Se va el año. Sólo un día más y estaremos en 2012. ¿Que cómo me fue en estos 365 días (si cuento el de mañana)? Pues a pesar de lo sucedido con Denisse y del final de mi relación con ella, pienso que fue un muy buen año. En lo económico, no me puedo quejar. Aún no recupero el nivel de ingresos que tenía cuando se terminó La Mosca en la Pared, pero ahí la llevo. Además de mis colaboraciones en Milenio, Nexos, Tatuarte, Laberinto, empecé a colaborar en Marvin y en Este País, además de un texto que me publicó Playboy (y que espero algún día me paguen). También di el curso "Historia crítica del rock que se hace en México" en el Centro Cultural Woody Allen.
En lo familiar, fue un año tranquilo y con todos en buena salud, aunque persiste aún la tristeza por la muerte de mi hermano Sergio el año pasado. Mis hijos, mi mamá, mis hermanas, mis dos familia, mis primos y sobrinos, todos ellos están bien.
En lo creativo, aunque no escribí una sola canción, abrí un blog -Canciones de amor y desamor (y otras tonterías)- para ir incluyendo en el mismo la mayor parte de mi obra como compositor. Me gusta y ha gustado. También inicié una novela y trabajé mucho en la elaboración de artículos. Los Pechos Privilegiados siguen en stand by, pero tengo algunas ideas relacionadas con la música para el próximo año.
Varias amigas nuevas entraron a mi círculo de personas cercanas y algunas más, aunque todavía virtuales, seguramente estarán en el mismo en los próximos meses. También mantengo cerca a muchas de mis amigas entrañables, las más importantes. Lo que tengo pendiente es conocer a los bebés de cuando menos seis o siete de ellas (como Verito, Jess, Dulce, Talía, Angie, María Emilia, Diana), al igual que de amigos como Martín Durán. Tengo el propósito de conocer a todos esos niños y niñas lo más pronto posible.
Sobre Denisse, sólo diré que aunque resultó difícil y dolorosa, la separación fue necesaria debido a las circunstancias que la provocaron. No sé qué pasará con nosotros en el futuro, pero no rompimos del todo y mantenemos una relación que no sabría definir, pero que es la menos mala que por ahora nos podemos permitir.
El país y el mundo vivieron momentos muy difíciles. Sobre todo México, con la terrible violencia desatada en este sexenio. Pero veo con esperanza al 2012, año que resultará más que interesante desde cualquier punto de vista.
A pesar de todo, me sigo sintiendo una persona muy feliz y llena de proyectos e ideas por realizar. Estoy contento con lo que tengo y veo al futuro con optimismo. Pues eso.
viernes, 30 de diciembre de 2011
jueves, 29 de diciembre de 2011
La Mosca y yo: Fernanda Solórzano
Hace algunos años mi amigo N., entonces alto ejecutivo de
una disquera, me regañó por colaborar en La Mosca. “No entiendo por qué estás
ahí”, me dijo. “Son unos biliosos y se meten con el trabajo de todos”. Yo le
respondí en silencio: “Qué curioso que no lo entiendas si te acabas de
contestar”. No es que ahogue en bilis ni que desprecie el trabajo de mis
amigos. Sólo creo que la dulzura y el pudor nunca han sido las virtudes de un
crítico y La Mosca nunca me pareció un foro para ejercer la corrección. Pocas
revistas lo entienden y las que lo entienden se extinguen sin más. Que La Mosca
sea cada vez más sólida sin sacrificar un ápice de credibilidad habla más de
ética que de un afán por atacar. En mi curriculum es la carta que me da
credibilidad. A mi amigo, por cierto, la disquera lo mandaría a volar.
Fernanda Solórzano
*Publicado originalmente en La Mosca No. 82, febrero de 2004, número del décimo aniversario moscoso.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Veinte años sin Johnny
Hoy se cumplen exactos veinte años de la muerte de mi
padre, acaecida en 1991 en la ciudad de Cuernavaca, Morelos. Son dos décadas ya sin su presencia
física, aunque sigo sintiéndolo muy cerca, sobre todo durante los más recientes
cinco años. Es como si estuviera aquí, cerca de mí, cerca de nosotros, los que
le sobrevivimos: sus hijos, sus nietos, su esposa y hasta sus mujeres.
Lo extraño
y no lo extraño por eso mismo: porque no dejo de sentirlo presente cada día.
Tengo esa certeza de que me ha estado echando la mano en varios aspectos y de que
en mucho le debo a él, que amaba tanto al sexo femenino, el hecho de tener a tantas y tan
maravillosas amigas. Por eso le dedico siempre mis canciones y lo que escribo y
por eso tengo su foto en un librero, dentro de mi recámara.
