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lunes, 5 de diciembre de 2022

Dr. Fanatik

Me enteré con tristeza del fallecimiento del Dr. Fanatik, músico electrónico absolutamente underground y un tipo muy inteligente y provocador. Muy agradable también. Tuve oportunidad de conocerlo en el año 2000 y entrevistarlo cuando dirigía yo La Mosca en la Pared. Fue él quien me proporcionó las fotos del grupo La Suciedad de las Sirvientas Puercas que publiqué y causaron todo un escándalo. Aquí un fragmento de mi próximo libro, del cual les hablaré en otra ocasión.

"En el número 40 de La Mosca, tuve oportunidad de entrevistar al Dr. Fanatik y éste narró la historia efímera de La Suciedad de las Sirvientas Puercas, la peculiar agrupación, de la cual era líder y vocalista. A grandes rasgos, me dijo que La Suciedad... surgió en un momento en que Caifanes se encontraba en una crisis que amenazaba con deshacer al grupo por diversos conflictos internos, los cuales tenían que ver con el ego y la mala repartición de las ganancias. Cuenta Fanatik: 'Pensamos que teníamos que hacer algo que gustara y que llamara la atención. Ellos me expresaron su deseo de vestirse de mujeres y les dije: ‘a mí ya me pasó esa época, yo ya me definí, yo puedo salir de padrote; pero si ustedes gustan salir de prostitutas, pueden hacerlo’. Federico Fong era ‘La Cachetona’, Alfonso André era ‘La Lagartona’ y Saúl Hernández era ‘La Susan’, por aquello de ‘Su-San... tidad’ y de que reparte muchas bendiciones. Aguilera no se vistió de mujer, tampoco ‘El Pollo’, quien tocaba el bajo”.
  Cuando mi entrevistado me mostró algunas fotografías de aquel peculiarísimo conjunto y ofreció facilitármelas para su publicación, no lo pensé dos veces. Obviamente sabía que iban a causar furor y escozor, pero como periodista y editor no podía dejar pasar la oportunidad de semejante exclusiva".

Descanse en paz el gran Fanatik y un abrazo al Pollo Lagrava, su leal escudero musical.

martes, 13 de septiembre de 2022

Se fue Jean-Luc Godard


jueves, 6 de enero de 2022

Bogdanovich

Me entero de la lamentable muerte hoy, a sus 82 años, del gran Peter Bogdanovich, cineasta, actor y escritor (quienes hayan visto Los Soprano lo recordarán en el papel del psicoanalista de la psicoanalista de Tony Soprano). Aquí dos objetos "suyos" que tengo en casa. Su magnífico libro con entrevistas a grandes leyendas de Hollywood y una de sus muy buenas películas. Descanse en paz.

martes, 19 de octubre de 2021

Celeste Batel

Me impactó mucho enterarme hoy del fallecimiento de Celeste Batel, la esposa del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Tuve la oportunidad y el gusto de conocerla en 2017, cuando el ingeniero me invitó a su apartamento de Polanco para intercambiar libros (yo le regalé un ejemplar dedicado de mi novela Emiliano y él a su vez me obsequió uno, también dedicado, de su obra Cárdenas por Cárdenas). Pude charlar un buen rato con los dos esposos y me llevé la mejor de las impresiones, por su amabilidad, sencillez y calor humano. Recuerdo que él y yo nos tomamos un vaso de whisky (que preparó el propio ingeniero) y ella una taza de té. También esa noche conocí a Camila, la hija menor de ambos, muy linda y sonriente. Al final, me hice un par de fotos con el ingeniero Cárdenas y fue precisamente Celeste quien nos las tomó. Lamento muchísimo en verdad saber que ella ya no está entre nosotros y desde aquí envío un fuerte abrazo a Cuauhtémoc Cárdenas y a sus hijos. Qué triste noticia.

