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lunes, 14 de octubre de 2019

Una verdadera perla japonesa

Desconozco quiénes eran los encargados de escribir (es un decir) los textos de contraportada en los discos de Peerles a finales de los años sesenta. Eran la cúspide y el sine qua non de lo que no se debía hacer y resultaba notorio que no tenían la más remota idea de lo que es la música en general y el rock en particular, además de mostrar una incultura, una desinformación (el texto que sigue contiene varios errores de antología) y una falta de criterio absolutos (y de tener una redacción de cuarta). He aquí lo que escribió un anónimo troglodita en la contra del álbum Get Yer Ya-Yas Out de los Rolling Stones. Lo reproduzco tal cual fue pergeñado, incluida la pésima puntuación. Que lo disfruten:

"Forman este conjunto moderno cinco elementos todos originarios del Reino Unido, unos de Gales y otros de Escocia, pero todos dominados por el influjo y la 'onda' Británica, que por ahora ha marcado la pauta de lo contemporáneo en música.

"THE ROLLING STONES, es un conjunto que desde siempre ha demostrado tener en su haber los grandes éxitos de las listas de popularidad Británicas, entre los cuales figuran: 'Jumpin' Jack Flash', 'Little Queenie' y 'Honky Tonk Women', mismas melodías que figuran en este su más reciente acetato, descubriendo así la pureza de la música moderna, nota tras nota, movimiento tras movimiento.

"En este L.P. figuran varias composiciones de Jagger y Richard, integrantes del conjunto. Berry compositor inglés, interviene en dos melodías que le han dado fama y prestigio en el mundo de la canción inglesa y son: 'Carol' y 'Little Queenie'.

"En los arreglos aparece otro personaje que de hecho no forma parte del conjunto y en esta ocasión ha sido invitado para darle mayor realce al acompañamiento y el el Piano de Ian Stewart, que junto con los compositores y el estilo de THE ROLLING STONES, hacen de este L.P. un magnífico Album de lo que la música de hoy trae consigo".

Guat?

miércoles, 26 de junio de 2019

El IMER y yo

A lo largo de los años, habré sido invitado una decena de veces a diferentes estaciones del IMER, tanto en AM como en FM, para ser entrevistado. La primera vez cuando Vlady me invitó a su programa "Banda rockera", en la vieja Órbita (¿o se llamaba de otra manera la estación?), por allá de 1996. Llegué a estar dos o tres veces con Rulo (ya en Reactor), con Raúl de la Rosa para presentar canciones de mi grupo de blues Los Pechos Privilegiados (en Horizonte), con Fernando Fernández para hablar de "Matar por Ángela", con Bertha Hernández para platicar sobre los Beatles y el Submarino Amarillo (fue la última vez que estuve en esas entrañables instalaciones a espaldas de la Cineteca Nacional). Siempre fui bien tratado por todos y lamento profundamente que el salvajismo y el odio a la cultura del actual gobierno haya terminado con este proyecto fundamental. La pregunta es: ¿cuántas de las 400 personas que hoy están echando a la calle votaron confiadamente por López el 1 de julio pasado y contribuyeron para llevarlo a la presidencia? Me temo que más del 90 por ciento. Conste que se los advertí desde antes del 2006.

