jueves, 31 de diciembre de 2009

¿Qué nos deparan los próximos diez años?


Nostradamus, el calendario maya, varias pitonisas que pagan sus infomerciales en la tele y hasta Jaime Maussán han hecho predicciones en las cuales buena parte de la humanidad sigue creyendo a pie juntillas. Dado que cualquiera puede predecir, he aquí lo que muy posiblemente se nos viene en los próximos diez años (el último de esta década y los nueve primeros de la siguiente).

2010: Año de rumores políticos, patadas debajo de la mesa, videos reveladores y chismes al por mayor. Las fiestas del Bicentenario pasan sin pena ni gloria. No se produce la anunciada nueva revolución. El PAN trata de convencer a Gael García para que sea su candidato a la grande. Gael agradece pero declina. En el Mundial de Sudáfrica, la selección mexicana queda eliminada en la primera ronda. Brasil campeón. Cisma en el PRD. Los chuchos son expulsados y los pejistas retoman el control. Cruz Azul llega a dos finales y pierde las dos.

2011: Año de destapes y campañas. Enrique Peña Nieto va por el PRI, Ernesto Cordero por el PAN y Andrés Manuel López Obrador por la coalición PPS (Pocos Pero Sectarios). Juanito y Jorge G. Castañeda se lanzan como candidatos ciudadanos. En los Estados Unidos, Barack Obama va por una segunda presidencia. Cuauhtémoc Blanco, nuevo director técnico del Tri. Cruz Azul se refuerza como nunca y no logra calificar.

2012: Año de elecciones. Los priistas arrasan en todos los frentes. Se restaura el presidencialismo a la vieja usanza y se decreta que los dos sexenios panistas sólo existieron en nuestra imaginación. En Washington, Obama vuelve a triunfar. La profecía maya sobre el fin del mundo no se cumple, a pesar de que Juanito obtiene más votos que la coalición PPS. AMLO alega que hubo fraude y se proclama presidente legítimo. Cruz Azul llega a dos finales y pierde las dos.

2013: El país se recupera económicamente. Se aprueban todas las reformas pendientes. Se crea la figura de vicepresidente y Carlos Salinas es nombrado para el cargo. Marcelo Ebrard rompe con López Obrador y afirma que irá por la presidencia en el 2018. Juanito triunfa en el teatro Fru Fru con la obra Hijos de la Brugada. México eliminado del Mundial de Brasil 2014. Renuncia el Cuah. Cruz Azul, último lugar en los torneos de apertura y clausura.

2014: El EZLN celebra sus veinte años. El sup Marcos decide mostrar su rostro y se exilia en Suiza. La primera dama crea la fundación Vamos México II e invita a Ramón Ayala a tocar en el Castillo de Chapultepec. Nuevo maracanazo: Brasil pierde la final de la Copa del Mundo con Uruguay, como en 1950. Cruz Azul llega a dos finales y pierde las dos.

2015: Elecciones intermedias. El PRI retorna a las épocas del carro completo y arrasa con todo. El PAN impugna. El PRD a punto de perder su registro. El Partido Demócrata lanza a Tiger Woods como su candidato a la presidencia estadounidense. Arnold Schwarzenegger va por los republicanos. Luis Miguel lanza nuevo disco de boleros. Cruz Azul despide a los hermanos Álvarez y Víctor Garcés se hace del mando directivo.

2016: A pesar de la guerra sucia de Schwarzenegger, Tiger Woods gana de calle las elecciones yanquis. El presidente Peña Nieto envía sus congratulaciones al nuevo mandatario y lo invita a jugar golf en Toluca. Rumores de que Carlos Salinas es el verdadero poder tras el trono. Vicente Fox y Martita inician un reality show dominical por el Canal de las Estrellas para competirle a La Academia ahora sí la última y nos vamos de TV Azteca. Cruz Azul llega a dos finales y pierde las dos.

2017: Año de destapes y campañas. Manlio Fabio Beltrones va por el PRI, Manuel Espino por el PAN y Andrés Manuel López Obrador por la coalición +PP=S (Más Pocos Pero Igual de Sectarios). Juanito, Jorge G. Castañeda y Marcelo Ebrard se lanzan como candidatos ciudadanos. Los hermanos Álvarez recuperan el poder en Cruz Azul y echan a Víctor Garcés.

2018: El PRI repite su victoria del 2012. Manlio Fabio asume la presidencia y ratifica a Carlos Salinas como vicepresidente. AMLO alega que hubo fraude y se proclama presidente legítimo. Cruz Azul llega a dos finales y pierde las dos.

2019: Estalla una nueva crisis económica mundial. Tiger Woods anuncia que no buscará la reelección y regresará al golf. López Obrador toma Paseo de la Reforma y se proclama presidente vitalicio de México. El gobierno cambia la capital del país al municipio de Agualeguas, Nuevo Léon. Rumores de que Carlos Salinas es el verdadero poder tras el trono. Cruz Azul baja a la llamada división de ascenso.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

¡Gran remate! ¡Todo a diez pesos!



Luego de dos semanas de buena venta, aún quedan varias cosas muy interesantes. Los invito al remate de discos compactos, devedés y libros, A 10 PESOS por unidad, el sábado 2 y el domingo 3 de enero, de 12 del día a 6 de la tarde. Ayúdenme a abrir espacio y llévense todo lo que queda en venta de rock, punk, reggae, electrónica, pop, metal y buenas pelis.

Interesados: escribirme a hgmichel55@yahoo.com.mx para concertar cita.

martes, 29 de diciembre de 2009

Denisse del 2009 al 2010


Denisse anda por acá. Vino a pasar conmigo los últimos días de 2009 y la noche de Año Nuevo. Será hermoso pasar juntos dicha noche y recibir los dos solos al 2010. Tendrá que ser una señal de buenos augurios para ambos.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Los nemontemi


(Hace dos años toqué este tema, ahora lo hago más in extenso).

Para ajustar cada año su calendario solar de trescientos sesenta días, los mexicas tenían un sistema muy ingenioso y muy divertido. Consistía en agregar cinco días al final de la anualidad; sólo que eran días muy especiales y lo eran por una sencilla razón: no existían. Es decir, no existían oficialmente.  Dichos días eran llamados nemontemi y durante ese lapso, todo mundo -ancianos, adultos y niños de todos los sexos y condiciones- se dedicaba a beber pulque (a chupar pues) como loco (los aztecas medían los grados de borrachera en "conejos": una buena jarra medía cuatrocientos conejos, una leve doscientos conejos y así). Obviamente, nadie trabajaba y el desmadre era absoluto, pues una vez empulcados, nuestros alegres antepasados perdían toda clase de inhibiciones y las orgías se ponían de a peso. El caso es que los nemontemi eran días neutros, ambiguos, ilusorios, inventados.
  Recordaba eso en esta última semana del 2009, porque nuestro fin de año se parece cada vez más a los nemontemi, por lo menos en cuanto a la inexistencia de los días. ¿No les pasa lo mismo? Como que de la Navidad para acá los días no acaban de ser días cabales, como que les falta algo. Uno no se siente en lunes, en miércoles o en domingo (y peor sin futbol). La ciudad está vacía y el tránsito demasiado leve. Mucha gente sale de vacaciones y quienes se quedan a trabajar lo único que hacen es vegetar en las oficinas, mientras mientan madres por su mala suerte y dejan pasar el tiempo con una güeva de rumiantes.
  Me pregunto por qué no recuperar la vieja tradición azteca y decretar que los últimos ocho días del año (del 24 al 31 de diciembre -más el primero de enero, por supuesto) sean declarados inexistentes y de jarra libre. Todos estaríamos más tranquilos y comenzaríamos el nuevo año con ánimos renovados. Ahí está la idea para quien quiera recogerla. Volvamos a los nemontemi. La Patria toda sabrá agradecerlo.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Shine a Light


Anoche vi aquí en la compu la cinta Shine a Light (2008) de Martin Scorsese y aunque carece del calor y el encanto de The Last Waltz del mismo Scorsese (1978), me gustó muchísimo. Comparo ambas películas porque las dos tienen obviamente un punto en común: trasmitir en imágenes cinematográficas un concierto de rock (de los Rolling Stones en el caso de Shine a Light; de The Band en el de The Last Waltz, la cual por cierto en México fue rabautizada por la imbecilidad congénita de los distribuidores como -¡oh, Dios!- El último rock.
Es claro que la capacidad técnica del director de Taxi Driver (1976) y GoodFellas (1990) es mucho mayor hoy que hace treinta años, pero el encanto y el espíritu del filme con Robbie Robertson y compañeros que lo acompañaban no está tan presente en la de los Stones (eso para no hablar del nivel de los invitados de cada grupo). Con todo, Shine a Light resulta excelente, entretenida, divertida y con la música stoniana a plenitud. El uso de las cámaras y la edición es impresionante y la cinta no carece de alma y es (como lo es también otra peli roquera de Scorsese: No Direction Home de 2005) a final de cuentas altamente disfrutable y recomendable, con momentos entrañables y llenos de intensidad. Excelente, pues.

sábado, 26 de diciembre de 2009

2010, ¿debemos ser optimistas?*


No soy experto en economía (como se habrá dado cuenta cualquier lector habitual de esta columna) y cuando le comento a quien se deja que el próximo año será mejor que el que estamos dejando atrás, se trata más de un acto de fe y esperanza que de verdadera certeza.
Nikito Nipongo (el inolvidable creador de aquellas “Perlas japonesas” que tanto bien nos harían en estos tiempos) solía decir cada fin de año a sus lectores, a manera de antifelicitación, algo más o menos parecido a esto: “No se preocupe porque este fue un mal año, el siguiente va a ser peor”. Sin embargo, ¿podrá haber doce meses más horripilantes que los que acabamos de atravesar, cual balsita cubana en medio de un huracán caribeño?
Por eso, cuando peco de optimista con aquello de que 2010 será al menos un poco mejor que 2009, lo hago bajo la creencia caritativa de que al mundo, pero sobre todo a México, ya no les puede ir peor…, ¿o sí?
Digo, de enero pasado a este diciembre que se diluye, a los mexicanos nos fue como en feria (¿para qué hacer un resumen de fatalidades si todos las vivimos, si todos las sufrimos?). La cuestión es si seremos capaces de no repetir el numerito o si de plano estamos tan mal que volveremos a tropezar una y otra vez con la misma piedra, mientras el resto del mundo se levanta de la crisis y se nos escapa alegremente.
Por desgracia, con la clase política que padecemos no parecería haber muchas razones para imaginar un 2010 de franca recuperación. Experta en meterse el pie y autosabotearse, fanática religiosa de los artríticos dogmas emanados de la historia oficial (y peor: en pleno año del Bicentenario), dicha clase difícilmente hará algo por sacarnos del hoyo y es capaz hasta de sumirnos más en tan ignominioso agujero.
Con todo, sigo creyendo (ese es el verbo preciso) que el año que inicia dentro de exactos seis días puede ser un poquito menos peor que 2009. Esa es mi manera de desear a ustedes, queridos lectores, un feliz 2010. Vamos a transitarlo juntos y a ver de a cómo nos toca, ¿vale?

*Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Nochebuena y navidad en calma


Bonita y divertida cena de Navidad con mis hijos, en casa de Rosa. Nos juntamos la pura familia y realmente la pasamos muy bien, con una cena deliciosa y mucha cordialidad. Antes había pasado a ver a mi mamá. Me acompañaron Alain y Jan y allí nos encontramos con Myrna, Leyla, Axel y Jorge, quienes mañana temprano se van a Nueva York, donde recibirán al Año Nuevo. Al terminar la cena y la repartición de los regalos, Alain me trajo a la casa, aunque antes pasamos a recoger a Hallet y su mamá a Villa Coapa y fuimos a dejar a mi consuegra a Tlatelolco. Mis hijos (con Hally) me trajeron aquí y se fueron a seguir con la fiesta en el flamante depto que rentaron Jan y dos amigos. Una Nochebuena tranquila y un día de Navidad sin mucho que comentar.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Tres definiciones de la Navidad


-Día distinguido y consagrado a la glotonería, las borracheras, el sentimentalismo, la recepción de regalos, el aburrimiento público y la vida doméstica.

Ambrose Bierce

-Época del año en que todos nos sentimos más buenos y estamos deseando que se acabe pronto. Es cuando los niños tienen permiso para abusar de los papás. En Navidad todos pensamos en los hambrientos del mundo, por eso comemos tanto. Sería maravilloso si el espíritu navideño perdurase todo el año... y muriésemos de úlcera gástrica

Therion

-La Navidad en mi casa es por lo menos seis o siete veces más agradable que en cualquier otro sitio. Empezamos a beber temprano, y cuando el resto de la gente ve un solo Santa Claus, nosotros vemos seis o siete.

W.C. Fields

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Déjalo sangrar


El rasgueo acompasado de la guitarra aparecía en la sala como amable fantasma y la aguda voz del cantante se servía de las palabras para calentar la noche inundada de vino rojo: "Well, we all need someone we can lean on/ And if you want it, you can lean on me". Como en un opiáceo cuento de Poe, la mujer danzaba entre brumas, los ojos cerrados, la sonrisa extasiada. "Yeah, we all need someone we can lean on/ And if you want it, you can lean on me". Todos necesitamos a alguien en quien apoyarnos. Lo sé. Lo sabes. Lo sabemos. Pero si lo deseas, puedes apoyarte en mí. "Entonces ella dijo: 'Mis pechos siempre estarán abiertos para que poses en ellos tu cansada cabeza'". La voz de Jagger raspaba la mente al cantar aquellas líneas compasivas, mientras la guitarra de Richards hacía más cálido el refugio. "Yeah, we all need someone we can dream on/ And if you want it, baby, well you can dream on me". Soñar cuesta nada, soñar cuesta todo y en la ensoñación del poeta de Baltimore la mujer seguía bailando con suavidad etérea, entre brumas, los ojos cerrados, la sonrisa extasiada. El vapor curativo de un aromático té de jazmín me hacía cantar con Jagger: "Oh what pleasant company". El vino rojo transporta, el vino rojo transforma, el vino rojo nos hace decir "take my arm, take my leg, oh baby don't you take my head?", mientras la literatura de Poe se desgarra en versos stonianos: "Yeah, we all need someone we can bleed on/ And if you want it, baby, well you can bleed on me" y nos lleva a unirnos a la bailarina entre brumas, los ojos cerrados, la sonrisa extasiada, para cantar hasta el final: "Ahh, bleed it alright, bleed it alright, bleed it alright/ You can bleed all over me/ bleed it alright, bleed it alright, bleed it alright/ You can cum all over me".


THE ROLLING STONES: "LET IT BLEED"

martes, 22 de diciembre de 2009

Mi retrato chino


Si yo fuera un animal sería... un gato doméstico.
Si yo fuera un color sería... azul.
Si yo fuera una estación del año sería... el otoño.
Si yo fuera una cualidad sería... el sentido del humor.
Si yo fuera un defecto sería... la inseguridad.
Si yo fuera una canción sería... “Days” de los Kinks.
Si yo fuera una ciudad sería... París.
Si yo fuera un libro sería... El rojo y el negro de Stendhal.
Si yo fuera un crimen sería... un crimen pasional.
Si yo fuera un nombre sería... Hugo.
Si yo fuera un fenómeno natural sería... la lluvia.
Si yo fuera un adjetivo sería... filógino.
Si yo fuera un sentimiento sería... la ternura.
Si yo fuera una película sería... Manhattan de Woody Allen.
Si yo fuera un deporte sería... el futbol soccer.
Si yo fuera un perfume sería... el que emana mi cuerpo limpio.
Si yo fuera una bebida sería... una copa de vino rojo.
Si yo fuera una fecha sería... dos: las de los nacimientos de mis hijos.
Si yo fuera un instrumento musical sería... una guitarra acústica.
Si yo fuera un pecado capital sería... la lujuria.
Si yo fuera un personaje de ficción sería... Julian Sorel de El Rojo y el negro.
Si yo fuera un platillo sería... una pizza griega.
Si yo fuera un día de la semana sería... lunes.
Si yo fuera un adverbio de tiempo sería... siempre.
Si yo fuera una cita sería... "Hay que ver las cosas como son y no como quisiéramos que fueran” de Cioran.
Si yo fuera uno de los cuatro elementos sería... el fuego (soy Aries).
Si yo fuera yo sería... alguien con una mayor fuerza de carácter.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Denisse de visita en casa


Como mencionaba ayer, Denisse se encuentra estos días en casa de su mamá y fue curioso que hoy viniera a visitarme. Digo que fue curioso porque vive conmigo (cuando menos cinco días a la semana) y hoy se escapó un ratito del seno materno... en plan de visita. Me sentí casi como cuando la conocí, en octubre del año pasado, je. Estuvo aquí un par de horas, pero la pasamos muy bien y nos veremos hasta después de Navidad y antes de Año Nuevo. Denisse: la niña-mujer más dulce, simpática, inteligente, amorosa y linda que conozco. La adoro.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Un domingo de diciembre


Fin de semana casero. Venta de discos y demás enseres con buenos resultados, aunque aún queda bastante oferta atractiva. Denisse con sus padres. Escribo, leo, veo la tele, escucho música, trabajo en la computadora. Un domingo tranquilo de esos que anuncian que estamos en diciembre y se acercan los días cortos que se antojan largos, demasiado largos.

sábado, 19 de diciembre de 2009

2009, el recuento de los daños*


Creo que desde 1994, en México no vivíamos un annus horribilis como ha sido este 2009 de todos tan sufrido. Entre la crisis económica, el invisible virus AH1N1 (o como lo quiera llamar la maestra Elba Esther), las matazones de la llamada guerra contra el crimen organizado, los desatinos gubernamentales, los engendros legislativos, el desmadre en Iztapalapa y las nalgas de la Guzmán, fuimos de lo lamentable a lo patético, sin dejar de pasar por lo delirante.
Año de angustias e incertidumbre que tuvo en nuestra inefable clase política, sin embargo, al único punto de diversión y esparcimiento. Sólo de la polaca nuestra de cada día pudo surgir un personajazo como Juanito, gracias a quien –se diga lo que se diga–, pudimos distraernos, reír y no caer de plano en el pesimismo y la depresión. Inventado por Andrés Manuel López Obrador en un clásico golpe de chistera, Juanito se le salió del huacal a don Peje y tuvo en predicamento durante meses a eso que algunos todavía llaman la izquierda mexicana. Al final, entre todos lo tundieron a palos y se quebró como piñata, pero Rafael Acosta, Juanito, como ya lo nombró aquí mismo mi querido amigo Ciro Gómez Leyva, es el personaje del año.
Otra cosa que palió en lo que cabe los horrores del 2009 fue la sufrida calificación de la selección mexicana de fut al Mundial de Sudáfrica. Será un buen distractor sin duda para lo que se nos viene en el 2010, año al que me referiré en la próxima “Cámara húngara”.
Desde este espacio que tan generosamente me concede Milenio Diario, quiero desear a todos los lectores unas muy felices fiestas navideñas y para que se distraigan un poco de tanta mala noticia, les recomiendo un libro excelente, muy ameno y de gran aliento literario. Me refiero a El secreto de la Noche Triste de Héctor de Mauleón (Joaquín Mortiz, 2009). Se la van a pasar más que bien con este thriller novohispano que les hará ver, por si les sirve de consuelo, que el México de los siglos XVI y XVII estaba bastante más bravo que el actual.

*Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Pastorela


Anoche fue la pastorela de la escuela de teatro donde estudia Denisse y nos fuimos a verla. La interpretaron alumnos de cuarto año y aunque de pronto algunos diálogos no se escuchaban bien, estuvo muy divertida. Luego llegó la hora de los tamales y el ponche (deliciosos) y hasta piñata hubo. A Denisse le salió lo escuincla y se lanzó como piloto kamikase sobre los dulces y las frutas. No sé cómo le hizo, pero salió con su sonrisota y los brazos llenos de cosas. Hubo una anécdota simpática, cuando platicábamos con una compañera del salón de mi niña y llegó la mamá de aquella. Primero le presentó a Dení y todo normal, pero cuando me señaló y le dijo "él es su novio", la señora (seguramente más joven que yo) puso una cara de asombro que posteriormente nos dio mucha risa. Salimos como a las diez y caminamos muy contentos por las callejuelas de Coyoacán hasta encontrar el taxi que nos trajo a casa. Linda noche de pastorela.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Los Simpson: veinte años de fiebre amarilla*


Hace exactamente veinte años, el 17 de diciembre de 1989, se trasmitió el primer capítulo de Los Simpson. Mitificada, adorada, aborrecida, sub y sobrevalorada, la emisión parecería mostrar algunos signos de agotamiento.

Dos acontecimientos revolucionarios marcan al año de gracia de 1989: la caída del muro de Berlín y la aparición de una serie de dibujos animados que habría de trastocar al mundo: Los Simpson.
Veinte años han transcurrido desde aquellos días y los efectos de ambos hechos aún se siguen sintiendo. En el caso que nos toca, el programa creado por Matt Groening –un nerd anarquista nacido en Portland, Oregon, en 1954– ha formado parte de la educación sentimental de cuando menos cuatro generaciones y ha terminado por convertirse (para parafrasear a José Emilio Pacheco) justo en aquello que tanto crítico desde sus inicios: en una institución, en un manifiesto de incorrección política que hoy resulta perfectamente correcto. Ser seguidor de Los Simpson otorgaba, hasta hace poco, cierto status de progresismo liberal, de actitud demócrata. No estoy seguro de que siga siendo así. Ser simpsófilo, actualmente, es sinónimo de ser rebelde, sí, pero más en términos RBDianos que como se entendía la palabra hace veinte años, cuando inició la serie.
Entendámonos. En sus primeras temporadas, Los Simpson eran como una carga de dinamita dentro de eso que llamamos el sistema, el establishment. En México lo sabemos bien porque, inusitadamente, la serie comenzó a trasmitirse por lo que hoy es TV Azteca desde finales de los ochenta, una época en la cual el conservadurismo paternalista del gobierno y los medios electrónicos era el signo dominante. Sin duda en esos momentos se trataba de una serie con un alto grado de subversión, debido a la crítica despiadada que ejercía contra el american way of life, crítica que de manera tangencial también tocaba a nuestro país y a eso que desde Televisa se conocía como la gran familia mexicana.

¿Cómo no adorar la estupidez y la estulticia de Homero, la implacable y desalmada gandallez de Bart, la inteligencia sensible de Lisa o la neurosis de Marge, antecedente caricaturesco de las desperate housewives? ¿Cómo no identificarse, para bien o para mal, con alguno de los múltiples personajes secundarios, desde el cristianísimo Ned Flanders (una especie de Jorge Serrano Limón a la gringa, aunque más buena onda) hasta el acomplejado niño Milhouse, sin olvidar al tabernero Moe, al pacheco conductor Otto, al siniestro payaso Krusty y a tantos otros, entre los que destacan ese villano por excelencia que es el oligarca señor Burns y su lamebotas Smithers? ¿Cómo no amar incluso al primer equipo mexicano de doblaje, con Humberto Vélez a la cabeza? La ciudad de Springfield era (es) un microcosmos perfectamente estadounidense, pero al mismo tiempo retrataba con sardónica ironía al modo de vida occidental, con todos sus vicios, contradicciones y desajustes sociales.
Sin Los Simpson, series posteriores como Beavis & Butt-Head, Daria, South Park y su actual competencia, Los reyes de la colina, serían impensables. Desgraciadamente, luego de dos décadas y de más de cuatrocientos cincuenta capítulos (más un largometraje), la serie ha terminado por volverse repetitiva y, lo peor de todo, en algunos momentos francamente aburrida. Algo más que ha perdido es la que durante muchas temporadas fue una de sus principales virtudes: el que dentro de su despiadada crítica y su disparada violencia (remember Itchy y Scratchy), al final sus historias podían resultar en verdad conmovedoras. Hoy ya no lo son.
El problema de Los Simpson, pues, no es su carácter explosivo e irreverente que tanto molesta a la Iglesia católica, a sociedades de padres de familia y a otros sectores ultraconservadores, lo mismo que a políticos como el presidente venezolano Hugo Chávez o la pareja presidencial argentina, sino su tendencia a lo tedioso y lo predecible. Eso sí que da tristeza, eso sí que podría matarla.

*Publicada hoy en la sección "El ángel exterminador" de Milenio Diario.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Vacaciones forzosas


Hoy empiezan las posadas y con ellas una época que a quienes trabajamos por nuestra cuenta nos resultan de mortal aburrimiento, de menor actividad... y de menores ingresos. También es la época en la que los editorialistas más importantes y los conductores titulares de los noticiarios se ausentan y dejan (los segundos) a sus grises y amodorrantes sustitutos. No hay futbol (salvo en la Premiere League que no descansa) y en general la actitud de la gente es de no querer hacer mayor cosa. Ni modo, son quince o veinte días de vacaciones forzosas que para muchos son la mejor etapa del año y para algunos resulta la más sosa y desactivante.

martes, 15 de diciembre de 2009

La Mosca en la Radio... hasta enero


Dado que estos días decembrinos se prestan más para el descanso y las fiestas. les aviso que el programa La Mosca en la Radio que se trasmite todos los martes de ocho a diez de la noche por la estación en internet TuRadioOnLine se tomará un descanso y regresará el primer martes de enero, con nuevos bríos e ideas. Un saludo y un abrazo fuerte para todos los escuchas.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Venta decembrina de discos, videos y otros enseres


Como ya es costumbre en estos lares y en estos días decembrinos, el sábado 19 y el domingo 20 próximos haré mi tradicional venta de discos, videos, viniles y libros, esta vez con varias sorpresas y a precios de ganga (25 pesos por unidad). El horario para ambos días será de las doce del mediodía a las seis de la tarde. Los interesados pueden escribirme al correo electrónico hgmichel55@yahoo.com.mx para darles los pormenores del lugar de la venta. Por acá los espero.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Una muy alta fidelidad


Denisse ha pasado aquí el fin de semana, en reposo, a fin de recuperarse del golpe que recibió en el pie. Hemos visto la tele y algunas películas, entre ellas High Fidelity de Stephen Frears (2000), esa maravilla de comedia romántica basada en el libro homónimo del escritor inglés Nick Hornby y que he disfrutado ya en varias ocasiones, aunque Dení no la conocía. Hay filmes que uno puede ver una y otra vez sin cansarse y éste es para mí uno de ellos. Las actuaciones de John Cusack, Jack Black, Iben Hjejle, Todd Louiso, Joan Cusack y la bellísima Catherine Zeta-Jones son de antología en esta cinta de gran fondo existencial y de absoluto amor por el rock y sus diferentes formas de mantenerlo en la memoria (en esta caso, sobre todo, por medio de los discos de vinil y de las listas de álbumes o de canciones). Una joya cinematográfica que no puede faltar en la videoteca de cualquiera que se precie de ser un amante del rock.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Ayós, Juanito, ayós*


Desde su cuenta de Twitter, Gerardo Fernández Noroña suele despedirse de sus seguidores con un “ayooos, ayooos” que se ha convertido en su sello y en motivo de chacota y burlas entre sus detractores tuiteros. Esa despedida se le puede aplicar hoy, al parecer esta vez de manera definitiva, a ese personaje que durante largas semanas dio la nota y nos proporcionó abundante material para escribir y divertirnos como desde Chente Fox y sus ocurrencias no sucedía.
Hablo, claro, de Rafael Acosta, Juanito, tragicómico y melodramático protagonista de la comedia de enredos iniciada por Andrés Manuel López Obrador, continuada por Clara Brugada y el PRD del Distrito Federal y finalizada abruptamente por Marcelo Ebrard, no sabemos si por iniciativa propia o por exigencias del propio AMLO.
Juanito vivió sus quince minutos (que fueron como quince años) de fama y en ese lapso padeció los embates de sus ex correligionarios, el oportunismo de los arribistas, la manipulación de los panistas, la sorna de los periodistas y la humillación de los amigos del pueblo bueno (cualquier cosa que esto signifique). Con todo, se convirtió en un peligro, mas no para México, sino para los pejistas, quienes terminaron por darle un rotundo jaque mate.
Dicen por ahí que con la renuncia de Juanito como delegado en Iztapalapa, a algunos columnistas se nos acabará un buen tema para llenar nuestros espacios. Sin duda nos hará falta su presencia y todo lo que provocó con ella, pero es claro que con la clase política que tenemos, habrá otros muchos que nos proporcionarán eso que los clásicos llaman diversión y sano esparcimiento.
Al principio mencionaba al gran Noroñas. Me imagino que con la defenestración de Juanito, el diputeibol petista podrá sentirse a sus anchas y recuperar el puesto de Gran Comediante (así, con mayúsculas) de la polaca nacional. Seguro que desde su curul ya estará diciendo: “Ayooos, Juanito, ayooos”.
(¡Nos vemos en el Blanquita!).

*Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Lolitas y Lolitos


Hace diez, quince o veinte años, el hecho de que una mujer en sus treinta o en sus cuarenta tuviese como pareja a un hombre ocho, diez o más años menor que ella era materia de escándalo, hecho mal visto, tema para culebrón telenovelesco. Casi impensable resultaba incluso concebir semejante situación, misma que cuando llegaba a darse se mantenía oculta de un modo más o menos vergonzante. Hoy, sin embargo, las cosas han cambiado de manera notable.
Conozco de primera mano varios casos al respecto. La abundancia de mujeres mayores de treinta años que tienen como novios, amantes y hasta esposos a jóvenes varones que viven apenas la primera mitad de sus años veinte es cada día más grande. Antes, claro –y que nos lo diga el espíritu de Vladimir Nabokob-, lo común era precisamente lo contrario: que hombres maduros anduvieran con veinteañeras o aun con jovencitas que en ocasiones ni siquiera alcanzaban la mayoría de edad. El síndrome de las Lolitas no es y no era extraño y hasta se sigue considerando como un motivo de admiración y presunción. Un macho que ya peina canas pero que es capaz de seducir a hembras que podrían ser sus hijas, en el fondo resulta objeto de cierto respeto. ¿Qué sucede, en cambio, con las hembras maduras que conviven con jóvenes machos inexpertos pero llenos de vitalidad, es decir, con Lolitos? Cuando menos en las regiones sociales que yo conozco y frecuento, aunque estas hembras son todavía cuestionadas y hasta criticadas, cada vez se les acepta con una mayor normalidad.

Aventuras extracancha
El primer caso que conocí en tiempos más o menos recientes, digamos hará un par de años, es el de una amiga en sus exactos cuarenta (llamémosla Edith), madre de dos hijos ya legalmente adultos, quien mantenía una relación amorosa con un joven de la misma edad de sus vástagos (llamémoslo Arturo). Desde que los vi juntos una noche, en una fiesta, me quedó muy claro que Edith estaba enamorada y que Arturo no parecía estarlo tanto. De cualquier manera, permanecieron juntos a lo largo de toda la velada y no se ocultaron para abrazarse, acariciarse, besarse. Tampoco hubo alguien que se mostrara asustado por el hecho, a pesar de que la diferencia de edades era perfectamente evidente.

La relación entre ambos se extendió cuando menos un año más. Se sabía que el jovenzuelo en cuestión era bastante mujeriego –tenía relaciones más que amistosas con diversas muchachas de su edad- y que se sentía una especie de genio de la pintura (porque el muchacho pintaba), estatus que le era fomentado por la ciega fascinación de su cuarentona amante. Ésta sabía de las aventuras extracancha de su pareja y trataba de no hacer caso, con tal de que no se fuera de su lado. No obstante, en varias ocasiones el descaro de Arturo la hizo rabiar y los reclamos y las peleas se volvieron cada vez más frecuentes. Sin demasiada perspicaia de por medio, los amigos de Edith sabíamos en qué iba a terminar todo aquello. Así fue: el noviazgo (por llamarlo de alguna manera) llegó a su fin y ella tardó en recuperarse, aunque sus sentimientos quedaron marcados y la gana de reiniciar una relación con un hombre, de la edad que fuese, se desvaneció al menos por un buen rato.

“Ya no hay hombres”
De un tiempo para acá, es común escuchar a mujeres que repelan por la falta de varones hechos y derechos “Ya no hay hombres”, suelen decir numerosas damas, quienes concluyen que “los que hay están casados, son unos patanes o son gays”. De ahí que algunas de ellas opten por el lesbianismo, el autoerotismo, la castidad, las adicciones extrasexuales (desde las drogas hasta el trabajo) el yoga o la política. Sin embargo, no a todas las mujeres les va mal en sus relaciones heterosexuales, incluso con tipos mucho más chicos que ellas.
Veamos un segundo caso que también conozco de primera mano. Patricia (también llamémosla así) es una profesional que vive la segunda mitad de sus treinta. Se trata de una persona exitosa, brillante, llena de talento, inteligencia, simpatía y reconocimiento público. Tampoco le ha ido del todo mal en sus noviazgos y hasta tuvo un matrimonio que mientras duró fue bueno. Sin embargo, éste se fue deteriorando y en los últimos meses del mismo, ella conoció a un hombre exactamente diez años menor, con quien desde el primer momento tuvo eso que el lugar común llama química. El contraste con quien estaba a punto de dejar de ser su marido no podía ser más grande: éste se había convertido en un sujeto neurótico, conflictivo, intolerante y cada vez más alcohólico. El joven de veinticinco años, en cambio, era tranquilo, trabajador, amable, tolerante, buen amante y –tal vez como un plus- de origen europeo. La elección resultaba obvia. Patricia se separó de su esposo y desde hace casi dos años vive felizmente con su galán una década menor que ella. Por lo que veo, forman una hermosa y muy compatible pareja, cuyo futuro se mira abierto y optimista.


Un par de casos más
Como se ve, todo es relativo y cada caso es distinto. Otro ejemplo es el de una ex amiga (bauticémosla como Jimena), hoy de treinta y cinco años, quien lleva poco más de un lustro de andar con un hombre a quien supera cronológicamente por siete veranos. Tanto tiempo de estar juntos podría indicar que se trata de una relación exitosa, pero yo la llamaría una relación enfermiza, cuyas ataduras se amarran desde una posición de dominio que no está exenta de cierto sadomasoquismo. Ella es la dominadora; él, el dominado. Desconozco si esto se da en lo sexual, pero en el plano social resulta clarísimo. La mujer de marras ha llegado al extremo de contar de la manera más abierta que su novio padece de disfunción eréctil (claro, dicho con otras palabras menos científicas), argumento por medio del cual justifica su alegre andar por el calor de muchas otras sábanas, aventurillas que también suele referir sin cortapizas y de las que su compañero (es un decir) además está enterado.
Por último, está el caso de una cuarta amiga mía, quien en sus treinta recién cumplidos septiembres acaba de inaugurar una relación con un chavito de veintiuno (antes, a los veintiuno ya se era adulto, pero ahora es diferente, aunque eso es tema para otro artículo). Hasta el momento las cosas entre ellos marchan más o menos bien, pero ya empieza a haber ciertos signos de que no todo es miel sobre hojuelas. Ella quiere vivir situaciones que vayan con su edad, pero él todavía está instalado en las fiestas con los cuates, en las salidas con los cuates, en jugar Xbox, Play Station y Wii con los cuates, etcétera. No quiero ser ave de mal agüero, pero el futuro de esa pareja en particular no parece ser muy prometedor que digamos.

¿Y yo por qué… no?
Por estar hablando de otras experiencias, casi olvido la mía propia. Debo confesar que de algún modo hace largo tiempo fui un Lolito y que hoy día me encantan las Lolitas. En efecto, a los diecinueve años me relacioné con una mujer divorciada de veintiocho y permanecimos juntos cerca de dos decenios, lapso en el cual tuvimos dos hijos, legalizamos nuestro matrimonio y terminamos por divorciarnos. Como pareja pasamos de todo: buenos y magníficos y malos y pésimos ratos, algunos ciertamente determinados por la diferencia de edades. Tal vez esa haya sido la razón por la cual, una vez soltero otra vez y a partir de mis cuarenta y tantos (y hasta la fecha), mi tendencia hacia las mujeres mucho más jóvenes sea incontenible y apasionada.
A manera de conclusión, se puede decir que el actual fenómeno de las mujeres maduras y sus Lolitos tiende a crecer y a consolidarse. Algunas verán en ello la realización de sus sueños y otras tendrán materializadas ahí a sus peores pesadillas. No creo que sea algo bueno o algo malo per se, algo aplaudible o algo condenable. Es un hecho que existe y que me limito a hacer constar. Cada caso es diferente y las generalizaciones resultan vanas. A final de cuentas –como dijera el gran cocodrilo Efraín Huerta en uno de sus poemíninos-, el que quiera azul celeste… que se acueste.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Su pie izquierdo


Hoy al mediodía, Denisse me envió un mensaje desde su celular para decirme que había tenido un accidente en la escuela de teatro. Al jalar una toalla de un locker, jaló también sin querer una mancuerna de kilo y medio y le cayó en el pie izquierdo, en los deditos. Le dolía mucho y temía tener alguna fractura. La trajeron y estuvo aquí conmigo, hasta que su mamá vino por ella para llevarla con su papá (el de Denisse), quien es médico. Cuando le vio el pie, Carmen (su mamá) dijo que sí era fractura. Sin embargo, en la nochecita la Dení me mandó otro mensaje para decirme que por fortuna únicamente se trataba del golpe. Su padre le había tomado una radiografía y sólo era cosa de estar vendada y tomar algunas medicinas. La trajeron como a las once y aquí se quedará todo el fin de semana, aunque mañana va a ir a la escuela. Yo la voy a llevar en un taxi. Sin duda, hoy se levantó con el pie izquierdo. Ay, mi niña.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

¿Izquierda?


