lunes, 4 de enero de 2016

Alejandro Jodorowsky: ¡Santa sangre pesada, Batman!

“La fascinación por el teatro entró en mi alma gracias a tres acontecimientos que marcaron profundamente mi alma infantil: participé en el entierro de un bombero, 
vi un ataque epiléptico y escuché cantar a un príncipe chino”.

Clásica declaración”profunda” y  apantallapendejos de A. Jodorowsky.

“Cuidado con los estafadores. Cualquier persona que se declare psicomago o proponga consejos de psicomagia es un mentiroso. La psicomagia, aunque tenga rasgos humorísticos y surrealistas, es un útil de terapia en extremo peligroso. Necesita años de estudio. Por el momento sólo yo, mi hijo Cristóbal Sol y mi esposa Mariana Costa podemos ejercer la psicomagia. No existe ninguna escuela de psicomagia que yo haya autorizado. Los que anuncian esta escuela son ingenuos o son astutos comerciantes”.
  Lo anterior aparece firmado por Alejandro Jodorowsky en su página oficial de internet y lo retrata de cuerpo entero. Si leemos entre líneas, podremos vislumbrar que también está diciendo: “Se los advierto: yo inventé esa farsa que es la psicomagia y solamente yo y mi gente cercana la podemos utilizar para hacer negocio. Los únicos estafadores con licencia de psicomagos somos mi mujer, mi hijo y yo”. Así se las gasta este personaje, una de las grandes vacas sagradas de nuestro tiempo.
  Pocos tipos tan hábiles para verle la cara (de imbéciles) a cientos de miles (¿o deberíamos decir millones?) de personas como Jodorowsky. En verdad es de admirar lo que este chileno ha logrado a lo largo de sus muchos decenios de vida (nació en 1929), tiempo en el cual ha conseguido hacer de la charlatanería y la filosofía barata (o netología, para emplear uno de esos neologismos que tanto le gustan al propio “Jodo”) todo un arte y, sobre todo, un negocio muy pero muy lucrativo. Desde México hasta Francia y desde España hasta los Estados Unidos, en todas partes existen fieles y hasta fanatizados devotos de este aprendiz de brujo, de este amo del efectismo que sabe usar todo tipo de trucos no sólo en sus muy discutibles películas, sino en la mismísima vida real.
  Recuerdo bien cuando Alejandro (como le dicen muchos de sus seguidores) arribó a México, a mediados de los sesenta. Yo era un niño, pero en mi casa compraban El Heraldo de México (diario que en las épocas anteriores a 1968 no era el periódico de ultraderecha en que terminó convertido y que por allá del 66 y el 67 abrió las páginas de su suplemento cultural a muchos personeros de la contracultura, como José Agustín, Juan Tovar, Gustavo Sainz y el mismísimo Jodorowsky, quien ahí comenzó a publicar sus famosas “Fábulas pánicas”, hoy tan cotizadas y sobrevaloradas. En dichas fábulas, con dibujos que querían ser como los de Robert Crumb pero que ni por asomo alcanzaban la calidad de uno solo de los caricaturistas mexicanos de esos días (desde Rius hasta Abel Quezada), el chileno de treinta y tantos años absorbía la ideología hippie en boga y trataba de dar “mensajes” apantallantes y -¡oh!- subversivos.
  Hábil y bueno para las relaciones públicas, logró meterse en el fácilmente deslumbrable mundillo intelectual capitalino y pronto puso en escena sus “revolucionarias” obras de teatro Zaratustra y El juego que todos jugamos (en esta última, “cuestionaba” directamente a los espectadores para “confrontarlos” con su mediocridad y su conformismo). En televisión también aparecía mucho, en emisiones como Anatomías (un programa que hizo época, conducido por Jorge Saldaña) y su propia aunque efímera serie 1, 2, 3, 4, 5 A Go-Go. De ahí, su paso al cine fue casi natural y consiguió el financiamiento para filmar Fando y Lis (que no resiste la prueba de los años) y El topo (una de las cintas más híper sobrevaloradas de la historia y que no habría sido filmada si en ese momento hubieran existido organizaciones de protección a los animales (fueron sacrificados muchos caballos, burros y vacas para diversas escenas del mentado western pánico, escenas en las cuales las pobres bestias aparecían con las entrañas expuestas, todo en aras del “verdadero” arte).
  “El ego es como tu perro. El perro tiene que seguir al amo y no el amo al perro. Hay que hacer que el perro te siga. No hay que matarlo, sino domarlo”. Con ese tipo de sentencias, Jodorowsky ha hecho todo un mercado. A la peor manera de un Miguel Ángel Cornejo -aunque “Jodo” quiera aparecer como una mezcla de Erich Fromm y Gurdjieff-, el hombre se ha convertido en un vendedor de best sellers para gente que quiere mostrarse como intelectual y profunda. Lo que Carlos Cuauhtémoc Sánchez es para la colonia Nativitas o la Del Valle, Alejandro Jodorowsky lo es para el eje Coyoacán-Roma-Condesa. Su filosofía de a peso, combinada con esoterismo y “magia” (¿qué dirían Chen Kai y el “Magazo” Beto El Boticario) ha dado frutos lucrativos increíbles. Por eso, este lector del Tarot se puede dar el lujo de filmar cosas como Santa Sangre y dejar boquiabierta a gente que se presupone inteligente o lanzar netas como “fracasar no existe, en cada fracaso cambiamos de camino”; “para llegar a lo que eres, debes de ir por donde no eres”; “llegar a ser lo que uno es, es la más grande felicidad”; “la civilización occidental sólo nos enseña a vivir, pero rehuye enseñarnos a morir”, “es más difícil vivir que morir”; “no intentes ‘mejorarme’, mejor trata de ‘aceptarme’”. Puros galimatías y tramposas frases hechas de manual de superación personal, recetas de cocina transformadas en Grandes Verdades. Ah, porque Jodorowsky navega con la bandera de que él sólo dice verdades y que por eso es tan combatido (?). También le gusta que lo consideren un hombre “de escándalo”, porque –él lo sabe mejor que nadie- el escándalo vende y deja dividendos. Eso, a pesar de que declare: “Nunca busqué el escándalo. Producir un escándalo en esta sociedad escandalosa es lo más difícil que hay. Todos los artistas superficiales han tratado de hacerlo… La única posibilidad de escandalizar actualmente es tratar por todos los medios de no hacerlo. Tratar de expresar la verdad. En una sociedad de mentirosos, la verdad es escándalo. En una sociedad degenerada, la honestidad es escándalo. En una sociedad enferma, la salud es escándalo. En una sociedad hipócritamente religiosa, el verdadero misticismo es escándalo… El primer escándalo de nuestra civilización es Cristo…”. O sea: “Yo digo la verdad, soy honesto, estoy sano y ejerzo el verdadero misticismo. Ergo: soy un Cristo”. Ajá.
  Si en Francia, la cuna de la Enciclopedia y el raciocinio, Alejandro Jodorowsky es considerado como todo un genio, allá los franceses y su candidez bien portada. Si ahí y en tantas partes del mundo se tragan cosas como: “Si mis obras han escandalizado, debo sentirme orgulloso; no del ruido que han hecho, sino de que, hiriendo, prueban que algo tienen de verdadero” o “(Hay que) mandar al psiquiatra a todos los profesores de primaria. También a meditación yoga. Subirles el sueldo. Ellos tienen en sus manos a la juventud... Deben por lo tanto gozar de sueldos tan elevados como los de un cantante de tangos o un dueño de estacionamientos”.
  El hilo negro.

