domingo, 31 de agosto de 2008

La bipolaridad como una de las bellas artes*


Fue ídolo de Kurt Cobain, Eddie Vedder, Matt Groening y los integrantes de Sonic Youth y los Flaming Lips. Cuando la ciudad de Austin alcanzó el estatus de meca de la música alternativa, él era una de las máximas atracciones de la escena local. Su biografía es tan fascinante que el director estadounidense Jeff Feuerzeig hizo un largometraje documental sobre su vida. Idólatra de los Beatles, obsesivo enamorado de una sola mujer, pesadilla cotidiana para sus padres y hermanos, Daniel Johnston es un freak entre los freaks, un personaje que de no haber existido, seguramente Robert Crumb lo habría inventado para alguno de sus delirantes comics.
Nacido el 22 de enero de 1961, en Sacramento, California, en el seno de una familia ultraconservadora, muy pronto se mudó a New Cumberland, Virginia Occidental, donde su padre fue contratado para trabajar en una planta de la Quaker State. Último de tres hermanos, Daniel mostró desde pequeño que lo suyo no era el respeto por los convencionalismos sociales y mucho menos los religiosos. Le gustaba el arte y comenzó a dibujar antes de aprender a leer. Pero sus dibujos no eran los más comunes para un chiquillo y asustaban a sus maestros de la escuela cristiana a la que asistía, pues en ellos abundaban seres grotescos que hacían suponer a quienes lo rodeaban que estaba poseído por alguna entidad diabólica.
No obstante, lo que en realidad habría de apasionar al joven Johnston fue la música. Daniel creció maravillado por las melodías de los Beatles, pero también amaba a Bob Dylan, Neil Young, Yoko Ono y los Sex Pistols. Tocaba el piano en forma autodidacta desde los nueve años y no tardó en empezar a componer sus primeras canciones. Sus tempranos talentos creativos, sin embargo, no encontraban eco en sus padres, quienes ni siquiera parecían reparar en ellos, preocupados como estaban por imbuir en él una educación cristiana a la cual era refractario.
Cuando llegó a la adolescencia, empezó a grabar sus composiciones y creó así sus propios “álbumes”, que no eran sino cassettes que regalaba a quienes aceptaran escucharlos. Su música y sus letras no eran comunes. Había en ellas discordancias y también un sentido crítico contra la vida cotidiana y la sociedad que lo rodeaba.
Fue por esas fechas que también le dio por el cine. Cuando le regalaron una cámara de Super 8, empezó a filmar cintas en las cuales también actuaba y en las que solía disfrazarse como su mamá, de quien se burlaba en forma despiadada. La pobre mujer se angustiaba, pero nada hacía más que orar y pedir a Dios que su alocado vástago volviera algún día al buen camino.
Al terminar la secundaria, Daniel ingresó a una escuela de arte, donde pudo dar rienda suelta a su desbordada creatividad. Fue en esos días que conoció a Laurie Allen y quedó prendado de ella. Era una típica american girl de ondulado cabello castaño y preciosos ojos claros, con una sonrisa a la vez cándida y provocativa. Johnston se enamoró y la convirtió en la musa que sería fuente de inagotable inspiración y de implacable tormento sentimental. Daniel nunca se atrevió a declararle su amor y lo más que logró fue que un día, en son de broma, Laurie pronunciara un “I love you, Danny” en la grabadora del joven artista. Al poco tiempo, ella se casó con un guapo y rubio american boy -empleado de una funeraria-, se convirtió en la típica esposita gringa de clase media y destrozó el corazón de su platónico pretendiente. Hoy, veinte años después, es una mujer divorciada y marchita.
La decepción amorosa y el insoportable clima familiar se conjugaron para que Johnston huyera de su casa, guitarra y cassettes en mano, para unirse a una feria, donde trabajó como empleado de limpieza. En ese ambiente protocircense, se sintió por primera vez como en familia. Todo parecía mejorar para él, hasta que un día se tardó más de la cuenta en un baño portatil y al salir fue golpeado salvajemente por un urgido usuario que le había estado tocando la puerta. Con la nariz rota, fue a dar a un hospital y cuando salió, la feria se había ido con rumbo desconocido.
A base de aventones pudo llegar a la ciudad de Austin, donde consiguió empleo en un McDonalds y pudo promover su música gracias a los cassettes que llevaba. Un productor discográfico y un DJ radiofónico se sorprendieron ante la calidad insólita de sus canciones y decidieron apoyarlo. En pocos meses, Johnston ya era una estrella local y como en ese tiempo (mediados de los ochenta) Austin era una de las mecas del rock alternativo, MTV (por entonces una televisora aún rocanrolera) decidió realizar un reportaje en esa ciudad tejana y Daniel fue uno de los elegidos para aparecer en el mismo. De inmediato se convirtió en celebridad nacional, en un sujeto de culto underground, y su punto más alto fue cuando, pocos años después, en una entrega de premios MTV, Kurt Cobain recibió el suyo enfundado en una camiseta con los dibujos y el nombre de Daniel Johnston.
El disco-cassette más conocido de Johnston es Hi, How Are You?, aunque en 1994 grabó Fun (Atlantic Records), producido por Paul Leary de los Butthole Surfers. Por desgracia, sus problemas físicos (padece diabates mellitus tipo 2) y sobre todo mentales (aparte de bipolaridad sufre de ataques psicóticos) lo hicieron obsesionarse con el tema del demonio y durante años se sintió un misionero antisatánico. Más de una vez terminó en clínicas para enfermos cerebrales.
En 2005, Jeff Feuerzeig filmó el documental The Devil and Daniel Johnston, conformado por entrevistas con familiares, amigos, colegas y él mismo, además de escenas tomadas de las muchas cintas en Super 8 que filmó Johnston. Es una cinta altamente recomendable que fue premiada en varios festivales, incluido el Sundance.
Hoy día, a sus cuarenta y siete años, Daniel Johnston vive en una casa contigua a la de sus padres, en Waller, Texas, y a pesar de su inestabilidad emocional, se encuentra lúcido y tranquilo. Al parecer, el diablo por fin lo dejó en paz.

*Publicado hoy en la sección "El ángel exterminador" de Milenio Diario.

sábado, 30 de agosto de 2008

Miss Monja Vs. Miss Polaca*


lEn medio de tantas malas noticias, en medio de una situación tan alarmante como aquella por la que pasan México y otras naciones del orbe, no deja de resultar refrescante una noticia como la de la fallida (lástima) organización del concurso Miss Monja 2008. En efecto, el teólogo italiano Antonio Rungi, creador entre otras revolucionarias cosas del “rezo del rosario en la playa con dos cabinas de baño transformadas en sacristía” (?), lanzó la iniciativa del concurso Miss Monja, mismo que se llevaría a cabo por internet, con las monjitas más lindas del mundo en pleno desfile estilo Lupita Jones y con las votaciones de todos los internautas del planeta. Por desgracia, el proyecto abortó (perdón por la palabrita), ya que las autoridades eclesiásticas se escandalizaron con la idea y prohibieron cualquier certamen de esa clase.
Qué mal. Porque habría sido más que aleccionador contemplar a las misses monjiles con y sin sus hábitos, mientras mostraban la realidad de su belleza, siempre oculta bajo los ropajes más antisexis (aunque hay formas de convertir a un traje de monja en fetiche sensual). Pero ganó la clásica mojigatería aguafiestas de obispos, cardenales y curas en general (ya ven lo que pasó aquí hace un par de semanas con lo de las minifaldas), tan celosos siempre por mantener a su feligresía en la pureza y la inocencia más pasteurizadas. Caray, qué fresas.
Pero en fin, la idea ahí queda para mejores épocas y, quién sabe, tal vez con el tiempo el Miss Monja logre superar al Miss Universo o el Miss Mundo, concursos que han caído en la rutina y el aburrimiento más vacunos.
Por lo pronto, en México podría lanzarse la idea de la Miss Polaca. No con integrantes de la comunidad de Polonia en nuestro país, sino con las damas más destacadas de la política nacional. Imagínese una pasarela con Beatriz, Ruth, Alejandra, Jesusa, Gabriela, Valentina, Kenia y, por supuesto, Elba Esther y Martita, entre varias más. Sería como ir de lo patético a lo sublime, pero eso sí: la mar de divertido.

*Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.

viernes, 29 de agosto de 2008

Decir no


Suele ser verdad aceptada que el no saber decir no es un defecto y siempre acarrea problemas. Pues no necesariamente. En mi experiencia personal, a lo largo de muchos años, he descubierto que mi escasa capacidad para negarme me ha afectado para mal sólo en el corto plazo, porque en el mediano y sobre todo en el largo, a final de cuentas me ha resultado positivo. Sin entrar en detalles (tal vez algún día lo haga, cuando escriba mis memorias), puedo afirmar que gracias a que casi no sé decir que no, tengo a mis dos hijos; gracias a ello sobrevivió La Mosca en la Pared y gracias a ello también, entre varias cosas más, conservo la amistad de maravillosas amigas y de las mujeres que de una u otra forma son mis exes. A veces, la dificultad para negarse puede derivar en cosas buenas.

jueves, 28 de agosto de 2008

Todo terso


Por la mañana, ensayo parcial con Mauricio y Demetrio para poner la nueva canción. Va muy bien, muy divertida. Todo el ensamble se producirá el jueves 4 en el Ruta 61. Ya en la tarde, ida a las oficinas de Milenio para dejar recibo y saludar a los cuates (Claudia, Marín, Guillermo, Jairo, Vero, Tacho, Rafa Ocampo). Buenas noticias por parte de algunos de ellos. Regreso a pie por Reforma (ya me gustó caminar por esa avenida) hasta la estación del metrobús que está frente al Monumento a la Madre. Todo terso, todo tranquilo.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Un día poco usual


Junta de trabajo por la tarde en "El Péndulo" de Polanco. Nada que ver con el proyecto post-Mosca sino con otra cosa. Fue bueno conocer a todo el equipo (Lourdes, Ignacio, Mariana, Sergio, Maricarmen...). Un aguacerazo cayó mientras se desarrollaba la reunión y al salir de ahí, a las siete de la tardenoche, las calles estaban inundadas. Camino con Sergio hasta el metro "Auditorio". Él se queda ahí y yo decido irme a pie por Paseo de la Reforma con rumbo al centro. La avenida húmeda de lluvia se ve muy hermosa y no envidio a quienes van en carros o microbuses. Quedé de ver a P a las ocho en el metrobús "Reforma" y el tiempo me sobra. Decido seguir hasta donde me dé el cansancio. No me fatigo y sigo durante cuarenta minutos. Me da hambre y decido comer algo en un Starbucks cerca del Ángel de la Independencia. Me cae de perlas la tortita (que eso es lo que venden en ese lugar). Mensaje de P para que nos veamos hasta las ocho y media en el Bar Milán, donde se llevaría a cabo la presentación de un libro de fotografía y poesía editado por el suplemento Laberinto de Milenio Diario. Prosigo mi camino. Entre la glorieta del Ángel y la de Cuauhtémoc hay unas esculturas de sillas y sillones que no había visto. Me gustaron mucho. Llego a la calle Milán, en la colonia Juárez, a las ocho y cuarto. Afuera de un local hay un grupo de gente con el inequívoco prototipo de intelectuales. Pregunto si ahí es la presentación del libro y me dicen que sí. Decido esperar a P, pero aún faltan quince minutos para que llegue. La gente se mete al local y la sigo, si bien me extraña no ver a una sola persona conocida. Aprovecho para descargar la vejiga en un baño (uf) y entro al salón. En la mesa hay puros cuates desconocidos, lo cual me desconcierta. Estoy a punto de sentarme cuando suena mi celular. Me salgo para contestar. Es P, para preguntarme cómo llega al Bar Milán. Una amiga la lleva en su carro y andan por Avenida Cuauhtémoc. Le explico y le digo que la esperaré afuera. Al salir a la calle, pregunto si ahí es el Bar Milán (empezaba a dudarlo) y, en efecto: no lo es. Ja, me metí a otro bar y a otra presentación. El Milán está a escasos veinte pasos. Me encamino hacia allá y la presentación de Instantáneas distantes, con textos de Alicia Quiñones, va ya bastante avanzada. De inmediato veo caras conocidas (Rafael Tonatiuh, Tacho, Martín Durán, Fabián, Dulce Chiang et al). Pero P no llega. Salgo a la calle para llamarla. Anda un poco perdida, por la calle de Londres, y el amable portero del bar me da indicaciones para orientarla. Vuelvo a entrar. La presentación se hace densamente solemne con la lectura de poemas (Vallejo, Paz) y le digo a Tacho que hubiera sido bueno invitar a Alejandro Suárez para que leyera algunos, con el estilo que tenía en "La palabra canta" de La carabina de Ambrosio. Hace calor y vuelvo a la calle. Al fin llega P, entramos y justo en ese momento los aplausos indican que la presentación ha terminado. Saludamos a algunas personas (a José Luis Martínez, a Ivan Ríos Gascón, a Roberto López). Hay brindis de honor y la banda intelectual se amotina frente a la barra. El calor es fuerte y P y yo decidimos salirnos para ir a tomar un café o algo. Caminamos hasta la Zona Rosa y anclamos en un restaurantito chafa de la calle de Génova. Consumimos cualquier cosa y charlamos tan rico como siempre -todo el entorno se borra, estar ahí con ella es como trasladarse a un restaurante del Barrio Latino en París (et ça sera très tôt)). Como a las diez y media tomamos un taxi en Reforma, para dejarla muy cerca de su casa y regresar a la mía sin problemas. Un día poco usual pero muy disfrutable.

martes, 26 de agosto de 2008

Que siga el misterio


Como dicen que dicen los yucatecos (léase con el acento adecuado): "Lo busco, lo busco y no lo busco". Así estoy yo, en el intento de encontrar y de entender qué es lo que me jala de ti, qué es lo que me embelesa, qué es lo que veo en tu persona que tal vez otros no ven, cuál es el hechizo que me atrapa, la magia que hace que cada vez que estoy contigo la pase tan feliz. Como hoy que me fuiste a encontrar a la oficina de las revistas de espectáculos que asesoro, para luego venir a mi casa, comer juntos, ver un rato la tele, ir a comer un delicioso pay con café al Mary Callenders. Sé que hay un misterio en todo esto, pero... ¿realmente me interesa desentrañarlo? No, es mejor seguir viviéndolo.

PD: Catorce en cuenta regresiva.

lunes, 25 de agosto de 2008

Los giros negros de Enrique Serna*


“La política cultural de México es como
la cereza de un pastel que no existe”.


Por Hugo García Michel y Paulina Chávez Vera

En su más reciente libro, Giros negros (Editorial Océano, 2008), el escritor Enrique Serna reúne varios artículos publicados en diferentes medios a lo largo de los más recientes diez años, textos que dan fe, con amenidad, ironía y sabrosura, de los cambios que ha sufrido (nunca mejor usado este verbo) la sociedad mexicana en aspectos tan aparentemente nimios pero tan trascendentes como la vida nocturna, la cotidianeidad, la televisión, el cine y otros vicios virtuosos. Con el también autor de El miedo a los animales y El orgasmógrafo es la siguiente charla a tres voces.

En Giros negros retratas una época que aunque es cercana, al mismo tiempo se mira lejana, por la cantidad de cambios que ha habido en México a lo largo de esta última decada.
Los textos reunidos en el libro van de 1997 a 2007, más o menos. La primera sección se refiere a los giros negros de la vida nocturna. Creo que en ese terreno ha habido un retroceso. La vida nocturna que me tocó conocer en los años setenta era más humana, más placentera, con menos peligros que en la actualidad. Particularmente me refiero a los tugurios que era lo que yo más frecuentaba. En aquella época, aún había muchos cabarets de burlesque que permitían cuando menos tener cierto trato social. Uno platicaba con las vedettes, había variedad; eran mucho más divertidos que los antros de table dance de hoy que son muy decepcionantes y están muy deshumanizados. Esto no lo digo como un moralista, sino -al contrario- como un cliente bohemio. Este viraje es muy lamentable, pero me temo que es irreversible, porque los clientes que van ahí, que son en su mayor parte jóvenes, no conocieron los tugurios de antes y se conforman con lo que les dan y por tanto esto va a seguir empeorando.