jueves, 29 de noviembre de 2018

La radio mexicana en 1968

Hoy día, la radio musical que existía en México hace 50 años, en un año axial como lo fue 1968, resulta inimaginable. Cuando vivimos un presente en el que plataformas para escuchar y/o ver música en streaming como Spotify, iTunes, Apple Music, Tidal, SoundCloud o YouTube son parte de nuestra cotidianidad, ¿cómo podríamos concebir un tiempo en el que no existían no sólo internet sino ni siquiera la frecuencia modulada (FM) y todo se limitaba a una treintena de estaciones de amplitud modulada (AM), de las que apenas tres se dedicaban a tocar rock (o “música moderna”, como se acostumbraba llamarlo en ese entonces)?
  En 1968, yo tenía trece años y cursaba el segundo año de secundaria en una escuela de gobierno, a una cuadra del centro de Tlalpan (que no era ni por asomo el Coyoacancito que es en la actualidad, sino una plaza casi pueblerina, con su pintoresco kiosko, sus verdes bancas de hierro forjado, sus viejos portales, su colonial iglesia y su vetusto palacio de gobierno). Por la influencia de mi hermano mayor, yo amaba el rock que ese año se encontraba en pleno apogeo, con extraordinarios discos de intérpretes a quienes hoy consideramos clásicos, pero que en aquel momento eran jóvenes veinteañeros que producían música asombrosa, especialmente en Gran Bretaña y los Estados Unidos (en México, el panorama musical era –al igual que hoy– de infinita tristeza).
  A falta de medios que difundieran el género y a lo caros y difíciles de conseguir que eran muchos de los mejores discos, la radio en AM constituía nuestra única opción, nuestro pequeño oasis, a pesar de lo mala que era. Tres eran básicamente las estaciones que difundían rock en inglés: Radio 590 (que aún no se llamaba “La pantera de la juventud” (sic), Radio Éxitos y Radio Capital. A lo largo del día, las tres eran prácticamente idénticas y se dedicaban a tocar las canciones más exitosas del hit parade estadounidense, es decir, lo que hoy llamamos “sencillos”. Esto iba desde grupos y cantantes fresísimas (lo sé, ese término ya no se usa), como los Union Gap, Lulu, Barry Ryan, los Ohio Express, La Compañía 1910 (en realidad, The 1910 Fruitgum Company) o Los Monkees, hasta algunos más “pesados”, como Strawberry Alarm Clock, The Turtles, The Association, los Box Tops, Donovan, los Kinks, los Animals, los Rolling Stones y, por supuesto, los Beatles.
  Había diferentes locutores, en su gran mayoría de edad adulta, que se dirigían a nosotros, los jóvenes, como si fuésemos retrasados mentales. Creían que alzando la voz (de hecho, gritando) y haciendo chistes malísimos, se ganaban la simpatía de los radioescuchas. No es que en esos días uno fuera muy crítico, pero algunos de aquellos loros resultaban francamente intragables. La estructura era casi siempre igual: comentarios del locutor, de pronto con alguna noticia sobre los grupos y solistas que ponía, luego una canción que no solía rebasar los tres minutos de duración y en seguida una sarta de seis o siete anuncios comerciales sobre los más diversos y superfluos productos.
  A determinadas horas había programas específicos, algunos pésimos (en especial los de concurso, en los que ponían a competir a dos grupos: Monkees contra Beatles, Rolling contra Beatles, Creedence contra Beatles, etcétera –era la época de la beatlemanía, así que todos los otros grupos debían “enfrentarse” a los de Liverpool–, para que uno llamara por teléfono a la estación respectiva y diera un voto por su favorito) y otros bastante aceptables, sobre todo en horas de la noche.
  De aquel tiempo, recuerdo muy especialmente Vibraciones, una emisión extrañísima pero fascinante (fascinante, vista con la perspectiva de aquella época; hoy resultaría ridícula y pretensiosa). El programa era transmitido de lunes a viernes, de 9:30 a 11 de la noche, por Radio Capital, casi al final del cuadrante, y era conducido por Manuel Camacho, un locutor de hablar muuuuuy pausado, casi pacheco, que decía cosas “trascendentes” (a veces verdaderos galimatías que nadie entendía). Pero lo que en verdad importaba y por lo que Vibraciones era tan seguido por quienes queríamos saber de rock más allá de las malhadadas listas de éxitos, era por la música que ahí se programaba.
  Gracias a Vibraciones, muchos conocimos a Janis Joplin and the Holding Company, a Jefferson Airplane, a Bob Dylan, a Canned Heat, a Jimi Hendrix, a los Doors, a Pink Floyd, a It’s a Beautiful Day, a The Corporation y un largo etcétera. Incluso un grupo que en los años siguientes se haría popularísimo en México, al grado de que algunos que nos sentíamos exquisitos lo llegamos a despreciar, sonó por primera vez en aquel programa. ¿Su nombre? Creedence Clearwater Revival, los famosos Cridens.
  Ese era pues el panorama radiofónico que gozábamos o sufríamos (según se vea) los adolescentes mexicanos (o al menos los defeños) de la segunda mitad de los años sesenta del siglo pasado. Inimaginable para las generaciones actuales, pero en el fondo era una radio que tenía su encanto. O no.