No
escribiré sobre cómo era, porque ya lo he hecho en este mismo blog (ver el post
Mi padre, escrito hace cuatro años). Sólo quiero volver a recordarlo con todo mi amor y
mi nostalgia. Jamás podré olvidar su sentido del humor y lo divertido que le
resultaba hacer mofa de medio mundo (a mí me tocó varias veces padecer sus sarcasmos y me hacía
enojar mucho, ja ja). Escuchábamos música absolutamente distinta (nunca le
entró el rock). Sin embargo, a él le debo mi amor por el futbol (fue necaxista y
más tarde americanista; de niño me llevaba cada jueves y cada domingo al
estadio, aunque yo siempre le fui a los Pumas). Tuvimos mil desacuerdos, sobre
todo en lo político (especialmente en mi época de híper izquierdista) y en lo que tenía que ver
con mi cabello largo (a la menor oportunidad, me llevaba casi a fuerzas a la peluquería). En
fin, manes de la lucha generacional que a la larga pierde importancia, porque
lo que queda es el amor de padre a hijo y de hijo a padre. Ese amor que nos
seguimos teniendo, a pesar de que él esté en otra parte, al lado de mis añorados hermanos Jorge y Sergio.
La foto debe ser de finales de 1987 o principios de 1988. Fue tomada en Tepepan. Ahí se ve a mi papá con cuatro de sus nietos: Axel (1) y Leyla (3), hijos de mi hermana Myrna, y Alain (4) y Jan (2), mis hijos.
La foto debe ser de finales de 1987 o principios de 1988. Fue tomada en Tepepan. Ahí se ve a mi papá con cuatro de sus nietos: Axel (1) y Leyla (3), hijos de mi hermana Myrna, y Alain (4) y Jan (2), mis hijos.
martes, 27 de diciembre de 2011
You Rock Guitar
Casi por accidente, mientras navegaba en You Tube, di con esta maravilla. Seguramente muchos de ustedes ya la conocían, pero yo no. Es la guitarra You Rock que parece un juguete, pero que en realidad es un instrumento con infinitas posibilidades en cuanto a sonidos (por ejemplo, tiene veinticinco distintas guitarras, tanto acústicas como eléctricas, y setenta y cinco instrumentos, incluidos teclados, percusiones, metales y cuerdas). Es una cosa de locos que se puede usar para grabar en Garage Band, en iPad y hasta en iPhone, pero también conectarse a un amplificador y usarse en concierto (ver segundo video). Lo más sorprendente de todo es su precio, que ronda los doscientos dólares. No sé si ya se consiga en México, pero me dejó atónito. Para entender mejor de qué hablo, véanse los siguientes dos videos.
lunes, 26 de diciembre de 2011
Leyla y sus amigas
Mi querida sobrina se la sigue pasando de maravilla en Londres y para muestra un botón: una reunión con sus guapísimas amigas de diversas nacionalidades.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Buen fin de semana navideño
Fue una hermosa y buena Navidad, al lado de mis seres queridos. Primero, rica comida en Tepepan, en la casa de mi hermana Myrna, con mi cuñado Jorge, mi sobrino Axel, mi hermana Ivette y mi mamá. Fue realmente muy agradable y tranquilo todo. Myrna se portó altamente generosa. La pasé muy bien, como la pasé muy bien ya en la noche, en la cena en casa de Rosa, con ella, mis hijos Alain y Jan, Rosita, Dereck, Yazmín, Emiliano, Santiago, Valentín, Gerardo y su simpática amiga Elena. Todo delicioso y abundante. Intercambio de regalos muy emotivo y divertido. Fue un gran día de Nochebuena.

En cuanto a hoy domingo 25, la pasé todo el día en mi casa, muy tranquilo. Leí, vi tele, estuve en la compu, hablé por teléfono con algunas amistades. Un buen fin de semana navideño.
En cuanto a hoy domingo 25, la pasé todo el día en mi casa, muy tranquilo. Leí, vi tele, estuve en la compu, hablé por teléfono con algunas amistades. Un buen fin de semana navideño.
sábado, 24 de diciembre de 2011
El nuevo gabinetazo*
Cuando el inefable Vicente Fox ganó la presidencia de la
república (en ese año 2000 que hoy parece tan lejano), conformó su gabinete con
la ayuda de unos extraños y anónimos personajes conocidos como head hunters. El
resultado de aquella cacería de cabezas fue lo que el propio don Chente
denominó como el gabinetazo.
Once años
más tarde, uno de los aspirantes a la primera magistratura, el precandidato de
las “izquierdas”, el no menos inefable Andrés Manuel López Obrador, ha
prometido que de llegar a Palacio Nacional en 2012, tendrá un gabinete con
“hombres que parecen gigantes”. Como le gusta compararse con Benito Juárez,
hizo el símil con los ministros que acompañaron al Benemérito en la segunda
mitad del siglo XIX (es decir, los hombres de la Reforma, como Melchor Ocampo,
Ignacio Ramírez, Ignacio Manuel Altamirano, Mariano Escobedo o Francisco
Zarco).
Pero,
¿quiénes son los “hombres que parecen gigantes” de don Andrés Manuel? Por lo
pronto soltó tres nombres: Marcelo Ebrard (que iría a Gobernación), Rogelio
Ramírez de la O (que ocuparía Hacienda) y Juan Ramón de la Fuente (para
Educación). Aunque parecería un poco exagerado llamar gigantes a estos tres
respetables personajes (y más exagerado aún compararlos con Ocampo, Altamirano
o Escobedo), la idea no es mala. Lo malo es imaginar quiénes completarían este
virtual gabinete. ¿Son igual de gigantescos eminentes pejistas como Dolores
Padierna, René Bejarano, Martí Batres, Claudia Sheinbaum, Gerardo Fernández
Noroña, José Guadarrama o Ricardo Monreal, quienes ni de chiste querrían quedar
fuera de la foto del primer gabinete de AMLO? Ahí sí que me entran serias dudas
y un terrible sudor frío. Porque aunque López Obrador diga que no será el suyo
un equipo de cuotas, las tribus exigirán las suyas y ya sabemos cómo se las
gastan.
