domingo, 16 de julio de 2017

Este amor

Mi canción "Este amor", compuesta en 2002, en grabación de estudio producida por José Luis Domínguez en los estudios de la Escuela de Música DIM, en 2010. Los Pechos Privilegiados son: Mauricio Mayén (guitarra principal), Demetrio García (batería), Rafael Herrera (bajo), Leyla Rangel (coros), Giuliana Vega (coros) y Hugo García Michel (voz principal y segunda guitarra). La pieza está dedicada a todos aquellos y aquellas que han enloquecido de enamoramiento al punto de la exasperación. Incluye subtítulos. Las imágenes son de la diva francesa Jeanne Moreau y están tomadas de las películas Ascensor para el cadalso de Louis Malle (1958) y Jules et Jim de François Truffaut (1962).

ESTE AMOR

Tú nunca miras más allá de tu horizonte.
Tú nunca sientes más allá de tus temores.
Eres tan incapaz de arriesgarte a la pasión.
Te aterroriza que alguien te ame como yo.
Te vuelves sorda al sonido de mi canto.
Te vuelves ciega ante la vista de mi llanto.
Te vuelves muda para responder mis ruegos.
Te vuelves niña para sólo jugar tus juegos.
Por donde yo voy no hay una luz, no hay una voz
que me pueda advertir del riesgo en que yo estoy.
Porque este amor, es puro odio este amor.
Este amor está incubado en el rencor.

Me dices que es muy triste amar como te amo.
Me dices que es falaz, patético e insano.
Que tú no puedes sentir lo mismo que yo.
Que no me engañe con tan inútil ilusión.
Por donde yo voy no hay una luz, no hay una voz
que me pueda advertir del riesgo en que yo estoy.
Porque este amor, es puro odio este amor.
Porque este amor se ha incubado en el rencor.

A cada paso que yo doy, tú opones una pared.
Cada palabra que te digo, siempre recibe tu castigo.
Cada mirada que aventuro, sólo tiene un final seguro:
tu rechazo definitivo, tu negativa sin adjetivos.
¿Por qué me empeño en
esta lucha tan falta de esperanza?
¿Por qué insisto en
este absurdo afán de destemplanza?
Cada vez que tú me humillas, yo me humillo más
y hasta pareces disfrutar
cómo me arrastro sin dignidad.
Cuánto te amo, cuánto te odio,
la pasión lo arrasa todo.
Cuánto te adoro y te aborrezco,
es un vicio negro y necio.
Soy adicto a tus rechazos,
a tus desalmados golpazos.
Te necesito como una droga,
sin ti me muero a toda hora.

Por donde yo voy no hay una luz, no hay una voz
que me pueda advertir del riesgo en que yo estoy.
Porque este amor, es puro odio este amor.
Porque este amor se ha incubado en el rencor.

sábado, 15 de julio de 2017

FAD: egos vs. imaginación

Regreso al tema al que me referí la semana pasada: el Frente Amplio Democrático (FAD).
  A primera vista, es cierto, parecería una aberración. ¿Cómo proponer que un partido “de derecha” se alíe con uno "de izquierda”. Sin embargo, a estas alturas de la historia, ¿qué demonios es la derecha y qué diablos es la izquierda?
  No podemos regirnos por esquemas del siglo pasado que no responden a la realidad política actual. Asomémonos tan sólo a Morena, supuesto partido de gauche. ¿De verdad? ¿Puedes ser de izquierda una organización cuando su líder se opone a la despenalización del aborto o al matrimonio entre personas del mismo sexo? ¿Puede ser de izquierda una entidad que pugna por un retroceso a las épocas del nacionalismo revolucionario priista y que cuenta entre sus filas a preclaros representantes de aquel PRI como Manuel Bartlett, Esteban Moctezuma, Porfirio Muñoz Ledo o el propio Andrés Manuel López Obrador? Marx y Engels estarán revolcándose en sus tumbas si lo consideramos así.
  La división izquierda–derecha ha perdido sentido y hoy varios supuestos izquierdistas resultan más reaccionarios y retrógrados que muchos panistas. Por eso no me parece aberrante que PAN y PRD se unan en coalición electoral y de gobierno, algo que por otra parte les ha dado ya muy buenos dividendos en algunos estados y que los llevó al fracaso al no unirse en las recientes elecciones en Coahuila y el Estado de México.
  El problema clave en este momento es vencer los egos de los actuales aspirantes a la presidencia en ambos partidos. Si la egolatría le gana a la razón, entonces nada hay por hacer. Si Anaya, Mancera, Margarita o cualquier otro ponen por delante su interés personal, la existencia del FAD está condenada de antemano. Se necesita generosidad y privilegiar el interés del país. Déjenle el egocentrismo tropical al bando de enfrente, al rival a vencer.
  La imaginación al poder, se clamaba en el 68 francés. Eso requiere la política mexicana de hoy: imaginación. Sólo así saldremos del hoyo.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario)