Me entero de que en el Colegio de México, la Asociación de Académicos Daniel Cosío Villegas está llevando a cabo el ciclo de conferencias "¿A dónde va la izquierda?", con la participación de Cuauhtémoc Cárdenas, Jesús Ortega, Marcelo Ebrard, Porfirio Muñoz Ledo, Amalia García y Andrés Manuel López Obrador. Muy interesante, sin duda, pero creo que el ciclo debió llamarse "¿A dónde va el nacionalismo revolucionario?", ya que cuatro de los conferencistas (Cárdenas, Ebrard, Muñoz Ledo y López Obrador) son de origen priista, uno (Ortega) viene de ese engendro partidista que se llamó el Partido Socialista de los Trabajadores, patrocinado por el gobierno priista de Luis Echeverría Álvarez, y sólo Amalia García surgió de un partido realmente de izquierda, como el Partido Comunista Mexicano (aunque su padre fue gobernador de Zacatecas por el PRI). ¿Por qué no invitaron a gente de izquierda como Roger Bartra, José Woldenberg o Luis González de Alba, quienes sin duda habrían aportado una mucho mayor sustancia teórica al tema de las charlas? Habría que preguntárselo a Sergio Aguayo, quien preside a la asociación Daniel Cosío Villegas.

martes, 8 de diciembre de 2009

La Mosca en la Radio y la educación musical


Este es el programa de La Mosca en la radio trasmitido el día de hoy por TuRadiOnLine. Como ya les había comentado, el tema fue la educación musical en México y tuve como invitado al director de la Escuela de Música DIM y gran músico José Luis Domínguez. Les dejo el podcast para que lo escuchen o lo descarguen.

zSHARE - La Mosca en la Radio 19.mp3

lunes, 7 de diciembre de 2009

Jis y Trino censurados


La noticia nos transportó a las ya lejanas épocas (los sesenta, los setenta, los ochenta) en que la secretaría de Gobernación (por medio de una de sus dependencias, la RTC), censuraba a los medios de comunicación y no permitía que se dijera algo "indebido" en ellos. Ahora resulta que en pleno 2009, le misma secretaría ha reconvenido a los caricaturistas tapatíos Jis y Trino porque en su programa en la estación radiofónica de la Universidad de Guadalajara se atrevieron a usar las palabrotas "inchi" y "puñeta". ¿De qué se trata? ¿Realmente la orden provino de Bucareli o surgió de alguna instancia menor en el propio estado de Jalisco? Quién sabe. Pero es un mal signo. Esperemos que al final sólo quede como mera anécdota.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Este martes, en La Mosca en la Radio...


Programa dedicado a la educación musical en México. ¿Tenemos una educación musical de calidad? ¿Por qué se descuida a la educación musical en nuestro país? ¿Explica eso lo malo que es el rockcito nacional? ¿Hay alternativas? ¿Existen buenas escuelas musicales? A esas y otras preguntas intentaremos dar respuesta con nuestro invitado, José Luis Domínguez, director de la Escuela de Música DIM. No dejen de escucharnos (y de mandarnos preguntas, opiniones y dudas), este martes 8 de diciembre, en punto de las ocho de la noche, por TuRadiOnLine.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Juanito y el sorteo mágico


Algo esotérico debe significar el hecho de que en el sorteo que ayer se realizó en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, a la selección de México le haya tocado jugar contra los mismos equipos que enfrentó hace cuarenta y cuatro años, en el Mundial de Inglaterra, es decir: Francia, Uruguay y el país anfitrión.
Aquella vez empatamos con los dos primeros (¿cómo olvidar aquel enredado gol de Enrique Borja y la emotiva narración de don Fernando Marcos?) y perdimos con los ingleses. ¿Se repetirá el caso, sólo que con una derrota ante los sudafricanos? Puede ser. Después de todo, en esta hermosa república mexicana estamos acostumbrados a que todo se repita, aunque casi siempre como triste (aunque divertida) caricatura.
Ahí está otra vez, por ejemplo, el Juanito affaire, prueba irrefutable de que la estupidez de nuestra clase política en general y de nuestra seudo izquierda en particular es cíclica, reiterativa y congénita. Ahora son los diputados perredistas de la Asamblea de Representantes del DF quienes meten su cuchara (¿por órdenes de Marcelo o de Andrés Manuel?), para inventarse una serie de “causales” (así les dicen) cuyo fin es desaforar (verbo maldito para los pejistas…, cuando les conviene) a Rafael Acosta y quitarlo de su puesto (ganado legalmente, quiérase o no) como delegado de Iztapalapa.
Leo en el artículo de nuestro compañero Pablo Gómez, publicado ayer en Milenio Diario, que quienes criticamos la actuación de López Obrador, Clara Brugada y demás en este desmadre somos parte de “la derecha antidemocrática y del periodismo afín”. Opinión que da por sentado, entonces, que quienes quieren desaforar (otra vez ese malhadado verbo) a Juanito con artimañas legaloides son, por ende, democráticos. Así de fácil es descalificar a todo aquel que ose cuestionar al cochinero iztapalapense.
Por eso, yo mejor me preocupo por la futura suerte del seleccionado nacional, luego del mágico sorteo que nos abrió una rendija de luz para pasar a la siguiente ronda y alcanzar el mítico quinto partido. Algo que, como ya es costumbre, no sucederá.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Algo sobre Mark Twain


Soy un gran admirador de Mark Twain, como escritor y como pensador. Su sentido del humor, su ironía, su facilidad para la crítica social y el sarcasmo, pero al mismo tiempo su bonhomía y su generosidad, siempre me han fascinado. Ahora mismo estoy leyendo una novela suya (Wilson el chiflado) y en mi biblioteca hay otras varias. Lo leí por primera vez siendo yo un niño, en una versión compendiada de Las aventuras de Tom Sawyer que releí infinidad de veces y que me presentó por primera vez a ese mundo mágico y misterioso que es el sur profundo estadounidense, ahí donde por cierto nació el blues. Alguna vez escribiré más acerca de Samuel Langhorne Clemens (su verdadero nombre) y de otras novelas suyas, como Huckleberry Finn, El príncipe y el mendigo, Un yanqui en la corte del rey Arturo, El hombre que corrompió a una ciudad y tantas más. Para concluir, una frase filosóficamente humorista o humorísticamente filosófica de este genio de la literatura caustica y mordaz: "Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y disipar la duda".

jueves, 3 de diciembre de 2009

En "El rotativo" de Canal 22


Ayer al mediodía vino Alejandro Toledo, de Canal 22, y me hizo una entrevista para el programa El rotativo de esa emisora gubernamental. El tema no fue La Mosca o mis actividades profesionales sino mi opinión acerca de la manera como el futbol y en especial los campeonatos mundiales afectan cada cuatro años a los mexicanos. Lo que dije saldrá el próximo martes 8, en lo que será -me comentó Alejandro- la última emisión de El rotativo, al parecer por problemas de presupuesto. Es una lástima que desaparezca y me honra salir en esa postrer trasmisión de la serie. Un abrazo para todos los que la hacen y la han hecho a lo largo de dos años. Creo que el programa pasa a las diez de la noche, así que pueden verlo después de escuchar La Mosca en la Radio por TuRadiOnLine. Creo que yo no alcanzaré a llegar a tiempo para verlo también. Ojalá lo repitan.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Sólo para mujeres


Al ir de aquí para allá en internet, me topé con esto:

Los cinco secretos de una mujer feliz

1. Es importante encontrar a un hombre que comparta contigo la responsabilidad y las tareas del hogar y que tenga un buen trabajo.
2. Es importante encontrar a un hombre alegre que disfrute del baile, los paseos y que te haga reír.
3. Es importante encontrar a un hombre tierno de quien se pueda depender afectivamente, sin que por ello te subordine y, además, que no mienta.
4. Es importante encontrar a un hombre que sea buen amante y que adore tener sexo contigo.
5. Es muy, pero muy importante que estos cuatro hombres no se conozcan entre sí.

martes, 1 de diciembre de 2009

Rock pop (o pop rock) en La Mosca en la Radio


Ese fue el tema del programa de esta noche, nuestra décimo octava emisión: el rock popero que se ha hecho a lo largo de 2009 y algunos de sus mejores exponentes. Espero les guste y me den sus opiniones.

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lunes, 30 de noviembre de 2009

Definición de matrimonio*


Matrimonio, sustantivo. Estado o situación de una comunidad integrada por un amo, un ama y dos esclavos, que suman en total dos personas.

*Del Diccionario del diablo de Ambrose Bierce.

domingo, 29 de noviembre de 2009

¿Todo juego pasado fue mejor?*


Sería absurdo plantear que la manera como ahora juegan los niños -y aquellos que conservan un alma infantil (o infantiloide)- es mejor o peor que la que teníamos, en nuestros años tempranos, quienes nacimos de la década de los cincuenta hacia atrás. Sin embargo, existe un evidente rompimiento generacional en ese terreno, marcado sobre todo por la vertiginosa irrupción de la tecnología –en este caso la aplicada a los juguetes- de la década de los ochenta en adelante.
Nada tengo en contra de los cada vez más sofisticados juegos de video, los cuales son la dominante entre los niños, los jóvenes y los no tan jóvenes de hoy día. El que no me atraigan en absoluto y me parezcan terriblemente aburridos no es argumento suficiente para condenarlos. Tampoco el hecho de que no pueda entender la razón por la cual resultan tan fascinantes para millones de personas. La única objeción que tengo contra ese tipo de juguetes electrónicos o digitales (confieso mi ignorancia: no sé si son electrónicos o digitales o ambas cosas o ninguna de ellas) es la expresión corporal que muestran quienes los juegan. Esta expresión ocupa a todo el cuerpo (mismo que se tensa en forma por demás visible), pero se vuelve especialmente notoria en las manos y, sobre todo, en el rostro. En el caso de las manos, se transforman en terminales nerviosas cuyos gordos apéndices –los dedos pulgares- se mueven de manera frenética y angustiada. Pero es en la cara de sus practicantes donde más se refleja el efecto de estos instrumentos de presunta diversión. Yo no sé si ellos mismos se hayan visto alguna vez en el espejo mientras juegan lo que alguna vez fue Atari, luego Nintendo y más tarde una serie de marcas cuyos nombres jamás retengo, pero que se vuelven obsoletas cada determinado tiempo. Es esa mirada vacía la que me espanta. Esos ojos vacunos, fijos en una pantalla y que reflejan un estado de enajenación mental que no logro comprender. Es esa boca transformada en mueca grotesca (algunos sacan la lengua), son esos músculos faciales endurecidos por un estado de tensión que no consigue sino impresionarme. Es una expresión que vi en mis hijos cuando eran niños y que veo en algunos amigos ya treintones o cuarentones (y también, por cierto, en muchas amigas a la hora de sumergirse en sus teléfonos celulares para enviar misteriosos mensajes escritos).

