martes, 5 de julio de 2011

Injusticia teatral


Hoy fue un día muy triste y muy injusto: el día en que a mi niña le dieron una metafórica pero terrible puñalada por la espalda. La acompañé en la mañana a su escuela, para ver lo de su evaluación final, en la que solita debía comparecer frente a tres durísimos sinodales: la directora de la Casa del Teatro, la maestra Nora y el maestro José Caballero. Yo confiaba plenamente en que no tendría problemas y pasaría de año. Sin embargo, el perfeccionista y perfecto (aunque tiene complejo de prefecto stalinista) José Caballero decidió, por sus subjetivísimos calzones, que Denisse no servía para ser actriz y de un plumazo la dejó afuera de la escuela. Poco importó que las demás materias las aprobara con un promedio de nueve. Poco importaron el pesado curso propedéutico, los cuatro meses que pasó en Pátzcuaro el año antepasado y todo el actual ciclo escolar. Por una decisión personal y a mi modo de ver más que injusta y arbitraria, Caballero destrozó todas las ilusiones de Denissia y la dejó sin la posibilidad de continuar sus estudios. Si no me constara el empeño que ella le puso día con día a la carrera, nada diría. Pero la vi esforzarse, angustiarse, llorar, sufrir, empeñarse, en fin, llevar a cabo todas las exigencias del método de Luis de Tavira, para que un tipo con complejo de genio le cortara las alas con la mano en la cintura. Qué cabrón, qué ojete. Pero en la Casa del Teatro, José Caballero es un pontífice y su palabra resulta divina e inapelable. Me imagino que debe sentir una íntima y sádica satisfacción cada vez que jode a alguien de ese modo. Allá él y su abyecta conciencia.

3 comentarios:

Charro Negro dijo...

Como diria mi abuelita: "todo pasa por algo mhijo" Sin embargo, ¿Tiene calidad Denisse o nomás le echa ganas?

Oscar dijo...

Mala suerte encontrarse con él y depender de su juicio emocional, hagamos la marcha por el pase de Denisse.

© Enrique Marín dijo...

Hola que interesante encontrarse este tipo de entradas, pareciera que estan hablando de mi caso, pues viví lo mismo y fue muy duro, sin embargo un poco de tiempo después a la distancia descubrí (aunque en el fondo siempre lo super) que ese pseudo maestro y pseudo director de teatro responde a estimulos personales y poco importa la objetividad, es un imbecil, en pocas palabras. Mucha luz a Denisse, ponle de ejmplo mi caso que yo siendo fan e idolatrando a Casa del Teatro (al final de cuentas alli me formé) acabé apartandome cuando me di cuenta de la hipocrecia e intereses personales que alli se mueven, y dile que a pesar de todod quien es actor es actor, en mi caso con todo ese ihistorial he llegado a ser considerado uno de los elementos mas representativos de la escena nacional, asi que para adelante, cualquier comentario dejo mis datos de contacto. Saludos de nuevo gracias por permitirme verme reflejado en tu escrito.

Enrique
enrique-marin.blogspot.com