Imaginemos a don Noroñas en Relaciones Exteriores, a Bejarano en
Economía, a Batres en Seguridad Pública, a Padierna en Turismo, a Guadarrama en Agricultura. Vaya
gabinetazo de miedo. En el sentido literal de la palabra.
*Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.
viernes, 23 de diciembre de 2011
El rey, el amor y la reina
Denisse vino para despedirse antes de irse a su retiro espiritual budista (que realizará en el estado de Morelos durante la última semana de diciembre) y me trajo un regalo muy especial, escrito, ilustrado, manufacturado y elaborado por ella misma. Es una maravilla y como no tengo palabras para describirlo, mejor se los muestro en el siguiente videíto.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Sorpresa en El Péndulo
En la mañana fui a la cafebrería El Péndulo de la colonia Roma, para comprar algunos regalos navideños. Veía los modelos de sus padrísimas playeras "Palabras de algodón", cuando un empleado se me acercó para atenderme muy amable. Estábamos revisando las prendas y de repente me preguntó: "¿... y cuándo vuelve a salir La Mosca?". Me sorprendió muchísimo que me reconociera, pero claro que me dio gusto y estuvimos charlando un rato. Tiene la colección casi completa (sólo le faltan cuatro ejemplares de los primeros seis números de la revista) y también mi novela Matar por Ángela, la cual ya leyó y le gustó. Fue un momento muy grato.
No hace mucho me pasó algo similar, cuando iba en el metrobús un sábado en la tarde (hará más o menos un mes) y al llegar a la estación Río Churubusco, una pareja de jóvenes se dispuso a bajar. Al pasar junto a mí, el chavo me tendió la mano y me dijo "me gustó lo que escribiste en tu blog, felicidades". La chava me sonrió desconcetada y se fueron. No tuve tiempo más que para decir "gracias". Pero ese tipo de cosas no dejan de provocarme sorpresa... y gratitud.
No hace mucho me pasó algo similar, cuando iba en el metrobús un sábado en la tarde (hará más o menos un mes) y al llegar a la estación Río Churubusco, una pareja de jóvenes se dispuso a bajar. Al pasar junto a mí, el chavo me tendió la mano y me dijo "me gustó lo que escribiste en tu blog, felicidades". La chava me sonrió desconcetada y se fueron. No tuve tiempo más que para decir "gracias". Pero ese tipo de cosas no dejan de provocarme sorpresa... y gratitud.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Adriana Esthela
Hoy conocí a Adriana Esthela Flores, conductora de Milenio Televisión y una chava encantadora. Regiomontana de cepa y aguerrida reportera (además de escritora de poesía), es muy simpática y agradable. Estuvimos platicando un par de horas de una y mil cosas. Le regalé un ejemplar de Matar por Ángela y espero su opinión con gran interés. Da gusto conocer a compañeros del periódico y más si se trata de mujeres bellas e inteligentes. Todo un placer.
martes, 20 de diciembre de 2011
De la M a la L
Día con dos personas que adoro, dos mujeres que amo, dos amigas entrañables de quienes sigo muy cerca y que hoy son parte esencial de mi vida. Primero, desayuno con María José en la Condesa, con larga y sabrosa sobremesa. Fue una linda manera de desearnos un feliz año (aunque igual alcanzamos a vernos otra vez antes de que éste termine). En la noche, deliciosa velada con Letto, llena de música, charla y buen vino. También resultó magnífica manera de culminar el año con ella. Sus planes en el campo de la música lucen prometedores para el 2012. Me encantó verla, me encanto ver a las dos. M y L, parte de mi círculo más cercano de amigas, de esas personas a quienes sé que conservaré cerca toda la vida.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Aymara González
Conocí a Aymara cuando era una niñita de cuatro o cinco años. Ella y su familia eran mis vecinos en el mismo condominio de Tlalpan donde yo vivía. Muy buenas personas. Su mamá, María Victoria, era muy amiga de Rosa, la madre de mis hijos. Su hermanita mayor era muy bonita y se llamaba (se llama) Angie. Regresaron a Argentina a fines de los ochenta o principios de los noventa del siglo pasado Ahora descubro que aquella pequeña es una estupenda pianista y cantante de tango. Genial.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Reseña sobre Timber Timbre
sábado, 17 de diciembre de 2011
Las dos pesadillas de Calderón*
Enfrascados como estamos en temas políticos como la falta
de cultura libresca de Enrique Peña Nieto, la inefable república del amor de
Andrés Manuel López Obrador o las cinco-precandidaturas-cinco-que-no-hacen-una
de los pobres panistas y su flaquísima caballada (“Todos somos prole”, ha dicho
Ernesto Cordero), no hemos pensado en algo que ocurrirá en menos de un año;
para ser precisos, el 1 de diciembre de 2012.
Ese día, el
mandatario saliente deberá entregar la banda tricolor al mandatario entrante,
mismo que a decir de encuestas y tendencias no podrá ser otro que el candidato
del PRI o el candidato de las llamadas fuerzas de izquierda.
