sábado, 14 de junio de 2014

Puro circo

Pocas cosas tan política e impecablemente correctas como la defensa de la vida animal. La gran mayoría de la gente siente un gran amor por los perros, los gatos, los caballos, los conejos, las aves, los peces, los hamsters, etcétera. Por eso, una demanda como la de prohibir el empleo de animales en los circos en principio suena impecable. Porque, ¿cómo no indignarse con el uso circense de los elefantes, los leones, los tigres, los monos y hasta los perritos? ¿Por qué usarlos de manera humillante y fuera de su entorno? ¿Por qué obligarlos a acometer actos que van en contra de su propia naturaleza? Hasta ahí, el alegato parecería incontestable y, sin embargo…
  Pienso que los militantes en contra de la utilización de animales en los circos lo hacen más por el deseo de tranquilizar a sus buenas conciencias que por el de procurar realmente el bienestar de los seres que dicen defender. Sobre todo de aquellos que ya en estos momentos se encuentran en los circos. Porque además, hay de circos a circos. No puede juzgarse a todos con el mismo rasero. Sin duda en algunos no hay un buen trato hacia los animales, pero existen muchos otros, altamente profesionales, en los que se cuida y protege a lo que eufemísticamente los del Partido Verde denominan como “seres vivos no humanos” (oh, my dog!).
  Según esto, los pobres animalitos serán enviados a santuarios. El problema es que dichos santuarios no existen.
  A final de cuentas, hipocresía es el nombre del juego. Hipocresía electorera que es peor. No por nada, en cuanto se aprobó en la Asamblea Legislativa del DF la ley que prohíbe el uso de animales en los circos (misma que aún no ha sido promulgada y quizá nunca lo sea), el mencionado partido ocupó varios “espectaculares” con su emblema para anunciar su logro, aunque se trate de un logro prohibicionista y no de uno regulatorio y se haya cebado contra los circos y no contra las corridas de toros, las carreras de caballos, los rastros o los laboratorios que sacrifican a ratas y otros “seres vivos no humanos” (perdón, pero es que el eufemismo es de risa loca).
  Puro circo, pues.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario)

2 comentarios:

Javier Vargas dijo...

Coincido con usted y como siempre se legislo en lo superficial, es decir lo que a los fines partidistas se acomode. Existió una total indiferencia no solo para los animales si no para los trabajadores. Hoy por hoy las Asociaciones que luchan contra el maltrato animal (del cual por cierto reconozco por el inmenso amor que le tengo a los animales) se han convertido en jueces ddetrminados a que se impongan sus puntos cayendo en la trampa de deformar y denostar las opiniones de otros. Se han cambiado los papeles y no se si sea en buana lid o para bien. Saludos

Javier Vargas dijo...

Coincido con usted y como siempre se legislo en lo superficial, es decir lo que a los fines partidistas se acomode. Existió una total indiferencia no solo para los animales si no para los trabajadores. Hoy por hoy las Asociaciones que luchan contra el maltrato animal (del cual por cierto reconozco por el inmenso amor que le tengo a los animales) se han convertido en jueces ddetrminados a que se impongan sus puntos cayendo en la trampa de deformar y denostar las opiniones de otros. Se han cambiado los papeles y no se si sea en buana lid o para bien. Saludos