(Primera entrega para mi columna "Memorias de una mosca", publicada el día de hoy en Noisey, el sitio de música de la revista Vice)

sábado, 17 de noviembre de 2018

Cámara húngara: ¿Debemos ponernos en guardia (nacional)?

Mientras este jueves la Suprema Corte de Justicia determinaba la inconstitucionalidad de la Ley de Seguridad Interior (LSI), al día siguiente el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, anunciaba su propio plan de seguridad, con muchos puntos que lo asemejan a la LSI, más el añadido, ampliamente cuestionado, de la creación de una Guardia Nacional que dependerá de la Secretaría de la Defensa y cuyo comandante supremo habrá de ser el propio López Obrador.
  ¿Qué significado podemos dar a estos dos hechos y su coincidencia de un día para otro? Una primera interpretación, quizá simplista, podría ser que a pesar de los muchos cuestionamientos, algunos incluso ofensivos, que el tabasqueño ha lanzado en contra de las fuerzas armadas de México, al final ha tenido que negociar con las mismas. ¿Bajo qué términos? No lo sabemos aún, pero resulta claro que su gobierno quedaría muy endeble de persistir una relación tensa con el Ejército y la Marina.
  Sin embargo, hay cuestiones que no encajan en todo este contexto. Por ejemplo, la desinvitación de una centena de  altos mandos militares a la toma de posesión de López Obrador, algo que se ha tomado como una torpe descortesía que tendría muy molestos justamente a los altos mandos castrenses. Es posible que se corrija esa torpeza antes del 1 de diciembre, pero la descortesía se cometió y puede ser que no se olvide.
  Tampoco encaja que un gobierno de pretendida izquierda fomente la creación de una Guardia Nacional manejada por la Secretaría de la Defensa Nacional, lo que para organizaciones como Human Rights Watch significa la abierta militarización de la seguridad interior del país.
  Mucha tela queda por cortar en este asunto, aunque por lo pronto el senador Ricardo Monreal ya anunció que a partir de la próxima semana se iniciará el proceso formal de reformas constitucionales “para darle rostro y facultades a la Guardia Nacional” la cual, aseguró, será una institución “confiable”.
  ¿Estamos en los prolegómenos del surguimiento de una guardia nacional al estilo de la guardia bolivariana de Venezuela? No lo sabemos, aun cuando no lo podemos descartar, dada la filiación chavista-madurista de muchos personajes influyentes en Morena. Quizá la institucionalidad que hasta ahora han demostrado las fuerzas armadas no permita semejante despropósito, aunque sus pregoneros crean que todo es posible en la Cuarta Transformación, incluso trastocar al ejército.

jueves, 31 de agosto de 2017

Entrevista en "Ciudad anfibia"

Hoy salió al aire el programa de radio que grabé ayer en la estación Código CDMX del gobierno de la ciudad. Ciudad anfibia se llama el programa conducido por Eduardo Vel y en el mismo hablamos sobre mi novela Matar por Ángela y algunos otros temas. Querdó muy bien. Les dejo el podcast del mismo. Basta con que den clic justamente aquí.

lunes, 20 de febrero de 2017

En Milenio Radio

A partir de hoy, voy a estar cada semana en Milenio Radio (al parecer cada lunes) para hablar sobre política, teniendo como base mi columna "Cámara húngara" del sábado inmediatamente anterior. Me entrevistará la conductora regiomontana de noticias María Elena Meza Gutiérrez. Hoy fue mi primera intervención y hablamos del riesgo que representa Andrés Manuel López Obrador para la democracia y la libertad de expresión. Creo que quedó muy bien y puede escucharse aquí: entrevista Hugo García Michel.
  Ojalá sea algo bueno y duradero.