En tu novela El miedo a los animales la coprotagonista de la historia es una teibolera y ahí no hablas tan mal del ambiente de los table dance.
No, en El miedo a los animales la protagonista es una vedette del viejo estilo, no una teibolera. Incluso hace un número con un cigarro y fuma con salva sea la parte. Al contrario, en ese libro ella empieza a sentir la competencia de las teiboleras que ya llegan en ese momento a los antros y que están desplazando a mujeres como ella que ya tiene más de treinta años. Porque las teiboleras generalmente son mucho más jovencitas.

¿Por qué te parecen más atractivas las prostitutas con ese aire melancólico que las cínicas de ahora?
No es tanto una preferencia personal. En el libro me refiero más bien a la atmósfera que tenían los antros en la época de los grandes compositores de boleros en México, la época de Agustín Lara, Luis Alcaraz, Álvaro Carrillo. Por ejemplo, el tugurio de La Bandida, a donde llegaban estos compositores. En tiempos de Lara, los boleros prostibularios estaban prácticamente creando un arte de amar que luego adoptaron las personas “decentes”. Porque en esa época, hasta la señora más respetable hubiera querido secretamente que la llamaran aventurera o perdida. Ese tipo de sentimientos nació cuando el artista bohemio tuvo la ilusión de redimir a aquellas prostitutas y eso es algo que en las actuales condiciones noctámbulas difícilmente puede existir. Se ve en las letras pasteurizadas de Armando Manzanero, quien siempre me ha parecido un sobrevalorado. Es como toda la trova yucateca: boleros de manita sudada. También lamento mucho que se esté abandonando a la música ranchera y que de hecho esté en vías de extinción. Es una de las mutilaciones culturales más terribles que nos han pasado.

¿Cuándo se dio la transformación en las entrañas de la vida nocturna?
Por allá de 1995 o 96, a raíz del tristemente célebre “error de diciembre”. Fue cuando más se envileció la vida nocturna y se volvió más delincuencial y siniestra. Esa es mi apreciación subjetiva como noctámbulo.

En uno de los textos de Giros negros mencionas que ahora, con los frotamientos de las teiboleras sobre los hombres vestidos, los únicos felices son los encargados de las tintorerías.
Pues sí, ¿no? Realmente creo que esos bailes privados son algo un poco frustrante y no entiendo cómo se ha impuesto esa moda.

¿Cuál es el panorama social, cultural y político de los más recientes diez años en México que describes en Giros negros?
Uno bastante desolador. Porque estamos en un periodo de estancamiento, en el que el cambio democrático finalmente no llegó a cosa alguna. Hay una gran decepción que yo comparto con la mayoría de los mexicanos. Sin embargo, no quise caer en un tono de cronista gemebundo, de lamento trágico, que se desgarra las vestiduras, porque eso va en contra de mi temperamento. Prefiero enfocar todos estos temas con un ánimo más corrosivo, hasta cierto punto más festivo, pues me parece que de ese modo puedo acercarme más a los lectores y tratar de sacudir la conformidad.

¿Por qué el humor le da tanto resquemor a los poderosos? ¿Por qué se espantan más con la sátira y la ironía que con una crítica “seria”?
Porque el ridículo es lo que más le duele a cualquier ser humano… Pero yo creo que el humor en la literatura tiene que brotar en forma espontánea. No es algo que se pueda forzar. Es como las ganas de hacer el amor. En ese sentido, yo nunca he tratado de ser gracioso deliberadamente. De hecho, me han ofrecido escribir libretos para programas cómicos de televisión y no he aceptado, porque la obligación de ser humorístico para mí resulta inhibitoria. Cuando estoy de vena, a veces aflora un chispazo de humor en lo que escribo. El humor tiene una función analgésica, te ayuda a neutralizar cosas de la vida social, de la vida privada, que de lo contrario podrían hacerte mucho daño. Por tanto, burlarte de ellas es una vía para exorcisarlas.

Actualmente radicas en Barcelona, ¿cuál ha sido tu experiencia de vivir por más de un año fuera de México, de qué modo ha influido en tu manera de escribir?
Bueno, estoy a punto de regresar a México. Me fui para escribir una nueva novela que ya va avanzada. Trata de tres personajes –un mexicano, un argentino y un catalán- y me ha servido mucho estar allá para desarrollar el oído y retratar la manera de hablar de cada uno. Es una experiencia curiosa, interesante, porque así como en mis novelas históricas traté de usar un lenguaje híbrido -entre el habla del siglo XVII y el habla actual, en el caso de Ángeles del abismo, o del siglo XIX, en el caso de El seductor de la patria-, aquí estoy ampliando mi lenguaje pero hacia otros puntos geográficos, como Argentina y Cataluña.

Ya que mencionas a El seductor de la patria, cuyo personaje central es Antonio López de Santa Anna, ¿cómo contemplas la situación política del México de mediados del siglo XIX comparada con la situación política actual?
Hay algo que permanece en la vida política de México: el patrimonialismo, la idea de que los cargos públicos son propiedad de quienes los ocupan. Desgraciadamente, hoy estamos viendo que esto no era privativo del PRI sino que se ha convertido en una cultura que comparten los tres partidos que se disputan el poder en este momento. Entonces, por supuesto que hay un paralelismo entre el santannismo y, por ejemplo, el salinismo. Es algo que vamos a mantener mientras no haya una oposición mucho más firme y una exigencia de rendición de cuentas.

Para regresar a Giros negros, hay un capítulo en el cual hablas sobre las familias disfuncionales y mencionas series de la televisión estadounidense de los años sesenta, como Los Munsters, en los cuales se mostraba una visión liberal de la familia, algo que se ha recuperado en la actual televisión norteamericana.
Sí, es verdad, ahí están hoy Los Simpson. Pero series de los sesenta como Los Munsters, La familia Addams o Mi marciano favorito por lo menos predisponían al niño televidente a la aceptación de lo diferente, de lo que la ideología dominante te hacía ver como monstruoso. Si podías aceptar con naturalidad a un marciano o a un vampiro como parte de una familia, entonces también podías aceptar a un hermano homosexual. Por ese lado eran una buena escuela de tolerancia y siguen siendo un ejemplo de cómo la televisión puede tener un efecto positivo. Eso mismo creí que se podría lograr en algún momento en México, cuando fui argumentista de telenovelas en colaboración con Carlos Olmos, pero después vi la manera como se cerraban todos los espacios y se impedía a cualquiera tratar de hacer un producto decoroso.

¿Cómo ves a la televisión mexicana actual?
La veo muy mal, pero también veo muy mal a la televisión española. Es inmunda. Han llegado a grandes extremos de amarillismo, con programas que se dedican exclusivamente a la calumnia. La mercadotecnia salvaje de los medios de comunicación no se toca el corazón para embrutecer a la gente. Creo que tiene que haber una intervención estatal mucho más decisiva, como pasa en Inglaterra, con la cadena BBC. Por ahí está el mejor modelo a seguir.

Que no es el caso del Canal 22, por ejemplo…
Lo que pasa en la televisión pública de México es que como sus canales tienen presupuestos tan cortos, están confinados a hacer programas de mesas redondas, comentarios solemnes, etcétera, a los cuales la gente rehuye. Lo ideal sería que esos canales produjeran telenovelas que compitieran con las de la televisión comercial. Eso se podría lograr si hubiera voluntad, pero no la hay en absoluto.

¿Qué piensas de la política cultural actual?
Yo escribí El miedo a los animales cuando comenzaba la podredumbre de la burocracia cultural, en los tiempos del salinismo, y noto que desde entonces las cosas han cambiado muy poco. Veo, por ejemplo, en La Jornada –y no sé si en otros diarios también- un lujosísimo encarte de Conaculta, para anunciar sus actividades culturales, y me parece el típico contubernio para pasar dinero por debajo del agua. El periódico queda muy contento y ellos difunden esas actividades a las que nadie va. Vivimos un autoengaño del cual la comunidad artístico-intelectual es cómplice. La política cultural de México es como la cereza de un pastel que no existe, porque no hay el fundamento de una educación pública y el problema va a seguir mientras la maestra Elba Esther Gordillo dirija los proyectos educativos. La cultura en México es una diversión para una élite mimada hasta el empalago y que ha perdido totalmente la autocrítica.

