domingo, 21 de marzo de 2010

Una muy mala visión de los sesenta


Hoy en la tardenoche fuimos Denisse y yo a ver una obrita de teatro amateur llamada El voceador de los sesenta. Vaya cosa inconexa, primaria, aburrida y, lo peor de todo, desinformada. La estructura es tan simple como dividir al escenario en dos partes, colocar de un lado a un grupillo de rock (de nombre Nostalbeat) y del otro a una actriz, nuestra mutua amiga Dharia Lesin en el papel del improbable voceador. Se supone que éste nos iría contando la historia de la sobrevaloradísima década sesentera y que el grupo se encargaría de ir musicalizando a la misma. Sin embargo, lo que se dice (en la primera parte de la obra) acerca de esos años no son sino obviedades e idealizaciones sobre el flower power, mientras que de las veinticuatro canciones seleccionadas sólo diez pertenecen a los sesenta y las otras catorce son de los setenta e incluso de los ochenta. ¿Cómo entender semejante incongruencia? ¿Por qué meter temas como "Dust in the Wind" (1977), "Dream On" (1973), "Hotel California" (1977) o "More than a Feeling" (1976), cuando en el decenio supuestamente homenajeado hay tantas canciones emblemáticas que hubieran funcionado a la perfección? ¿Ignorancia del autor de la obrita, del director, de la bandita que se hizo cargo del material musical? ¿Se quiso hacer atractivo y comercial el repertorio para que la gente identifique las melodías? ¿Por qué no recurrir entonces a composiciones tan conocidas como "Happy Together" de The Turtles, "Born to Be Wild" de Steppenwolf, "The Letter" de los Box Tops o "Mellow Yellow" de Donovan, por ejemplo? En fin. Para acabarla, en la segunda parte, el voceador fue sustituido por una lectora de poemas y cartas (la propia Dharia), ninguno de los cuales respondía a la idea de la obra y ni siquiera había sido escrito en los sesenta. Textos de Jack Kerouak, Neal Cassady y Charles Bukowski (!?). ¿Por qué no de Allen Ginsberg, de José Emilio Pacheco, de José Agustín o de Parménides García Saldaña? En fin, terrible. En cuanto al grupo musical, Dios mío: cuatro chavitos sin idea, llenos de desafinaciones, torpezas, equivocaciones, desacoplamientos, pero eso sí: con actitud de divas, en especial el guitarrista (malísimo, pero hasta hizo la finta de tocar con los dientes) y la muy limitada vocalista. El público que medio llenó el foro del Centro Cultural Ana María Hernández, en Coyoacán, aplaudió a rabiar, pero estaba conformado casi en su totalidad por parientes y amigos de los actores y los músicos. Triste "homenaje" a una década que se merece algo siquiera decente. Mal, muy mal.

PD: El final de la obra es de antología, con una escalofriante (en el peor de los sentidos) versión de "Somebody to Love" de Queen (¿no habría sido mejor culminar con el "Somebody to Love", plenamente sesentero, de Jefferson Airplane?). Quiso ser una finalización apoteósica y acabo por ser, como bien la definió Denisse..., desastrósica.

2 comentarios:

LA CREMA dijo...

Hablando de Parménides García Saldaña, otra interrogante:

¿Porqué no se publicó mi texto (que envié hace medio año) sobre el Par en La Mosca en la Red?. Quien sabe!, jajajajajaja


Saludos!!

Giovanni dijo...

A mi se me hace Don H, que no fue muy de su agrado la obra. Jaja y de esas obritas, abundan en todos lados. Saludos.