jueves, 17 de junio de 2010

México-Francia


Claro que disfruté el partido de hoy. Claro que grité los dos goles, sobre todo el del Chicharito. Claro que me emocioné cuando fueron tocados los himnos nacionales al principio y cuando llegó el pitazo final. No sentí el menor dolor por el equipo galo, tan lleno de indolencia y tan mal dirigido por Raymond Domenech. Sin embargo, eso no significa que mi amor por Francia y su cultura haya disminuido un ápice. Eso no quiere decir que París no me siga pareciendo la ciudad más bella, deslumbrante y colorida del mundo. Como dijo el filósofo: una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Siempre amaré y admiraré al país de Rousseau y Flaubert, de Stendhal y Voltaire, de Moliere y Victor Hugo, de Degas y Monet, de Truffaut y Rohmer, de la Bardot y Alain Delon. Las letras francesas, la filosofía francesa, la música francesa, el cine francés, las mujeres francesas, la melodía de la lengua francesa al ser pronunciada por su gente (ese "bon jour" maravilloso con que saluda la vendedora de pan en la patisserie o de fruta en el marché). Su futbol es lo menos importante. Incluso su liga no es cosa del otro mundo (como sea, de ese país le voy al Paris St. Germain). Es Francia, mi madre Patria por el lado materno. De allá vienen los Michel. C'est la vie, tant pis.

2 comentarios:

DECIREVES dijo...

que opina de la lamentable partida de el escritor y cronista Carlos Monsivais don Hugo?
Acaso va a dedicarle un mini post donde entre otras cosas aclare por que nunca escribio en La Mosca??

saludos don HGM

Edgar Rivas dijo...

Rousseau era suizo, de Ginebra. Mas no francés.