidad: la que me llevó a convertirme en adorador del socialismo, el comunismo, el marxismo-leninismo y otros ismos, incluido por supuesto el ateísmo.
  Hoy mi forma de ver las cosas es otra. No soy católico. No abrazo religión alguna. Mi relación con lo que llamamos lo divino, prefiero llevarla sin intermediarios. No creo en las iglesias o las jerarquías religiosas, pero respeto a quienes creen en ellas. No tengo pruebas de que exista otra vida. Jamás he visto alguna manifestación sobrenatural o experimentado alguna vivencia espiritual. Sin embargo, el ateísmo militante tampoco me convence. “Dios no existe”, decía Diego Rivera en uno de sus murales. Cierto: no hay hasta ahora evidencias científicas de su existencia. Pero, ¿hasta dónde puede la ciencia (así, con minúscula) comprobar lo contrario?
  ¿Hay vida después de la muerte física? Vida espiritual, quiero decir. La ciencia dice que no, aunque no muestra pruebas en contrario. Nadie puede decir lo que hay más allá del momento de morir. Tal vez sea la Nada (concepto que francamente me aterra), pero tal vez se trate de un paso hacia otras formas de existir, con conciencia o no. Qui lo ça?
   Dice Paul Auster, en una entrevista reciente, que “no hay una respuesta única: la ciencia no tiene la respuesta, el arte no tiene la respuesta, la filosofía no tiene la respuesta, pero con todo eso junto, podemos pensar quizás en cómo dar un nuevo paso para la raza humana y vivir vidas coherentes”. No hay pues una respuesta única, una doctrina única, una verdad única.
  Estoy por la libertad de creencias. En ese sentido, respeto tanto a los religiosos como a los ateos. No me considero parte de uno u otro bando y, no obstante… Hay cosas que siento, que presiento más allá de mi limitada razón, que sin pruebas tangibles, científicas, me hacen percibir que más allá del mundo estrictamente material gobernado por la ciencia, podría haber otras dimensiones, otras realidades. Un Algo (con mayúscula).

jueves, 20 de diciembre de 2012

Con Liza

Liza vino hoy a cenar y a desvelarse conmigo. La pasamos realmente de maravilla, muy divertidos. Tengo la impresión que la suya es un alma vieja dentro de una mujer muy joven, por su sabiduría y su inteligencia. Realmente es muy observadora (casi diseccionadora) y posee una capacidad de análisis psicológico bastante asombroso (cuando me dijo: "No es que tú busques mujeres más jóvenes, lo que  buscas es a mujeres de tu verdadera edad", me dejó con mucho en qué pensar). En fin, mucha charla, mucha música, pizza y vino tinto para una velada-desvelada genial con mi querida amiga fotógrafa y ahora muralista (recientemente pintó un mural del Abbey Road de los Beatles -ver foto- en el estudio fotográfico de un amigo suyo).

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Con Liza y Alfredo

Ayer a mediodía me vi con Liza Ambrossio y Alfredo Peñuelas en el Péndulo de la colonia Roma. Nos reunimos con el afán de platicar y conocernos más allá del espacio de facebook (aunque me dice Alfredo que ya nos habíamos visto, hace como tres lustros, cuando colaboró alguna vez en La Mosca).
  Fueron dos o tres horas muy agradables. Ambos me cayeron muy bien. Platicamos de mil cosas. En algún momento, Alfredo debió irse y me quedé con Liza otro buen rato. Una chava interesantísima y muy divertida. Del Péndulo nos vinimos un rato acá al depto para seguirla hasta la nochecita en que tuvo que irse, pero quedamos en vernos de nuevo muy pronto. Fue un día en verdad muy grato.
  Hoy miércoles, todo tranquilo y en casa.
  Dos buenos días.

martes, 18 de diciembre de 2012

Un disco para Navidad

Las fechas navideñas se acercan y la intención de la columna de hoy, estimado lector, es la de salvarlo del horror de recurrir, una vez más, al disco Navidad es Luis Miguel… o a alguna cosa peor.
  Permítame en cambio recomendarle una pequeña maravilla que le dará un sabor diferente a su Nochebuena y le brindará un sinfín de parabienes auditivos y emocionales. No se trata de un álbum nuevo, ya que apareció en 2008 (bueno, el de Luismi salió en 2006, así que vamos de gane). Pero así como hasta hace algunos años Canal Once nos brindaba cada 24 de diciembre la proyección de Qué bello es vivir (It’s a Wonderful Life), la hermosa aunque cursilona película de Frank Capra filmada en 1946, en la que James Stewart, en su papel del descreído George Bailey, nos hacía conmovernos y llorar a raudales, es igualmente válido escuchar un disco editado hace cuatro años por la disquera Putumayo y que lleva el título de A Jazz and Blues Christmas.
  Estamos ante una colección de diez canciones que no tienen pierde. Jazzistas y blueseros de enorme calidad nos brindan lo mejor del repertorio navideño y si no me cree, he aquí lo que le espera si incluye este plato durante su cena del próximo lunes.
  Los nombres de los músicos que Putumayo eligió para esta singular y deliciosa recopilación incluyen a B.B. King (“Christmas Celebration”), Charles Brown (“Santa’s Blues”), Randy Greer y el Ignasi Terraza Trio (“Wrap Yourself in a Christmas Package”), Emilie-Claire Barlow (“Santa Baby”), Ray Charles (“Rudolph the Red-Nosed Reindeer”), el trío de Ramsey Lewis (“Here Comes Santa Claus”), The Dukes of Dixieland con Luther Kent (“Merry Christmas Baby”), Topsy Chapman y Lars Edegran (“The Christmas Blues”), Riff Ruffin (“Xmas Baby”) y los Mighty Blues Kings (“All I Ask for Christmas”).
  Consiga A Jazz and Blues Christmas y póngalo esta Nochebuena. Si en su hogar le protestan y le exigen que quite “esa cosa” y toque el disco de Luis Miguel, no tendrá mejor prueba de que le estoy recomendando una verdadera joya.
  ¡Feliz Navidad!

(Publicado hoy en mi columna "Gajes del orificio" de la sección ¡Hey! de Milenio Diario).

domingo, 16 de diciembre de 2012

Chabelo

De unas semanas para acá, en las redes sociales se ha puesto de moda bromear acerca de la edad de Chabelo. Debo decir que me he encontrado con textos y fotos verdaderamente chuscos y divertidos  (aquí incluyo un par de imágenes al respecto).
  Es que Xavier López, Chabelo, realmente forma parte de la educación sentimental de varias generaciones de mexicanos. Hoy, la mayoría joven lo recuerda por su programa de los domingos por Canal 2, muy temprano en la mañana, emisión que lleva cerca de tres décadas de existencia, si no es que más. Otros, más maduritos, lo asocian con sus jocosas intervenciones en La carabina de Ambrosio, al lado de César Costa y otros actores y cómicos. Para mi generación, sin embargo, la primera referencia de Chabelo viene de un programa que tenía por las tardes en el Canal 5, cuando la televisión era aún en blanco y negro, a mediados de los años sesenta del siglo pasado. Duraba media hora y con él intervenían el locutor Genaro Moreno, la hoy conductora Janette Arceo y un actor patiño a quien apodaban El Pecas. Ramiro Gamboa, el famoso y medio siniestro Tío Gamboín, también llegaba a participar.
 