viernes, 14 de julio de 2017

Para dárteles de entendido en rock (19)

Phil Collins apareció por primera vez en una película cuando tenía 13 años. Pero apareció como extra, nada menos que en la beatlesca cinta A Hard Day's Night de Richard Lester (1964). He aquí la foto que lo señala y lo muestra.

miércoles, 12 de julio de 2017

A 50 años del Monterey Pop Music Festival

Cuando hablamos de la historia de los grandes festivales de rock, en seguida se nos viene a la mente el de Woodstock, realizado en agosto de 1969 y que reunió a cerca de medio millón de personas en Bethel, condado de Sullivan, en el estado de Nueva York. Sin embargo, dos años antes hubo otro en las cercanías de la ciudad de Monterey, al norte de California, al que podemos considerar como el pionero de dichas celebraciones y que está cumpliendo medio siglo de haberse llevado a cabo.
  El Monterey International Pop Music Festival, su nombre oficial, fue el primero de los encuentros masivos de rock, aunque tuvo como antecedentes a otros acontecimientos similares, en especial el festival anual de Newport, si bien este estaba dedicado al jazz, el blues y la música folk. Con una asistencia cercana a las 50 mil personas, el de Monterey, celebrado del 16 al 18 de junio de 1967, resultó un evento relativamente tranquilo, en el que el espíritu del hippismo convirtió a sus espectadores en portadores de una conducta pacífica y alivianada (para utilizar un término de aquellos días). La ideología de la paz y el amor tuvo ahí su primera gran prueba, al congregar a tanta gente sin que se presentaran disturbios o problemas mayores. De hecho y como detalle significativo, los asistentes estuvieron sentados en sillas individuales perfectamente acomodadas.
  Convocado y organizado por John Phillips, integrante del grupo vocal The Mamas and the Papas, y por un par de socios suyos, tuvo lugar en el Monterey County Fairgrounds y para algunos historiadores marcó el inicio del famoso “Verano del amor” del 67. Incluso fue un festival sin fines de lucro, ya que los músicos no cobraron por participar y el dinero de las taquillas fue a dar a una fundación de beneficencia (la Monterey International Pop Festival Fundation que persiste y sigue recibiendo fondos por las regalías que aún deja el festival gracias a las ventas de las grabaciones en audio y video).
  Pero si en sí mismo fue un acontecimiento de enorme trascendencia, lo fue más aún por la presencia de algunos de los mejores grupos y solistas de rock de aquel momento, algunos de los cuales tuvieron ahí su presentación en sociedad, dado que no eran tan conocidos a nivel nacional e internacional.
  El caso más notorio al respecto fue el de una tímida y a la vez explosiva cantante blanca de blues que aún no trascendía debidamente y que en Monterey irrumpió, al frente de Big Brother and the Holding Company, con una fuerza y un poderío que dejó a todos boquiabiertos. Me refiero, por supuesto, a Janis Joplin, cuya actuación sobrepasó cualquier expectativa y la convirtió de golpe en una super estrella de la música.
  Algo similar sucedió con Jimi Hendrix, quien si bien llevaba varios años en el ambiente, tuvo que irse a Londres para sorprender con su talento guitarrístico a la escena británica y sólo entonces ser tomado en cuenta en su propio país. Su presentación en el escenario del festival, a la cabeza del trío The Experience, apabulló a los ahí presentes, quienes no podían creer en el embrujo sobrehumano de aquel músico cuya existencia muchos ignoraban.
  Otros puntos culminantes de aquella fiesta, en la que la marihuana, el LSD y otras sustancias circularon libre y alegremente, fueron las participaciones de The Who (lo más explosivo, provocador y antihippie que pudo presentarse ahí), The Grateful Dead, Jefferson Airplane, el músico indio Ravi Shankar y el cantante de soul Otis Redding, quien pocos meses después fallecería en un accidente aéreo.
  También tocaron, entre otros, The Association (conocidos en México como Los Asociados y quienes se presentaron muy correctamente ataviados de traje y corbata), Lou Rawls, Johnny Rivers, los Animals, Simon and Garfunkel, Canned Heat, Country Joe and the Fish, Al Kooper, The Paul Butterfield Blues Band, Electric Flag, Quicksilver Messenger Service, Hugh Masekela, The Byrds, Laura Nyro, Booker T. and the MG’s, Buffalo Springfield y Scott Mckenzie. Grandes ausentes (habían sido anunciados, mas por diversas circunstancias no pudieron asistir) fueron los Rolling Stones, los Beach Boys, Cream, Captain Beefheart and the Magic Band y los Kinks.
  Eric Burdon escribiría la clásica pieza “Monterey”, en la que cuenta algunos pormenores del festival, y el realizador y documentalista D.A. Pennebaker dirigió la filmación que dio como resultado la película Monterey Pop, todo un clásico (recomiendo la versión en DVD o blu-ray que sacó Criterion Collection).
  Antecedente, pues, del gigantesco y mítico festival de Woodstock (1969), del siniestro festival de Altamont (1969) y hasta de nuestra malhadado, vilipendiado, idealizado, condenado y mitologizado festival de Avándaro (1971), el de Monterey se ve hoy, a exactos 50 años de distancia, como un evento un tanto ingenuo e inocente, en el que la ideología del peace and love y del flower power reinaba a plenitud y parecía para millones de jóvenes en Occidente una verdad incontrovertible: la Neta absoluta. Lástima que no fue así.