Eres un escritor que publica con mucha facilidad, ¿te molesta que algunos te consideren como un favorecido por las editoriales y los medios, te crea algún conflicto ser tan prolífico?
Pues no, porque jamás me he esforzado por escribir más allá de mi ritmo natural. Yo nunca me he propuesto escribir de manera acelerada. Escribo cuando tengo algo que decir. Por ejemplo, no he sido un colaborador muy habitual de suplementos y revistas en los últimos diez años. Lo fui durante un periodo, cuando tenía mi columna en Letras Libres; lo fui por un lapso más corto en La Jornada Semanal y hace veinte años tenía una columna en el Sábado de Huberto Bátiz. Pero no he sido un colaborador muy asiduo de periódicos, porque no me gusta distraerme cuando estoy concentrado en una novela o en un libro de cuentos. Siempre he podido elegir mis temas, lo cual es algo que agradezco mucho a los editores, porque esto permite hacerte la ilusión de que al menos puedes aportar algo interesante. Escribir mucho puede ser perjudicial, como cuando firmas un contrato para publicar una novela al año. Eso sucede con frecuencia en España, donde a los escritores se les considera como gallinas ponedoras. Todo el aparato de mercadotecnia está diseñado de ese modo. Yo eso nunca podría hacerlo. En el momento en que sienta que nada tengo que escribir, sencillamente callaré.

*Versión íntegra de la entrevista publicada el sábado 16 de este mes en el suplemento cultural "Laberinto" de Milenio Diario.

domingo, 24 de agosto de 2008

Una foto muy comprometedora


Sé que si cayera en manos de alguno de mis enemigos, el hecho resultaría por demás riesgoso. Sé también que en poder de un chantajista o de un extorsionador, sería material para sacarme lo que se le antojara. Es por ello que prefiero adelantarme a los hechos y, a pesar del ridículo y el escarnio social a los cuales me expongo, la publico con toda la vergüenza y la falta de pudor del mundo: es mi foto, mientras bailo música guapachosa, durante la boda de mi sobrina María Fernanda en Toluca (el gorro carnavalero y el globo son como la anticereza del pastel). Que los puros del mundo no me hagan pure y que el cielo me perdone. Amén (oh, Dios...)..

sábado, 23 de agosto de 2008

Tiempo de hombres*


Hacía veinticinco largos años que un varón mexicano no se colgaba medalla de oro alguna en unos Juegos Olímpicos. El taekwondoín Guillermo Pérez rompió con el estigma.
Al parecer, los representantes del sexo masculino vuelven por sus fueros y son quienes ahora ponen el ejemplo. Ahí están, ya en los terrenos de la polaca nacional, Felipe Calderón y Marcelo Ebrard, quienes parecían odiarse a muerte, pero al fin han dado su brazo a torcer en beneficio de la cooperación en torno al problema de la inseguridad (al menos a nivel formal, lo que en política significa mucho) y estuvieron juntos el jueves pasado en Palacio Nacional.
Deberían aprender al respecto dos importantes funcionarias, quienes siguen metidas en sus argüendes, mientras la educación nacional (un problema tanto o más importante aún que el de la seguridad) sigue sumida en un pantano cada vez más fangoso y movediso. Hablo por supuesto, de la titular de la Secretaría de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, y de la mera mera del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo. Cuales mitoteras viejas de vecindad, estas dos mujeres no ocultan el rencor que se profesan y hablan una de la otra de la peor manera: “la empleada del presidente”, “la que no manda en la SEP”, etcétera.
Deberían aprender, pues, de Marcelo y Felipe, sobre todo del primero, por todo lo que está desafiando al atreverse a respirar durante un rato el mismo aire que el presidente de la república. En cambio, la Gordillo y la Vázquez Mota se mantienen en pie de guerra y no dan señales de apaciguamiento en su duelo fatal -una de ellas hasta dijo que en México hay 25 mil millones de alumnos (!). Con razón los maestros no se dan abasto para educar a tanto chamaco imberbe.
¿Ha llegado el tiempo de los hombres? ¿Significará algo que Memo Pérez haya ganado el oro, mientras que la consentidaza Paola Espinosa sólo se quedó con un bronce? Elba Esther y Josefina tienen la palabra (¡pero que no sea una mentada de madre, por favor!).

*Publicado hoy en mi columna "Cámara Húngara" de Milenio Diario (antes, por cierto, de que María Rosario Espinosa ganara la medalla de oro en tae kwon do do).

viernes, 22 de agosto de 2008

Gran venta de discos


¡Me deshago de parte de mi colección!

El próximo sábado 30 y el domingo 31 de agosto, más de doscientos discos compactos originales a 30 pesos la pieza.

Rock clásico, punk, metal, alternativo, indie, jazz, pop, blues, grunge y otros géneros en inglés y en español.

Además, cincuenta discos de vinil y un buen número de películas en DVD.

También, ejemplares de colección de La Mosca en la Pared y de mi novela Matar por Ángela.

Interesados, hacer cita conmigo en

hgmichel55@yahoo.com.mx

para proporcionarles mi teléfono y quedar de acuerdo.

jueves, 21 de agosto de 2008

Del Péndulo al corralón


Por la mañana entrevisté al cantautor y buen amigo Jaime Ades, en la cafebrería El Péndulo de la colonia Condesa, a raíz de la aparición de su nuevo álbum, ¿Quién dijo yo? Con nosotros estuvo el siempre cordial Esteban Amozorrutia. Primero desayunamos (los desayunos en ese lugar son cosa aparte) y luego mantuvimos una amable y muy interesante charla frente a mi grabadorcita de reportero (sigo usando mi vieja Sony de cassette). La entrevista debe salir pronto en Milenio Semanal (por cierto que la idem que le hice a Enrique Serna apareció el sábado pasado -aunque incompleta- en el suplemento cultural "Laberinto", de Milenio Diario; uno de estos días subiré al blog la versión íntegra, porque creo que quedó bastante sustanciosa).
Ya en la tarde fui con mi hijo Jan al corralón de la calle Grutas, arriba de San Pedro de los Pinos, para recoger el carro que ayer se llevó la grúa. El trámite fue rápido, aunque siempre duele soltar casi seiscientos pesos de multa. En la fila de quienes estábamos ahí para recoger nuestros coches, había una chava guapísima ("sabrosa" fue el adjetivo que le puso mi chaparro, quien por cierto ya mide un metro ochenta y tres). Jan me trajo a la casa y así se fue el jueves (el tiempo vuela y el plazo se reduce a escasos diecinueve días).

miércoles, 20 de agosto de 2008

De la junta a la grúa


Por la mañana, muy buena junta de trabajo (tengan ustedes confianza... y un poco de paciencia). Por la tarde, visita de mi amado hijo Alain y mi lindísima nuera Hallet. Pero con mala suerte: mi chilpayate dejó el carro en mal lugar y se lo llevó la grúa. Despúes de mil broncas, fuimos al corralón y ya estaba cerrado. Ellos dos se van mañana a Cancún (donde mi chaparro va a trabajar algunos días como DJ) y me toca sacar el coche con la ayuda de mi otro hijo amado, Jan. Pero eso será también hasta mañana jueves. Por lo pronto, tuvimos medalla de oro en tae kwon do (alguna vez estuve metido en eso, pero resulté un pésimo artemarcialista) y la selección mexicana sacó una victoria apuradísima frente a los hondureños en el Azteca (gracias, san Pavel, la porra te saluda).

martes, 19 de agosto de 2008

Cuando el ciego recobra la vista


Cualquier duda ha quedado disipada. Me bastó con verte esta tarde para saberlo. Por ningún motivo debimos haber comido esas hamburguesas cuando los dos veníamos de sendos malestares estomacales, pero la libramos. Luego tú la librarías aún mejor por la noche. El panorama se aclara y el precioso final de Hollywood Ending (2002), la no tan buena peli de Woody Allen que vimos hoy en mi casa, nos mandó un mensaje inequívoco. Tres semanas exactas para imitar a Ellie y Val.

lunes, 18 de agosto de 2008

El ataque de los tacos al pastor


Me comí unos tacos al pastor y me cayeron de la patada. Aun así..., ¡que vivan las minifaldas! (ah y no se preocupen: el proyecto postmosca va y un viajecito de diez días no lo afectará).