  El programa presentaba dos secciones (creo que una era los martes y otra los jueves): "La conciencia y yo" y "Lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer". Se supone que eran para que los niños de aquel tiempo aprendiéramos a portarnos bien y a no hacer maldades. Sobra decir que las situaciones que se presentaban eran altamente moralinas, sobre todo en aquello de "La conciencia y yo" (ya saben, el niño Chabelo cometía alguna travesura y luego escuchaba la voz de su conciencia que lo reconvenía y le hacía reflexionar las cosas y corregirlas). Sin embargo, la otra sección era divertidísima, sobre todo cuando salía lo de "lo que no se debe hacer", en la cual Chabelo cometía toda clase de tropelías (como jalarle las trenzas a Janette Arceo o robarse unos dulces) y uno reía a carcajada limpia. Luego venía la parte moralista ("lo que se debe hacer"), en la que aparecía un Chabelo bueno y aburridísimo de tan bien que se portaba.
  Ese es mi recuerdo más antiguo de este personaje que parece eterno y quien no dudo que llegue a los cien años de edad (¿cuántos tendrá ahora, ochenta?). Por algo le dicen Chabuelo.

sábado, 15 de diciembre de 2012

EPN: los primeros quince días

Me pregunta un amigo de esos que siguen creyendo que la pasada elección fue comprada, que vienen tiempos oscuros y que debido a la “imposición” estamos al borde de la revolución –aunque me aclara con presteza que él no es lopezobradorista– qué opino de estas dos primeras semanas de nuevo gobierno.
  Miro sus ojos maliciosos y respondo sin aspavientos que hasta ahora lo veo bien, que me parece que ha tenido un buen arranque.
  No lo puede creer, me ve escandalizado e insinúa que ya me vendí. Como sé que no lo voy a convencer de lo contrario, me limito a alzar los hombres y esbozar una media sonrisa.
  Pero sí, esa es mi muy personal apreciación. Pienso que el presidente Peña Nieto y su equipo han comenzado bien y que un buen ejemplo de ello es lo referente a la reforma educativa y cómo lograron hacer que, sin quinazos o rudezas estruendosas, Elba Esther Gordillo la aceptara con sorprendente mansedumbre, con una actitud muy diferente a la que la maestra mostró con los dos gobiernos panistas, a los que trataba con una altivez supina y con los que tuvo el control no sólo de la educación del país, sino de instituciones como la Lotería Nacional o el ISSSTE. Todo indica que las concesiones de las cuales gozó con Vicente Fox y Felipe Calderón se terminaron y la cuestión educativa volverá a estar en manos del Estado y no del SNTE.
  Que ello fue fruto de una negociación política previa entre EPN y la señora Gordillo, no me cabe duda; como tampoco me cabe duda de que la lideresa entendió que esta vez no se podría poner con Sansón a las patadas.
  Tendremos que ver cómo se desarrolla todo, pero haber logrado semejante cosa en tan escaso tiempo tiene visos de hazaña.
  En cambio, me pareció un error político que de los sesenta y tantos detenidos el 1 de diciembre en las calles del centro histórico del DF, no todos hayan sido liberados y catorce sigan encerrados. Se argumentará con razones legales pero, ¿no habría sido mejor despresurizar ese flanco y no dar motivo a nuevas protestas y movilizaciones? Son momentos en los que se requiere la concordia. Digo.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario).

viernes, 14 de diciembre de 2012

El pop y cómo (no) lograrlo

Pero…, ¿qué demonios es el pop? Pocos términos tan escurridizos y difíciles de asir, de definir.
  Desde un estricto punto de vista musical, no se trata de un género como el jazz, como el rock, como el reggae, como el bolero, como la mal llamada música clásica. De hecho, algunos de esos géneros pueden englobarse dentro del pop, si nos atenemos a las raíces etimológicas de la palabra, derivadas del latín popularis, es decir, “perteneciente o relativo al pueblo, que es peculiar del pueblo o procede de él”, según lo define el Diccionario de la lengua española de la Real Academia de la Lengua. En ese sentido, toda música popular es pop y en ese jarrito cabrían, sabiéndolos acomodar, lo mismo el corrido y el mambo que el blues o el folk. Sin embargo, cuando escuchamos esos tipos de música, lo que menos se nos ocurre es denominarlos como pop.
  ¿Es lo pop entonces lo que muchas veces calificamos, no sin cierto desprecio, como comercial? No necesariamente. La cumbia o el reggaetón son hoy por hoy muy comerciales y no los identificamos con la música pop. ¿Entonces?
  Para tratar de estrechar un poco el problema, refirámonos tan sólo al rock-pop. ¿Por qué los Beatles serían rock-poperos y los Rolling Stones no? ¿Canciones como “She Loves You” o “Yesterday” sí son pop y “Ruby Tuesday” o “She’s Like a Rainbow” no? Las cuatro fueron y siguen siendo popularísimas, las cuatro parten de estructuras armónicas más o menos básicas y tienen melodías que se recuerdan con facilidad. Pero existe una especie de convención que define a los de Liverpool como más cercanos al pop que Jagger, Richards y compañía, a pesar de que aquellos escribieron temas tan rocanroleros y hasta vanguardistas como “I Am the Walrus” o “Revolution No. 9” y estos hicieron cosas tan metapoperas como “Emotional Rescue” o “Harlem Shuffle”.
  ¿Por qué Belle & Sebastian sería un grupo popero y Radiohead no o por qué las canciones de Timbiriche se consideran como pop y las de Caifanes no, cuando ambas se volvieron tan populares en México?
  Se trata de un dilema casi filosófico, shakespeareano. To be (pop) or not to be (pop), that is the question. Tal vez sea también una cuestión bizantina. Después de todo, ¿qué importa que algo sea o no sea pop? ¿Quién puede decidirlo, determinarlo, decretarlo?
  Porque el que algo sea pop no significa necesariamente que sea malo o de baja calidad. Andy Warhol hacía pop art. Michael Jackson es el máximo ídolo del pop. Pero también Justin Bieber y los Jonas Brothers son poperos. Lo eran los Monkees y los Archies en los sesenta y lo son Madonna y Lady Gaga en pleno siglo XXI. Moderatto es pop y lo es Alejandra Guzmán. Lo era Flans y lo es Belinda. Es decir…
  Como afirmé al principio de la columna, pocos términos tan escurridizos y difíciles de asir como la palabra pop. Es como una burbuja de jabón que surge de pronto, se eleva brillante y redonda y al final revienta (hace ¡pop!) para no dejar huella alguna de su existencia. No obstante, esta idea de lo efímero tampoco sería del todo justa. Hay música pop que perdura y que incluso trasciende.
  Hasta ahora, según avanzan (¿o retroceden?) estas confusas reflexiones, las conclusiones acerca de lo que es el pop son más negativas que afirmativas. Es decir, sabemos que no se trata exactamente de lo popular, pero menos aún es algo que sólo se defina como comercial. Tampoco es efímero o insustancial y puede haber casos en los que hasta alcance alturas artísticas. En una palabra: entre más quiero saber qué es el pop, más lejos me encuentro de lograrlo.
  Mejor aquí me detengo y opto por algo que me da más certezas. Voy a mi disquero (que tengo acomodado por orden alfabético), busco la letra “J” y saco el disco Pop Pop de la divina Rickie Lee Jones. El álbum, grabado en 1991, no me aclara cosa alguna sobre lo que es el pop, pero me hace disfrutar de la música… y de eso se trata a final de cuentas.