El
presidente Felipe Calderón ya debe haber pensado hasta la náusea en los dos
escenarios que le esperan y ambos deben resultarle de franca pesadilla. Porque
no se trata de un caso de política ficción. Es un hecho que tendrá que darse,
ya que así lo marcan las leyes. Imaginemos esa mañana, dentro de exactas cincuenta semanas (el cambio de gobierno caerá en un sábado como hoy) y preguntémonos:
1: ¿Qué va
a sentir Calderón al poner en manos de Peña Nieto la estafeta presidencial,
luego de largos meses de oponerse ferozmente a la maquinaria priista y de haber
hecho todo lo que estuviera a su alcance con tal de evitar la llegada a Los
Pinos del ex góber copetoso?
2: Peor
aún: ¿cómo será la ceremonia en la que, de manera tan constitucional como
inevitable, don Felipe deba ceder la primera magistratura nada menos que a
quien durante seis años lo tildó de espurio e ilegítimo y exaltó a sus
fanatizados seguidores para que llenaran de improperios, un día sí y otro
también, al actual jefe del Ejecutivo?
Vaya par de
escenarios de espanto para Calderón, sobre todo porque no hay manera de
evitarlos: uno de ellos tendrá que suceder, llueve o truene. Son los gajes del
oficio.
¿Cuál será
el menos terrorífico de los dos? ¿Cuál el menos intimidante? ¿Si estuviera
usted en los zapatos del presidente, qué preferiría? La neta, yo le pediría un
justificante médico al secretario de Salud, me reportaría enfermo… y ai que se
hagan bolas.
*Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.
*Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Bonito viernes
Si ayer acudí a Milenio, hoy fui a Nexos. Realicé unos pequeños trámites pero sólo pude saludar a la siempre amable Alicia y a la linda Kathya. Ya en la tarde, vino un rato mi querida amiga Ana. La pasamos muy bien en su visita de fin de año. Me cae de maravilla.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Visita a Milenio
Al mediodía me lancé a Milenio para dejar unas cosas y pude saludar a gente tan querida como Claudia Amador, Jairo Calixto Albarrán, Rafael Tonatiuh, Juan Alberto Vázquez, Alicia Quiñones y José Luis Martínez. Con Jairo me eché otra buena plática. Como siempre, fue un gran placer visitar las instalaciones de mi casa editorial, en la que estoy a punto de cumplir doce años, los mismos que lleva el diario de existencia. Me hace muy feliz pertenecer a esa familia periodística.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Acerca de Denisse
Cuando a principios de octubre pasado, se difundió que mi relación con Denisse había sufrido una fractura, algunos quisieron meter su cuchara y sin conocer bien a bien las razones de esa quiebra, lanzaron opiniones muy alejadas de la realidad. No voy a contar lo que pasó. Sólo diré que aunque alejados, ella y yo mantenemos una relación cordial y que el amor que había entre nosotros sigue ahí, aunque no estemos juntos. La buena relación que llevamos lo prueba el hecho de que hoy haya venido a cenar y la pasáramos muy bien. Las circunstancias cambiaron fuertemente hace poco más de dos meses, pero los sentimientos permanecen invariables. En fin, sólo quería decir eso.
martes, 13 de diciembre de 2011
Fotos de la mesa de Dixo
Me llegaron algunas fotos del sábado 26 de noviembre (ver post de ese día), cuando participé en una mesa redonda sobre medios impresos en el Telmex Hub del Centro Histórico. He aquí un par de imágenes de ese día.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Sexta y última sesión del curso
Hoy fue la última sesión del curso sobre la historia crítica del rock que se hace en México. Estuvimos viendo la más reciente década (es decir de 2001 a 2011) y resultaron dos horas muy entretenidas y reveladoras. Esta vez escuchamos, críticamente, a Aurora y la Academia, Leticia Servín, Las Ultrasónicas, Panteón Rococó, El Gran Silencio, Kinky, Inspector, San Pascualito Rey, Zoé, Porter, El Palomazo Informativo, Monocordio, Le Butcherettes, Descartes a Kant, Natalia Lafourcade, Carla Morrison, La Barranca y Ruido Rosa.
Además de llevarse su disco con la música escuchada en la clase (en total fueron seis discos con exactamente ciento ocho canciones), los alumnos recibieron una constancia del curso que les otorgó el Centro Cultural Woody Allen. Fue un final emotivo y cálido, además de que hice algunos amigos entre los participantes. Es muy posible que el curso se repita a principios de 2012
Además de llevarse su disco con la música escuchada en la clase (en total fueron seis discos con exactamente ciento ocho canciones), los alumnos recibieron una constancia del curso que les otorgó el Centro Cultural Woody Allen. Fue un final emotivo y cálido, además de que hice algunos amigos entre los participantes. Es muy posible que el curso se repita a principios de 2012
domingo, 11 de diciembre de 2011
La Mosca y yo: Adriana Díaz Enciso
Una revista independiente significa pluralidad. Si gira
alrededor del rock, significa, además, la posibilidad de hacer periodismo sin
concesiones a la industria. Durante diez años La Mosca en La Pared, gracias a
la generosa obcecación de Hugo García Michel y colaboradores, ha realizado el
milagro no sólo de sobrevivir, sino de hacerlo con regularidad, calidad y
profesionalismo. Ha sido el espacio de una crítica del rock nacional que es
todo menos complaciente. Ha cubierto un amplio espectro de música que no se
limita al rock ni a las fronteras patrias. En ella hay una confluencia de
seriedad con humor, de historia de la música, de ideas, estampas del acontecer
mundial y conversación desenfadada. Por si fuera poco, en ese diálogo me
encuentro con frecuencia con queridos amigos. Esto ha sido La Mosca para mí,
así que celebro con gusto sus diez primeros años, confiando en que todos
resistamos muchas décadas más.