(Texto mío, publicado el lunes pasado en la sección "El ángel exterminador" de Milenio Diario)

martes, 11 de julio de 2017

Yo nomás digo

Se discute mucho sobre el papel del crítico, incluso sobre su necesidad. ¿Cuál es el rol que desempeña, qué tan necesario es que existan críticos, que exista la crítica?
  En el caso de la música, en México ha habido muy pocos críticos que ejerzan su labor con las herramientas suficientes (metodología, rigor, bagaje cultural, capacidad de análisis, lógica argumentativa, buen uso de las analogías, incluso sentido de la ironía) y nunca ha existido un equivalente, por ejemplo, a lo que hace Jorge Ayala Blanco en el campo del cine. Hay gente muy respetable como Sergio Monsalvo o, en diversas épocas, Luis González Reimann, Óscar Sarquiz y Héctor Siever. También en su momento, los escritores José Agustín y Parménides García Saldaña se desempeñaron con fundamentos, propiedad y singular estilo en los terrenos de la crítica musical.
  Hoy el panorama es más bien desolador. Con el advenimiento de los blogs y los videoblogs, muchos se asumen como críticos, sobre todo de rock, pero su desempeño es tan complaciente y limitado, tan falto de rigor y de conocimientos profundos en la materia, que termina por resultar casi siempre lamentable. A eso agréguesele el temor a quedar mal con los músicos analizados y el pánico a ser expulsados del paraíso de los periodistas (es un decir) con prerrogativas (desde entradas gratuitas a conciertos hasta la pretendida amistad con esos músicos). Un pobre vocabulario y un uso bárbaro de lugares comunes son como las cerezas (podridas) de un pastel indigesto y muy poco nutritivo.
  Esta columna intenta ejercer la crítica y yo mismo he tratado de ejercerla desde hace cerca de 30 años. Mi experiencia al respecto me señala que en México existe muy poca tolerancia hacia la crítica real, la cual en el fondo no es más que la expresión subjetiva de una opinión y no una declaración de odio o de supuesta frustración, como muchos la quieren ver.
  Por eso estoy con Tin Tan cuando, en la cinta El Revoltoso, de 1951, dice: “Yo no critico, yo nomás digo”.    
  Pero digo lo que yo quiero.