Tal vez mis impresiones sobre los juegos de video sean muy superficiales y se deban a mi ignorancia sobre sus enormes virtudes. Puede ser. No obstante, dichos juegos me parecen parte de un embate tecnológico en contra de la cultura humanista y en favor del aislamiento y la fragmentación personales. Por supuesto que algunos fanáticos de estos instrumentos siguen siendo lectores (y hasta autores) de libros, pero representan una muy triste minoría. La gran masa adicta a los videogames no es precisamente aficionada a la lectura y vive en una alarmante desconexión con la realidad y las distintas maneras de interpretarla.
¿Entonces todo tiempo pasado fue mejor? No lo sé. Provengo de una generación cuya infancia se desarrolló sin juegos de video, internet, videocaseteras, cámaras digitales, discos compactos, DVD, televisión por cable o vía satélite, incluso en un principio sin televisión a color, cassettes de audio o radio en FM. Jugábamos carreteritas, vaqueritos, escondidillas, rondas infantiles, futbol callejero (“coladeritas”), juegos escritos (“Basta”, “Ahorcado”, “Gato”, “Timbiriche”), juegos de mesa (“Serpientes y escaleras”, “Oca”, “Lotería”, “Damas chinas”, “Turista”), en fin. Digamos que eran juegos sencillos y hasta limitados, pero que por lo mismo requerían un más amplio uso de la imaginación y poseían un mayor sentido lúdico y, debo decirlo, jamás vi una expresión de ausencia mental en los ojos de alguno de mis compañeros de juego.

*Texto publicado a mediados de 2005 en la revista Complot. Debo decir que sigo pensando lo mismo en un noventa por ciento.

sábado, 28 de noviembre de 2009

El PAN de Andrés Manuel*


Dicen que con su mitin del domingo pasado en el Zócalo defeño, Andrés Manuel López Obrador arrancó su campaña para (ahora sí) ganar la presidencia de la república en el fatídico 2012 de todas las profecías tan temido (sin albur). En realidad, el buen Lopitos no ha dejado de estar en campaña desde 2006 y por lo que se ve, seguirá en campaña en 2018, 2024, 2030 y así, hasta que el cuerpo aguante.
De lo que habló Don Peje ese día, no hay mayor novedad. Digo, en sus diez propuestas para salvar (vaya verbo tan mesiánico) a la Nación, el culto tabasqueño no hizo sino reciclar lo que ya había propuesto años atrás y que consiste en una mera lista de buenas y muy vagas intenciones, llena de palabras grandilocuentes y de una demagogia que nos transporta a las épocas del liberalismo juarista y del nacionalismo revolucionario priista. Nada nuevo y nada concreto, pues. Andrés Manuel está obsesionado con el poder de a de veras (no como el de su presidencia patito) y nunca se va a bajar de su terca mula.
Mientras tanto, el PRD empieza a desmoronarse y nuestra supuesta izquierda vuelve a dividirse con la famosa frase de “somos pocos pero sectarios”. Ruth Zavaleta se fue del partido amarillo y hay quienes ya la ven en el blanquiazul (“¿a qué hora sales al PAN?”, le preguntan algunos a la única perredista que se atrevió a desafiar al santo niño de Macuspana). La verdad, no creo que vaya a engrosar a las huestes panistas, sino que fundará una nueva organización izquierdosa que se sumará a tantas otras ya existentes. Mejor que apoye mañana domingo a Juanito, cuando se supone que el delegado con licencia por Iztapalapa asumirá de nuevo su puesto. Las cosas ahí se pueden poner de la Brugada.
Ah, el título de este artículo no se debe a que AMLO y Acción Nacional se vayan a aliar (a pesar de que el presidente Calderón ya le anda quitando sus banderas a aquél), sino a la simpática coincidencia de siglas entre ese partido y el Proyecto Alternativo de Nación de los pejistas, el PAN de Andrés Manuel.

*Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.

viernes, 27 de noviembre de 2009

jueves, 26 de noviembre de 2009

Algunas consideraciones acerca de Twitter


El fenómeno de Twitter ha rebasado al del resto de las redes sociales por internet, incluidas algunas tan populares como facebook o MySpace. No sé si se deba a su inmediatez o a lo conciso y rápido de sus mensajes, pero la manera como ha comenzado a influir en la vida cotidiana de millones de personas resulta impresionante. Aunque conozco a gente muy metida en la red que se niega a incorporarse a Twitter, creo que la mayoría terminará por hacerlo.
Yo manejo dos cuentas tuiteras: @hualgami (personal) y @lamoscaenlared (de la revista en línea) y entró diariamente para hacer comentarios y dar informaciones y también para ver lo que amigas, amigos, personalidades públicas y gente que no conozco escribe. Existe ya una especie de sociedad tuitera y hasta un top five por el que se pelean rabiosa y un tanto absurdamente personas que supondríamos sensatas.
Hay quienes han hecho de Twitter su propio sitio de popularidad (amigos y conocidos como Jairo Calixto Albarrán o Fedro Carlos Guillén cuentan con una enorme cantidad de seguidores, lo mismo que personajes del periodismo y la política como Federico Arreola, Gerardo Fernández Noroña, Roy Campos y hasta Juanito). No sé si les sirva para algo más que para mejorar su autoestima, pero hay algunos como Arreola a quienes veo obsesionadísimos con estar todo el tiempo en el primer lugar de ese top five.
Ya de una manera más amplia y generalizada, Twitter empieza a influir cada vez más en un importante sector de la opinión pública, en temas como el problema de Luz y Fuerza, la despenalización del aborto, el caso Iztapalapa, etcétera. Sin duda será un factor de influencia en el próximo proceso electoral y en las propias elecciones. Va a ser muy interesante observar el fenómeno, pero también estar adentro del mismo. Twitter llegó para quedarse..., al menos hasta que otra novedosa y muy imaginativa red social llegue para reemplazarlo.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Reunión radial


El fin de semana pasado acudí a una junta general a las instalaciones de TuRadiOnLine, la estación por internet en la cual hacemos el programa de La Mosca en la Radio. Se nos plantearon varios asuntos y las perspectivas de crecimiento para el año que entra son muy buenas. Todo resultó muy agradable y los conductores de los diversos programas pudimos conocernos e intercambiar puntos de vista. En la foto que nos tomamos al final y que aquí les muestro estamos todos los ahí reunidos, entre ellos Ángel Sixtos y Lorna López, cabezas de la emisora y excelentes amigos.

PD: Por cierto, anoche no hubo programa moscoso. Se canceló por un problema que hubo en le estación. Lo haremos el próximo martes y estará dedicado al buen rock pop que se está haciendo en estos momentos, con música de gente como Air, Dan Black, Phoenix, Lily Allen, Petra Haden, Weezer, Brendan Benson, The Ting Ting et al.

martes, 24 de noviembre de 2009

Amigos y amantes*


“Debemos tener sexo para salvar nuestra amistad”.

Elaine Benes a Jerry Seinfeld.

En Seinfeld (capítulo “The Mango”).


Entre las peores palabras que una mujer le puede decir a un hombre -o viceversa-, se encuentran las que constituyen la fatal sentencia “Es que eres mi amigo”. Se trata de algo terrible, lapidario y casi siempre definitivo.
El tiempo y la experiencia me han llevado a la conclusión de que la relación ideal es la del amante-amigo. ¿Qué puede ser mejor que tener a una camarada a quien se ama (en todos los sentidos de la palabra) y por la que además se profesa una amistad a toda prueba? No me refiero a una novia o una esposa con la cual se haya establecido un “compromiso” (cualquier cosa que esto signifique), sino a una amiga de verdad. Ser amante de tus mejores amistades, sin afanes de propiedad o de exclusividad, me parece el estado ideal de las relaciones interiores.
Tengo la suerte de tratar con muchas mujeres y un denominador común en casi todas es la muy convencional idea de que, a como dé lugar, tienen que encontrar al hombre de su vida, ése que habrá de quedarse con ellas por siempre y que no las abandonará jamás. Si el tipo resulta un patán (como suele suceder) poco importa, con tal de que les otorgue la seguridad de no estar solas y de no mostrarse como "quedadas". Este sentir lo he descubierto incluso en jóvenes veinteañeras que se pasean por el mundo con patente de liberales y desprejuiciadas. Se encuentran secreta o abiertamente esperanzadas en la aparición de un príncipe azul que no habrá de llegar y al final terminan por entregar sus vidas al primer imbécil que promete bajarles -como dirían los clásicos- el cielo, la luna y las estrellas.
¿Está en la naturaleza femenina esa clase de expectativas? No lo creo. Más bien pienso que se trata de un convencionalismo social que se ha impuesto durante décadas, durante siglos incluso, y que la mayoría de las mujeres acaba por aceptar como algo inevitable. De ahí la existencia de tantas parejas mal habidas, infelices, frustradas…, aunque juntas (por fortuna no para siempre). Pero incluso cuando la cosa se tensa y se llega al rompimiento traumático (hay que ver cómo los procedimientos de divorcio se transforman en un infierno de egoísmos, odios y venganzas entre dos que estaban… enamorados), por alguna extraña razón las mujeres vuelven a abrigar la esperanza de dar –“ahora sí”- con el hombre ideal y vuelven a caer en el mismo pozo, al repetir un idéntico esquema.
Resulta cuando menos curioso, entonces, que esas mismas mujeres rechacen con tanta enjundia la posibilidad de ser más felices (o al menos menos infelices) mediante el sencillísimo expediente de renunciar al sentido de propiedad (es decir, a la idea de apoderarse de alguien o de que ese alguien se apodere de ellas) y aceptar que el verdadero amor es algo mucho más sencillo y libre y mucho menos elaborado y fantasioso.
Pongamos un ejemplo. Una mujer ha probado toda clase de fracasos con los diferentes sujetos con quienes ha sostenido relaciones “serias”. Despotrica contra los machos, los abomina, pero una y otra vez los busca para ser lastimada de nueva cuenta, en una masoquista espiral sin fin. Pues bien, esa misma mujer tiene uno o dos o más amigos con quienes se lleva de maravilla o con los cuales siempre se siente a gusto. ¿Por qué no profundizar y enriquecer esa amistad que nada pide a cambio con el ingrediente del amor sensual, del amor sexual? ¿No sería acaso la ecuación ideal: amistad más amor carnal, sin enamoramientos posesivos y desgastantes? La razón dice que sí, pero la reacción de la mayor parte de las mujeres es de horror ante semejante perspectiva. “¿Cómo voy a acostarme con mi mejor amigo?”, se dicen. “Dejaríamos de ser amigos”. Este es el punto en el cual me pierdo y no encuentro una explicación convincente. ¿Por qué mantener la separación entre la amistad y el sexo? ¿Por qué tantas mujeres prefieren tener sexo con personas dañinas y retroceden con espanto ante la posibilidad de tenerlo con quienes más amor y cariño les brindan, con quienes realmente se preocupan por ellas? ¿Por qué sostener el prejuicio de que el sexo acabaría con la amistad y no vislumbrar la probabilidad de que las cosas sean exactamente al revés y la amistad se vea potencializada al máximo? ¿No será que en el fondo del subconsciente colectivo persiste el arquetipo del sexo como algo sucio y pecaminoso y, de manera inconsciente, se cree que al mezclarlo con la amistad ésta quedaría manchada?
En fin, son las irracionalidades de las relaciones interiores, irracionalidades que una sociedad moralina e hipócrita, enemiga del verdadero amor, nos inyecta y nos hace absorber hasta el tuétano. “Ama a quien no lo merece y niégale tu amor a quien con sinceridad te quiere”. Esa parece ser la consigna y hay millones de mujeres y hombres que la siguen con absoluta ceguera en su largo y sinuoso camino hacia el despeñadero del desamor eterno.