Adriana Díaz Enciso
*Publicado originalmente en La Mosca No. 82, febrero de 2004, número del décimo aniversario moscoso.
sábado, 10 de diciembre de 2011
Peña Nieto y el recuento de los años
No hay error en el título del artículo, estimado lector.
No es que haya querido escribir “daños” y me comiera la d inicial. Es que, la
verdad, dudo mucho que a pesar de todo el escándalo que se armó en los medios y
en las redes sociales por el osazo de Enrique Peña Nieto en la FIL de
Guadalajara, éste se encuentre haciendo un recuento de los daños y sí, en
cambio, debe seguir muy campante con el recuento de los años que, según él, sus
simpatizantes y las encuestas, le aguardarían en la residencia oficial de los
Pinos.
“¡Peñanietista, priista, vendido, chayotero!”, me estarán diciendo en
estos momentos mis amorosos trolls. Pero ni modo: yo no veo tan grave el
affaire de los tres libros que nunca marcaron la vida del precandidato del PRI,
como tampoco veo tan grave que Ernesto Cordero no haya sabido aprovechar la
oportunidad de darle un rasguñito a su alejado rival o que AMLO haya salido con
que su libro junto al buró de la cama es la Constitución mexicana (aunque horas
después haya querido enmendar la plana, ya bien asesoradito).
El dramón
que han hecho muchos me parece de una ridiculez supina, sobre todo porque estoy
seguro de que mínimo el noventa por ciento de quienes se escandalizan por la
falta de cultura libresca de los políticos, tampoco son asiduos lectores y
difícilmente habrían podido responder de golpe la famosa pregunta del
corresponsal español de El Mundo. México es un país que no lee y que en cambio
ve mucha tele. Asumámoslo: las grandes mayorías están más pendientes del Canal
de las estrellas que de las novedades en la Gandhi o El Parnaso. Eso es triste,
tristísimo, pero pregunte al azar, en la calle, quién es el Chavo del Ocho y
quién es Pedro Páramo y verá lo que le responden en la gran mayoría de los
casos.
No nos
desgarremos las vestiduras. Nuestra clase política es inculta porque el país es
inculto… y a la visconversa. Es un círculo vicioso que no se va a romper a
corto o mediano plazos y tal vez tampoco en el largo. Mejor cada uno leamos
dos, tres…, muchos libros y a lo que sigue.
viernes, 9 de diciembre de 2011
¿Un blog moscoso?
Hace ya casi cuatro años que la revista La Mosca en la
Pared entró en un segundo periodo de hibernación (mucho más largo que el
primero que fue de año y medio, allá por 1996) y hace poco más de dos que
tratamos de mantener vivo el proyecto como La Mosca en la Red.
Han sido
largos meses de trabajo que cada vez se ha ido haciendo más y más individual.
Sin un centavo para mantener al sitio, al principio éramos un grupo de
entusiastas con mil proyectos para hacerlo crecer y ofrecer una alternativa a
los fieles y entrañables lectores de la revista de papel. Muchos de estos no
aceptaron el nuevo formato y pedían el regreso de la vieja Madre Mosca, pero la
falta de dinero lo hacía imposible y la única alternativa fue la de la red.
Al
principio, mucha gente empezó a colaborar y yo adopté el múltiple papel de
director, coordinador, redactor, corrector de estilo y hasta webmaster. Me
ponía en contacto con los colaboradores, recibía sus textos, los revisaba, los
corregía, buscaba imágenes y videos, los subía, etcétera. Una labor titánica
que debía hacer por amor al arte, pero que realizaba con gusto con tal de mantener
con vida a la Mosquita.
La
respuesta, sin embargo, no ha sido la esperada. Del equipo inicial de
entusiastas, prácticamente sólo quedo yo. De los muchos colaboradores que se
apuntaron en un principio, la mitad al menos se ha desvanecido. Pero el trabajo
sigue siendo el mismo y a veces, por atender a las labores que me ayudan a
sobrevivir económicamente, no puedo darle todo el tiempo necesario a la página.
Para colmo,
el sitio de pronto se cae inexplicablemente y en su lugar aparece (como en
estos momentos) un horrendo letrero que avisa “This Account Has Been
Suspended”. No sé cuánto tiempo vaya a durar esta vez así (ya llevamos una
semana “desmoscados”) y no se trata de hacer un catálogo de quejas, sino de
buscar alternativas.
Cuando veo
el tráfico que visita a mis blogs (sobre todo El rojo y el negro) y la respuesta
inmediata que existe en mi página personal de facebook y comparo con lo que
sucede en La Mosca en la Red, descubro que tanto trabajo en esta última no
reditúa en la cantidad de gente que la lee, en comparación con mis redes
sociales. Por esto y por la mala imagen que da que el sitio quede suspendido de
pronto sin que yo pueda hacer algo para resolverlo, más allá de avisar que
estamos fuera del aire “por cuestiones técnicas”, he pensado en abrir un blog
de La Mosca en la Red. No para sustituir a la página, pero sí para ir subiendo
ahí distintas colaboraciones de los amigos que tan generosamente me las envían
y luego tienen que esperar a que la página esté disponible para subirlas.
