miércoles, 30 de noviembre de 2011

Mis razones sobre López Obrador

A raíz de mi columna del sábado pasado, me ha llovido cualquier cantidad de mensajes y comentarios, ya sea en las redes sociales o al pie de la página misma de Milenio Diario donde apareció el texto. Hay quienes están de acuerdo con mis dichos, pero hay también una buena cantidad de gente (anónima o que da su nombre) que ha respondido con denuestos, insultos, desprecios, menosprecios y hasta algunos razonamientos respetables.
  Al parecer, muchos no soportan una simple opinión contraria a López Obrador y aparte de lanzarme improperios (“Tu panismo raya en lo cínico”, “Periodista de quinta”, “Tipo senil”, “Hijo de Peña Nieto”, "¿Cuánto te pagan los panistas (o los priistas o los chuchos, o Televisa...", etcétera), algunos tratan de descalificarme porque no soy analista o politólogo sino un mero “opinador” o me retan a contestarles como si yo tuviera la obligación de discutir con cada uno de ellos. El colmo fue alguien que se convirtió en un verdadero acosador, con farragosos párrafos que me exigían le respondiera y le aclarara, a él en particular, mi “odio” contra AMLO. Otros me dicen que lo que digo es indefendible y que por eso no contesto en mi facebook o en mi Twitter. La verdad es que no tengo tiempo y tampoco interés como para meterme en una polémica que sería un diálogo de sordos y que conduciría a donde conducen las discusiones con quienes ya tienen su dogma bien determinado, establecido y cuadriculado: a la nada.
  Pero como veo que algunos insisten y persisten y me dicen que hablo sobre Andrés Manuel desde el prejuicio y la ignorancia, he aquí algunas de las razones por las cuales no quisiera verlo en la presidencia de esta pobre y vapuleada república y que nada tienen que ver con algún odio personal contra su persona.

  1. Porque no es un demócrata. Aunque ahora quiera cambiar de ropaje y venderse como un político pacífico, amoroso y hasta respetuoso del establishment, no se puede olvidar su rabiosa reacción contra lo que en 2006 él y los suyos consideraron un fraude, sus frases histéricas como “¡Cállate chachalaca!” o “¡Al diablo con los instituciones!”, la toma de la avenida Reforma, la descalificación a su propia gente que estuvo en las casillas vigilando los votos, la farsa teatral en la que se ungió como “presidente legítimo”, etcétera.
  2. Por su marcado pasado priista. En sus tiempos como miembro del Partido Revolucionario Institucional (y para decirlo en palabras de Luis González de Alba), López Obrador “se crió en el PRI, mamó del PRI, compuso el himno del PRI, dirigió al PRI-Tabasco, es del peor y más viejo PRI”. Además, posee todas las mañas y artimañas de los viejos priistas, como el hecho de no haber licitado las multimillonarias obras que realizó cuando fue Jefe de gobierno del DF, obras que nunca estuvieron contempladas en el presupuesto, así como no haber informado de sus costos y lograr (con manipulaciones de René Bejarano dentro de la Asamblea de Representantes) que éstos fueran un secreto que sólo podría ser conocido doce años después (doce años cuyo término pronto se cumplirá, por cierto).
  3. Por la gente que lo rodea. ¿Cómo se puede anhelar a un gobierno federal no sólo en manos del tabasqueño sino de sus más allegados? ¿Cómo imaginar -sin sentir escalofríos- el tener como altos funcionarios a personajes como Martí Batres, Dolores Padierna, Ricardo Monreal, Gerardo Fernández Noroña o los dirigentes de un partido como el PT (fundado por los hermanos Salinas de Gortari como un contrapeso para el PRD) o de esa cosa llamada Convergencia? Gente de tal calaña, adueñada del Estado, francamente me horroriza.
  4. Porque no creo en el gatopardismo. Los cambios de imagen que trata de mostrar López Obrador no me los trago. Perdón, pero no son prejuicios sino el hecho de conocer su pasado (el antiguo y el reciente). No hay algo que me diga que está siendo sincero y que no miente. Tengo la suficiente edad como para no chuparme el dedo y para no ser políticamente ingenuo.

  No hablo pues desde el prejuicio. Esas son mis muy personales razones para descreer de AMLO y estar seguro de que no votaré por él en 2012. No creo que sea la opción después de este par de sexenios tan desastrosos. Mi razón y mi conocimiento de la historia de México (y mi muy subjetivo instinto político también) me indican que el país caería aún más abajo de donde lo están dejando los gobiernos panistas (a los que hay que reconocerles, sin embargo, que han mantenido una estabilidad económica que no se vio entre 1970 y 1997). Eso es lo que yo pienso, simplemente, sin la menor intención de pontificar o de creer que poseo la verdad absoluta. No soy tan soberbio. Sólo estoy preocupado por el destino de mi país.

10 comentarios:

Enlace Leon dijo...

De acuerdo contigo y con Luis González de Alba; y, mira, lo que son las cosas, hoy Bartlett anuncia que quiere ser senador de "izquierda"; es de verdad triste tan sólo imaginar que la gente que se cuelga de López Obrador llegara a convertirse en la "casta amorosa" o algo así, jejeje.

cobián dijo...