(Publicado originalmente en la sección "Vacas sagradas" de La Mosca en la Pared No. 122, enero de 2007. Lo escribí bajo el seudónimo colectivo de Goyo Cárdemas Jr.)

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Hugo,

Recuerdo hace muchos anios que le dedicaste un articulo a este personaje
en tu revista la Mosca. Si bien recuerdo, Jodo estaba expuesto en una perspectiva totalmente
diferente a lo que expresas en este articulo.

Comparto tu opinion, solo quiero saber que te hizo cambiar la tuya?

Gracias!

Anónimo dijo...

Estimado señor garcia me pareceria pertinente que primero conociera un poco mas de la manera de pensar y lo que busca el señor jodorowsky antes de criticarlo.
Y proponiendo un ejercicio de autocritica, ¿para cuando un "vacas sagradas" de hugo garcia?

Unknown dijo...

Si hubo un vacas sagradas de Hugo, curiosamente

Reeksss dijo...

Aun tengo ese ejemplar de la Mosca, y cuando vi el twit de Jodo de inmediato recordé que en una Mosca había algo de Don Alex.

Anónimo dijo...

En algún número de la (extrañadísima)mosca hay una auto-vaca sagrada...

Antonio Martínez dijo...

Yo leí una entrevista que le hicieron en el Fanzine "Taladro" y la verdad el señor habla pura paja.

Luis Alberto Gonzalez dijo...

Ya hubo un vacas sagradas de la mosca/hugo en el numero de décimo aniversario.