domingo, 13 de junio de 2010

Las vuvuzelas y la salación presidencial*


Escribo esto unas horas después de terminado el sufrido encuentro en el que el equipo de todos (ajá) sacó con las uñas un sufridísimo empate con los bafana bafana sudafricanos, en medio del clamor desquiciante de decenas de miles de vuvuzelas.
Vi el partido desde el apartamento donde vivo, mientras la corriente eléctrica subía y bajaba en simpáticas fluctuaciones de voltaje que hacían que la imagen en el televisor se achicara y se oscureciera con desesperante frecuencia (ya llevamos como dos semanas con ese tobogán lumínico en la colonia Ciudad de los Deportes de la delegación Benito Juárez, ¿no podrían hacer algo al respecto los responsables de la CFE ahora que nos acaban de subir el cobro?). Con todo, logré darme cuenta de que nuestros amados ratoncitos verdes pudieron haber metido varios goles en la primera parte y pudieron haber recibido otros tantos en la segunda. Al final, una equitativa igualada que nos devolvió el aliento al producirse el último silbatazo del árbitro uzbeko, de quien se decía nos iba a pasar a cuchillo (ya se sabe: nuestra idiosincrática afición por las teorías conspirativas). A pesar de la presencia de Felipe Calderón en el estadio Soccer City de Johannesburgo, esta vez la salación presidencial no nos afectó del todo y al menos no sufrimos una de esas derrotas honrosas a las que ya estamos tan acostumbrados.
Un poco después, Francia y Uruguay también empataron y en el Grupo A nada hay para nadie todavía. Como nada hay aún, por estos lares, para los padres del chavo de 14 años asesinado por un guardia fronterizo gringo en el puente internacional Paso del Norte de Ciudad Juárez.
¿Será que el gobierno mexicano va a esperar a que se acabe el Mundial de Sudáfrica para emitir cuando menos una protesta diplomática o, más bien, va a aguardar a que concluya el campeonato para ver si mientras se nos olvida ese crimen? Todo es posible en este país ensordecido por las vuvuzelas de la indiferencia.

*Publicado ayer sábado en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.

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