(Publicado este mes en mi columna "Bajo presupuesto" de la revista Marvin).

jueves, 13 de diciembre de 2012

Doble cita

Kattia.
No nos veíamos desde el 6 de enero de 2011, hace ya casi dos años. En aquel entonces había venido de visita a México y regresó a Lisboa, donde ya llevaba un cuatrienio. Ahora volvimos a vernos para desayunar, en un lindo restaurancito de Coyoacán, al aire libre. Las cosas han cambiado. Kattia Hernández, una de mis amigas más entrañables -nos conocemos desde principios de 1999, cuando ella trabajaba para MTV Noticias y me propuso un reportaje sobre mi novela Matar por Ángela que acababa de salir pocos meses antes. Pero bueno, no repetiré lo que escribí en ese momento (pueden dar clic aquí para verlo)-, ha regresado al país para quedarse y eso es algo de lo que yo me congratulo.
  Platicamos largo y tendido, mientras comíamos deliciosamente, y logramos ponernos al día. Espero que empecemos a vernos más seguido ahora que está de vuelta. Poco antes de irse, llegó la visitante misteriosa. Las presenté y Kattia debió irse. Me quedé largo rato con la segunda, pues ya teníamos tiempo sin vernos. Luego caminamos un largo trecho y nos despedimos cariñosamente en Insurgentes. Fue una linda mañana y un exquisito mediodía.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Fructífera visita a Milenio

Hoy al mediodía me lancé a Milenio, donde saludé y/o platiqué con varios amigos y compañeros, como Claudia Amador, Carlos Marín, el buen Guillermo, Ciro Gómez Leyva, José Luis Martínez, Jairo Calixto Albarrán, Tacho, Ariel González, Rafael Tonatiuh, Juan Alberto Vázquez, Lupita, Rafael Ocampo y Roberto Velázquez. Este último me hizo una propuesta muy interesante. Quedé de verlo la semana próxima. Ojalá se pueda concretar.

martes, 11 de diciembre de 2012

¿Cómo le fue al rockcito este año?

Diciembre suele ser el mes en el cual se empieza a realizar el balance de todo cuanto sucedió a lo largo del año. En el caso de la música en general y del rock hecho en México en particular, también se impone hacer una revisión de lo acontecido durante los más recientes doce meses. Veamos lo segundo.
  ¿Hubo algo realmente relevante, una propuesta que destacara y revolucionara al rock nacional entre enero y diciembre de 2012? Como dicen los yucatecos: lo busco, lo busco y no lo busco o para parafrasear la famosa canción de El Personal: por más que hago, no lo hallo.
  Sobre todo desde un punto de vista discográfico, el panorama resulta tremendamente desértico. No porque no haya habido discos de grupos y solistas mexicanos de rock, sino por la baja calidad general de los mismos.
  Quizás en la escena más subterránea del país hubo maravillas, quizás. Pero en los terrenos más visibles, se mantuvo la espiral descendente que de unos años para acá se ha hecho más pronunciada, siempre hacia abajo.
  Peor resulta cuando comparamos con lo que se hizo en otras partes del planeta. Tan sólo en el rock anglosajón fue este un año brillantísimo, con grabaciones en verdad espléndidas. ¿De qué modo equiparar a álbumes como Blunderbuss de Jack White o Shields de Grizzly Bear (por sólo mencionar dos) con, digamos, Expansión de I Can Chase Dragons (sí, así se llama este proyecto mexicano) o el disco solista de León Larregui. Basta con escucharlos para notar la abismal diferencia.
  Ni siquiera el desbordado apoyo de un cronista de la revista Rolling Stone (la gringa) a Café Tacuba, por su álbum Ese objeto antes llamado disco, es suficiente para convencernos de que se trata de una obra maestra. Es apenas un plato promedio, con dos o tres canciones buenas.
  Entre grupitos que insisten en cantar en inglés, mujeres que vocalizan como niñas ñoñas y enjambres protogruperos, el rockcito nacional se vuelve cada vez más diminutivo. Aunque eso sí, mantiene su sempiterna autocomplacencia, su relajiento infantilismo y su enorme rechazo a la autocrítica.
  La intrascendencia total, pues.

(Publicado hoy en mi columna "Gajes del orificio", en la sección ¡Hey! de Milenio Diario).

lunes, 10 de diciembre de 2012

Dos juntas muy importantes

No que hayan sido clandestinas ni mucho menos, pero hoy tuve dos juntas (una al mediodía, en una cafetería cercana, y otra por la tarde, en casa) con personas diferentes pero que en un futuro cercano podrían estar relacionadas entre sí. No es que hayan sido planeadas de ese modo, más bien así se dieron. De los temas y contenidos de las mismas nada puedo decir por ahora. Sin embargo, hay grandes posibilidades de que lo ahí tratado se refleje en cosas muy importantes para 2013 e incluso 2014. En su momento podré contarlo todo. Por ahora, misterio.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Box y literatura

Vi anoche la pelea entre Manny Pacquiao y Juan Manuel Márquez y el impresionante y totalmente inesperado knock out que éste le propinó a aquél. Fue una cosa en verdad alucinante.
  Hoy, a lo largo del día, muchos tuiteros se dedicaron a denostar al peleador mexicano, no porque haya hecho trampa o alguna marrullería antideportiva, no porque en el cuarto y quinto asaltos haya perdido puntos frente al filipino. No. Lo denostaban e insultaban porque se le ocurrió dedicar su victoria al presidente Enrique Peña Nieto. Es decir, un motivo absurdo. Como si no se supiera ya que Márquez es priista y que además está en todo su derecho de dedicar sus triunfos a quien se le antoje.
  Obviamente, los molestos eran los pejistas y demás remoras, pero ni vale la pena perder el tiempo con eso.
  Algunos también criticaron al boxeo por lo amafiado que está o por lo violento que es de por sí. Nunca he sido un aficionado a ese deporte, si bien cuando adolescente me gustaba ver pelear al campeón mundial de peso pluma, el mexicano Vicente Saldivar, y por supuesto, al mejor pugilista de todos los tiempos: Cassius Clay (más tarde Muhammad Ali).
  Sin embargo, el box ha sido tema literario y varios grandes escritores fueron apasionados seguidores del mismo. Desde Ernest Hemingway hasta Julio Cortázar y desde Arthur Conan Doyle hasta Norman Mailer escribieron relatos sobre el tema. En especial, yo tengo muy marcado un cuento del gran Jack London, titulado "Por un bistec" (A piece of stake). Escrito en 1909, narra la historia de un viejo boxeador llamado Tom King, quien ya a punto de retirarse y viviendo en una gran pobreza al lado de su escualida mujer, acepta pelear con un joven y fuerte pero inexperto púgil. Si le gana, tendrá el dinero para darse un lujo que se ha convertido en su obsesión: comerse un buen bistec.
  La mayor parte del cuento narra la pelea, el enfrentamiento entre la experiencia y la novatez, pero tambien entre la vejez y la juventud, entre la sabiduría y el arrebato. Hay mucho de filosófico en este grandioso relato, lleno de tensión, emoción y filosofía. Una maravilla.
  Al final, Tom es derrotado y se queda sin un centavo en el bolsillo. Humillado, regresa a pie a su casa, donde lo aguardan su esposa y el hambre, la miseria y, peor aún, la frustración de no poder disfrutar de aquel ansiado pedazo de jugosa carne.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Carta a Miguel Ángel Mancera (Sobre Mariana)