lunes, 31 de octubre de 2016

Dylan en Tu radio on Line

Después de tres años, hoy regresé a las instalaciones de Tu Radio On Line, en la colonia Anahuac, las mismas donde por tres o cuatro años realicé el programa La mosca en la radio, aunque esta vez fue como invitado de mi amiga Lorna, directora de la emisora, a fin de hablar sobre Bob Dylan y el otorgamiento del Premio Nobel de Literatura 2016. Estuvo divertido y la pasé muy bien. Además, surgió le posibilidad de volver a hacer La mosca en la radio, sólo que en horario de medianoche, dos veces a la semana y transmitido desde mi casa. Lo platicaremos bien para, en caso de aprobarse el proyecto, empezar las emisiones en enero o febrero próximos. Suena bien. Ojalá se logre.

miércoles, 10 de febrero de 2016

César Alejandre y la era de los dinosaurios

Así como hay una historia del rock en México, existe otra historia igualmente interesante y en la que se ha ahondado poco. Me refiero a la historia de los medios de comunicación relacionados con el género, en la cual la radio juega un papel muy importante, para bien y para mal.
  Con la noticia del fallecimiento de César Alejandre, el pasado lunes 8 de febrero, se dio también, de manera implícita, el anuncio sobre la muerte de toda una época de hacer radio “rockera”. A quienes nacimos entre 1940 y 1960 (en mi caso, en 1955), nos tocó convivir con ese estilo radiofónico que nada tiene que ver con el actual y ni siquiera con el que se dio a fines de los ochenta y parte de los noventa, con estaciones como WFM, Rock 101, Radioactivo y Órbita.
  Estoy hablando de la radio que se produjo paralelamente al surgimiento de lo que hoy se conoce como “Los Grandes Años del Rocanrol” (es decir, la época de los Teen Tops, Los Locos del Ritmo, Los Hooligans, Los Rebeldes del Rock et al y de los “solistas” fresísimas tipo Enrique Guzmán, Angélica María, César Costa y Julissa, entre otros). Estaciones como Radio Mil y Radio Variedades difundían aquellos primeros e ingenuos rocanroles y de ese momento no hay locutores radiales para recordar.
  Fue desde mediados de la década de los sesenta, cuando el rocanrol se convirtió en rock y aparecieron los Beatles y la Ola Inglesa, así como todo lo que fue el sonido de la Costa Oeste estadounidense, que emisoras como Radio 590 (“La pantera de la juventud”), Radio Éxitos y Radio Capital se especializaron en difundir rock en inglés y algunas voces se empezaron a hacer familiares para quienes las escuchábamos con cándido fervor. No eran sin embargo voces “con nombre” las de aquellos locutores. No había en México el equivalente a un Alan Freed y mucho menos a un John Peel que difundiera el rock de una manera contextualizada, informada, más –digamos– cultural. La radio de aquellos días se limitaba a poner las canciones que tenían éxito en el hit parade norteamericano y lo más que llegaba a haber eran algunos programas como La hora de los Beatles o La hora de los Monkees y algunas perversas derivaciones posteriores tipo Beatles contra Monkees o Beatles contra Creedence. Ese era el nivel que padecíamos en el cuadrante de Amplitud Modulada (AM).
  Fue en aquellos años que César Alejandre ingresó a la radio, para hacer sus pininos en Radio Voz. En 1970 llegó a Radio Capital que, para ese entonces, ya tenía un programa señero que la gente de mi generación recuerda con emoción. Hablo de Vibraciones, una extraña revoltura de estupenda música subterránea que sólo podía escucharse ahí y la locución de una voz cavernosa que solía lanzar una palabrería alucinada y supuestamente mística, hermética y poética para presentar a los grupos y solistas que desfilaban cada noche, de lunes a viernes, de nueve y media a once.
  Aún me recuerdo tirado en mi cama, con las luces apagadas, dispuesto a oír las maravillas de agrupaciones como The Corporation, Quicksilver Messenger Service, Spooky Tooth, Big Brother and the Holding Company (con su entonces poco conocida vocalista, una joven blanca que cantaba como negra de nombre Janis Joplin) e incluso Creedence Clearwater Revival, antes de que se convirtiera en un grupo popularísimo en nuestro país.
  Por esos tiempos, Alejandre tenía en la misma emisora un programa más o menos convencional llamado El hit parade, en el que presentaba la tradicional lista de éxitos en los Estados Unidos e Inglaterra y con el que había pasado de mero locutor a conductor y comentarista (un gran paso de calidad para aquellos días). Suya era también la voz de la frase institucional que sonaba entre cada corte con el lema “Radio Capital, la discoteca de la gente joven”, cualquier cosa que eso significara.
  La radio roqueril no cambió durante años, hasta que a finales de los ochenta y principios de los noventa, cuando ya existía la Frecuencia Modulada (FM), algunos jóvenes empezaron a innovar, inspirados en las radios de otros países y así surgieron WFM y Rock 101. César Alejandre supo adaptarse de algún modo a los nuevos tiempos, aunque su nombre no sonaba como el de otros (ahora los conductores radiales ya tenían nombre propio: Martín Hernández, Luis Gerardo Salas, Jaime Pontones, Alejandro González Iñárritu, Jordi Soler, Dominique Peralta, etcétera). Sin embargo, logro sobrevivir y con el tiempo tener incluso programas propios, caso de El dinosaurio, en Radioactivo, y a últimas fechas La era del dinosaurio, en Reactor.
  Con su muerte, termina una época de la radio de rock en México: precisamente –y dicho con el mayor respeto paleontológico– la de los dinosaurios.