(Publicado hoy en mi columna "Gajes del orificio" de la sección ¡hey! de Milenio Diario)

lunes, 10 de julio de 2017

De lejos, de cerca

De lejos no
porque te extraño
De cerca no
porque me aturdo
De lejos no
porque te pienso
De cerca no
porque es absurdo
De lejos no
porque me faltas
De cerca no
porque me tientas
De lejos no
porque te pierdo
De cerca no
porque despiertas
De lejos no
porque te sueño
De cerca no
porque te abrazo
De lejos no
porque te quiero
De cerca no
porque aun de cerca
no te alcanzo


HGM
Madrugada del 10 de julio de 2017

domingo, 9 de julio de 2017

Me estás matando, Susana

Vi por Filmin la película Me estás matamdo, Susana de Robereto Sneider, basada en Ciudades desiertas, una de mis novelas favoritas de José Agustín.
  Diré que no me decepcionó y que incluso me gustó. De Sneider ya conocía su muy afortunada adaptación cinematográfica de Dos crímenes de Jorge Ibargüengoitia y confiaba en que haría algo bueno con el divertido relato de Agustín. Lo logró con mucho acierto y ligereza. Pero al decir ligereza, no me refiero a que sea algo light sino a que supo llevar la cinta con un ritmo tan ágil que parece volar y gracias a ellos se distingue de la enorme mayoría de las obras del actual cine mexicano, caracterizado por lo indigesto de sus propuestas, por su afán por el miserabilismo, por su lentitud de elefante artrítico y por esa solemnidad insufrible de sus directores al querer aparecer como artísticos y trascendentes.
  No hay manera de aburrirse con la historia original del autor de La tumba y De perfil y no hay manera de aburrirse con la manera como la abordó Roberto Sneider. Gael García Bernal está estupendo en el papel de Eligio y aunque la actriz española Verónica Echegui deja un poco que desear como Susana, no está del todo mal y logra salvar al personaje.
   En fin, una película realmente buena, un oasis dentro de ese espeso atole intragable que es el eternamente llamado "nuevo" cine mexicano.

sábado, 8 de julio de 2017

El Frente y La Jornada

Dicen que una alianza entre el PAN y el PRD es anti natura. Desde un punto de vista ideológico y hasta filosófico, puede ser que sí. Sin embargo, desde una perspectiva pragmática y programática me parece no sólo viable sino necesaria.
  La política mexicana está tan oxidada y corrompida que muy bien le vendría un golpe de imaginación. Un golpe de imaginación como lo sería la consolidación de ese Frente Amplio Democrático en el que ya trabajan panistas, perredistas y gente de otras organizaciones, así como personalidades independientes.
  ¿Que el Frente estaría dirigido contra el PRI y contra AMLO? Me parece perfecto. Después de todo, la política es también combate civilizado hacia los adversarios. Difícil es que México aguante otro sexenio de corruptelas, inseguridad y violencia, pero tampoco soportaría un gobierno autoritario, personalista y delirante. Los mexicanos que buscamos un camino alterno y democrático necesitamos una opción para el 2018.
  Sé que será difícil llegar a un acuerdo, sobre todo porque hay políticos que quieren ser candidatos a la presidencia (Anaya, Mancera, Zavala, Moreno Valle, Aureoles, Graco et al). Pero si lo que les importa es el país, más allá de sus intereses y ambiciones personales, tendrían que declinar para dar paso a un candidato de unidad y presentar un programa realista y viable para rescatar a México.
  Suena utópico pero no imposible. Habrá que porfiar para que se logre.