Estimado señor Mancera:
  Realmente me congratulo de que sea el nuevo Jefe de gobierno del Distrito Federal. Hace algunos meses, en este mismo espacio, dije que votaría por usted y externé mis motivos para hacerlo.
  Ahora que acaba de tomar el cargo, me gustaría pedirle algo que creo va con su talante democrático y su carácter humanista. Me refiero a las detenciones, por parte de la policía del DF, de varias decenas de manifestantes, ocurridas el pasado 1 de diciembre, en el centro histórico capitalino.
  Sé que usted aún no tenía el mando y que no fue responsabilidad suya, pero ahora que lo tiene y que puede intervenir en favor de la legalidad y la justicia, le solicito, como simple ciudadano, intervenga para que quienes están encarcelados y son inocentes de cualquier cargo de violencia o vandalismo sean puestos en libertad de manera inmediata.
  Conozco el caso de Mariana Muñiz Nieto, detenida en el penal de Santa Martha Acatitla. Nunca hablé con ella, hasta donde recuerdo, pero la conocí cuando estudiaba en la Casa del Teatro de Coyoacán, ya que era condiscípula de dos muy buenas amigas mías. Puedo decir que se trata de una joven tranquila y bien intencionada, a quien no podría imaginar como agresora de persona alguna.
  Por los videos que he podido ver, me queda claro que Mariana estaba protestando de forma pacífica ese día y que lo hacía incluso artísticamente, como parte de un performance. Ni siquiera estaba en la zona de la violencia, ya que se encontraba en la calle Filomeno Mata, donde fue cercada por varios policías y arrestada sin más, junto con otros compañeros suyos, como la cineasta y promotora cultural Judith Gómez Contreras, a quien de un modo absurdo se acusa de haber encabezado los actos vandálicos en Avenida Juárez.
  Existe la amenaza de condenarlas a treinta años de prisión por un delito equivalente ¡a terrorismo!, lo cual constituiría una verdadera monstruosidad.
  Señor Mancera: confío en su inteligencia, su probidad, su sentido común y su sentido de la justicia. Sé por lo tanto que sabrá actuar en consecuencia.
  Atentamente.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario).

viernes, 7 de diciembre de 2012

Junta y posada de Marvin

Hoy, a las siete de la noche, tuvimos junta de la revista Marvin, en un local de la avenida Álvaro Obregón (en realidad comenzó casi a las ocho, hora en que llegaron todos menos yo que sigo con mi mala costumbre de ser puntual y arribar a la hora exacta en que me citan; me pasa en todas partes). La junta estuvo bien, comandada por mi querida Jimena Gómez Alarcón. Eso fue en el cuarto piso del edificio -es un inmueble que perteneció (¿o pertenece?) al Partido Popular Socialista. A las nueve nos bajamos a una especie de patio interior, donde se llevó a cabo la posada de la revista. Mucha gente, ricos tacos de canasta y esquites, mucha cerveza y vodka y música un poco ruidosa. Saludé a Cecilia Velasco (la conmigo siempre afectuosa dueña y editora principal de Marvin), a Arturo Flores, a Alejandro Mancilla y a Alejandro González Castillo, con quienes platiqué un buen rato.
  El ambiente se estaba poniendo bien. Sin embargo, a las once decidí retirarme del lugar para alcanzar el metrobús. Seguro las cosas se tornaron después mas divertidas, pero me sentía un poco cansado y preferí regresar a mi casita. Un buen viernes.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Lissy y Jossa

Dos nombres con doble ese. Dos amigas que me visitaron. Una ayer y la otra hoy. Con Lissy ya tengo una más o menos larga amistad, aunque nos vemos poco. Pero ayer que vino la pasamos muy bien. Es una de mis amigas más genuinamente rocanroleras y blueseras, amante del rock fuerte y los blueses tristes. Un encanto.
  Jossandy es amiga nueva, periodista, fan fatal de Eddie Vedder, Pearl Jam y The Who (y de los Patriotas de Nueva Inglaterra). Su visita vespertina de hoy resultó muy divertida.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

martes, 4 de diciembre de 2012

Talía y Janis

Después de cerca de dos años de no vernos, hoy por la noche vino a visitarme Talía. La última vez que platicamos, me reveló que estaba embarazada y hoy es madre de un precioso bebé de más de un año. Sin embargo, no fue a su hijito a quien trajo, sino a otra "personita" a quien también adora: la simpatiquísima Janis, una bulldog francesa muy callada y obediente que se mantuvo tranquila y curiosa a lo largo de las poco más de dos horas que duró la visita. Un vinito, musica y larga plática con una de mis amigas más entrañables (nos conocemos desde 2000 o 2001). Fue bueno volver a vernos.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Un dibujo mío de 1968

Lo encontré entre unos papeles. Lo dibujé a los trece años, a finales de 1968. Como que cobró cierta actualidad trágica. (si piensan que en aquel tiempo le copiaba el estilo a Rius, están equivocados. En realidad, se lo fusilaba). Caray.

domingo, 2 de diciembre de 2012

See you later, don Marcelo

Así como hay plumajes que cruzan el pantano y no se manchan, también hay jefes de gobierno que atraviesan el Distrito Federal… y no son tan manchados. Marcelo Ebrard es de esos.
  Con el fin del sexenio ebrarderista, se cumplen quince años de gobiernos perredistas en la capital de la república. En ese lapso, hemos tenido de todo en el Palacio del Ayuntamiento: desde el hieratismo de Cuauhtémoc Cárdenas, hasta el feminismo de Rosario Robles y desde el messianic style de Andrés Manuel López Obrador, hasta el tolerante cinismo de Alejandro Encinas (toleró el plantón de Reforma de 2006 y todos los desmanes de aquellos días).
  Sin embargo, el gobierno de Marcelo Ebrard Casaubón fue muy distinto; más para bien que para mal, por fortuna. A diferencia de sus antecesores –y en especial de López Obrador–, su vocación liberal y progresista quedó en evidencia desde un principio. Por ello, durante los seis años en que gobernó fueron posibles logros impensables en otras entidades de la república mexicana, como el matrimonio entre personas del mismo sexo o la interrupción legal del embarazo. En ese sentido, fue un gobernante vanguardista.
  Por lo que toca a la seguridad, ese es muy probablemente su mayor logro. De ser una entidad insegura incluso durante el gobierno de AMLO, el DF pasó a ser un territorio de más que razonable tranquilidad, un lugar cuyas calles hoy pueden ser caminadas sin temor.
  En infraestructura, obras como la autopista urbana, la continuación del segundo piso del Periférico, las nuevas líneas del metrobús y la flamante Línea Dorada del metro son logros incontestables.
  En general, Ebrard mostró el rostro de un político abierto al diálogo, tolerante, sonriente, aunque habrá que criticar su excesiva permisividad ante uno de los problemas que más afectan al libre tránsito de los capitalinos: las demasiadas marchas. En aras de no ser tomado como autoritario, el jefe de gobierno decidió sacrificar a millones de defeños y favorecer a grupos minoritarios que, un día sí y otro también, realizan manifestaciones públicas que significan el cierre de calles y avenidas y el trastornó del flujo vehicular, con las consecuencias que bien conocemos quienes aquí vivimos.
  Eso, el caso del New’s Divine y, más recientemente, el conflicto en ese elefante blanco (y al mismo tiempo bomba de tiempo) que es la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, serían quizá sus principales puntos negros.
  No obstante, el balance general parece positivo. Marcelo Ebrard se va con una buena imagen y con muchas posibilidades de ser el próximo candidato del PRD a la presidencia de la república, en 2018. Así que más que decirle adiós, tal vez tan sólo debamos dirigirle un hasta luego.
  See you later, Marceleitor!