(Publicado hoy en "El ángel exterminador" de Milenio Diario)

martes, 9 de febrero de 2016

César Alejandre y el Superbowl

Falleció César Alejandre y con él desapareció toda una manera de hacer radiodifusión musical, específicamente la relacionada con el rock.
  Cuando en mis épocas de adolescencia escuchaba estaciones de rock “en inglés” en la frecuencia de amplitud modulada (AM), como Radio Éxitos y Radio Capital, el estilo de los locutores se basaba mucho en el exitismo, es decir, en privilegiar las canciones “de éxito”, aquellas que llegaban a los primeros lugares de popularidad, sobre todo en el hit parade estadounidense. César Alejandre pertenecía a esa estirpe de comunicadores radiofónicos y su voz podía escucharse (aunque en ese entonces yo no tenía idea de que era él) en el cintillo que decía “Radio Capital, la discoteca de la gente joven” y en la conducción de algunos programas.
  Lo que más me gustaba de aquella estación, en la que había programas como Creedence contra Beatles, era la diaria emisión nocturna llamada Vibraciones, en la que se tocaba música que no era comercial y gracias a la cual los radioescuchas jóvenes de fines de los sesenta y principios de los setenta pudimos conocer a multitud de grupos “subterráneos”, como Quicksilver Messenger Service, The Corporation, Spooky Tooth y Big Brother & the Holding Company, con su vocalista, Janis Joplin. Sin embargo, el conductor de voz cavernosa y supuestamente mística de Vibraciones al parecer era Manuel Camacho y no César Alejandre.
  Ya algunos años después vendrían otras maneras de hacer radio de rock, primero en algunos segmentos de Radio Universidad y Radio Educación y, más tarde, con el advenimiento de la frecuencia modulada (FM), en estaciones como WFM y Rock 101.
  Una pena la muerte de Alejandre, quien seguía activo en Reactor 105.7 del IMER. Descanse en paz.