* * * * *

Alguna vez fui uno de esos lectores que cargaban La Jornada debajo de la axila. Y la leía, claro. Dejé de procurarla hace muchos años, a partir de que cambió al periodismo por el activismo y la consigna. Pero tengo claro que es un medio necesario y que no debe desaparecer. A pesar incluso de su directiva y de colaboradores disparatados como Ackerman, Jalife y algunos otros. Ojalá las partes en conflicto sepan resolver sus problemas y el periódico siga saliendo día con día. No simpatizo con su línea, pero sí con su existencia.

(Publicado el día de hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario)

viernes, 7 de julio de 2017

jueves, 6 de julio de 2017

Daniela en casa

Sus visitas son siempre refrescantes, estimulantes, divertidas, aleccionadoras, más que gratas. Le digo que a pesar de su juventud –tiene 28 años– es una mujer sabia. Con su agenda siempre llena de actividades, la veo poco, no tanto y tan seguido como yo quisiera. Pero cada vez que viene la pasamos de maravilla. Actriz estupenda, amiga inigualable. En broma y en serio, suelo decirle que lo mejor que me dejó mi más reciente relación (ya no tan reciente, se acabó hace seis años) es su amistad, la cual se ha ido haciendo más profunda y entrañable conforme pasa el tiempo. De charla inteligente y amena, podemos pasar horas juntos sin que se agoten los temas de conversación. Su calidez norteña es confortante y siempre que viene me deja con una sensación de placidez y alegría por la vida. Es Daniela, una de mis tres mejores amigas actuales; una mujer sin igual, un ser lleno de luz. Qué afortunado soy de tenerla cerca y de querernos tanto.

miércoles, 5 de julio de 2017

La visita al maestro

Aunque el título original de esta novela de Philip Roth, escrita en 1979, es The Ghost Writer (El escritor fantasma), dejo como título el de la edición española de Argos Vergara que de hecho se apega más a la trama del libro.
  El joven alter ego de Roth, Nathan Zuckerman (quien protagoniza otras ocho obras suyas, como Mi vida como hombre, de 1974, o Zuckerman desencadenado, de 1981), aparece aquí como un joven universitario aún muy apegado a su familia que realiza una visita de una noche a una gloria literaria judía, el escritor ficticio E.I. Lonoff, para encontrarse con una situación que detrás de una aparente normalidad oculta un fuerte conflicto matrimonial y un triángulo amoroso insospechado.
  Como es habitual en sus letras, Roth narra con gran ritmo, soltura e ironía al retratar a los judíos estadounidenses (sobre todo neoyorquinos) con cálido sarcasmo. Lo que vive Zuckerman en aquella mansión campestre donde vive el viejo literato de culto es a la vez trágico y divertido, más aún cuando aparece el joven y delirante (y bellísimo e irresistible) personaje femenino de Amy Bellette, quien de manera confusa y desconcertante se hace pasar por Anna Frank (quien habría sobrevivido al Holocausto y vivía en forma incógnita en los Estados Unidos) y desencadena el conflicto.
  Una novela de 160 páginas que se deja leer con enorme placer.