Algunas frases de Marcelo Ebrard

“La ciudad dejó de ser el patito feo de la comunidad internacional”.

“Cada persona debe ser libre de amar a quien quiera”.

“El aborto es una decisión de cada mujer. ¿Qué se gana prohibiéndolo? Sólo generar un mercado negro y victimizar todavía más a las mujeres”.

“Tenemos un sueño: que en toda nuestra patria, las mujeres sean las dueñas de su cuerpo, no sufran violencia, tengan acceso a la salud y que a trabajo igual, reciban salario igual”.

“Lo que sigue es mostrar que aquello que se ha logrado aquí puede generalizarse en el país”.

(Texto publicado este mes en la revista Time Out México)

sábado, 1 de diciembre de 2012

De vallas, gabinetes y otros muebles

“Mangos, papayas, melones y bayas / mi bien te daré si me das el sí”, cantaba Enrique Guzmán en la que quizá sea la letra más hermética y surrealista en la historia del rock hecho en México. Me acordé de la canción por la cantidad de veces que esta semana escuché la palabra vallas, ya sea para despotricar contra ella (“¡es un anuncio de la represión que se viene con el nuevo gobierno!”, gritaban algunos) o para defender su instalación por órdenes de nadie-sabe-nadie-supo. El caso es que más tardaron en ponerlas que en quitarlas, en uno de esos casos que el querido Ciro Gómez Leyva suele calificar como meramente anecdóticos.
  En realidad, si algo cimbró la semana previa al inicio del sexenio peñanietista no fueron las vallas del Palacio Legislativo, sino los rumores y trascendidos acerca de la conformación del nuevo gabinete.
  Esto de la gabinetitis es un deporte que tuvo su auge durante la era priista. Recuerdo, como si lo estuviera viendo hoy, aquel momento televisivo de 1976 en el cual Jesús Reyes Heroles, ungido como secretario de Gobernación del entrante gobierno de José López Portillo, anunció a todos los secretarios, pero olvidó decir quién sería el regente del DF. Ya se iba cuando alguien le avisó y regresó sobre sus pasos para decir, entre risas y aplausos: “Un error no atribuible a nadie. Departamento del Distrito Federal: Carlos Hank González”.
  Pero vaya que causaba expectación conocer los nombres de quienes se encargarían de las diversas secretarías, costumbre que se perdió durante los dos sexenios panistas (con todo y gabinetazo foxista) y que no logró llamar tanto la atención del respetable ni siquiera con el regreso del PRI a Los Pinos.
  Hoy ya tenemos gabinete y las sorpresas fueron pocas (me gustó lo de Relaciones Exteriores con José Antonio Meade). Estamos en el día 1 del nuevo gobierno y no sabemos qué nos espera. Sin condenas prejuiciadas o alabanzas gratuitas, yo prefiero conceder el beneficio de la duda. Siento, eso sí, un leve optimismo. Pero ya lo iremos viendo.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario).

viernes, 30 de noviembre de 2012

Mónica 2

Mónica Isabel, a la derecha de la imagen.
Mi querida amiga Mónica Isabel Pérez cumplió años hace unos días y lo celebró hoy en la noche, en una casa de la colonia Roma que rentó para hacer su fiesta. Me lancé para allá como a las diez de la noche, en metrobús y metro. Había mucha gente (calculo una centena de personas) y la verdad es que sólo conocía a la propia Mónica y a María José, sólo que ésta se fue casi al momento en que llegué. Con la música de un DJ a todo volumen y sin conocer a persona alguna, me quedé en un rincón, whisky en mano, sin saber qué hacer. Un invitado que se encontraba en situación similar a la mía se me acercó a hacer la plática y resultó ser alguien que alguna vez colaboró en La Mosca. Se llama José Manuel Esquivel y creo que él y yo éramos los de mayor edad en la fiesta (fiesta bastante hipster, por cierto). Platicamos un buen rato, pero ya como a las doce y media sentí que debía irme. Me despedí, pedí un taxi que esperé en la calle y regresé a casita. Pude haber ido y nada hubiese pasado, pero al menos no le quedé mal a Moni y pude darle su regalito.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Mónica 1

Luego de casi dos meses de no verla, hoy en la noche vino a visitarme mi querida amiga Mó Samantha. Unas chelas oscuras y heladas y buena música en el estéreo sirvieron para ponernos al día en todo y pasar un rato muy agradable. Siempre es grato verla y charlar con ella.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Salma

No cabe duda que la edad otorga a algunas mujeres un no se qué muy apreciable a la vista.

martes, 27 de noviembre de 2012

Morirás lejos

Cuando se escucha el nombre de José Emilio Pacheco, la mayoría de la gente lo relaciona de inmediato con su novela corta Las batallas en el desierto, publicada en 1981. Yo mismo debo decir que es la única obra literaria que había leído del escritor, nacido en el Distrito Federal en 1939, aparte de algunos de sus poemas y de su legendaria sección "Inventario" que publicó durante años en la revista Proceso (antes de que ésta se convirtiera en triste medio panfletario). Conservo cerca de una centena de "inventarios", mismos que desprendí de mi vieja colección de la mencionada revista (tenía desde el primer número hasta el trescientos y pico, hoy sólo conservo el No. 1).
  No niego los méritos y la popularidad, sobre todo entre jóvenes estudiantes, de Las batallas en el desierto, pero acabo de leer Morirás lejos, la primera novela de Pacheco, editada en 1967, y a decir verdad, no hay comparación entre ambas. Estamos ante un relato no sólo más largo y profundo, sino ante una experiencia literaria más complicada estructuralmente, con diversos juegos de identidad entre los personajes (en realidad, sólo hay dos personajes: eme y el hombre del parque que es decir, el acosado y el acosador o, para mejor definirlo, el perseguido y el perseguidor, aunque el perseguido sea un ser detestable, un criminal abominable y el hombre del parque, quizás, un justiciero).
  Nunca había leído una narración tan impresionante y escalofriante acerca del genocidio nazi contra los judíos (aunque también se habla aquí de la destrucción de Jerusalén por los romanos). Los horrores del ghetto de Varsovia y de los campos de concentración y exterminio hitlerianos son contados por el autor con un detalle y una claridad que causa sobresalto. La locura alemana desde que el Partido Nacional Socialista tomara el poder hasta la caída del Reichstag en manos de las fuerzas aliadas ocupa la mayor parte de la novela, en pasajes intercalados con otros en los cuales se narra la paranoia de eme (un supuesto ex alto funcionario nazi, escondido en una casa de la Ciudad de México, a quien un cuarto de siglo después se busca por su responsabilidad en innumerables y terribles crímenes que costaron la vida de millones de judíos) y la vigilancia del hombre del parque (posiblemente un agente judío, un cazador de antiguos nazis).
  El final es abierto en esta novela experimental y complicada, pero fascinante y abrasadora. Una obra mayor dentro de la literatura mexicana.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Películas en YouTube