* * * * *

Sólo un breve apunte sobre la música que se escuchó en el medio tiempo del Superbowl del domingo pasado. Qué manera tan poco fina de celebrar los 50 años del famoso Súper Tazón. Esa combinación de Coldplay, Beyonce y Bruno Mars resultó más vulgar que la loción Siete Machos. En cambio, Lady Gaga sorprendió con su voz, al interpretar el himno de los Estados Unidos. Nada mal.

(Publicado hoy en mi columna "Gajes del orificio" de la sección ¡hey! de Milenio Diario)

jueves, 2 de julio de 2015

En "La digna metáfora radio"

Hoy por la mañana tuve el gusto y el honor de asistir como invitado al programa radiofónico por internet que tiene el periódico catorcenal La digna metáfora en la estación Vive Radio y que conduce mi inteligente, talentosa, simpática y hermosa amiga, la joven periodista Viridiana Villegas. Todo fue muy ameno, muy cordial e interesante. Hablamos de mi novela Matar por Ángela, pero también de La Mosca, de rock, de rockcito y de otros menesteres. Aquí les comparto el enlace para que puedan escuchar la emisión (la entrevista aparece más o menos en los últimos veinte o veinticinco minutos del programa).

miércoles, 20 de mayo de 2015

Un libro para el fin (el podcast)

Este es el programa Un libro para el fin que grabé el jueves pasado con Eduardo Limón en la estación de radio por internet Puentes. Creo que quedó bastante divertido.

jueves, 14 de mayo de 2015

Un libro para el fin (la grabación)

Estuve hoy por los rumbos de la colonia Condesa, en las instalaciones de Puentes, la estación de radio por internet en la que mi cuate Eduardo Limón graba y transmite su programa Un libro para el fin. Esta vez yo fui el invitado y realmente resultó muy divertida la entrevista. Creo que cuando la suban, la próxima semana, les va a gustar mucho a todos aquellos que la escuchen. Ya me encargaré de subir aquí el podcast.
  Me trataron muy bien y todo resultó excelente.

lunes, 20 de abril de 2015

Mi entrevista para Código DF

Este el podcast de la entrevista que me hicieron en la estación en línea Código cdmx para el programa Código Indie. Creo que está entretenida y divertida. La dejo a su consideración, denle clic aquí:

Entrevista HGM sobre Matar por Ángela.

martes, 16 de septiembre de 2014

Un programa para Sergio


Este es el programa No. 40 de La Mosca en la Radio, trasmitido por la estación de internet TuRadioOnLine. Se lo dediqué a mi hermano, el cineasta Sergio García, quien aparece en la foto con su imagen cheguevarista de los años setenta. A su lado, el también cineasta y en ese entonces superochero (al igual que mi brother) Gabriel Retes. Se transmitió el 19 de octubre de 2011, poco más de un mes después del fallecimiento de Sergio, quien justo hoy cumple cuatro años de haber partido de esta vida. En el mismo hablo de su vida y obra y cuento distintas anécdotas, además de que programé una muestra de la música que más le gustaba, desde los Beatles y los Rolling Stones hasta Los Teen Tops y las Ultrasónicas, pasando por Elvis Presley, Janis Joplin, El Tri, Canned Heat, Jaime López, Armando Palomas y otros. Para escucharlo, sólo hay que darle clic a la flecha de play en la barrita de abajo. Lo hice con mucho amor.

jueves, 11 de septiembre de 2014

La radio en rojo y negro (Programa 1)


Pues no me esperé la semana que me iba a esperar y decidí grabar el primer programa de mi podcast La radio en rojo y negro, dedicado a la pieza "Brown Shoes Don't Make It" de Frank Zappa, incluida en su álbum Absolutely Free, de 1967, al lado de The Mothers of Invention. La emisión dura quince minutos. Espero ir perfeccionando poco a poco el proyecto radiofónico.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

La radio en rojo y negro (Programa 0)


