jueves, 19 de agosto de 2010

Soñar o no soñar


A Denisse le gusta soñar. Seguido me cuenta sus sueños, mismos que suelen ser como historias perfectamente estructuradas, no sé si porque es actriz y una buena escritora en ciernes o si porque, una vez despierta, les agrega algo de su cosecha para redondearlos y darles coherencia narrativa. A mí, en cambio, no me gusta soñar. En absoluto. Al menos de unos años a la fecha, mis sueños suelen ser incómodos, perturbadores, Es rara la vez que tengo sueños agradables y los sueños eróticos brillan por su ausencia. Peor aún es el momento en que entro de la vigilia al sueño, ese lapso en el cual uno no está del todo dormido o del todo despierto. Ahí las imágenes son más extrañas e inquietantes. No sé si sean exactamente pesadillas, aunque muchas veces lo parecen. En definitiva, no me agrada soñar. Si pudiera, eliminaría mis sueños durante cada noche y seguramente dormiría más tranquilo. ¿Soñar o no soñar? De plano me quedo con la segunda opción.

3 comentarios:

Erik 1951 dijo...

chale don hugo, esa morra lo trae bien apendejado.


pero ni pedo, asi es la vida por las viejas.


saludos.

nahuetierra dijo...

Mmmm, eso si es preocupante. Los sueños reflejan más de lo que la gente cree.

Hagamos una sesión de interpretación (seria sin babosadas) basada en la terapia gestalt. Es fascinante y de mucha ayuda.

Besos!

Hugo García Michel dijo...

Cuando quieras, querida L.

Besos también.