*Publicado en La Mosca en la Pared y en este blog (julio 22 de 2007)

lunes, 23 de noviembre de 2009

De las ventajas de ser amante*


“You can't call it cheatin'/ 'cause she reminds me of you”.
Gin Blossoms.


A fuerza de recibir guantazos de las personas a quienes se ama, uno termina por cansarse de ser siempre el damnificado, el inmolado, la víctima propiciatoria de la película. Agota, agobia, harta jugar el papelito (el papelazo) del engañado, del burlado, del pisoteado. La autoestima se va por los suelos, el amor propio desaparece cada vez que uno permite que la otra persona lo humille mediante el expediente de la infidelidad.
Experto como he sido a lo largo de mi vida en el fino arte de servir de punching bag para la diversión de más de dos mujeres con vocación de rudas, he decidido romper con el enfermizo círculo vicioso en el cual he vivido durante muchos años, para abandonar el rol pasivo de quien ve con angustia cómo el ser amado le embarra en la cara a sus amasios. La fórmula es tan simple y tan sencilla, tan obvia que me avergüenza no haberla descubierto antes.
En una relación, esencialmente no hay más que dos sopas: ser el esposo, el novio, el “compañero”, la pareja oficial… o ser el amante. Si se elige el primer aspecto, lo más probable es que con el tiempo se termine por padecer las infidelidades y deslealtades de su media naranja. Será uno el clásico cornudo y la verdad, lo digo por experiencia, resulta muy doloroso.
En cambio, si se opta por la segunda alternativa, la de ser el o la amante, las cosas cambian sobremanera. Por principio de cuentas, uno llega a una relación ya establecida y sabe a qué le tira. Se acepta que la persona a amar ya tiene a alguien a su lado y al aceptarlo, se dejan de sentir cosas tan horrendas y desgastantes como los celos, la desconfianza, la incertidumbre, la zozobra, sentimientos y sensaciones que desembocan en amarguras, tristezas, angustias mil. La situación resulta por tanto mucho más saludable. Cínica, sí, pero saludable.
Lo importante es, sin embargo, no llevar el enamoramiento al otro lado. Un amante no sólo puede amar: debe amar a su pareja clandestina. Lo que no debe permitir es convertirse en un nuevo novio, en un segundo esposo. Eso tiraría todo por la borda, ya que acabaría por tener celos del compañero legítimo de su amada (o amado, según sea el caso) y todo se derrumbaría con estrépito. De ahí la importancia que reviste el tener plena conciencia de que se es amante y que de ahí no se debe mover. ¿Para qué moverse, si como amante uno puede desbordarse, regodearse, apasionarse, combinar con sabiduría el amor con el sexo, sin limitaciones y sin pudor alguno?
Si el peor enemigo en una relación de pareja es la rutina, el amante tiene la ventaja de no convivir a diario con la persona amada. Nada de que si dejó abierta la puerta del baño, nada de que si no le jaló al excusado o mojó la tapa del mismo, nada de que si deja regados los calcetines en el suelo o que si no aprieta bien el tubo de la pasta de dientes o que si permite que los platos y vasos sucios se acumulen en el fregadero de la cocina. El amante puede evadir todo eso y dedicarse con los cinco sentidos al arte exquisito de la seducción, de la persuasión, de los juegos eróticos, de la más deliciosa promiscuidad sin culpas.
El secreto es no exigir compromisos. El único lazo que debe unir a los amantes es el del presente, el del momento que se vive, el de los instantes –breves o prolongados- que se pasan juntos, deleitablemente juntos, sin pensar en el futuro, sin tratar de atar al otro, sin intentar capturarlo. Dos amantes deben ser dos individualidades que se funden sola y únicamente en forma efímera, así esa calidad efímera dure semanas, meses o años.
Ser amante de una, de dos, de cinco o de diez parejas (depende de la capacidad amatoria y del tiempo disponible de cada quien) no es cuestión de moralidad sino, simplemente, de pasarse al lado de quienes deciden dejar de ser mártires de las relaciones sentimentales. Incluso, ser un buen amador y hacer que las amantes se sientan satisfechas, complacidas, gozosas, puede hacer que éstas lleven una mejor relación con sus parejas oficiales. Es una labor de buenos samaritanos que hasta debería ser agradecida. Pero lo más importante es que se trata de quererse a uno mismo y a partir de ahí proporcionar, repartir con generoso afán ese amor entre otras personas que lo necesitan y que desean alejarse de sus grises y rutinarias vidas maritales.
Ser o no ser cornudo. Ser o no ser cornador. He ahí los dos dilemas.

*A últimas fechas, con algunas personas que he platicado ha salido a flote el tema del amor, del enamoramiento, de la fidelidad, de la infidelidad, etcétera. Aunque pronto escribiré algo nuevo al respecto, he decidido republicar este texto que alguna vez salió en La Mosca en la Pared y que ya había subido a este mismo blog hace más de dos años (el 10 de julio de 2007, para ser exactos). Para quienes no lo leyeron entonces o para quienes gusten releerlo y comentarlo, helo aquí otra vez (mañana: "Amigos y amantes", en nueva republicación).

domingo, 22 de noviembre de 2009

Tres fotos

Son del genial fotógrafo japonés Rikki Kasso, de su blog Tokyo Undressed (http://tokyoundressed.blogspot.com/). Sólo disfrútenlas y luego visiten el sitio.


sábado, 21 de noviembre de 2009

El PAN y la mano de Dieu


Ahora resulta que todos somos puros e inmaculados. De México a Francia y de Sonora a Yucatán, el 99.99 por ciento de los ciudadanos del mundo (o al menos aquellos a quienes nos interesa el juego del hombre) nos desgarramos las vestiduras cuales damiselas panistas en peligro de perder la virginidad y ponemos el grito en el cielo por esa jugada de habilísima picardía canchera que realizó el gran jugador Thierry Henry para dar el pase al Mundial de Sudáfrica a su equipo nacional, la selección de Francia.
Digo, uno está de acuerdo con aquello del fair play y demás rollos futboleros de buena conducta, pero eso de satanizar a un crack como el delantero del Barcelona por hacer lo que tantos han hecho antes (desde Diego Armando Maradona con su famosa mano de Dios hasta Lionel Messi no hace mucho con el propio Barça) suena más a vulgar hipocresía y a eso que los doctos llaman doble moral. Lo que hizo Henry, en un acto de desesperación, al ver que su equipo, el de los entrañables bleus, estaba a punto de ser eliminado por la tosuda selección de Irlanda, fue puro instinto pambolero y cualquiera que alguna vez haya jugado al fut, aunque sea coladeritas en la calle, lo puede entender.
Pero ahí están comentaristas, articulistas y hasta políticos de todas partes, en unánime condena pública contra el “tramposo” que, ¡ay!, se atrevió a acomodarse el balón con la mano antes de dar el centro letal que su compañero William Gallas convirtió en el gol que dio a la France su pase al campeonato del mundo.
Están peor que quienes condenan a los de Acción Nacional (nuestros bleus) por iniciar una campaña de afiliación para tratar de engrosar a su raquítica nómina de militantes. Ya algunos pejistas hasta los quisieron correr del Zócalo, nomás por su pinta de juniors que portan tenis Louis Vuitton como los que usa Andresito.
Pura doble moral, pues, que no entiende que ante la mano de Dieu, los bleus, aunque sean del PAN, también tienen derecho a salir a las calles.
Vive la France!

