Los conservadores no son muy populares que digamos en Latinoamérica en general y en México en particular, pero sí existe una rica tradición cultural conservadora.
Los considerados padres fundadores de ella fueron el inglés Edmund Burke y el francés Joseph de Maistre, cuyas ideas se popularizaron como reacción a los excesos de la Revolución Francesa.
Dentro de esa tendencia intelectual se pueden agrupar: Samuel Coleridge, Thomas Carlyle, el muy relevante Alexis de Tocqueville, incluso Auguste Comte, Hillaire Belloc, el genial G. K. Chesterton, Rudyard Kipling, John Ruskin, Nathaniel Hawthorne, Evelyn Waugh (Ibargüengoitia era fan), Charles Maurras, George Santayana, T.S. Elliot, quizá Ray Bradbury, Leo Strauss, Roger Scruton…
Los intelectuales conservadores de habla hispana son, como decirlo, un poco demasiado inasibles, difíciles de encasillar en una tendencia.
Conservadores seguros son Jaime Balmes y Marcelino Menéndez Pelayo. Pero Alfonso Reyes, Miguel de Unamuno y no se diga José Ortega y Gasset, pendulan de un polo a otro. Incluso, Ortega y Gasset declaró «Ser de izquierda es, como lo es ser de derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil; ambas, en efecto, son formas de hemiplejia moral».
Octavio Paz es otro muy difícil de catalogar con una etiqueta política.
'Gracias' a la revolución castrista, el peruano Mario Vargas Llosa derivó de intelectual de rabiosa izquierda a icono conservador.
Hace poco más de 2 años, Sergio Fanjul hizo una encuesta que se publicó en El País:
«Treinta expertos, entre políticos, académicos, periodistas o editores, de diferentes ámbitos ideológicos, han votado para hallar los treinta pensadores más influyentes en la derecha actual. La lista resume su diversidad ideológica, entre liberales, conservadores o teóricos de la nueva derecha. Los nombres resultantes, por orden de importancia, son estos: Friedrich Hayek, Edmund Burke, Carl Schmitt, Alexis de Tocqueville, Roger Scruton, Michael Oakeshott, José Ortega y Gasset, Ayn Rand, Raymond Aron y Alain de Benoist. Fuera de la lista de los 10 primeros, aunque cerca de sus límites, han resultado otros nombres de peso como Francis Fukuyama, Isaiah Berlin, Murray Rothbard, Milton Friedman, Ludwig Von Mises, Adam Smith, Joseph de Maistre, Joseph Ratzinger o Jordan Peterson.»
Un intelectual conservador atípico e inclasificable es el colombianpo Nicolás Gómez Dávila: crítico de la modernidad, del progresismo inculto y hasta de la democracia. Un intento de etiquetar su pensamiento es declararlo teología política.
Van algunas de sus perlas:
• «Nada más peligroso que resolver problemas transitorios con soluciones permanentes».
• «Con buen humor y pesimismo no es posible ni equivocarse ni aburrirse».
• «Las ideas de izquierda engendran las revoluciones, las revoluciones engendran las ideas de derecha».
• «El libro no educa a quien lo lee con el fin de educarse».
• «El placer es el relámpago irrisorio del contacto entre el deseo y la nostalgia».
• «La idea inteligente produce placer sensual».
• «La sociedad del futuro: una esclavitud sin amos».
• «En un siglo donde los medios de publicidad divulgan infinitas tonterías, el hombre culto no se define por lo que sabe sino por lo que ignora».
• «Cualquiera tiene derecho a ser estúpido, pero no a exigir que veneremos sus estupideces».
• «Aún cuando la humildad no nos salvara del infierno en todo caso nos salva del ridículo».
• «La vida es un combate cotidiano contra la estupidez propia».
El Nietzsche de los Andes, le han dicho…
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