sábado, 26 de febrero de 2011

Rocky y el Día de la bandera


Con tantas broncas, con tantos dimes y diretes, con cuestiones tan problemáticas como las que tenemos en el país (como los casos Kalimba, Aristegui y Cassez o la sempiterna crisis en el América, por ejemplo), pocos nos acordamos de que el jueves pasado fue Día de la bandera. Con eso de que Civismo ya no es materia escolar (¿o ya la reinstalaron?) y el patriotismo a la vieja usanza resulta tema demodé y si acaso a duras penas alcanza el nombre de avenida defeña de cinco carriles, este 24 de febrero a casi nadie le importó celebrar al lábaro patrio, a la bandera de tres colores con el águila y la serpiente en medio, a la que en las antiguas escuelas primarias, en algunas recitaciones, referíamos con frases tan dudosamente poéticas como “verde, blanco y colorado / la bandera del soldado” o “banderita, banderita / banderita tricolor / yo te doy toda mi vida / y también mi corazón”.
Digo casi nadie, porque a nuestros H.H.H. diputados federales no se les pasó tan importante fecha y honraron a la bandera mexicana en el frontispicio (cualquier cosa que eso sea) del Palacio Legislativo, con una solemne aunque expedita ceremonia, al final de la cual, luego de entonar el himno nacional, la banda de música del Primer Cuerpo del Ejército Mexicano se aventó la puntada de tocar la sentida melodía que en 1976 sirvió como tema a la película Rocky. O sea, se puede extraviar el sentimiento cívico, pero el estilo setentero, ese no se pierde jamás, yeah!
No sé si los queridos diputeibols están pensando en otorgar a Rocky Balboa la categoría de héroe nacional, aunque al paso que vamos creo que sería más recomendable recurrir a Rambo. A menos que se piense en readoptar las antiguas teorías de sana convivencia con el narco, de las cuales nos ilustró el ocurrente ex góber priista de Nuevo León, Sócrates Rizzo, con su automáticamente clásica expresión “tú pasas por aquí, tú por aquí, pero no me toques aquí”, a la que bien se le podría poner música de banda norteña, de pasito duranguense… o el tema de Rocky.
¡Silvester Stallone vive, la pachanga sigue!

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario)

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