lunes, 13 de julio de 2009

El hombre que estafó a los Beatles*


Su nombre pasó a la historia como el del individuo que estafó a los Beatles y a los Rolling Stones. No es la suya ciertamente una memoria grata y quizá para sus familiares y amigos su recuerdo resulte más bien amargo. Pero su mala fama se la ganó a pulso. Se llamaba Allen Klein y murió de Alzheimer el pasado 4 de julio, en la ciudad de Nueva York, a los setenta y siete años de edad.
De origen estadounidense, Klein entró desde muy joven a la industria de la música, como auditor externo de diferentes compañías discográficas. Uno de sus trabajos consistía en garantizar que éstas pagaran debidamente sus regalías a intérpretes de la fama de Sam Cooke, Connie Francis o Bobby Darin.
Hasta ahí parecería una labor loable y honesta, pero ya se sabe que cuando se trata de dinero y de grandes cuentas en juego, la tentación es mucha y si se posee la habilidad suficiente para realizar malabarismos financieros, a veces resulta imposible resistirse a cometer uno que otro pecadillo. Al menos esa era la mentalidad de este hombre nacido en Nueva Jersey en 1931. Conocido como El Tiburón por algunos de sus allegados (y por muchos de sus desallegados), a mediados de los sesenta descubrió la veta que representaba el naciente rock británico y se dio a la tarea de adquirir los derechos de grupos inglesas como los Animals, los Herman’s Hermits y los Rolling Stones, entre otros. Dado que el cantante de estos últimos, el singular Mick Jagger, había estudiado en una escuela de tanto prestigio como la London School of Economics, creyó ver en Klein a un hombre con el suficiente talento como para poner en sus manos los intereses pecuniarios de los creadores de “The Last Time”. Craso error del buen Mick. Si bien es cierto que Allen Klein ayudó al quinteto a conseguir un muy ventajoso contrato con Decca Records, también se hizo, de manera no muy pulcra, de los derechos de las canciones stonianas. La agrupación lo despidió en 1970 e interpuso un juicio contra él, a fin de recuperar el poder sobre sus composiciones. No obstante, el negociante y su empresa ABKCO lograron quedarse con los derechos de discos clásicos como el Beggars Banquet (1968) y el Let It Bleed (1969).
Sin embargo, peor les fue a los Beatles. Todo comenzó en 1967, cuando Klein se reunió en Londres con los miembros del cuarteto y su manager, Brian Epstein, para proponerles ser su representante en los Estados Unidos. Con toda amabilidad, los de Liverpool le dijeron que no y que muchas gracias. Sin embargo, a la muerte de Epstein pocos meses después, John Lennon sugirió al Tiburón como el sustituto ideal y los demás aceptaron a regañadientes (de hecho, Paul McCartney se negó a firmar el contrato con Klein, pues pretendía que el nuevo manager fuera su suegro, Lee Eastman)..
Epstein había sido factor fundamental para que los Beatles llegaran a donde habían llegado, pero financieramente el grupo y su compañía, Apple Corps, eran un desastre y Allen Klein se dio cuenta de ello en seguida. Públicamente, el estadounidense se propuso hacer que la banda fuese económicamente viable y en un principio pareció que lo lograría con las mejores intenciones. Era, claro, un negocio multimillonario y demasiado tentador para un hombre con sus ambiciones y desde un principio se aseguró el veinte por ciento de las ganancias que recibieran los Beatles en adelante, aun cuando no logró hacerse de los derechos de sus canciones (algo que si conseguiría Michael Jackson en 1985). Así, hasta la disolución del cuarteto (en la que tuvo que ver más que la vilipendiada Yoko Ono), el tipo hizo una virtual limpia (entiéndase como se quiera) de las finanzas beatlescas.
Hartos de la manera como había manejado sus dineros, los ex Beatles se deshicieron trabajosamente de Klein en 1977 (el angelito se llevó tres y medio millones de libras esterlinas de indemnización), aunque ya John Lennon le había dedicado su canción “Steel and Glass” del álbum Walls and Bridges de 1974 (“Tu boca grazna mientras difunde tus mentiras/ … / tus dientes están limpios pero tu mente está sucia/ detrás de tu olor a gato de callejón”).
En 1971, Allen Klein declaró a la revista Playboy que “el negocio de la música está compuesto en un noventa y nueve por ciento de perdedores sin talento que no pueden ver de frente a un ganador y yo soy un ganador”. Un ganador que el pasado 4 de julio abandonó a este mundo sin llevarse un solo centavo en sus bolsillos.

*Publicado hoy en la sección "El ángel exterminador" de Milenio Diario.

10 comentarios:

Idolo del Ring dijo...

Genial,estos datos no los tenia muy claros.
Buen Aporte.

Ricardo Beltrán Bribiesca dijo...

Nunca he leido una declaracion Lennoniana aceptando que su necedad por creerle a ese tipo fue un error. En cambio si ataco a Paul a los cuatro vientos cuando este se negaba a firmar con el tal Klein. Y lo ataco duro, como era su costumbre.

John era muy diestro en hacerse la victima pero pocas veces he leido que haya admitido equivocarse (al menos publicamente).

Alex dijo...

¿Sus dineros?, ¿está bien dicho?

Adrian Enríquez dijo...

Y también con Jodorowsky tuvo sus diferencias y le enlató sus películas un largo rato. Aquí otro post interesante de Klein:
http://ojosmasqueabiertos.blogspot.com/2009/07/ha-muerto-el-mito-viva-el-mito.html
Saludos Mr. García Michel y esperamos ya que en entre con todo la mosquita en la red!

Hugo García Michel dijo...

Para Alex: Sí está bien dicho "dineros", plural del sustantivo "dinero" y que se usaba en el español antiguo, como se puede leer en el siguiente fragmento de una carta de Sancho Panza a su mujer contenido en "El Quijote" de Cervantes: «De aquí a pocos días me partiré al gobierno, adonde voy con grandísimo deseo de hacer dineros, porque me han dicho que todos los gobernadores nuevos van con este mesmo deseo», II.36.14.

ANYELYT.. dijo...

Realmente desconocia bien la historia.
SALUDOS.

Walrus dijo...

mesmamente :)

El Tonto de la Colina dijo...

¿Algo tendremos que hacerle a Mick Jagger, que le recomendó a John Lennon contratar a Allen Klein? Creo que también se lo recomendó a David Bowie. Paul McCartney también tendrá algo que decirle, pues por su culpa pasó los primeros años de los 70 casi en la pobreza.
Por cierto, no fue el único que estafó a los Beatles. Hubo otro llamado Alex Mardas que los engañó de lo lindo a los cuatro...

Alex dijo...

Gracias por el dato Hugo, pensé que "dineros" era como decir "gentes" o "papases". Saludos

Beatnik dijo...

the beatles nunca han sido ni serán de mi agrado... ahora confirmo por qué. además, no considero a Klein un perdedor. tal vez allá -donde algún día iremos a dar junto con ellos- Allen sigue ganando. jejeje.