martes, 4 de julio de 2017

Ai guana sing in inglich

No es una situación nueva. De hecho, forma parte de la historia de eso que se sigue llamando rock nacional.
  El domingo veía un comercial del programa Nunca es tarde, de Fox Sports, que anunciaba la presencia como invitada de la cantante tapatía, “rockera de corazón”, Elis Paprika y mencionaba su nuevo disco: Black & White. ¿Por qué el título en inglés? A saber. Aunque, bueno, el reciente plato de Café Tacuba se llama Jei beibi.
  Esto de que algunos roquerines mexicanos quieran cantar en el idioma de Donald Trump se remonta a los años sesenta, cuando ciertos grupos nacionales empezaron a componer y a grabar en esa lengua. Por ejemplo, “Nasty Sex”, de La Revolución de Emiliano Zapata –grupo también tapatío, por cierto–, fue un éxito en la radio de amplitud modulada del país. Varias agrupaciones de esa época adoptaron nombres en inglés (Peace & Love, Three Souls in My Mind, Love Army, The White Ink, etcétera) y en entrevistas para algunos medios, se justificaban al afirmar que si cantaban en inglés era para buscar “la internacionalización” y que, además, el español no se prestaba para escribir letras de rock. ¿Por qué? Porque no.
  Increíblemente, ambos argumentos se siguen repitiendo hoy entre las numerosas bandas (hasta el término “banda” está tomado del inglés) mexicanas que cantan in inglish, (aunque la mayoría de sus integrantes ni siquiera lo mastiquen), si bien en medio siglo jamás un grupo mexicano se ha internacionalizado a partir de ese endeble precepto.
  En cuanto a que el español no funciona en el rock, es una falacia que cae por su propio peso y que solamente oculta la incapacidad de esos roqueritos para hacer letras medianamente aceptables en nuestra lengua. Sobran los ejemplos para demostrar lo contrario.
  Lo que esconde este fenómeno es en realidad un inmenso complejo de inferioridad frente a lo anglosajón. Ese querer sentirse gringo o inglés, aunque los roqueritos hayan nacido en Tlaquepaque, Apizaco o la Candelaria de los Patos.

(Publicado hoy en mi columna "Gajes del orificio" de la sección ¡hey! de Milenio Diario)

lunes, 3 de julio de 2017

Iron Maiden

Iron Maiden. La Doncella de Hierro. Sencillamente Maiden para los más apegados seguidores de esta banda británica, misma que durante un cuarto de siglo ha sido uno de los grandes referentes del heavy metal a nivel planetario. Con el nombre del bajista y compositor Steve Harris como base y pilar del por mucho tiempo quinteto y hoy sexteto, Iron Maiden ha pasado por las más diversas circunstancias a las cuales está expuesta cualquier agrupación que se respete y más si ésta ha durado veinticinco años en el camino. Separaciones, rompimientos, reencuentros se han sucedido y han visto entrar y salir del conjunto a dos cantantes, dos bateristas y varios guitarristas. Nunca, sin embargo, ha habido problemas por cuestiones de drogas y ese es un logro que hay que hacer notar por su singularidad. Hoy día, con Harris aún a la cabeza, pero con las contribuciones notables de Bruce Dickinson, Adran Smith, Dave Murray, Janick Gears y Nicko McBrain, la Doncella sigue en plenitud y presenta un nuevo álbum, el número catorce en la lista oficial de discos grabados en estudio. Con Death on the Road, Iron Maiden corona una carrera que muy posiblemente dé para más y en la que hay un personaje extra, un ente que ha sido fundamental para lograr la popularidad mundial de la cual la banda goza. Es obvio que me refiero a Eddie, la monstruosa y malévola –y no obstante simpática– mascota que ha aparecido de las más diversas maneras y en las más diferentes metamorfosis en las portadas de prácticamente toda la discografía ironmaideniana. Sin el sardónico Eddie, Iron Maiden sería inconcebible. Loor pues a esta doncella herrumbrosa que ha hecho de su música potente, vertiginosa, agresiva, dura y sin embargo armónica y melodiosa, la banda sonora de varias generaciones de metaleros en todo el orbe.