domingo, 17 de agosto de 2008

Cuatro funerales y una boda


Después de una rachita de cuatro muertes en la familia (tres por el lado de los García y una por el de los Michel) y sus respectivos funerales, ya era hora de que hermanos, primos, tíos, sobrinos y amigos nos reuniéramos en algo festivo y qué mejor que una boda, la de mi sobrina María Fernanda, hija de mi prima hermana del mismo nombre. La ceremonia religiosa y el guateque se llevaron a cabo en la bella y cosmopolita (je je) ciudad de Toluca, donde mis primos, los García Ocampo, vivieron siempre (bueno, ahí y en Huitzuco, Guerrero). Para mí fue un reencuentro con algunos parientes a quienes literalmente hacía décadas que no veía, otros a quienes veo poco, otros a quienes veo seguido y hasta un primo nuevo (de unos cuarenta y tantos años, no crean que un recién nacido), hijo de mi recién fallecido tío Luis, y cuya presencia ha sido una agradable sorpresa para quienes lo hemos conocido. Se llama Juan García, en honor a mi papá, y fue a la boda de Marifer en compañía de su guapa esposa y sus lindos hijitos. Muy buenas personas en verdad, a quienes seguro veremos más seguido.
En realidad, mi sobrina María Fernanda -quien tiene veinticinco o veintiséis años- ya estaba casada por lo civil. Su esposo es un chavo francés (Jean Marie), viven en París y hasta tienen una bebita de meses, pero vinieron a México -a Toluca- para casarse y bautizar a la pequena Matilde.
Me fui para allá junto con mis hermanas Myrna e Ivette y mi sobrina Leyla, en el carro de ésta. Lo boda fue en una iglesia, el bautizo en otra y la comida y el baile en un salón de la colonia Pilares. Me encantó volver a ver a mis queridos primos Emiliano, Carlos Alberto, Miguel Ángel y Lupita (con quienes compartí buena parte de mi infancia y que ya son todos unos señores) y a su cauda de preciosas hijas (creo que sólo hay dos hijos varones) que van desde los treinta y dos años de mi guapa sobrina Claudia hasta los trece de la más chica de las lindas hijitas de Emiliano. Sólo faltaron Marco Antonio (y su familia) y, claro, José Luis, quien falleció hará unos cinco años. También volví a ver a mi tía Albertina, increíblemente bien conservada a sus 88 años. De seguro el espíritu de mi tío Luis estuvo presente, para atestiguar el matrimonio de su nieta (y de seguro también, lo acompañó el de mi papá).
Allá estuvieron asimismo mis amados primos García Arróyave (Gustavo, Martha y Marcela -con éstas dos aparezco en la foto de arriba), más las hijas, el esposo y el flamante nieto de esta última (ambos de nombre Gonzalo), así como la única de los García Ayala que sobrevive, mi tía Esperanza (tiene 93 años). Aparte, claro, había unos cien invitados, incluidos unos diez franceses, parientes de Jean Marie (su hermana, una preciosidad parisina de unos dieciocho años).
La fiesta estuvo genial. Hacía largo tiempo que no me divertía tanto (ya para que hasta haya bailado y mucho). Contrataron a un grupo buenísimo (con una de sus coristas guapísima), de los llamados versátiles, que no paró de tocar de las seis de la tarde a las once de la noche, con las canciones hiladas una tras otra (las cuales iban de la cumbia y la salsa al pasito duranguense y de la música disco a la música en español de los ochenta, pasando por el rocanrol y todo lo que se les ocurra). Bailé, sudé, comí, bebí, eché desmadre, conocí gente (tengo los teléfonos de un par de franceses.., aunque no de la francesita, tant pis!).
Realmente resultó un sábado genial. Todavía algunos nos fuimos un rato a la casa de María Fernanda (mi guapa prima) y regresamos al DF (Myrna, Ivette, Leyla, mi primo Gustavo y yo) a las cuatro y media de la madrugada. Como para pasar el domingo tirado en la cama.

sábado, 16 de agosto de 2008

¿Marcelo se desmarca?*


Ya tendría que hacerlo, porque los tiempos políticos avanzan con vértigo delirante, los plazos se acortan y a él le urge cambiar la percepción, que muchos tenemos, acerca de su subordinación con respecto al jefe de jefes de algunas de las tribus que pululan en el interior del partido del sol azteca.
Resulta claro que Marcelo Ebrard aún no se atreve a dar el paso que inexorablemente tendrá que dar: el de romper con Andrés Manuel López Obrador, si en verdad pretende obtener la candidatura perredista a la presidencia de la república para el 2012.
Cada día que pasa (cada minuto de hecho) obra en contra de las aspiraciones presidenciales del jefe de gobierno del Distrito Federal. La sombra del presidente legítimo (sic) es demasiado pesada para alguien que ha demostrado respeto por el juego democrático y ganas de mantenerse dentro del mismo. Con sus errores y sus tropiezos, pero Ebrard ha enseñado un talante diferente al de López Obrador, quien persiste en su discurso amenazante y violento y en su afán por mandar al diablo a las instituciones. Marcelo ha sido prudente y ha sabido guardar las formas en su relación con AMLO, pero entre más se tarde en desmarcarse de él, más difícil le resultará ser el candidato del PRD a la grande.
Es mera lógica política. Él lo sabe y El Peje también. Ambos aspiran a lo mismo. El rompimiento tendrá que darse tarde o temprano y para Marcelo Ebrard, entre más temprano se dé mejor será. Porque la gran mayoría de los electores votará por opciones moderadas y no por caudillos que llaman a la insurrección y la resistencia civil (según la entienden adelitas y asociados).
En ese sentido, el hecho de que Ebrard haya aceptado asistir a una “cumbre” contra la inseguridad, sin importar que a la misma acuda el presidente Felipe Calderón, es una señal inequívoca de que el desmarque va. Ojalá así sea, por el bien de la carrera de Marcelo, pero sobre todo por el bien del país, tan urgido de dejar atrás el absurdo clima de confrontación en el cual se encuentra sumido desde hace más de dos años.

*Publicado hoy en mi columna "Cámara Húngara" de Milenio Diario.

viernes, 15 de agosto de 2008

Mujeres asesinas... de la puntualidad


Quienes me conocen, así sea someramente, saben bien la admiración, la fascinación, el respeto, la atracción y el amor que ejercen sobre mí las mujeres y que por cada amigo hombre que tengo, cuento con la amistad de cuando menos tres integrantes del género femenino. Eso por supuesto me hace muy feliz, pero no me ciega frente a algunas de las características menos afortunadas de las damas, una de ellas y que según mi experiencia resulta muy clara y casi inherente a ellas es su sentido del tiempo y de la puntualidad. Tengo una amiga -a la que por cierto adoro- que siempre me dice "llego en diez minutos", sólo que sus diez minutos corresponden a media o hasta una hora de tiempo real. Raro es en verdad que cuando quedo en verme con alguna chava, en un sitio determinado, ella llegue antes que yo. De hecho suelen hacerlo con un retraso que en promedio va de los quince a los treinta minutos, aunque ha llegado a extenderse hasta a una o dos horas (el caso extremo me sucedió en 2004, en Londres -neta: la capital de la puntualidad-, cuando una amiga mexicana me citó a las doce del día frente a la National Gallery y llegó a las tres de la tarde, muy quitada de la pena. Curioso, pero las dos únicas amigas siempre puntuales que he tenido son, ambas, de ascendencia inglesa (y puedo decir sus nombres: Isadora Hastings y Paula Watson). Bueno, también Rosa -mi ex esposa- ha sido siempre muy puntual. De ahí en fuera, el resto de mis prójimas peca de una impuntualidad que sólo me explico como parte de la lógica femenina, una lógica que no comprendo ni trato de comprender. De todos modos, igual las amo a todas.

jueves, 14 de agosto de 2008

"¿Por qué nunca hablas del PAN?"