viernes, 20 de noviembre de 2009

Poetisa


En ocasiones, la corrección política toma tales dimensiones que se hunde en lo francamente ridículo. Un ejemplo es el de la palabra poetisa, la cual no es sino el femenino de poeta y que desde hace tiempo, por pruritos feministas y progres, bastante absurdos y sin fundamento lingüistico, ha sido proscrita al ser considerada como despectiva, discriminatoria y atentatoria contra la equidad de género. La ignorancia hace que las cosas se confundan, ya que existe un término despectivo para la palabra poeta y esa es poetastro. Poetisa resulta perfectamente correcta, como profetisa o sacerdotisa. Dejar de usarla y hablar de una mujer poeta será muy políticamente correcto, pero también muy idiomáticamente estúpido.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Fedro Carlos Guillén y los efectos de soñar con Rocío Dúrcal*


Conocí a Fedro Carlos Guillén a mediados de los años noventa, cuando ambos colaborábamos en las páginas de la por ese entonces espléndida sección cultural del diario El Financiero y desde esa época mantenemos una muy grata y muy divertida amistad. A ambos nos otorgó Víctor Roura la oportunidad de estar en dicha sección… y a ambos nos forzó a salir de la misma –aunque en épocas distintas–, con sus ya tradicionales y muy peculiares (¿malos?) modos. Cuando por esos tiempos surgió La Mosca en la Pared, invité a Fedro a colaborar y empezó a escribir su columna “Deshuesadero” que hoy publica en La Mosca en la Red. Con él es la siguiente entrevista. El pretexto: la publicación de su primera novela, Soñé con Rocío Dúrcal (Random House Mondadori. Colección Debolsillo. 2009. 214 pp). Veamos lo que surgió de la charla, llevada a cabo un reciente mediodía soleado en un lugar donde se detuvo el tiempo: la entrañable nevería Chiandoni de la colonia Nápoles.

En principio, debo decirte que hay algo que no me gustó de tu novela: pensé que iba a tratar sobre Rocío Dúrcal y apenas hay una mencioncita a ella en el libro.
¡Ja, ja, ja, ja! En realidad hay dos menciones: una en el título y otra en el capítulo uno. Fíjate que en un principio la novela no se iba a llamar Soñé con Rocío Dúrcal. Originalmente llegué con mi editor, Andrés Ramírez, con otra propuesta de título que por supuesto no le gustó. Me pidió un nuevo nombre y entonces se me ocurrió lo de Soñé con Rocío Dúrcal que es un título juguetón, lúdico, provocador, como lo es el espíritu de la novela, y así se quedó. Pero no se vayan con la finta: no se trata de la biografía no autorizada de Rocío Dúrcal ni mucho menos.
Dentro de la novela está entonces la otra mención a la cantante española.
Sí, porque al principio del libro el personaje principal (Javier Clausell) y sus amigos se van de farra y hablan de las mujeres que nunca serán suyas y el más idiota propone a Rocío Dúrcal, lo abuchean y esa noche el protagonista sueña con ella. Esa es la razón del título.
¿Cómo se llamaba originalmente entonces, se puede saber?
El nombre era Vivir o navegar.
No, pues sí está mejor lo de Rocío Dúrcal.
¡Ja, ja, ja, ja!
¿Por qué después de tantos años de escribir y con varios libros editados, hasta ahora publicas tu primera novela?
Es un asunto de madurez. Yo empecé haciendo textos en periódicos hace dos décadas, cuando tenía treinta años de edad. Proseguí con ensayos, crónicas, cuentos. Finalmente sentí que este era el momento en que estaba suficientemente maduro para escribir una historia de largo aliento. La novela tiene una especificidad técnica, diferencias con otros géneros. Es el universo de la ficción, no hay más que la imaginación y el dominio de los personajes y sus personalidades. Sentí que estaba ya maduro para eso y la escribí, aunque probablemente sea el autor de primera novela más viejo del mundo.

Conociendo cómo escribes, al leer la novela me sorprendió un poco que la trama sea un thriller, una especie de El Código Da Vinci en versión mexicana, en lugar de una narración más humorística.
La novela es un registro de obsesiones y yo tengo muchas. De niño fui un devoto lector del género de misterio: de Arthur Conan Doyle, Edgar Allan Poe, inclusive Agatha Christie. Por otro lado, tengo una obsesión por la historia y por la ciencia, aunque también por la ligereza al escribir. Entonces, Soñé con Rocío Dúrcal juega con todas esas obsesiones. Sin embargo, de origen no pensé hacer un thriller. De algún modo se dio así. Respecto al humor, es una constante en todo lo que yo escribo y, no obstante, la novela tiene momentos muy oscuros que me parecieron contrapesos necesarios para que el resultado no fuera un chacoteo. Mi tendencia natural es jugar con las palabras, ser irreverente, y en este caso tuve que disciplinarme para cambiar mi estilo y que la novela quedara balanceada.
El personaje que me pareció más logrado en todos sentidos es el de Nahui, la compañera sentimental de Javier. ¿Está inspirada en alguna mujer real?
Debo decirte que hay un grupo casi unánime que considera a Nahui como su personaje favorito de la novela, el más entrañable. Como el resto de los personajes, ella tiene pizcas de gente que he conocido por aquí y por allá. El perfil de Nahui para mí es muy definible: es una mujer demente, asertiva, aventurera, emocional, una mujer que se puede vestir como Amalia Hernández, que es abajofirmante, etcétera. Conozco a muchas mujeres así y me pareció un contrapeso contra la pachorra del protagonista principal que es un publicista al que le va bien, un yuppie que está muy cómodo y que necesita que alguien lo jale. ¿Quién lo jala? Pues Nahui… y lo jala hacia un mundo al que Javier no se quiere meter ni drogado pero al que ella lo va arrastrando y él se da cuenta de que vale la pena jugarse ese riesgo.
En realidad, los personajes femeninos son lo mejor de la novela, porque están también la mamá de Javier y su secretaria ya entrada en años.
La mamá del protagonista es mi madre, quien ya falleció. Mi madre estaba loca, pero era una loca maravillosa. El personaje es un retrato cabal de mi difunta madre, quien hacía las mismas cosas que hace la señora de la novela. Hace poco, alguien me preguntó si soy misógino, dado que los tres personajes femeninos del libro –y aquí sumo a Rosita, la secretaria– están medio locas. Le contesté que por supuesto que no. De hecho, las tres son entrañables, son simpáticas, son divertidas. Rosita es el retrato de una secretaria que conocí y que no embonaba en el lugar donde trabajaba, pero que era muy querida. En la novela, Rosita labora en una agencia de publicidad, donde lo normal es ver a mujeres de tetas operadas, súper jóvenes, y ella es una vieja loca que se pone sombreros con racimos de uvas, es respondona, es altiva, pero muy querible por el protagonista.

En ese sentido entonces, ¿hasta qué punto Javier es tu alter ego?
Ahí están las opiniones divididas. Hay quien dice que soy yo y hay quien dice que nada tiene que ver conmigo. Pero difícilmente podría no tener que ver conmigo, porque expresa opiniones que yo expreso, pero lo que nos diferencia en gran medida es esa certidumbre, esa necesidad de no aventurarse, ese confort que él busca siempre y que yo nunca he buscado en mi vida. Sin embargo, el peso de la novela está en Nahui y no en Javier.
La novela tiene ámbitos internacionales y ámbitos históricos también: la Segunda Guerra Mundial, la Alemania nazi, las ciudades europeas… ¿Qué tanto tuviste que documentarte?
Tengo algo que no sé si es ventaja o desventura y que es el hecho de haber estudiado ciencia. Entonces, estoy más o menos entrenado para documentar la información que busco. Absolutamente todo lo que está en la novela es exacto. Las ciudades que se plantean existen, la invasión de los nazis a Francia fue real, todas las fechas coinciden. Por ejemplo, me documenté ampliamente sobre Heilbronn y en mi vida he estado ahí. Vi planos de la ciudad, del río, de sus puentes. En fin, sí hay un fuerte trabajo documental aunque, claro, con un conocimiento previo. El resto es imaginación pura.
¿Hay en el libro algún personaje totalmente ficticio?
Estrictamente ficticio hay uno solo: Gabriel Abelzansky, el agente argentino. Me parecía que necesitaba a un personaje de acción, porque los otros son una bola de pazguatos que se están metiendo en un lío. Entonces surgió este tipo seguro de sí mismo, quien sabe el terreno que pisa, un sujeto con buena entraña pero implacable, duro, que va a lo que va y si algo se le pone enfrente, lo elimina. Abelzansky es absoluta ficción, no conozco a alguien así y no sé si me gustaría conocerlo. En el resto de los personajes masculinos sí hay trazos de gente conocida.
El final es abierto. ¿Significa que habrá una segunda parte de Soñé con Rocío Dúrcal?
Ya me lo han pedido, mas por el momento no me interesa hacerlo. Ahorita estoy enfocado en mi segunda novela que espero aparezca el año próximo y que es muy diferente a Soñé con Rocío Durcal. En cuanto a lo del final, es posiblemente lo que más pensé a lo largo del proceso de escritura. Me devané los sesos para buscar el desenlace y terminé por entender, aunque parezca frase de tarjeta de Sanborns, que lo importante es el recorrido y no el destino al que se quiere llegar. Lo que cuenta son las historias. Por eso me pareció correcto dejar el final abierto. Cerrarlo me sometía a muchos riesgos, el más grave: que se me asociara con Dan Brown, cosa que ni de broma quiero. Quise que la trama se mantuviera por sí misma, que lo importante fuese, por ejemplo, la transformación que sufre Javier, de ser un hombre inseguro a convertirse en un individuo enamorado y firme o las relaciones que se van estableciendo entre todos los personajes. Eso es lo esencial y no haberme sacado de la manga un final jalado de los pelos.

*Entrevista publicada originalmente en el sitio La Mosca en la Red.