Después de
todo, hay quienes dicen que el sitio parece un blog y he visto páginas muy
exitosas que no tienen un diseño apantallante pero sí muchas visitas. Voy a probar
a ver qué pasa. Cuando menos tengo la garantía de que no estaré en la
incertidumbre de si se ve o no se. Sus opiniones al respecto serán muy bien
recibidas.
jueves, 8 de diciembre de 2011
De profecías mayas y otras jaladas*
Al menos de dos o tres años para acá, muchos locos nos
han venido fastidiando con el sonsonete oligofrénico de que en diciembre del
año próximo se va a acabar el mundo, “porque así lo dicen las profecías mayas”.
Lo aseveran con una seguridad pasmosa, digna de mejores causas. La mayoría
jamás ha visto las dichosas profecías, pero ahí están, como murga, dale y dale
con lo del próximo fin de la humanidad y pecados que la acompañan.
El delirio
de estos “enterados” se ha extendido de tal manera que mucha gente se ha dejado
influenciar por el anuncio de que a partir del veintitantos de diciembre de
2012, nos vamos a tener que ir de aquí todos en bola. Claro, muchos le buscan el
lado positivo al asunto y sonríen satisfechos al pensar que dado que nos queda
más o menos un año de estancia en la Tierra, no tendrán que pagar sus deudas
(“¿te imaginas la cara de los cobradores de las tarjetas de crédito?”, comentan
divertidos) y podrán darle duro a la hilacha de aquí a doce meses (sin
intereses).
No hace
mucho, un viejillo gringo, de esos a los que les da por inventar religiones,
nos avisó amablemente que en marzo o en mayo (no me acuerdo bien) de este año
se iba a acabar el mundo. Como llegó la fatídica fecha y todos seguimos tan
campantes, en lugar de aceptar que aquello había sido una mamadencia de su
parte, dijo que se había equivocado en sus cálculos y que en realidad el
Apocalipsis sería en octubre. Pues resulta que ya pasó octubre y nanay.
El otro día
vi en Discovery (juro que no soy de esos snobs –posers se les llama ahora– que
dicen odiar a la televisión y dizque sólo ven Once TV, el Canal 22 y Discovery
Channel) un documental sobre esto del fin del mundo y las profecías mayas. Muy
bien producido y lo que ustedes manden, pero jamás mostraron un dato
convincente acerca de todo ese rollo. Porque en realidad no lo hay y todo se
basa (es un decir) en suposiciones, inventos, interpretaciones chafas y ganas de perder el tiempo. Pero
ahí están los profetas caguengues, duro y dale con su cantaleta: el mundo se va
a acabar en 2012. Ajá.
Ahora,
tampoco se trata de negar que las cosas en el planeta están del cocol y que
además de las guerras, la violencia, el hambre y la crisis económica, el
problema ambiental se nos muestra cada vez más grave, con el radical cambio
climático que estamos padeciendo y que hace que los fenómenos de la naturaleza
(huracanes, tormentas, sismos, sequías, etcétera) sean más extremos e
implacables conforme pasan los años. Eso con profecías mayas, incas,
babilónicas o tepiteñas… o sin ellas.
En la
música en general y el rock en particular, han sido varias las canciones que
nos hablan de una u otra manera acerca del fin del mundo. La más conocida tal
vez sea “It’s the End of the World as We Know It (And I Feel Fine)” de R.E.M.,
pero hay otras curiosidades al respecto. Ya en los años treinta, el mítico
bluesero Robert Johnson nos hablaba del tema en “If I Had Possession over
Judgement Day”, mientras que en los sesenta los Carpenters nos deleitaban con
“The End of the World” y diez años después, Elvis Costello hacía lo propio con
“Waiting the End of the World”.
Ahora que
si de lo que se trata es de buscar señales del Apocalipsis, yo di con una hace
pocos meses. Me encontraba en una tienda de discos, cuando de pronto empezó a
sonar una música en verdad horrenda, irritante, escalofriante. De las bocinas
surgía, a todo volumen, una voz increíblemente desafinada y estridente que
gritaba (porque no cantaba) algo así como “¡quiero que te vengas a vivir todos
los días conmigoooooo…!”. Alarmado, me acerqué a uno de los empleados del lugar
para preguntarle qué demonios era aquello. “Es el disco de Enjambre”, me
respondió. “Se está vendiendo muy bien”.
Si la gente
es capaz de consumir tamaña inmundicia musical es porque quizá nos merecemos
que las profecías mayas se cumplan implacables y a la brevedad posible. ¿Para
que esperar hasta dentro de un año?
*Publicado en mi columna "Bajo presupuesto" de la revista Marvin de este mes.