Es esa una pregunta que con frecuencia me hacen algunos lectores de mi columna sabatina en Milenio Diario ("Cámara Húngara") y que merece una respuesta. Primero, quiero aclarar que muchas veces he cuestionado en dicho espacio a los panistas y al propio presidente Felipe Calderón, sobre todo por lo que me parece su mayor error político: haber desatado la guerra contra los narcos de la manera como la desató, como quien agarra a un avispero a palos (las consecuencias las vive el país día con día, con la impresionante cantidad de ejecutados que aparecen por todas partes). Sin embargo, debo aceptar que mis mayores afanes críticos han estado centrados en el PRD y lo que muchos siguen llamando la izquierda. Tales afanes cuestionadores míos sobre figuras como las de Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard y otros me han ganado la fácil categorización de "derechista", "reaccionario", "propanista", "traidor", etcétera. Yo, sin embargo, me sigo considerando un hombre de gauche. ¿Por qué entonces persisto en criticar al Peje y sus adláteres? Por algunas razones muy sencillas: porque me preocupa el destino de la izquierda en México; porque estoy convencido de que lo que hoy se hace pasar por izquierda (muy en especial el lopezobradorismo) no es tal, sino una nueva y reaccionaria versión del nacionalismo revolucionario priista; porque me parece necesario señalar que a México le urge una izquierda democrática y moderna y no una versión obtusa, cerrada, sectaria y maniquea de la misma; porque pienso que la solución de los problemas del país pasa por los postulados más nobles que a lo largo de la historia ha proclamado la izquierda a nivel mundial, pero que éstos no se pueden imponer por la fuerza, sino por medio del convencimiento racional de los ciudadanos, para arribar al poder mediante el voto y la lucha institucional y democrática. Nos urge una izquierda pensante y con un fondo teórico y filosófico detrás, algo que ni por asomo presentan los pejistas, quienes responden a la voz de un caudillo inculto y zorruno, visceral y ególatra. Por eso mi insistencia en criticar a lo que se hace llamar izquierda. La verdad, el PAN y el PRI no me interesan tanto como para dedicarles mis mayores esfuerzos críticos.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Liss


Hacía un buen tiempo que no acudía a mi casa y aunque la saludé rápidamente en nuestra más reciente tocada en el Ruta 61, como que eso no valió, porque no pudimos charlar. Todo se compensó no obstante esta noche, cuando vino a visitarme. Es Lissette Jassan, una muy talentosa y muy bella amiga videoasta y flamante comunicóloga, a quien conocí hará unos cuatro años, cuando ensayábamos en la casa de nuestro entonces bajista, Juan Óscar Alsina. Las circunstancias eran distintas y apenas la saludaba, pues era novia de un cuate que tenía un restaurante en la parte baja del edificio de la calle Regina, donde Los Pechos practicábamos. Incluso llegó a filmarnos, pues quería hacer un documental sobre nosotros, pero nunca se pudo concretar. Luego, quiso el destino que nos hiciéramos buenos cuates y que viniera de vez en vez a mi depto. La más reciente, sin embargo, fue hace como dos años, si no es que más. Por eso me dio tanto gusto recibirla y cenar aquí con ella (vinito rojo incluido). Es una chava estupenda, llena de gracia, inteligencia, buen gusto musical y una muy particular belleza que hace honor a sus raíces sirias (sería una odalisca esplendorosa a sus veinticinco diciembres). Quedamos en repetir la velada muy pronto. Me encanta la idea.

martes, 12 de agosto de 2008

¿Adicción?


Gracias al isoHunt, durante las semanas más recientes he descubierto y redescubierto discos, casi todos magníficos. Sólo mencionaré algunos: Thirteen Tales From Urban Bohemia de los Dandy Warhols, Narrow Stairs de Death Cab for Cutie, Yes, Virginia de los Dresden Dolls, From a Basement on the Hill de Elliott Smith, Picaresque de The Decemberists, Grinderman de Grinderman (que es decir de Nick Cave), Watershed de k.d. lang, Tired Of Hanging Around de The Zutons, Consolers Of The Lonely de los Raconteurs, Blueberry Boat de los Fiery Furnaces, Nine Lives de Steve Windwood, Loves The Beatles de Lisa Lauren, The Reminder de Feist, The Night de Morphine, The Stage Names de Okkervil River, What's The Time Mr Wolf de The Noisettes, Evil Urges de My Morning Jacket y Working Man's Café de Ray Davies, entre varios otros. Pura maravilla.

lunes, 11 de agosto de 2008

24


Hace un año ya que festejaba en este mismo espacio tus veintitrés añitos. El tiempo viaja a una velocidad vertiginosa. Hoy cumples ya los veinticuatro y aquí seguimos, tan cerca y tan lejos como hace doce meses, con un proyecto casi inmediato a realizar -que sin duda marcara nuestras vidas- y posiblemente muchos otros a futuro. Lo único que te puedo decir es que sigo en la misma emocionante incertidumbre que se produjo el día en que de verdad nos conocimos y que mantengo la idea de jugarme el todo por el todo por una posibilidad tan incierta como irresistible. Me gustó ir a comer contigo a "La Ostra", a manera de celebración cumpleañera, aunque no me pareció un lugar tan bueno. Pero fue divertido eso y luego tomarnos un helado junto al Parque España. Felices veinticuatro, niña querida. Hoy te di un regalo simbólico (bueno, el DVD de una peli que vimos juntos una tarde de ventisca), pero sabes que el verdadero regalo es otro y que muy pronto lo podrás disfrutar. Mais oui!

sábado, 9 de agosto de 2008

¿Cómo se dice “demagogia” en náhuatl?*


“Ce, ome, yei, nahui, macuilli, chicuace, chicome, chicuei, chiconahui, matlactli”. Cuando era adolescente (bueno, sobran los que me acusan de seguir siéndolo a mis cincuenta y tantos) aprendí a contar del uno al diez en náhuatl y todavía lo puedo decir de corrido. También me sabía de memoria los nombres de todos los tlatoanis mexicas, de Acamapichtli a Cuauhtémoc. Leía muchísimo sobre las culturas prehispánicas de México, aunque lo que más me apasionaba era el mundo azteca, tal vez porque soy defeño nacido en Tlalpan (de tlalli, tierra, y pan, encima de). Libros como La vida cotidiana en tiempos de los aztecas de Jacques Soustelle o las obras de Miguel León Portilla, entre muchos otros, alimentaron mis horas de lectura en esas lejanas épocas en las cuales no había concheros en Coyoacán y el mexicanismo chafa y políticamente correcto aún no sentaba sus reales entre la gente progre.
Hoy día, mi fascinación por la cultura tenochca la llevo en secreto, con tal de no ser confundido con los exhibicionistas mamones que se disfrazan de indígenas (penachos y taparrabos incluidos) y se ponen nombres en los que la letra “c” es sustituida por la letra “k” (ahora son “aztekas” o “mexikas”, chale).
La inútil disquisición anterior viene a cuento porque acabo de leer que, a partir del próximo lunes 18, los funcionarios del Gobierno del Distrito Federal (antes Tenochtitlan) comenzarán a tomar clases de náhuatl y que la materia, al parecer, será obligatoria. En principio suena muy bonito, pero en el fondo es una idea demagógica que nada tiene que ver con el rescate de nuestra identidad y nuestra idiosincracia, etcétera. Digo, a muy pocos chilangos se les antoja realizar sacrificios humanos o rendir culto a Huitzilopochtli (al menos como se estilaba en los tiempos del emperador Moctezuma Ilhuicamina).
Nuestro actual tlatoani, Marcelo Ebrardtzin, se empeña en hacer méritos para aspirar a la grande dentro de cuatro añitos. Pero esto del náhuatl obligatorio para servidores públicos, me parece una completa vacilada.