Uno de los grandes aciertos más o menos recientes de YouTube fue el de haber extendido notablemente la capacidad temporal de los videos que pueden subirse. De ese modo, ahora es posible ver conciertos completos y hasta largometrajes. Claro, la calidad no siempre es la idónea, sobre todo si abrimos a pantalla completa, pero gracias a este cambio, resulta posible ver muchas cosas a las cuales  de otra manera sería difícil tener acceso. De pronto se topa uno con decepciones (hace poco quise volver a ver Interiores de Woody Allen, ya que aún no la tengo en DVD y mi reproductor de VHS ya no funciona -bueno, sí funciona, pero se come las cintas- y me llevé la sorpresa de que estaba doblada al español. Peor aún: al español de España. Obviamente, la detuve y me contuve). Sin embargo, he visto ya algunos conciertos estupendos o cintas, por ejemplo, de Alex de la Iglesia. Supongo que el contenido musical y fílmico de YouTube se irá incrementando, en beneficio de los melómanos y los cinefilos. Me congratulo por ello.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Torreón, día 3

Anoche regresé de Torreón y puedo decir que fue un viaje que supero mis expectativas. Toda la gente me trató de maravilla, tuve todo tipo de atenciones, la pasé muy cómodo, no tuve el menor problema. Fui y vine con toda tranquilidad.
  En cuanto a ayer sábado, me levanté a las ocho y media y me fui al área de desayunos caros. Con una amabilísima atención de los meseros, tuve mesa privilegiada, desayuné -¡al fin!- muy rico y no me cobraron los cien pesos extras. Poco antes de las once pasó Paco por mí y dejé mi maleta encargada en recepción. La tercera y última sesión del curso (esta vez de once de la mañana a dos de la tarde) estuvo muy bien y creo que los alumnos quedaron muy contentos. Nos tomamos fotos, hubo abrazos y para culminar, toque con Deneb a la entrada de la biblioteca, en plena calle, antes unas cincuenta o sesenta personas (Prometeo dixit). Tocamos las cuatro piezas mías que ensayamos la noche del viernes y al final yo interpreté solo la de "Solicito una mujer" que gustó mucho. Luego Deneb toco un muy buen blues propio, cantado por Martha.
  Despedidas cordiales, nuevos abrazos, regalos y Prometeo me llevó a comer a un restaurante argentino muy bueno, donde confirmé que la carne de res de plano ya no es lo mío. Estaba muy bueno y sabroso el churrasco, pero ese tipo de carne tan fibroso me cuesta mucho trabajo. Obvio que se agradece la invitación. Al final se sentó con nosotros el dueño del lugar, Gregorio Muñoz, roquero de mi generación, columnista en el suplemento Siglo nuevo del diario El Siglo de Torreón y, claro, empresario restaurantero. Muy amable y cordial. Nos tomamos con él un anís seco con hielo.
  Salimos como a las seis y todavía pasamos a la plaza de armas de la ciudad, donde se llevaría a cabo un festival de rock y donde se quedó Prometeo (nos tomamos una foto final que aquí incluyo). Paco me llevó entonces al aeropuerto (me había hecho favor de pasar por mi maleta al Marriott) y luego de un rato de espera que aproveché para comprar un queso y algunos dulces regionales, abordé a tiempo el avioncito de Aeroméxico (chiquito y un tanto incómodo, pero rapidísimo) que en tan sólo una hora y diez minutos llegó al DF. Leve espera para desembarcar (había mucho tránsito aéreo ese noche) y por fin en un taxi del aeropuerto llegué al depto como a las once de la noche.
  Un gran viaje, sin duda. Ojalá el año próximo se pueda repetir la grata experiencia coahuilense.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Narcoapocalipsis II

Hace cinco años y medio, el 19 de mayo de 2007, con el título “El narcoapocalipsis”, publiqué en este espacio la siguiente columna. ¿Resulto premonitoria? Usted dirá. Quise recuperarla a una semana de que termine el actual sexenio.

¿Ha golpeado usted a un avispero? ¿Sabe a lo que se expone al hacerlo? Por supuesto: a que cientos de avispas embravecidas y delirantes se lancen contra su persona para aguijonearla, hasta dejarla en calidad de masa informe. Para meterse con esos agresivos himenópteros, hay que pensarlo dos veces y estar lo suficientemente preparado, a fin de resistir su ciego ataque.
  Algo parecido sucedió en nuestro país hace algunos meses… y las avispas andan desatadas. Todos los días picotean a una, a dos, a cinco, a diez personas hasta acabar con ellas. Ya no es como hasta hace poco, cuando las de un género (digamos las avispas del Golfo) se peleaban a muerte contra las de otro (digamos las avispas de Tijuana o de Ciudad Juárez), pero no se metían con los especímenes de otras clases animales…, a menos que se les molestara y entonces sí, reaccionaban con dolorosa furia, como está sucediendo día con día desde hace ya demasiado tiempo.
  ¿Hicieron bien los cazadores de avispas en golpear sus nidos? No lo sé. A primera vista parecería lo más conducente, pero ahora tengo mis dudas. Sobre todo porque la reacción de aquéllas ha sido tan salvaje que ha metido las cosas en una espiral de violencia, a la cual no se le ve un final satisfactorio siquiera en el largo plazo.
  Para dejarnos de metáforas insectívoras y decirlo claramente: la guerra declarada por el gobierno de Felipe Calderón contra los señores de la droga amenaza con transformarse en un narcoapocalipsis y no sé si eso es exactamente lo que más le conviene al país. Todos sabemos que la única solución al problema del tráfico de estupefacientes es la legalización de los mismos, pero son tantos y tan enredados los intereses en juego que eso no va a suceder.
  Pegarle al avispero puede resultar muy vistoso en términos mediáticos, pero –ya se ve- muy poco redituable y sí, en cambio, altamente peligroso. Que el Señor (y no precisamente aquel a quien llamaban de los cielos) nos coja confesados.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario).