*Publicado en mi columna "Bajo presupuesto" de la revista Marvin de este mes.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Mis doce discos del año
Este es el video que me hicieron en la revista Nexos y que aparece en su sitio en internet, acerca de mos doce discos favoritos del año. Obviamente, aparte de estos hay cuando menos otra docena que me gustó mucho. Pero he aquí lo que dije (no aparezco en imagen, los editores tomaron algunos de mis dichos e hicieron una propuesta interesante).
martes, 6 de diciembre de 2011
La Mosca y yo: Jairo Calixto Albarrán
La Mosca sí tiene quién le escriba. Al igual que el
maestro Renato Leduc, admiro la porfía de la mosca que puede estrellarse una y
otra vez contra los vidrios de las ventanas hasta que por una razón metafísica,
casuística o ceñida a las leyes de la causalidad, consigue pasar y continuar
con sus vuelos del otro lado. El autor de “Prometeo sifilítico” decía que si
las personas tuvieran el mismo empeño del insecto al buscar el cumplimiento de
sus aspiraciones y objetivos, sin duda el índice de frustraciones bajaría
dramáticamente. Pero La Mosca tiene otras ventajas: posee una herramienta
poderosísima: un detector de mierda que la lleva a cruzar el pantano y dejarlo
peor, porque su plumaje es de esos...
Jairo Calixto Albarrán
*Publicado originalmente en La Mosca No. 82, febrero de 2004, número del décimo aniversario moscoso.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Quinta sesión del curso
Hoy fue la quinta y penúltima sesión del curso Historia crítica del rock que se hace en México, en el Centro Cultural Woody Allen. El tema que abordamos fue el del rock que se hizo en nuestro país a lo largo de los años noventa del siglo pasado y resulto muy interesante y participativa. En la parte musical estuvimos escuchando canciones de Santa Sabina, La Lupita, Kerigma, El Juguete Rabioso, Jaime López y José Manuel Aguilera (de su álbum Odio Fonqui), La Castañeda, Café Tacuba, La Barranca, Los Humanos, La Dosis, Guillotina, Molotov, Resorte, Julieta Venegas, Ely Guerra, Jumbo y Zurdok. Al final hubo una especie de sobremesa muy interesante con los alumnos.
domingo, 4 de diciembre de 2011
Cuando yo era bolchevique
A últimas fechas, mis columnas sabatinas en Milenio
Diario, en especial las dos más recientes, han causado irritación, enojo y
reacciones insultantes y descalificadoras en varios lectores. Algunos me han
mandado incluso mensajes intimidatorios y llenos de infundios. Se trata en su
mayoría de simpatizantes lopezobradoristas que muestran un talante rabioso ante
todo aquel que ose tocar con el pétalo de una crítica a su amoroso líder. Ese
tipo de reacciones, sin embargo, no me son ajenas, porque en alguna época de mi
vida yo era muy parecido a esa clase de personas.
Ahora que
he seguido releyendo mis diarios de principios de los años setenta, continúo
encontrándome con un Hugo marxistoide, comunista, bolchevique y
antiimperialista hasta la náusea. Me sorprende leer el rencor con el cual
escribía a mis diecinueve años acerca de “los burgueses y los capitalistas”.
Era yo un cerrado admirador de la revolución cubana y de todo lo que estaba
dentro de la órbita soviética, al tiempo que aborrecía (con odio
revolucionario, habría dicho el Che Guevara) todo aquello que tuviera el más
ligero tufo a imperialismo yanqui. Criticaba a medio mundo, incluso a mis
amigos y parientes más cercanos, por su “ignorancia” acerca de la lucha de
clases. Era en ese aspecto un cuadrado de lo peor que seguía a la doctrina de
Marx, Engels, Lenin y hasta Stalin con fe religiosa. Creía firmemente en la
inevitable llegada del socialismo al mundo y, por supuesto, a México. Sobra
decir que era un acérrimo opositor a los gobiernos priistas y a sus “cómplices”
de otros partidos. Mi izquierdismo, pues, era maniqueo, inflexible, furibundo.
Trataba de
ver todas las películas cubanas, rusas, checas, húngaras que pasaban en los
ciclos de la naciente Cineteca Nacional o en el Auditorio Che Guevara (en esa
época era un pecado llamarlo Justo Sierra) de la Facultad de Filosofía y Letras
de la UNAM. Varias de las canciones que escribí en esos años tenían letras
militantes y mis ídolos eran Fidel Castro, Mao Tse Tung, Ho Chi Minh, el Che
Guevara… y Rius.
He aquí una
muestra de algunos de los libros que leí, con fervor revolucionario, tan sólo
en enero y febrero de 1974: La educación como práctica de la libertad y
Pedagogía del oprimido de Paulo Freyre, A un joven socialista mexicano de
Vicente Lombardo Toledano, Marx para principiantes y ¿Qué tal la URSS? de Rius,
¿Qué hizo el Che en México? de José Natividad Rosales, Ñacahuasú, la guerrilla
del Che en Bolivia de José Luis Alcázar, El diario del Che en Bolivia y Guerra
de guerrillas del Che Guevara,
Materialismo y método dialéctico de Maurice Cornforth.
En fin,
casi pura literatura de izquierda, mucha de ella panfletaria, y así fue
prácticamente desde 1968 hasta mediados de los años ochenta, en que empezó mi
desencanto respecto al llamado socialismo real y sus regímenes híper
represores. Sin embargo, jamás he dejado de ser un hombre de izquierda, aunque
algunos fanáticos ahora traten de descalificarme por cuestionar a alguien que
para mí no es en absoluto de esa tendencia política e ideológica, sino un
profeta del nacionalismo revolucionario más trasnochado, hoy recubierto con
delirantes tintes de amor y paz.
