miércoles, 14 de octubre de 2009

El teatro que cura


El de ayer no fue en lo personal un buen día para Denisse y para mí. Luego de trescientos sesenta y tres días de estar juntos y prácticamente sin broncas, este martes 13 se metió entre nosotros un factor externo que nos hizo pasarla más. Esto no significa que hayamos peleado (cosa que no ha sucedido ni siquiera una vez), pero sí nos hizo ruido y nos afectó de una manera que yo considero injusta. Hoy, por fortuna, el sol volvió a salir y mi niña recibió una noticia fabulosa: fue aceptada en la Casa del Teatro, la escuela de arte dramático de Luis de Tavira, en donde empezará a estudiar a partir del mes próximo. La buena nueva fue un bálsamo que alivió muchas heridas y que hizo que lo del día de ayer pasara a segundo plano. No sólo eso, también la llamaron de una compañía para integrarse a dos obras teatrales que se presentarán este fin de semana: La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca y Los hijos de Sánchez, adaptación del libro de Oscar Lewis. Empezó a ensayar hoy de manera express para aprenderse los dos papeles que deberá desempeñar en muy escaso tiempo. La actuación es lo suyo y regresar a lo que ama como actividad la puso radiante. Qué felicidad después de la tormenta.

1 comentario:

Manuel Ceniza dijo...

Yo tuve la fortuna de participar en La Casa de Bernarda Alba hace ya muuuuchos años y uffff, es de lo mejor que he visto.

Muchisima suerte para tu chica.

Ora si que se rompa una pierna :D