viernes, 23 de noviembre de 2012

Torreón, día 2

Tuve que levantarme temprano, luego de una noche bastante fría y con el agravante de que las camas sólo tenían una sábana y una cobija tan delgada... como una sábana. Como a las dos o tres de la madrugada debí tomar necesariamente la sábana y la cobija de la otra cama para calentarme un poco.
  El desayuno fue con un cupón que me dieron en el hotel, para consumir el buffet "americano", aunque si pagaba cien pesos podía tomar el buffet digamos normal. Opté por el primero. Craso error: estuvo infame, en especial los huevos con jamón que parecían huevos con jabón. Caray, dos desayunos malos seguidos (si contamos el de ayer en el aeropuerto del DF).
  A las doce pasó por mí Prometeo Murillo y nos fuimos a tomar un café al Sanborns que está frente al hotel. Platicamos muy sabrosamente durante cerca de dos horas. A las dos regresé a reposar al hotel y otra vez no comí. A las cuatro pasó Paco por mí y di la segunda parte del curso, con algunos alumnos nuevos a cambio de otros que faltaron. Ahora vimos lo que fueron las décadas de los setenta y los ochenta.
  Al terminar, poco después de las siete, me fui con Martha, una de las alumnas e integrante del grupo de blues Deneb (la única agrupación bluesera de Torreón), a su casa, para ensayar. Resulta que desde hace más de una semana, me ofreció tocar al final del curso y tocar canciones mías que su banda ya se sabía. Genial, todo un honor. Nos fuimos en su camioneta y luego de unoa quince o veinte minutos arribamos a su hogar, donde ya nos esperaban su esposo, José (guitarra principal) y Jorge (batería). Marha y Jorge tienen tres lindas hijitas, la mayor de dieciséis años y quien hasta hace poco era la bajista del grupo, aunque renunció recientemente, je. Ni hablar: Martha se haría cargo del bajo y los coros y yo de la guitarra de acompañamiento y la voz principal (me prestaron una preciosa guitarra Ibañez).
  El ensayo resultó magnífico, me sentí muy bien. Tenía temor de que por falta de práctica mi voz fallara o me lastimara la garganta, pero todo estuvo perfecto. Pusimos cuatro canciones: "Algo prohibido", "El blues del destino", "El tigre de la rifa" y "Me iré a casa temprano". Cos dos vueltas bastó para dejarlas listas. Les mostré "Solicito una mujer". Les encantó y decidimos que la tocara yo mañana. Bueno (¡gulp!).Al final, su hijita mayor nos tomó una foto (misma que aquí incluyo).
  Amabilísimos como son, todavía me invitaron a cenar a un lugar llamado "Las alitas", donde todo estuvo muy sabroso (es como de comida texana). El lugar estaba lleno a pesar de la hora (como las diez de la noche). Lo digo porque me habían contado que por los problemas de inseguridad, en Torreón todo el mundo se recluía en sus casas apenas anochecía.
  Ya como a las once y media me llevaron al hotel y llegué muy bien. Solicité un cobertor para que no me sucediera lo de anoche. Debo haberme dormido como a la una.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Torreón, día 1

Me levanté a las ocho y cuarto, para bañarme y estar listo. Desde anoche preparé todas mis cosas. Al veinte para las diez llegó mi taxi (lo pedí desde ayer) y por un Viaducto fluido y despejado, arribé a la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México a las diez y cuarto. No conocía esa terminal y me pareció bastante grande y moderna, aunque se dice que pronto va a ser insuficiente.
  Como aún faltaba mucho para la partida del avión, me metí a un Wings para desayunar los peores huevos con tocino de la historia. Pero bueno...
  Pasé a la sala de espera y me puse a leer un rato, hasta que a las once y media dieron el anuncio para abordar el vuelo de Aeroméxico a Torreón. Todo fue rápido y expedito y la nave despegó a tiempo: 12:25 hrs. Vuelo muy tranquilo de una hora y cuarenta minutos. Fue muy agradable, ya que a mi lado venía una preciosa torreonense veinteañera con quien intercambié un par de sonrisas.
  A las dos y cuarto ya estaba yo en la terminal aérea de Torreón y ahí me esperaba Paco, chofer de la Secretaría de Cultura estatal, quien muy solícito y acompañado de un compañero suyo me llevo al hotel Marriott, donde me registré y ocupé un cuarto grandísimo que me advirtieron sería provisional, en lo que terminaban de arreglar el que ocuparía. No tenía tiempo para comer a gusto y preferí esperar.
  Poco antes de las cuatro pasó Paco por mí, para llevarme a la Biblioteca García de Letona, a un costado de la Alameda Zaragoza, en el centro de la ciudad, a pocas cuadras del hotel. Ahí me recibió Prometeo Murillo, secretario particular de la secretaria de Cultura, quien se encontraba en Monclova. Ya había llegado un par de alumnos, pero esperamos unos minutos para que arribaran más. En total hubo más de veinte y la primera sesión del curso Historia crítica del rock mexicano transcurrió muy bien a lo largo de casi tres horas y cerca de cuarenta canciones de los años cincuenta y sesenta que les puse. Me gustó la recepción, la atención y la participación de la mayoría de los presentes, entre ellos cinco o seis mujeres.
  Pasadas las siete, me llevaron al hotel. Ocupé el nuevo cuarto (habitación 1506, más pequeña que la otra, pero de todos modos muy amplia, aunque con el televisor más chico). A las ocho bajé a comer-cenar. Tenía muchísima hambre y me zampé un caldo tlalpeño muy rico y una hamburguesa con papas realmente deliciosa, más una cerveza y luego un agua mineral. Quedé llenísimo. Por cierto, mientras cenaba en el elegantón restaurante, vi el partido León-Tijuana que ganaron los esmeraldas dos a cero. Antes, el Toluca había dado cuenta del América por el mismo marcador. La atención de los meseros, por cierto, amabilísima.
  Me subí al cuarto a leer y ver la tele. Debo haberme dormido como a la una.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Curso en Torreón

Así pues, mañana parto con rumbo a Torreón, Coahuila, para dar mi curso sobre Historia crítica del rock hecho en México. A ver cómo me va. Yo espero que muy bien. Ya lo contaré. Por lo pronto, tengo todo empacado y listo para partir al mediodía.

martes, 20 de noviembre de 2012

100 discos mexicanos

Tengo el gusto de conocer a David Cortés, uno de los más trabajadores y apasionados periodistas musicales de nuestro país, desde hace casi veinte años. Muchas veces hemos colaborado juntos, lo hacemos ahora mismo en algunos medios (básicamente virtuales) y tengo el honor de participar en su más reciente libro, editado, escrito y coordinado por él y por Alejandro González Castillo (otro buen periodista y amigo).
  Me refiero a Antes de que nos olviden. 100 discos esenciales del rock mexicano (Grupo Editorial Tomo, 2012), volumen en el cual se recopila cerca de una centena de álbumes del rock nacional, desde Los Locos del Ritmo y Toño Quirazco hasta Juan Cicerol y Hello Seahorse!
  El trabajo resulta minucioso y admirable, sobre todo porque los autores lograron convocar a más de treinta críticos y/o reseñistas, a quienes encargaron escribir sobre uno o más discos (por extraños designios del destino –bueno, más bien de David y Alejandro– a mí me tocó el Re de Café Tacuba, grabado en 1994).
  El libro es visualmente atractivo y se deja leer con gusto, a pesar de la variedad (y hasta la disparidad) de los escribidores invitados, entre quienes podemos destacar a José Manuel Aguilera, Alonso Arreola, Javier Hernández Chelico, Enrique Blanc, el Sr. González, Alex Otaola, Vicente Jáuregui, Arthur Alan Gore, Ali Gardoki, Míriam Canales, Líber Terán, Carlos A. Ramírez, Jorge Rugerio, Patricia Peñaloza, Rogelio Garza, Pilar Ortega y Francisco Zamudio.
  Aun cuando son todos los que están pero no están todos los que son (me extrañó no ver, por ejemplo, a Monocordio y Armando Palomas o incluso a Le Butcherettes y Ruido Rosa que han hecho mucho mejores discos que, digamos, Volován o Furland, ellos sí incluidos), entiendo que el gusto de los compiladores sea por necesidad subjetivo y que resultaría imposible abarcar a todos los que han hecho y deshecho a este sufrido y nunca del todo desarrollado rockcito que se manufactura en México.
  Como sea, se trata de un gran esfuerzo editorial. Totalmente recomendable.

