viernes, 13 de mayo de 2011

Abajoinsultantes


(He aquí un artículo de Héctor Aguilar Camín publicado hoy en su columna "Día con día" de Milenio Diario. Me parece no sólo interesantísimo, sino que comparto y entiendo su contenido (y no por quienes hacen comentarios en este blog, sino por quienes los hacen en Milenio y otros diarios del país)

Fernando Escalante Gonzalbo envió a Pablo Hiriart, director del diario La Razón, donde escribe, una petición argumentada para que en adelante el diario impida que los lectores cuelguen comentarios al final de sus artículos en la edición electrónica. Creo que los colaboradores de todos los periódicos encontrarán interesantes sus razones.
El espacio para comentarios, dice Fernando, no sirve para continuar los argumentos ni para refutarlos, ni siquiera para abrir un diálogo. En la práctica, se ha convertido en un muro para colgar insultos y nadie espera otra cosa. No es un espacio de crítica, sino casi lo contrario: los insultos, los argumentos ad hominem, los juicios de intención, son precisamente lo que queda cuando no hay razones. No sólo eso, sino que ese simulacro ocupa el lugar de la crítica y al final la hace imposible; entre otras cosas, porque los más gritones, los ociosos, los más ofensivos, hirientes y deslenguados terminan inhibiendo a todos los demás.
Sigue Escalante:
En la práctica, en ese espacio se manifiestan los peores rasgos de la comunicación por internet: el anonimato, la facilidad, la precipitación, la irresponsabilidad, rasgos que en conjunto favorecen además una radicalización tanto más irreflexiva y furiosa cuanto más apresurada, una radicalización que en algunos aspectos recuerda los movimientos de la chusma en un linchamiento.
item más:
La beatería ambiente quiere que libertad de expresión signifique que cualquiera puede decir cualquier cosa en cualquier parte, sin consecuencias. El resultado, cuando eso se aplica, es la disolución de los espacios de diálogo, porque donde la expresión importa hay reglas: en el parlamento, en un tribunal, en un salón de clases, en la prensa seria, hay reglas y las reglas importan. Donde no las hay, donde puede decirse cualquier cosa.
Finalmente:
Estamos acostumbrados a que exista ese espacio, de modo que parece impensable suprimirlo, como si fuese un atentado contra algún derecho básico. No veo por qué. No veo por qué motivo podría alguien esperar que la plataforma de un periódico o el nombre de un periodista, tengan que servir como soporte, publicidad o altavoz para difundir sus desahogos.
La facilidad de la comunicación por internet hace que el diálogo en la red a partir de la prensa sea uno de los nudos del espacio público en el nuevo siglo. Tendrá las características que queramos darle. Hoy en día se asemeja a la pared de un mingitorio público, donde uno garabatea una frase insultante, otro deja un dibujo obsceno, otro más pone sus iniciales, cualquier zafiedad, o simplemente un rayón. No es el lugar más a propósito para una conversación civilizada.

4 comentarios:

????? dijo...

Completamente de acuerdo con el artículo.

David Perdomo dijo...

El camino de la libertad está lleno de accidentes y excesos. Y es en el cómo comprender la complejidad de este camino, que nuestro talante autoritario puede mostrarse sin tapujos. Escalante ha sido rebasado por la realidad y por eso ahora invoca a la censura.

Eugenio Ocaña dijo...

Estoy parcialmente de acuerdo, ya que el tema parece inducido por la molestia a los comentarios contrarios a uno, que se esconden tras ese caparazón repleto de vulgaridad. En la raíz del comentario esta la inhabilitación de los comentarios solo porque no le gustamos a la mayoría. O tal vez porque los más activos comentaristas son los menos diestros en hacerlo civilizadamente.
Siempre preferire esos excesos a cerrar canales que han permitido avances singulares en nuestra, de por si, poco abierta sociedad de medios.
El internet trae consigo muchos excesos, la interactividad potencia aspectos negativos de nuestros conciudadanos. Pero ante todo permite un vinculo de comunicacion que está permanentemente cerrado en medios tradicionales.
Ahi esta el caso, que critican muchos comentarista mediaticos, de los artistas que prefieren cerrar sus cuentas de twitter antes que seguir leyendo leperadas.
Cuesta trabajo recordar que no somos moneditas de oro!

flspectro dijo...

No veo cuál es el problema de los comentarios feos; los que comentan en periódicos escriben para gente que no lee.

¿De verdad creen que el ego de cualquier columnista mexicano le permita:

1. leer a los vecinos de abajo
2. meditar sobre opiniones diferentes
3. ¿me atreveré a decirlo? Dialogar publicamente sobre los sustentos de sus opiniones

?

Y para los que tienen opinion y los comentaristas espontáneos los asustan... pues escriban su propio blog e impidan los comentarios.