Me vino a la cabeza la idea de realizar un proyecto más o menos radiofónico, por medio de podcasts de no más de quince minutos en los cuales pueda dar opiniones, comentarios, información, noticias, etcétera, sobre diferentes temas, pero especialmente sobre música. Este podcast es de prueba y lo hice sobre el tema de la intolerancia a las opiniones, tomando como ejemplo el caso de mis recientes comentarios acerca de la música de Gustavo Cerati y algunas de las reacciones que han provocado. Aún estoy en periodo de pruebas, pues, y pronto elaboraré el programa No. 1. A ver qué les parece esta pequeña emisión de siete minutos.

miércoles, 22 de enero de 2014

Cuando Reactor sustituyó a Órbita

Frente al (relativo) escándalo que se ha suscitado a raíz de la desaparición de la estación radial defeña Órbita y el surgimiento, en la misma frecuencia, de Reactor 105, resulta difícil expresar una opinión imparcial. Sin embargo, como quien esto escribe no pertenece a alguno de los bandos en pugna y carece de compromisos al respecto, puede decir algunas cosas.
  Desde siempre y con sus honrosas y escasas excepciones, la llamada radio juvenil ha sido en México el reino de la estupidez más rampante. Locutores oligofrénicos (incluidos aquellos que han querido disfrazar su imbecilidad con el traje casi siempre efectivo de la corrección política), programación deficiente (gobernada durante los últimos años por los cánones impuestos desde MTV y las grandes disqueras), clientelismo vergonzante (se intenta cooptar a los radioescuchas mediante dádivas muchas veces humillantes), pedantería culterana (voces engoladas que no hacen sino repetir lugares comunes) y otros males han hecho de la radio para jóvenes una muestra palpable de nuestro subdesarrollo mental. Frente a esto, resulta difícil lamentarse por la desaparición de ese tipo de estaciones, llámense Rock 101, WFM, Radioactivo u Órbita, ya que su aporte a la cultura musical de la gente es bastante discutible. Claro, en un país donde reina la mentalidad del peor es nada, uno tendría que conformarse con lo que ha habido y lo que subsiste, bajo la consigna de que “al menos programan rock”, aun cuando la manera de programar rock en la radio la mayoría de las veces sea sin la menor contextualización y basada más en las listas de popularidad y las ventas que en una intención mínimamente cercana a la cultura.
  ¿Llorar porque se desvaneció el proyecto caciquil de Órbita? No veo la razón. ¿Felicitarse por la llegada de los antiguos radioactivos a esa emisora del Instituto Mexicano de la Radio? Tampoco veo razón alguna para ello. Lo que se necesita es una radio juvenil inteligente, crítica, con una intención musicalmente globalizadora e incluso históriográfica; una radio que respete a su público y lo considere maduro y pensante; una radio que sea informal, divertida, entretenida y antisolemne, sí, pero sin que esto se confunda con ser banal, hueca, superficial y frívola. ¿Es eso posible?
  Para ser realistas y tal como se miran las cosas en este 2005 que empieza, es como pedirle peras al olmo. Mejor olvídenlo.

(Editorial "Ojo de Mosca" que escribí hace nueve años, en el No. 89 de La Mosca en la Pared)

lunes, 20 de enero de 2014

En Radio Centro

Acudí a Radio Centro muy temprano en la mañana para ver desde adentro el programa "Buenos días", al que estoy invitado a integrarme. Me trataron bien, aunque no pude hablar con Héctor Martínez Serrano. Al que conocí y saludé fue a Mario Mendez Acosta, antiguo colaborador de Jorge Saldaña en el Canal 13 de Imevisión. Quedé con Manelic Martínez de regresar mañana, aún más temprano. Entrar al edificio de Radio Centro, por cierto, es como entrar a un lugar de los años cuarenta.
  En la tarde vino mi amiga Luna a quien hacía varios años (como cinco) que no veía. Fue una visita muy agradable.

domingo, 19 de enero de 2014

Invitación

Me llamó Manelic Martínez de Grupo Radio Centro para invitarme a participar, como parte del equipo cotidiano, en un programa matutino (pero muuuuy matutino). Suena bien, mañana iré a la estación para ver cómo están las cosas y conocer cómo es la emisión. A ver qué pasa.