domingo, 6 de mayo de 2012

¿Pubertad, divino tesoro?

Dicen que es la peor edad, aquella en la cual más se sufren las vicisitudes de la vida. Cierto: entre los trece y, digamos, los diecisiete años la existencia se puede volver dura, implacable, difícil, sobre todo para aquellos que cultivan una inseguridad personal que los convierte en seres tímidos, apocados, objetos de abusos y vejaciones de todo tipo (eso que ahora se conoce como bullying).
  No diré que fui un púber tan infortunado, pero sí era yo extremadamente tímido (en especial con las mujeres, cosa que he superado por fortuna) y en muchos aspectos llegué a ser lo que hoy se conoce como un nerd (ya saben: retraído, introvertido, aplicado, bien portado, lector insaciable, etcétera). Puedo decir que cuando tenía trece o catorce años, si algo salvó mi vida, aparte de la literatura, fue el rock. Hablo de la segunda década de los años sesenta. Para mi fortuna, mi pubertad corrió entre 1967 y 1972, lo que significa que me tocó vivir, justo en su momento, la aparición de grandes discos (desde el Sgt. Pepper de los Beatles hasta el Who’s Next de The Who, el Dark Side of the Moon de Pink Floyd o el Ziggy Stardust de Bowie, entre muchísimas otras maravillas, varias de las cuales pude adquirir apenas aparecieron) y se dio también al tiempo que se desarrollaban los movimientos estudiantiles en México, Francia, los Estados Unidos y otros países y que acontecían la liberación sexual, el auge de la psicodelia, la aparición de la minifalda, la lucha contra la guerra de Vietnam y la celebración de los festivales de Woodstock y Avándaro. 
  Mi primer texto fue publicado cuando era un mocoso de quince años, en 1970. Fue en la revista Mexico Canta que dirigía Carlos Baca y el texto era una reseña bastante malita sobre el álbum Tarkus de Emerson, Lake & Palmer. Pasarían cerca de nueve años para que volviera a aparecer un artículo mío en algún medio. Un año antes, había empezado a componer canciones y en 1972 (mi último año puberto) tuve a mi primer grupo, un trío de voces y guitarras acústicas llamado Octubre, en el que tocábamos canciones mías en español. Transcurrirían más de veinte años para que volviera a formar una agrupación, en este caso Los Pechos Privilegiados, en 1994.
  Cuando yo era púber, el rock lo era también de alguna manera (una de las fechas históricas reconocidas señala que el género nació en1955, con el tema “Rock Around the Clock” de Bill Haley y sus Cometas…, y yo nací ese mismo año). En cuanto al rock nacional, aparecido por allá de 1958, éste vivía apenas la transición entre la infancia y la adolescencia…, transición de la cual parece no haber salido del todo, luego de más de medio siglo transcurrido.
  ¿Qué pasa con el rock que se hace en México, por qué sigue sin alcanzar ya no digamos la madurez, sino al menos ciertos rasgos que lo alejen de su sempiterno infantilismo? Se me dirá que sigo anclado en el mismo discurso de hace veinte años, cuando acuñé el término “rockcito” en mi columna de la sección cultural de El Financiero y cometí la osadía de poner en tela de juicio la música de bandas intocables como Caifanes, Café Tacuba (y no Tacvba, por el amor de Dios), Fobia o La Maldita Vecindad, entre otras. El problema, sin embargo, no es que yo esté anclado en el tema: es el propio rock que se hace en México el que no avanza, el que continúa estancado, el que en muchos aspectos tiende a retroceder (de ahí su involución de rockcito a rockcitito y aun a otros diminutivos peores).
  Salvo contadas excepciones, no existen en México grupos y solistas de rock con un nivel capaz de igualar la calidad artística y la creatividad del rock que se hace en otros países. Esto nos habla de carencias comparables a las que tiene un púber. Los roqueros mexicanos en su mayor parte se preocupan más por la forma que por el contenido, más por la apariencia que por la sustancia y así ha sido desde que los Teen Tops grabaron “La Plaga”.
  “Juventud, divino tesoro”, dice el viejo verso de Rubén Darío. No obstante, en el caso de la pubertad (y peor aún la del rock que se hace en nuestro país), yo no estaría tan seguro de ello.

*Publicado este mes en mi columna "Bajo presupuesto" de la revista Marvin.

5 comentarios:

chamuco dijo...

Maestro seria muy bueno poder leer esa primera reseña que usted hizo, ojala la compartiera con nosotros...saludos y un abrazo

:Trann: dijo...

Pues como no vas a hablar mal de el Rock Mexicano si nadamas conoces a esas 4 bandas de lo mas predecibles y repetitivas.

DECIREVES dijo...

a mi lo que mas me sorprende (y vuelvo a decirlo) es que un medio tan fresa como Marvin te deje echarles calabaza a buena parte del rockcito cuando esta revista habla maravillas de muchas bandas pedorras, por cierto hablando de genialidades, ya oiste el nuevo de Descartes a Kant?

Hugo, con tu muy particular punto de vista me imagino que has visto el fenómeno desatado por el blog Club Fonograma el cual ha puesto en el tope a muchas agrupaciones y solistas de distintas regiones de lo que se conoce como "latinoamérica" y de España, yo veo que ahí la mayoría de las veces publican mucha mierda pero sacan dos que tres joyas muy buenas, deberías echarle un vistazo para que dieras tu punto de vista, nomás para que te cuides, en ese blog han encumbrado a gente tan disímbola que va de Juan Son, Porter, Astro, Javiera Mena, Danni Shivers, Prietto va a al cosmos con Mariano, Emilio José, Carrie, Prisma en llamas, Gepe, Pedro Piedra, Alex Andwanter, Teleradio Donoso, Bam Bam, The Mocks, Uvilov, Ruido Rosa, etc...yo digo que como quiera deberías de darle un vistazo y dar tu punto de vista. www.clubfonograma.com saludos desde Monterrey!

Pollo Rostizado dijo...

Yo digo que ya por fin digas nombres de las que siempre haz llamado "Salvo contadas excepciones" todos dicen lo mismo y nunca dicen nombres o ¿sera que caeremos en los mismos nombre de siempre La Barranca y Real de catorce?

Gabriela elizabeth Flores ceceña dijo...

Quienes tenemos mas de 50 años tuvimos la fortuna de conocer esas grandes bandas que llegaron de Inglaterra, en México el rock estaba enterrado, para desgracia de los fanáticos mexicanos, el rock nacional nunca sonara como esperan por una razón muy simple,, no son ingleses, hoy por hoy existen grandes temas con un gran sello nacional y que es aceptado en todo el mundo, quítense las telarañas y dense cuenta que viven en el país más rico y diverso en cuanto a música se refiere.