En parte estoy de acuerdo con la ideas que esgrimes, sin embargo -desde mi punto de vista- no veo opción alguna dentro de la oferta política por lo que yo personalmente estoy tentado a anular mi voto a sabiendas que eso fortalecerá al candidato más fuerte. La verdad que para mí es un dilema por ahora el decidir por quién votar y creéme, no soy un adolescente -ya he pasado por los gobiernos del PRI Y DEL PAN-

Jonás dijo...

Tienes razón, y no. Válidos los puntos acerca de poder tomar una postura. No obstante, el asunto ahora es, ¿hay una alternativa menos lamentable? ¿Peña Nieto? ¿Los panistas? Ufff. Si a falta de salud me dieran a escoger entre gripe, cáncer o leucemia terminal, pues la respuesta es evidente. Son más las formas que el fondo lo que molesta de ese señor López , sabiendo que en el siglo XX ha quedado atrás el postulado que Jesús Reyes Heroles (papá) se fusilara de Kandinsky "El fondo es forma" (hablando de política el primero, cuando el otro lo hizo para el arte). Es cierto, suena incómodo, a quienes estudiamos en colegios privados y nuestra vida ha sido lejana a las carencias de los cinturones de miseria, pues quizá nos resulte odioso un discurso directo y seco, pero, honestamente, no encuentro una opción menos incómoda; las otras dos resultan aberrantes.

David Perdomo dijo...

Pero tú alguna vez, en Milenio, reconociste haber votado por AMLO en 2006. ¿Cómo se engarza ese hecho con tus demoledores comentarios de hoy?

Félix dijo...

Totalmente de acuerdo

Geomine dijo...

A David...yo también voté por AMLO en el 2006, creo que muchos lo hicimos y también creo muchos se arrepintieron después..si no se arrepintieron (cosa que yo no hago), AMLO tuvo después actitudes con las que pudimos o no haber estado de acuerdo (como es mi caso)...bien dicen que es de sabios cambiar de opinión y no porque en algún momento hayamos creído en alguien quiere decir que nos inclinemos hacia él toda la vida.
AMLO ha demostrado tener muchas caras y eso es suficiente para hacer que la gente desconfíe...

(también en mi más humilde opinión)

Franco Ramírez dijo...

Es respetable tu punto de vista. Sin embargo, considero que el País necesita un verdadero cambio estructural. AMLO a pesar de lo que muchos opinan no es un hombre radical, es decir, no es como un "loco" como lo pintan. Yo tengo definido mi voto y es a favor de AMLO y la razón es muy simple. Prefiero tener a un buen hombre de izquierda al que le doy el beneficio de la duda, a tener a un peña nieto que se codea con el roba-partidas secretas y hermano de narcotraficantes como es Carlos Salinas de Gortari, o el ratero de Montiel. El PAN solo ha demostrado ineptitud en el poder, y nunca cumplió la consigna del 2000 que era la de "sacar al PRI" de los pinos... nunca llegó el cambio,son lo mismo.
Les recomiendo ver el documental en linea a través de Youtube titulado "Como haiga sido" sobre los últimos 20 años de gobierno en México. Salu2

Antonio Martínez dijo...

No cabe duda; Mientras AMLO no encumbre la silla, podemos estar en desacuerdo, es más yo lo siento de tendencia fascistoide.

Orlando Mendéz dijo...

En algunos puntos concuerdo con usted maestro Garcia Michell, pero esto si me dio mucha risa "Mi razón y mi conocimiento de la historia de México (y mi muy subjetivo instinto político también) me indican que el país caería aún más abajo de donde lo están dejando los gobiernos panistas (a los que hay que reconocerles, sin embargo, que han mantenido una estabilidad económica que no se vio entre 1970 y 1997)." JAJAJA que paso? pues en que país vive maestro? jaja, un saludo...

"TheWatcher" dijo...

Algo debo reconocer, como mencionas, López Obrador es un sujeto que es líder nato carismático, pero es ese tipo de líder destructivo por el que la gente cree ciegamente sin razonar los motivos, convencidos por acto divino que lo que él dice es cierto a ultranza, aunque los hechos de AMLO dicen lo contrario. Es muy bueno disentir con la opinión del contrario, pero es preocupante cuando se disiente como un acto de fe de fanatismo, sin esgrimir razones, López Obrador es un hambriento de poder que ha tomado el asunto de ganar la presidencia como algo personal y sus seguidores lo tienen en el pináculo de su fe ciega sin demostrar con razonamientos coherentes e inteligentes el porque AMLO debería gobernarnos, los gobiernos del PRD han demostrado no solo NO SER MEJORES, SINO PEORES, han perdido votos de muchísima gente y perdido elecciones en todos lados, el D.F. es un caos desde el punto de vista que se le vea, y aunque los Perredistas, López Obrador y sus huestes le echen la culpa a otros como el PRI, al PAN o al Presidente de la república, esto solo es la forma mas cándida y cínica de justificar 3 gobiernos perredistas en el D.F. de INEPTITUD... ojalá la gente abriéramos los ojos y no nos dejemos manipular por los Mesías que solo buscan alimentar su egocentrismo!