domingo, 17 de octubre de 2010

Mis libros


Contemplo mi biblioteca y me surgen mil pensamientos y sensaciones, pero también muchas preguntas. ¿Cuántos autores hay ahí de orígenes, épocas y estilos tan diversos? ¿Cuántos personajes reales y ficticios deambulan por esos cientos de miles de páginas para contar sus historias de tragedia, gloria, alegría, amargura, tristeza, exaltación, miseria, sacrificio, ironía? ¿Cuántos miles de seres humanos, reales e inventados, habitan en esa biblioteca y por tanto en esta casa? ¿Cuántos años hay en esos volúmenes? ¿Cuánto tiempo me ha llevado reunirlos? ¿De dónde salió cada libro, cómo fue que lo compré, lo recibí, lo conseguí? ¿Qué será en el futuro de cada uno de ellos? ¿En qué manos pararán? ¿Ante cuáles ojos se mostrarán sus letras? ¿Debo conservarlos todos, debo regalar algunos? ¿Cuántos de ellos he leído y cuántos jamás leeré? ¿Debería hacer una selección más estricta y donar los que realmente no tiene caso conservar aquí? Porque en esos estantes hay libros de poesía, novela, cuento, historia, cine, música, psicología, filosofía, arte, mitología, teatro. Porque ahí están Borges y Rulfo y Steinbeck y Vargas Llosa y Garibay y Flaubert y Hemingway y Dostoievsky y Nabokov y Highsmith y Stendhal y Revueltas y Paz y London y Balzac y Chandler y Calvino y Agustín y Cortázar y Cervantes y Melville y Fuentes y Twain y Chejov y Bashevis Singer y Dickens y Tolstoi y García Márquez y Poe y Zola y Moravia y Verne y Miller y Conan Doyle y tantos otros más. Porque ahí están Jorge Ibargüengoitia y Martín Luis Guzmán y Mariano Azuela y Juan José Arreola como también Woody Allen y Groucho Marx y François Truffaut y Eric Rohmer. ¿Vale la pena atesorarlos? ¿Es mejor repartir una parte? ¿Cuándo hacerlo? ¿Cómo hacerlo? ¿Para qué hacerlo? Preguntas que me surgen cuando contemplo mi biblioteca y me llega esa sensación de paz y estabilidad que sólo pueden trasmitir los libros. Mis libros.

3 comentarios:

Giovanni dijo...

Que paso con Freud o Camus o Kierkegaard o Frankl o Sartre o Schopenheuer ??? Saludos Don H.

Charro Negro dijo...

Tantos libros estancados sin ser leidos, lo mejor que puedes hacer mi PEJEGM es venderlos a un bajo precio, no seas cruel con ellos, merecen rolar por el mundo y dejar algo más en otra persona.

Maya dijo...

Una pregunta similar rondó uno de estos días por mi cabeza: ¿Qué pasará con mis libros cuando yo no esté más en este mundo? ¿En que manos caerán? ¿Quién seguirá mis lecturas, con mis notas y subrayados, entrelazando mi sensación con la suya?
¡Saludos, hermoso artículo!