jueves, 14 de julio de 2011

¿Qué es una relación abierta?


A menudo me preguntan por qué en mi estatus de facebook aparece que tengo una relación abierta con Denisse (y viceversa). Bueno, en primer lugar porque no hay una opción que diga relación libre, lo cual para mí estaría más cercano a mi idea de lo que deberían ser todas las relaciones de pareja.
Hace poco, una amiga le decía a Denisse que lo de relación abierta era un pretexto mío para poderme acostar con quien yo quisiera. Vaya interpretación tan burda y limitada. Nada más falso. Para mí, una relación abierta, libre, es aquella en la que los novios, amantes, compañeros -o como se les quiera llamar- viven su amor sin ataduras impuestas por los convencionalismos sociales y, sobre todo, sin sentir y/o creer que la otra persona es de su propiedad. Esa es para mí la gran clave de los infiernos en que suelen convertirse tantas relaciones: el sentido de propiedad privada sobre la otra persona.
¿De dónde nos viene la estúpida idea de que el otro o la otra nos pertenece y que por tanto nadie puede acercársele y ella no puede acercarse a nadie más, con la intención que se le venga en gana? Es parte de la educación judeocristiana occidental que recibimos y que sirve para cimentar a la familia como el núcleo de una sociedad clasista, cooptada, limitada, enajenada, en la que el principio del placer es sacrificado en aras del principio de la realidad, pero de una realidad que nos es impuesta más allá de nuestra naturaleza. El alegato suena quizás un tanto marxista-freudiano-marcusiano-wilhelmreichiano, pero es real. Nos sentimos dueños de nuestras parejas o de nuestros hijos, como nos sentimos dueños de un coche o de una casa. Queremos imponer la propiedad privada sobre las personas como si siguiéramos en la época del esclavismo o el feudalismo. Yo no comparto esos principios: los rechazo de hecho.
Cuando uno se apodera o cree apoderarse de otra persona (lo cual es una ilusión y un síntoma de inseguridad), trata siempre de tenerla bajo su control. Por eso está al pendiente de todos y cada uno de sus movimientos y recela de todo y de todos. La desconfianza campea, se empieza a ver como enemiga a toda persona que pueda representar "un peligro" y se comienza a atormentar a la persona que supuestamente se ama. Pero en realidad a quien se ama es a uno mismo o ni siquiera eso. Las relaciones convencionales están basadas, por tanto, en el sentido de la propiedad (de ahí los contratos matrimoniales) y las justificamos con una idea falsa del amor, ya que el verdadero amor busca antes que nada la felicidad del otro.
Limitar una relación abierta (o libre) a una mera cuestión sexual o a una licencia para acostarse con otros u otras es, como ya dije, una perspectiva demasiado estrecha. La libertad en el amor va mucho más allá y tiene que ver con la plena realización de las personas, sin limitaciones, sin obstáculos. Enmarcar una relación de pareja dentro de la monogamia es válido, si ambas partes están de acuerdo. Pero si es sólo una la que quiere eso y se convierte en guardia y carcelera de la otra, eso deja de ser amor, así lo queramos justificar con frases como "es que la amo", "es que estoy enamorado de ella", "es que sin ella no puedo vivir". Egoísmo puro. Miserabilismo infame. Mezquindad extrema. El modo más absurdo y desgastante de vivir una relación.
Para mí, el amor tiene que disfrutarse, no que sufrirse. Por eso debe ser ante todo libre. De lo contrario será cualquier cosa, menos amor.

6 comentarios:

Charro Negro dijo...

O bien puede aplicar el famoso: "Pues ya qué".

Saludos mi PEJEGM

El voladero.. dijo...

Palabras a considerar, tienen mucho de verdad, pero todavia estamos muy lejos como sociedad para aceptar abiertamente estas ideas, que como repito, parecen razonables y muy dignas de ser reflexionadas, saludos doh hugo

Rexito MaraÑa dijo...

lo leo siempre señor desde la mosca de la cual agredesco y debo mi melomania, cabe mencionar que tengo casi todos los numeros, pero ese no es el punto, el punto es que este post me ayudo a poner en clara unas ideas y situaciones de pareja (entre comillas) que estoy pasando y me ayudo a tener un poco mas de calma y serenidad.

saludos y gracias.

Waldo Matus: dijo...

Yo estoy totalmente de acuerdo, aunque me voy a casar y aunque no hay garantías, creo que podemos ser muy felices.
Yo ya viví durante mucho tiempo la esclavitud de la libertad, y fui infeliz; ahora que vivo la libertad de la esclavitud veo que funciona para mi.

Un abrazo...

AnaLau dijo...

Es curioso, pero las parejas más estables y unidas que conozco son precisamente las que llevan una relación abierta o libre. Mi mejor amiga de la universidad, lleva 12 años así, en una relación sin ataduras. Tras 8 años de noviazgo ella y su novio decidieron vivir juntos sin papeles de por medio, ni ataduras legales y siguen juntos, me consta que se han sido fieles todo este tiempo y lo único que veo es una relación sólida, a prueba de todo, con sus altas y bajas como todas las parejas del planeta. No es el título de "relación abierta" lo que hace una buena relación, son las personas y el amor quienes la logran. Y coincido que es de una mentalidad estrecha pensar que "abierta" significa acostones, no señor!!

Hans Averdung dijo...

Excelente descripción de principios e ideas que comparto (y que sin duda comparten otros que, como yo, no sabemos escribirlas bien como usted). Es duro poder mantener y ejercer esos principios en un país espantado y proselitista como MX, donde en cuando lo ven a uno salirse del huacal buscan por todos los medios volver a meter el adoctrinamiento social-televisivo en esa desviada cabecita... qué bueno que se pudo encontraren su camino a una mujer que no crea que "no celarla es no quererla" ni las demás barrabasadas que pasan por "formación cultural" en MX... Mucha suerte a los 2!