(Prólogo que escribí para el Especial de La Mosca en la Pared No. 24, dedicado a Iron Maiden y publicado en septiembre de 2005)

domingo, 2 de julio de 2017

Houses of the Holy

Si el cuarto álbum de Led Zeppelin no hubiera existido, Houses of the Holy habría sido considerado como un trabajo sobresaliente. Sin embargo, la sombra de su fastuoso antecesor lo afectó de tal modo que para muchos pasó casi inadvertido.
  Ambos discos son muy parecidos desde un punto de vista estructural y hasta en el tipo de canciones que incluye. De hecho, en éste hay una mayor sofisticación en los arreglos y un múltiple y más elaborado uso de las guitarras. No obstante, la obra cojea en su falta de uniformidad, ya que al contrario del álbum sin nombre, estas Casas de lo Sagrado muestran cuando menos tres temas que de una u otra manera desentonan por su dudosa calidad artística. Hablo en específico de “D’Yer Mak’er” –un reggaecito bastante bobalicón y prescindible que en México se conoció como “El tintero” (¡!) y logró cierto éxito–, “Dancing Days” –tonada un tanto amanerada y vacua– y “The Crunge” –fallida incursión en el funk a la James Brown–, mismos que se encuentran muy por debajo de los niveles que el zepelín podía alcanzar.
  En cambio, hay en Houses of the Holy composiciones que pueden considerarse entre lo mejor que el grupo hizo jamás, sobre todo la maravillosa “The Rain Song” (la “Stairway to Heaven” de este disco), pieza de una finura, una elegancia y una sensibilidad realmente exquisitas; la sensacional “The Ocean”, dura, irónica, propositiva; la estupenda “Over the Hills and Far Away”, una mezcla perfecta entre folk y rock duro; la misteriosa “No Quarter”, con sus atmósferas siniestras e inquietantes; y la introductoria “The Song Remains the Same”, explosiva y llena de vaivenes, exploratoria y variada. A pesar de las letras a menudo pretenciosas y poéticante fallidas de Robert Plant –su espléndida forma de cantar no corresponde con su debilidad literaria–, en lo musical es este un disco formidable.

(Reseña que escribí originalmente para el Especial No. 6 de La Mosca en la Pared, dedicado a Led Zeppelin y publicado en noviembre de 2003)

sábado, 1 de julio de 2017

¡Golpe a la mafia en el poder!

Las próximas elecciones presidenciales se celebrarán en México el domingo 1 de julio de 2018. Estaremos en pleno mundial de futbol en Rusia. De hecho, ese día habrá dos partidos de octavos de final. Claro: la FIFA está coludida con la mafia en el poder y por eso se planeó que los comicios coincidieran con el torneo balompédico que atrae la atención de millones de espectadores en el planeta.
  Sin embargo, los sospechosistas y complotistas de siempre no deberían alarmarse o empezar a desgarrarse las vestiduras. Luego de ver cómo el seleccionado B de Alemania le pasaba por encima a nuestro glorioso Tri, en la semifinal de la Copa Confederaciones del jueves pasado, pueden estar seguros de que el PRIAN, Televisa, EPN, Carlos Salinas y demás cabezas de la mencionada mafia no contarán con su principal arma enajenante y mediatizadora: la selección mexicana de fut.
  Yo no sé si el profe Juan Carlos Osorio es simpatizante de Morena, pero le está haciendo un gran favor a ese partido y a su propietario, al dirigir de la manera más delirante a un equipo que no sabe defenderse y tampoco atacar, un cuadro endeble que frente a las grandes potencias futboleras nada tiene que hacer y que para el 1 de julio del 18 (es decir, exactamente dentro de un año) deberá estar debidamente eliminado del certamen.
  Respecto al partido del jueves, hay poco que comentar. La frase “jugamos como nunca y perdimos como siempre” deberá a cambiar a “jugamos como siempre y perdimos como idem”. Para los alemanes fue una cascarita y para los verdes un refrendo de que lo nuestro, lo nuestro, es la perenne derrota. No nos hagamos: tenemos vocación de perdedores y nos solazamos en la desgracia del fracaso. Pero somos insistentes. Pregúntenle si no a quien lleva dos presidenciales fallidas y va por la tercera que, dicen algunos, esta vez es la vencida.
  Por lo pronto, no veo de dónde pueda venir el milagro que salve de la ruina a la selección y, por ende, a la mafia en el poder.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario)