martes, 14 de septiembre de 2010

La mosca que soñaba que era un águila


Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.
En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.
En realidad no quería andar en las grandes alturas, o en los espacios libres, ni mucho menos.
Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.

Augusto Monterroso

3 comentarios:

nahuetierra dijo...

En este momento me siento identificada con esto.
Pasa a leer mi espacio, ya regrese, aunque no sé por cuánto tiempo

oscar werner dijo...

me gusta tu cuento, habla de la ambicion y ver el vaso simpre medio vacio.

Su Satánica Majestad dijo...

Donde se aprecia que querer no es sinónimo de poder. Un rato sin toparme con este cuento...