Pero esa es
mi opinión, subjetiva y personal, mía y de nadie más, una opinión que a nadie
trato de imponer y que me limito a expresar, algo que no entienden algunos,
quienes por un lado me desprecian por “reaccionario y derechista” y por el otro
no dejan de leerme con fruición. Sigo sin comprender por qué, si mi manera de
pensar les resulta tan insignificante e infecta, le dan tanta importancia y
hacen semejantes corajes al leerla. ¿Será una más de las contradicciones del
materialismo histórico?
sábado, 3 de diciembre de 2011
Saúl Hernández y López Obrador*
Disculpará el lector que hable de una situación personal,
pero resulta sintomática y la padecemos muchos de los que colaboramos en los
medios de comunicación.
Cuando en
los años noventa del siglo pasado empecé a escribir sobre rock, en la sección
cultural del diario El Financiero (que dirigía y aún dirige Víctor Roura) y en
la revista La Mosca en la Pared (que dirigía este escribidor), mis críticas al
rockcito que se hacía en México y muy específicamente a la música de Caifanes
hicieron que se me empezara a considerar como un enemigo de los grupos en
general y de Saúl Hernández, actual vocalista de Jaguares, en particular. Hoy
día, en mucha gente prevalece la idea de que siento odio contra Hernández. Nada
que ver. Las tres veces que tuve contacto con él, se portó más que amable
conmigo y nada personal puedo sentir contra su persona. Es sólo su obra lo que
no me agrada del todo. Pero existe un consenso que afirma, tajantemente, que
odio a Saúl.
Algo
similar acaba de generar mi columna del sábado pasado (“¿Un Peje con piel de
oveja?”). Además de los insultos e improperios de costumbre y del surgimiento
de un par de trolls francamente desquiciados, varios lectores me preguntaron en
Twitter, facebook y uno de mis blogs por qué odio a Andrés Manuel López
Obrador, en una especie de déjà vu de lo que viví en el caso de Saúl Hernández
y que me sigue dejando perplejo.
¿Por qué a
una simple crítica, que no es sino una mera opinión subjetiva, algunos la ven
como una manifestación de rencor, de odio, de rabia? ¿Por qué, además, le dan
una importancia astronómica y en automático la descalifican y ponen en su negra
lista de enemigos a quien no comparte sus ideas y puntos de vista?
Así pues,
que quede claro: no odio a Andrés Manuel López Obrador, como tampoco odio a
Saúl Hernández. Seguiré ejerciendo la crítica acerca de ellos y acerca de
quienes considere criticables en cualquier ámbito... , aunque con eso me gane
el odio temible de sus seguidores.
*Publicado el día de hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.
*Publicado el día de hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.
viernes, 2 de diciembre de 2011
La Mosca y yo: Capitán Pijama
De niño odiaba ir a cumpleaños porque casi siempre
servían ensalada de papa o coditos, frías y con una crema aguada vomitiva. De
viejo ya ni pienso en los cumpleaños. Pero La Mosca es insecto aparte. La amo
con zumbona pasión, como lector y ocasional escribidor. La Mosca me dio a la
más deliciosa grupi que se me ha arrimado, mi chica ye-ye de provincianas
tierras. La Mosca me reinicia como alucinado fan de sus mujeres escribidoras,
de las que me enamoro, todavía, sin entender por qué. La Mosca me da amigos. La
Mosca es zona de sueños.
Mosca, me
pasmas con tu congruencia y honestidad, celebro que en el áspero y plagado de
trampas mundo revistero mexicano sigas adelante. Eres el sueño de todo editor,
vives porque tienes lectores. Mosca querida, sigo contigo aunque por ahora no
estoy en ti. Mosca zumbona, sigue haciendo ruido, sigue dando lata, aunque
debajo del pavimento no esté la playa.
Capitán Pijama
*Publicado originalmente en La Mosca No. 82, febrero de 2004, número del décimo aniversario moscoso.
jueves, 1 de diciembre de 2011
Desayuno retro
A petición de Irma Larios y por intermedio de su hermano Germán, esta mañana nos reunimos Adolfo Cantú y yo con ellos, para desayunar en un Vips. Fue un reencuentro de los cuatro. A principios de los años setenta del siglo pasado, Irma, Adolfo y yo éramos adolescentes y Germán un chavito y todos nos conocimos en el parque de la colonia Toriello, en Tlalpan, que estaba justo enfrente de la casa de los Larios. Mil historias hay entretejidas entre los cuatro y estuvimos haciendo remembranzas de tanta gente que se cruzó en las vidas de los hoy reunidos junto al café, la fruta, el jugo, los huevos y los chilaquiles. Fue una larga charla y una todavía más larga sobremesa, todo dentro de la gran cordialidad y cariño que nos une. A Adolfo lo veo más o menos seguido, pero a Irma -quien vive en Nueva York- no la veía desde hacía seis años (antes aún, en 2004, la había reencontrado en la ciudad de París, después de más de tres décadas de no vernos y no saber de nosotros). Realmente resultó una reunión feliz y divertida. La foto nos la tomó el buen Germán, a quien mínimo tenía diez años de no ver.
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