*Publicado hoy en mi columna "Cámara Húngara" de Milenio Diario.

viernes, 8 de agosto de 2008

Buen concierto en El Péndulo


Otra vez la lluvia amenazaba con echar a perder uno de nuestros conciertos, pero no fue así. Hoy no llovió tanto, sólo hubo uno que otro amago de agua en el alto firmamento y ya en la noche, el cielo estaba lo suficientemente despejado como para que no cayera una sola gota de lluvia y el público que casi llenó el "Foro del Tejedor" de la cafebrería El Péndulo de la Zona Rosa llegara sin problemas. Las novedades fueron que tocamos con dos bateristas (una linda alumna de Demetrio, de nombre Carolina, se sumó esta vez a la banda y lo hizo muy bien) y que un amigo de Mauricio, conocido como El Vietnam, nos hizo el paro como bajista, ya que Rafa Herrera tuvo que cumplir un compromiso en Monterrey y no pudo estar con nosotros esta noche. Pero ahí estaban María Emilia en la flauta, el Sr. González en las percusiones, Leyla y Giuliana en las voces, Démex en la batería, Mau en la guitarra y yo: nueve Pechos Privilegiados en total para tocar once canciones frente a unas sesenta personas (en el lugar caben ochenta). El sonido, estupendo. El trato de Esteban Amozorrutia, el genio omnipresente del Foro, impecable. Un muy buen concierto a decir verdad.

jueves, 7 de agosto de 2008

Una foto con Eusebio


Me encontré esta foto que mi querida y extrañada amiga Isadora Hastings -magnífica fotógrafa, guapísima mujer y mejor persona, quien hoy vive con su marido, el artista plástico Damián Ortega, en la ciudad de Berlín, Alemania- nos tomó a mi cuate Eusebio Ruvalcaba y a mí hace algunos años, cuando lo entrevisté para La Mosca. Aquí se las comparto contento (porque hoy fue para mí un muy buen día, con grandes perspectivas que tienen que ver con la escritura de libros y una editorial muy importante y porque por la noche tuve una linda visita femenina).

miércoles, 6 de agosto de 2008

Dos visitas, dos avisos

Visita 1. Miércoles de P. Fue una visita preciosa (comme d'habitude) pero que a los dos se nos hizo demasiado corta (de dos a cinco de la tarde tan sólo). "Se me pasó rapidísimo el tiempo", me dijo ella. Aun así, nos alcanzó para ir a ver unas cámaras de video a Galerías Insurgentes y para comer en la zona gastronómica de Liverpool (qué ricas cosas hay ahí). Todo esplendorosamente grato, si bien (si mal) ella me confirmó algo que sucederá muy pronto en su vida y que a mí me parece un grave error contra el cual nada puedo hacer... ¿o sí? No, creo que no. Desolé.

Visita 2. Como a las ocho vino mi amiga Graciela. Nunca había estado en mi casa, a pesar de que nos conocemos desde hace dos o tres años. Tuvimos una charla muy reveladora. Me dio gusto que viniera. Se fue como a las diez.


Aviso 1. Este viernes 8 de agosto, Los Pechos Privilegiados nos presentaremos en el "Foro del Tejedor" de la librería El Péndulo, sucursal Zona Rosa (Hamburgo 126, Colonia Juárez, a un ladito del Vips de Hamburgo). La cita es a las diez de la noche (bueno, hay que llegar un poco antes para agarrar buena mesa). Ojalá varios de ustedes me puedan acompañar y conozcan así la propuesta de nuestra agrupación.

Aviso 2. A petición de algunas personas que no pudieron asistir, la venta de libros se extiende hasta este fin de semana (9 y 10 de agosto, de doce a seis de la tarde). Aún quedan bastantes títulos interesantes, ejemplares atrasados de La Mosca y ejemplares de Matar por Ángela. Los interesados pueden escribirme a hgmiche55@yahoo.com.mx para concertar cita y pasarles los datos pertinentes.

martes, 5 de agosto de 2008

Certezas



Hoy por la tarde recibí algunas certezas que me confirmaron varias percepciones que tengo desde hace algún tiempo. Por ejemplo, que la presencia de mi papá sigue viva y que los cambios que se dieron en mi vida a partir del 28 de diciembre de 2006 (entre ellos el haber conocido a P, aunque eso sucedió casi un mes después) tienen que ver con él. Sé que suena a locura o tal vez haya quienes no entiendan de qué estoy hablando, pero hoy en la tarde que acudí a cierto lugar eso me quedó clarísimo, como me lo quedó también que lo que voy a vivir en septiembre próximo parte de una buena y correcta decisión de mi parte. Me siento muy feliz y tranquilo (y para quienes siguen al pendiente del próximo proyecto en el que estoy trabajando, hoy tuvimos otra importante junta y el asunto marcha e incluso se acelera).

lunes, 4 de agosto de 2008

De fans y de pants


El otro día leí por ahí que alguien le confesaba a alguna cantantilla equis: "Yo soy tu fans", así, en plural. Lo cual me lleva a recordar que muchísima gente, al hablar de cierta prenda deportiva que va enfundada en las piernas, se refiere a la misma con frases como "me voy a poner el pants¨o "me compré un pants", con la palabra igualmente en plural. La verdad es que suena horrible y demuestra la ignorancia idiomática de quien habla de ese modo. Es como decir "me voy a poner mi pantalones". Lo correcto es los pants o los pantalones. La letra "s" rompe con el singular y por concordancia el artículo debe ir en plural. Olvídense de "el pants" y digan "los pants" o, mejor aún, los pantalones deportivos.

domingo, 3 de agosto de 2008

La estrella porno más famosa (y joven) de la historia*


Se trata sin duda del ser humano cuyo pene (pirrín, en lenguaje circense) ha sido más visto en los últimos tiempos. Pocos como él han suscitado tantas fantasías de tan distintos tipos. Su cuerpo desnudo ha quedado grabado en las mentes de varias generaciones y resulta prácticamente imposible olvidarlo.   No es precisamente sensual, aunque algo tiene de voluptuoso. No importa cuál sea el sexo de quien mira su célebre imagen, a uno se le antoja cargarlo, apapacharlo, consentirlo, acariciarlo. Su nombre es Spencer Elden y acaba de cumplir diecisiete años. Sin embargo, cuando su fotografía sin ropa fue dada a conocer al mundo, era apenas un bebé de cuatro meses de edad.
  Era noviembre de 1991. El fotógrafo estadounidense Kirk Weddle llamó a su amigo Rick Elden para decirle que estaba haciendo una serie de fotos con niños de pocos meses de nacidos y que si lo dejaba tomarle unas placas a su pequeño Spencer, le daría doscientos dólares por el favor. Fue así como se llevó a cabo la sesión en la alberca de una escuela de la ciudad de Pasadena, en California, con tomas subacuáticas en las cuales el gracioso nene parecía tratar de atrapar algo; quizás un poco de oxígeno, ya que era la primera vez en su vida que nadaba. Rick Elden no sabía para qué iban a usarse las imágenes de su hijo. Lo supo hasta finales de ese año, cuando la fotografía de Spencer apareció en la portada del álbum Nevermind de Nirvana, el explosivo trío comandado por el atormentado compositor, guitarrista y cantante Kurt Cobain, grupo al que Elden desconocía por completo.
  La idea de la carátula del disco, con la simbólica foto de un bebé sumergido que trataba de atrapar un billete de un dólar enganchado a un anzuelo, fue del propio Cobain. Primero se trató de comprar una con alguna agencia fotográfica, pero el precio era demasiado alto para el presupuesto conque se contaba y por ello se ideó la estratagema de pagar sólo doscientos dólares a los padres que accedieran a que sus bebés fuesen retratados. Nadie imaginó, ni siquiera el propio autor de “Smells Like Teen Spirit”, la trascendencia que aquel trabajo discográfico y su portada cobrarían para la historia del rock.
  En realidad se trata de una composición fotográfica, ya que el anzuelo con el billete fue agregado más tarde por el diseñador del arte gráfico, Robert Fisher, quien cuenta que al principio no sabían qué poner en el gancho, si un disco compacto, un trozo de carne o un pescado. En una lluvia de ideas, Cobain mencionó lo del dólar de papel y la sugerencia fue aprobada con entusiasmo. El propio Fisher cuenta que “Kurt era un muchacho tímido y encantador, pero al mismo tiempo intelectualmente profundo, sobre todo respecto a su trabajo como creador. Aunque nunca dio una explicación racional sobre lo que representaba la carátula de Nevermind, debo asumir que el bebé desnudo simbolizaba a su propia inocencia, el agua era el ambiente extraño donde tenía que desarrollar su carrera como músico y el anzuelo con el dólar significaba el riesgo que corría su vocación artística al ingresar al mundo corporativo de la industria del rock”. Tal vez.
 A diecisiete años de la salida de Nervermind, Spencer Elden, el bebito buceador que apareció en el mismo, es un muchacho que vive y estudia en Los Ángeles, California, y quien dice sentirse como “la estrella porno más famosa del mundo”. No está lejos de la verdad. Su desnudo, con el pequeño pene infantil a la vista, ha sido contemplado por cualquier cantidad de personas en el mundo entero. Se sabe que el álbum de Nirvana ha vendido hasta la fecha veintiséis millones de copias, de las cuales Elden no ha visto un solo billete de a dólar de regalías (el único que vio fue el de la famosa portada), pero el jovenzuelo dice estar muy contento de haber sido un bebé tan popular y confiesa que a sus amigas suele preguntarles en son de broma: “¿Te gustaría ver mi miembro por segunda vez?”.
  Sus compinches, en cambio, suelen burlarse de él:
  -Oye, te vi ayer en el centro.
  -Imposible, me quedé a estudiar en mi casa.
  -No, te vi en la tienda de discos Geffen. Estabas extendido en el piso, medías como cinco metros y caminé varias veces encima de ti.
  Alguna vez, Kurt Cobain comentó que cuando el niñito fuera adolescente, su esposa (Courtney Love) y él lo invitarían a comer. Es obvio –y todos sabemos las razones- que eso jamás sucedió. Hoy, a sus diecisiete, Spencer mira el sentido de la vida con un desencanto parecido al del llamado mártir del grunge: “Siempre las mismas personas, los mismos profesores, las mismas chavas estúpidas… Quiero hacer algo importante, quiero viajar…”.
  No deja de resultar paradójico que el joven Elden mitifique a la década que Cobain tanto aborrecía por su vacío, su desesperanza y su falta de perspectivas: “Mis amigos no hacen más que jugar Rock Band en sus Xbox, ¡como si se de verdad estuvieran en un grupo! Esa es la diferencia entre los jóvenes de los años noventa y los de la actualidad: cuando aquéllos querían tocar, salían a la calle y formaban una banda real, en cambio los de hoy…”.
  En 2001, a sus diez años de edad y en el décimo aniversario de Nevermind, Spencer Elden recreó la celebérrima portada para la revista Rolling Stone. Dos años más tarde, apareció en la cara del disco The Dragon Experience de cEvin Key (fundador de Skinny Puppy). A los catorce años, en 2005, participó en el documental (para DVD) Classic Albums: Nirvana-Nevermind y salió entrevistado en el programa de television The 100 Greatest Albums.
  Spencer se encuentra a punto de salir de la escuela preparatoria (o a lo que equivalga la high school) y considera la posibilidad de entrar a la academia militar de West Point o, en su defecto, “convertirme en un artista… o en algo”.
  Así lo dicta su filosofía, todo un retrato de su generación: “Yo tomo las cosas como vienen. Si algo me gusta, me gusta; si no me gusta, pues no me gusta y ya”.

*Publicado hoy en la sección "El ángel exterminador" de Milenio Diario.

sábado, 2 de agosto de 2008

Ahí viene el lobo*



“Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está”

Ronda infantil.

Un lobo al que todos daban por muerto hace ocho y hace dos años. Un lobo lleno de mañas, astucia, malicia y maquiavelismo. Un lobo viejo pero malevolamente sabio. Un lobo feroz, implacable, impío, pero paciente, sagaz, discreto. Es un lobo de tres colores, un lobo tricolor, un lobo que sabe mantenerse al centro de las cosas cuando éstas tienden a alejarse hacia los extremos. Un lobo que sabe a la perfección que esas cosas que parecen irse hacia el confín derecho o hacia el confín izquierdo, al final acaban por regresar a su origen, a su núcleo, a su eje. Un lobo avisado, taimado, que no cree en lo centrífugo sino en lo que se concentra en una sola voluntad para dar el golpe definitivo en el instante preciso.
Cada vez escucho a más gente decepcionada de los panistas (el gobierno de Vicente Fox fue devastadoramente desanimante), cada vez escucho a más gente desengañada de los perredistas (la actitud del ala radical de nuestra izquierda reaccionaria la sume cada vez más en la autodestrucción), cada vez escucho a más gente que afirma sin dudar que en el 2009 y en el 2012 va a votar por el PRI.
¿Nostalgia por el paternalismo? ¿Añoranza de tiempos igualmente corruptos pero en apariencia más plenos de certeza y estabilidad? ¿Afán por el retorno de los brujos ante el fracaso de sus aprendices? No lo sé, pero mi percepción es que cada día hay más mexicanos que quisieran regresar a los años de la dictadura perfecta, cuando papá gobierno se hacía cargo de todo, de premiarnos y castigarnos, de darnos palmaditas de aliento cuando nos portábamos bien y azotes severos cuando nos portábamos mal.
Sí, ahí viene el lobo. Un lobo que nunca se fue del todo y que sólo permaneció agazapado, al acecho de tiempos propicios para recobrar los territorios que le fueron arrebatados. Parece un cuento de Charles Perrault o una fábula de La Fontaine, pero es una realidad tan factible como lo son todas las vueltas delirantes que da la historia.
Lobo, ¿estás ahí…?

*Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.

viernes, 1 de agosto de 2008

La noche de un día perfecto


Hay días en los cuales la belleza se descubre más diáfana y más pura. Días cuando las cosas parecen marchar con tan perfecta armonía que uno teme mover un dedo y desacomodarlo todo. Como hoy, un viernes tan esplendoroso que ni siquiera el cielo gris podía tapar la luz del sol proyectada sobre el azul celeste del firmamento o el resplandor de la luna, en vano oculta tras los nubarrones repletos de una lluvia que nunca terminó por caer a plomo y que no pudo aguar fiesta alguna. Fue una mañana en la que tú viniste a mi casa y nos reunimos con mi generosa y bella amiga Talía, para concretar, por fin, algo que desde principios de año flotaba en el viento de las ilusiones y no acababa de aterrizar, algo que hoy se transformó en una cuestión prácticamente irreversible. Lo celebramos, tú y yo, con una comida no del todo sabrosa (definitivamente, el Potzolcalli que está en Insurgentes Sur, cerca del Cinemex Manacar, no es un lugar recomendable), pero que dadas las felices circunstancias, supo a gloria. Luego te fuiste y cada uno de se dedicó a atender sus pendientes, para reencontrarnos de manera divertida, a las nueve y pico de la noche, en las escalinatas del Auditorio Nacional -llegaste en circunstancias ciertamente delirantes, pero muy a tu estilo- y arribar juntos al Lunario, donde Monocordio iba a dar el concierto más importante de su existencia. Como no fui incluido en la lista de invitados, tuvimos que ingresar por el área de prensa, pero el único inconveniente fue una breve espera. Ya adentro, saludamos a varios de mis amigos (Alex Otaola y Anís Rangel, Armando Vega-Gil y Susana San José, Brenda Hernández, Claudia Sánchez, Vero Maza y Jachen, Eduardo Limón, Lupita Rosas y Toño Ledezma, el buen Tacho, Graciela y su pareja) y te presenté con algunos que no conocías (Tatiana Meillard, Juan Pablo Villa, Laura Vázquez, David Cortés, los papás de Fernando Rivera Calderón, su hermana Jimena, Rafael Tonatiuh y su linda novia..., en fin, mucha gente a la que aprecio y a la que me encantó presentarte). Me disparaste una cerveza y nos situamos al fondo del repleto Lunario; una buena elección, porque de ahí se veía muy bien el escenario y cuando nos cansábamos de estar parados, podíamos sentarnos en un escalón. El concierto, a pesar de ciertos problemas con el audio, resultó muy bueno y fue de menos a más. Fernando se rodeó de los habituales y excelentes músicos de su banda, con la suma de varios invitados de primer orden, como los ya mencionados Juan Pablo Villa y Alex Otaola, además de Fratta y una violinista y un chelista extraordinarios con quienes interpretó una bellísima canción que yo desconocía ("A veces"). Fue un concierto muy emotivo y emocionante, muy cálido y entusiasta. El Fer (uno de los dos amigos a quienes realmente puedo llamar mi hermano, el otro es Adolfo Cantú) merece todo lo que ha logrado y aún tiene muchísimo que ofrecer. En verdad me da mucho gusto por él. En fin, un gran concierto. Lo disfrutaste, lo disfrutamos, lo mismo que disfrutamos la charla que se desarrollaba entre tú y yo, en algunos momentos de descanso, y que fue tremendamente divertida y cariñosa. Por Dios que no me canso de estar contigo, por Dios que cada día me gustas más, por Dios que cada vez enloquezco más de amor por ti y no me importa saber en qué va a terminar esto (para bien o para mal), como tampoco me interesa desafiarlo todo (convenciones sociales incluidas) con tal de que algún día estés a mi lado y no sólo en un restaurante o en un concierto. Por lo pronto, faltan menos de cuarenta días. Treinta y nueve para ser exactos.