(Publicado hoy en mi columna "Gajes del orificio" de la sección ¡Hey! de Milenio Diario).

lunes, 19 de noviembre de 2012

Mica

Hoy conocí a Isabel (a quien en facebook conocía sólo por sus siglas de MICA: María Isabel Cruz Ángeles), quien vino a pasar un rato en la tarde. Me cayó realmente bien y la pasamos muy a gusto, con larga plática y rica escucha de música que ella eligió (desde The Who y Pink Floyd hasta Herbie Hancock y John Coltrane). Ya llevábamos un buen tiempo de conocernos por la red social referida, pero me dio mucho gusto vernos en persona y corroborar que es una muy linda persona, muy simpática, inteligente y afectuosa. Fue una tarde estupenda.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Del tenemossismo al sospechosismo

Volvió a temblar. Los capitalinos nos sacudimos de madrugada el jueves pasado. Twitter enloqueció de inmediato y don Marcelo Ebrard, quizás adormilado aún pese al estremecimiento telúrico, tuiteó su hoy famoso hashtag convertido en trending topic #Tenemossismo.
  Por suerte, no hubo daños que lamentar y la vida en el Distrito Federal continúa, aun cuando otra clase de temblores lo sobresalten. Como el que agita (literalmente) a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
  Por allá de 1972, entré como oyente a la Escuela Nacional de Antropología e Historia, la ENAH, cuyas instalaciones estaban dentro del Museo de Antropología, en Chapultepec. Yo era en ese entonces, a mis diecisiete años y gracias a mis lecturas de los libros e historietas de Rius, un socialista convencido y al enterarme de las materias que daban en la escuela (Materialismo histórico, Introducción al marxismo, Dialéctica, Economía política et al) y de que los profesores encargados de impartirlas eran ex presos políticos y/o militantes del Partido Comunista, logré que me aceptaran en sus clases que eran más bien largas discusiones y claro adoctrinamiento.
  Ahí le entré con fe a la lectura de Marx y Engels, Lenin, Rosa Luxemburgo, Mao Tse-Tung, el Che Guevara, Maurice Cornforth, C. Wright Mills, Marta Harnecker, Adolfo Gilly, Ariel Dorfman, Armand Mattelart, Paulo Freyre y un largo etcétera. Lo recuerdo ahora porque intuyo que es el tipo de “enseñanza” que ciertos grupos quisieran imponer en la UACM, en lugar de que existan carreras “burguesas” y “productivistas”. No lo sé de cierto, es mero sospechosismo de mi parte; pero, bueno, en ciertas facultades de la UNAM las cosas no son muy distintas.
  Por cierto, abandoné la ENAH después de un año. Hubo una huelga de maestros y ya no volví. Pero salí más que convencido de la necesidad de la revolución socialista, de la inevitable caída del imperialismo yanqui y del inminente fin del capitalismo. Hoy, cuarenta años más tarde, el mundo socialista desapareció, el imperialismo sigue tan campante y hasta la China comunista es salvajemente capitalista.
  Tenemossismo.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario).

viernes, 16 de noviembre de 2012

La creación

Nunca había leído a Agustín Yáñez. De hecho, tenía ciertos prejuicios sobre este escritor jalisciense, prejuicios totalmente estúpidos: lo despreciaba sólo porque fue secretario de Educación Pública durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Pero nunca me había acercado a sus letras, a sus libros. Craso error, pero error corregido y afortunadamente disminuido. Acabé de leer (en su edición de Lecturas Mexicanas) La creación (1959), ciertamente no su obra más reconocida (todos los estudiosos de las letras mexicanas coinciden en señalar a Al filo del agua, de 1947, como su novela más brillante), aunque él la defendía a muerte y afirmaba (lo hace al menos en una charla con Emmanuel Carballo, en su espléndido libro de entrevistas Protagonistas de la literatura mexicana) que con el tiempo sería reconocida en todo su valor narrativo.
  A mí me gustó mucho y si bien no me parece tan grandiosa como le parecía al propio autor, sí creo que es un gran texto, un libro que continuó su rompimiento con la tradición de la novela de la revolución (rompimiento que ya se había dado con Al filo del agua) y que se atrevió a experimentar, a veces con enorme fortuna y otras veces no tanto, con modelos narrativos de vanguardia. La historia de Gabriel Martínez, un músico de conservatorio que comenzó de muy jovencito como campanero en la iglesia de un pueblo y que gracias a la ayuda de diversas mujeres (María, Victoria, Pandora y hasta la mismísima Antonieta Rivas Mercado, entre otras) logra encumbrarse hasta lo más alto del firmamento artístico en el México de los años veinte y treinta (el relato inicia en 1920 y concluye en pleno gobierno cardenista).
  La novela es un canto a la creación en el arte, enfocada al mundo de la música culta, pero con menciones a la pintura, la escultura y la literatura de la época. Por ahí aparecen tangencialmente Diego Rivera, el Dr. Atl, Silvestre Revueltas y se retrata el mundillo artístico y bohemio de la capital de México en esas dos primeras décadas post revolucionarias. Las menciones a la situación política son pocas, incluido el asesinato de Álvaro Obregón, pero sí se palpan los vaivenes de lo que sucedía en el país.
  Dividido en cuatro grandes movimientos, como si fuese una sinfonía, La creación tiene momentos extraordinarios, aunque el tercer movimiento peca a mi modo de ver de pretensiones que lo vuelven excesivo, confuso y un tanto aburrido. Sin embargo, no afecta demasiado y al final la novela deja un gran sabor de boca.
  El personaje que más me gusta es el de Pandora, una mujer de origen humilde y de belleza muy mexicana que comienza como modelo para algunos pintores y termina como famosa y popular actriz de cine (no sé si estaría inspirada en algún personaje femenino de aquellos años). Su carácter fuerte y su liberalidad resultan provocadores y sus ideas sobre la libertad en el amor me encantaron, como cuando dice "¿qué diferencia hay entre el amor y el deseo? Para mí, ninguna: cuando no deseo, no quiero; hasta que vuelvo a desear es que vuelvo a querer; lo demás es puro aburrimiento y obligación: por eso no me he casado" o "... el deseo renace; si no, es que el amor se secó y lo que sucede es que renace en sitios diferentes, con distintos motivos. Por eso hay vida. Desgraciada una, si habiéndosele acabado el amor, no nacieran otros muchos, por otras personas, por otras cosas".
  La creación.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Doble aniversario

Hoy mi hijo Alain cumplió treinta años. Qué barbaridad, cómo pasa el tiempo. Igual ya lo escribí aquí antes, pero recuerdo perfecto el día que nació (lo vi surgir de su mamá, ya que fue dado a luz en un parto psicoprofiláctico y hasta tomé fotos del momento; igual sucedió con Jan, cuatro años y pico después). El caso es que mi amado chilpayate ya tiene tres décadas de vida y le está yendo muy bien. Me pone muy contento que ande de nuevo en el DF y que sea tan feliz al lado de Hallet, su preciosa novia.
  También hoy, 15 de noviembre, festejo otra cosa, ya que en una fecha idéntica, pero de 1969, compuse mi primera canción, "Please Be True", y me inicié como compositor (tengo cerca de setecientas canciones). Era yo un jovencillo de catorce marzos y no imaginaba todo lo que me deparaba la vida, la cual ha sido tan generosa conmigo (a pesar de mis azotes amorosos de ciertas épocas, azotes que me sirvieron finalmente para escribir muchas de mis camposiciones).
  Dos aniversarios.
  Dos festejos.