lunes, 2 de agosto de 2010

Ser como el amigo gay


De tres años y pico a la fecha, mi suerte con las mujeres ha cambiado significativamente. Ha cambiado para bien, por supuesto. Nunca había tenido tantas buenas amigas como hoy día y seguido conozco a nuevas camaradas. Con la mayor parte platico muy bien y sé escucharlas y hablar de lo que les interesa. Casi todas se abren y me cuentan cosas que guardo como secretos, mi forma de agradecerles por tenerme tanta confianza. Creo que en ese sentido soy como el amigo gay que todas gustan tener, con la ventaja -al menos para mí- de ser heterosexual. Aparte, por alguna razón, casi siempre se despierta un gran cariño de ellas hacia mí y de mí hacia ellas, lo que crea un vínculo maravilloso de amor y respeto. Por supuesto, yo también me abro y les confío muchas cosas. Puede ser que en eso estriba el que ellas me sigan frecuentando y quieran seguir viniendo a mi casa, lo cual les agradezco sobremanera. Love'em all.

PD: Mi primo Gustavo García Arróyave cumplió hoy cincuenta y siete años. Es sin duda, de todos mis primos, aquel por quien más entrañable afecto siento. Pronto escribiré de él en mi blog Pretérito imperfecto.

2 comentarios:

Charro Negro dijo...

A la mejor será por la forma pachoncita de vuestra merced, jajaja, pero las buenas amistades en todas las latitudes del universo deben ser aprovechadas naturalmente.

Lo que en "Economía" llamamos: "Capital Social" en ese afan por medir todo puede ayudar desde lo sentimental hasta en lo laboral. Viva la Amistad!!!

Yoshiro González Luna dijo...

A mí eso me ocurre seguido también y es una de las experiencias más hermosas del mundo. Y bueno, yo soy aún más pachoncito que tú, mi estimado HGM, así que puede que la teoría del Charro Negro no sea tan descabellada, ja ja ja.

Un saludo.