lunes, 30 de septiembre de 2019

José José: vocero del amor dolido


“Un día llegará que ya / De tanto ir y venir rodando / El cuerpo me dirá que no / Que pare, que ya está cansado / Un día llegará quizás / Que tenga que pagar muy caro / Por no saber decir que no / Al ansia de llegar más alto”, dice la primera estrofa del tema “Seré”, compuesta por el español Rafael Pérez Botija e interpretada por José José en el disco Gavilán o paloma (1985) y que hoy, a partir de su tristísima muerte, cobra tintes de epitafio.
  Confiesa en ese tema el cantante, nacido en Ciudad de México, el 17 de febrero de 1948, que no sabía decir que no, por su ansia de llegar más alto, y que por ello habría de arribar el día en que tuviera que pagar un costo muy caro. Así fue. Aunque en realidad ese costo no lo pagó este 28 de septiembre de 2019, sino desde mucho tiempo antes, cuando por una vida llena de excesos y enfermedades se vio impedido de cantar, lo cual, para alguien como él, constituyó su verdadera muerte.
  Ahora, como muchas veces suele suceder, el escándalo lo han armado sus hijos, en especial la menor de ellos, Sara, quien al parecer hizo que su padre firmara un papel en el que le dejó todos los derechos sobre su obra, en detrimento sobre todo de su hijo Joel. Las redes sociales han hervido de indignación y han situado a Sara como la nueva gran villana de México, en un pandemónium de dimes y diretes que amenaza con volverse más dramático y sufridor que las canciones del ídolo ausente.
  Porque eso fue José José: un ídolo popular, quizás el último ídolo musical que quedaba en México luego de la muerte de Juan Gabriel, y eso fueron las letras que interpretaba: una loa al sufrimiento amoroso, una celebración del dolor emocional, un canto paradójicamente jubiloso y hasta orgulloso al fracaso y la amargura. Y con eso se identificaron los millones de personas que hoy lloran su partida. Porque hay quien dice que todo mexicano que se embriague hasta el punto del llanto y la vulnerabilidad terminará por cantar alguna canción de José José. En especial si sufre eso que algunos llaman el mal de amores.
  ¿Por qué composiciones como “La nave del olvido”, “El triste”, “Volcán”, “Si me dejas ahora”, “Lo que no fue no será”, “Payaso”, “Almohada” y tantas otras lograron y siguen logrando conmover y remover las entrañas de tantos hombres y mujeres que las han hecho suyas hasta el límite de la ignominia? Veamos el caso de uno de los grandes éxitos del llamado Príncipe de la canción: “Amar y querer”, con sus frases que son como epigramas de la vida, contemplada como un flagelante valle de lágrimas.
  ¿Cuál es la tesis de esta pieza cuando dice: “Casi todos sabemos querer / Pero pocos sabemos amar / Y es que amar y querer no es igual / Amar es sufrir, querer es gozar”? Uno pensaría que lo mejor sería querer, ya que así se puede gozar. Pero no: a lo largo de la melodía vamos viendo que lo ideal es lo contrario: amar para sufrir, porque sólo por medio del dolor se aprecia el amor.  Un absurdo, diría cualquier persona emocionalmente sana. Pero lo que se privilegia aquí, como en tantas canciones cantadas por José José, es el otro lado de la moneda: el masoquismo, la dependencia sentimental y las relaciones tóxicas. Véase si no: “El que ama pretende servir / El que ama su vida la da / Y el que quiere pretende vivir / Y nunca sufrir y nunca sufrir / El que ama no puede pensar / Todo lo da, todo lo da / El que quiere pretende olvidar / Y nunca llorar y nunca llorar”. ¿No sería eso lo ideal, el nunca llorar? No para José José, quien al final de la canción se lamenta porque “Es que todos sabemos querer / Pero pocos sabemos amar”. Es decir, amar con sufrimiento.
  Se fue José José y con él toda una época. Hay quien dice que con su muerte termina al fin el siglo XX. Pero nos quedan sus canciones que ahora más que nunca serán cantadas por millones al final de fiestas y reuniones, cuando las botellas estén casi vacías y ebrios de alcohol y de dolor autoindulgente, lamentemos, ¡ay!, nuestra pésima suerte en eso que Ovidio y Erich Fromm nombraron el arte de amar.

(Texto que me publicó el día de hoy el sitio de noticias Infobae)