miércoles, 10 de marzo de 2010

Los villanos del mundo también usan iPod*


¿Cuál es la música favorita de algunos de los más destacados dictadores del planeta?

Debido a su inequívoca pasión por los reflectores, su evidente gusto por la notoriedad, su claro afán por la estridencia y su abierta vocación por el reconocimiento de las masas, los políticos –aquí y en China- tienen mucho en común con las estrellas de la música pop. De hecho, podemos decir sin temor a equivocarnos que dentro de cada político hay un rockstar escondido. Ahí está el primer ministro británico, Gordon Brown, quien declara sin ambajes que escuchar a los Arctic Monkeys “realmente me hace despertar en las mañanas”. Es sabido que el ex presidente estadounidense George W. Bush gustaba de escuchar a The Thrills, mientras que en el iPod de Barack Obama, el hip-hopero Jay-Z ocupa un sitio preferencial.
Muy interesante resultaría saber cuál es la música que escuchan cotidianamente los políticos mexicanos. ¿Qué habrá, por ejemplo, en los iPods de Manlio Fabio Beltrones, César Nava, Jesús Ortega o el Niño Verde? Misterio. Del presidente Calderón, conocemos su gusto por ciertas canciones rancheras y su mal gusto por Ricardo Arjona, mientras que a Vicente Fox le gustaba Mijares. Pero, ¿qué oyen en sus noches íntimas y caseras personajes como Andrés Manuel López Obrador, Mariana Gómez del Campo, Elba Esther Gordillo, Gerardo Fernández Noroña o Ariel "El Chunko" Gómez León? Qué mórbida curiosidad nos corroe por saberlo.
Una pregunta semejante se hizo en fechas recientes el diario inglés The Guardian, con respecto a algunas de “las menos saludables figuras políticas del planeta” y sus reporteros se pusieron a investigar sobre las posibles playlists contenidas en los iPods de estos personajes más o menos nefastos.
De ese modo, se sabe que Osama bin Laden, el líder de la organización Al Qaeda, a pesar de sus declaraciones acerca de que “la música es la flauta del diablo”, en sus adentros tiene una gran afición por Van Halen, B-52s y Whitney Houston. En serio. Según cuenta en su autobiografía la poetisa sudanesa Kola Boof, en 1996 fue comprada como esclava por Bin Laden, en Marruecos, cuando el hombre más buscado del mundo era todavía un junior árabe devoto de las fiestas que se pasaba el día escuchando a Van Halen y a B52s. “Aún hoy resuenan en mis sueños las notas de ‘Rock Lobster’ que él me obligaba a bailar, mientras me ordenaba: ‘¡Danza como una chica caucásica!’”, narra Boof en su libro. Sin embargo, la verdadera adoración de Osama no es por Alá sino por Whitney Houston, a la que llegó a considerar como “la más hermosa mujer que he visto jamás”. A decir de Kola Boof, Bin Laden quiso arreglar un encuentro con la intérprete de “I Will Always Love You”, comprarle una mansión en Kartum y mandar matar a Bobby Brown, el marido golpeador de la vocalista. Hasta ahora, no lo ha logrado.
Otro líder sempiterno de su país es el libio Muammar Abu Minyar al-Kaddafi, a quién le encantan no sólo los camellos y el cuscús, sino -sobre todas las cosas- las canciones de Lionel Ritchie. A decir de The Guardian, la gente de Libia aprende inglés con las letras de Ritchie (quien es amigo personal de Kaddafi) y en las fiestas familiares del moderado dictador, la canción que siempre se escucha es “All Night Long”.
Otros personajes “insalubres” que menciona el periódico británico son el líder iraní Mahmoud Ahmadinejad (fan del impensable baladista Chris de Burgh), el tirano de Swazilandia King Mswati III (quien adora a Joan Armatrading, Erykah Badu y Michael Jackson), el dictador de Zimbabwe Robert Mugabe (seguidor número uno de Cliff Richards), el inminente presidente de Guinea Ecuatorial Teodoro Nguema Obiang Mbasogo Jr. (hip-hopero de corazón) y el inefable líder norcoreano Kim Jong-il, quien es un clandestino admirador de Elvis Presley y nada menos que del gran “Mano lenta”, Eric Clapton, a quien en 2006 fue a ver secretamente durante una presentación en Japón y al que ya había visto en cuatro ocasiones en Alemania, cuando de joven estudiaba en Suiza. Lástima que los subditos de Kim en Pyongtang, la capital de Corea del Norte, tengan que conformarse con escuchar las aburridas marchas marciales escritas en su honor.

*Publicado hoy en la sección "El ángel exterminador¨de Milenio Diario.

4 comentarios:

judith dijo...

WoW!! Sorprendente! Pero si todo el mundo tiene sus gustos, solo que algunos los ocultan, ya sea por principios religiosos, mercadotecnia o pena de que tienen algún gusto por equis categoría musical. Alguna vez ví una entrevista hecha a Pepe Aguilar quien , para mi gusto, demuestra una excelente voz en categoría de ranchero, pero cual fué mi sorpresa que confesó que a él le gustaba mucho el rock, de hecho tiene un grupo y ensaya con ellos, En esa entrevista no cantó ranchero, solo tocó y canto una que otra canción de rock. En fin que cada quien tienen sus motivos para ocultar sus gustos musicales.
Saludos.

Ricardo Beltrán Bribiesca dijo...

buena entrada? Hablando de musica tu que eres blueserito (je) de sepa, cuando le dedicas una nota a los the black keys?

Oscar dijo...

¿Qué escuchara Steve Jobs en su iPod? (en caso de que use uno)

La Nausea Embriagante dijo...

Para el primer comentario: Nop, Pepe nunca lo ha ocultado, simplemente no viene al caso desgañatirse en expresarlo en el contexto en el que se desenvuelve (ya veo al taquero de la esquina inquieto por semejante confesión). De hecho en los 80's tuvo (o tiene ya que de vez en cuando todavia se echa sus palomazos) su grupo Equs, que hasta grabó profesionalmente (si tienes curiosidad antropologica de aqui puedes bajar el disco: http://www.4shared.com/dir/5651575/d1c0ae8f/equs.html). La foto de la portada trasera: http://www.mercadolibre.com.mx/jm/img?s=MLM&f=41425819_1933.jpg&v=O. Es la cosa tipicamente ochentera, pero en palabras de Pepe los productores decidieron como debía de sonar y el resultado fue lejano a lo que sonaba Equs. Algún día saldrán rolas mas acordes.