domingo, 17 de febrero de 2013

La saludable inconformidad de Radiohead

A diez años de haber grabado su primer disco, Radiohead se erige hoy como uno de los grupos fundamentales del rock y la música contemporánea toda. En una época en la cual, por todas partes, los grupos de rock brotan como hongos desaforados; en un momento en el cual resulta tan difícil lograr un sonido aunque sea levemente original, el quinteto de Oxford consiguió no sólo ese toque de singularidad que muy pocos han tenido en las últimas décadas, sino que marcó toda una etapa de la historia rocanrolera e influyó de modo determinante a muchos músicos que actualmente tratan de seguir sus lineamientos.
  Musicalmente, Radiohead ha evidenciado desde hace más de un decenio una muy saludable inconformidad con su propio trabajo y gracias a ello, cada uno de sus discos muestra, sin perder el sonido característico de la agrupación, una evolución y un rompimiento con su respectivo pasado inmediato. Hay un gran paso diferenciado de Pablo Honey a The Bends, como lo hay de éste a O.K. Computer y de éste a Kid A o Amnesiac y Hail to the Thief es una nueva y paradójica vuelta de tuerca que recobra la obra total del grupo y la revoluciona y la sacude y la transforma, para hacer de ella una propuesta fresca e incluyente. Sólo Radiohead puede darse en la actualidad esa clase de lujos.
  Es cierto que la figura de Thom Yorke, ese extraño freak con el ojo dañado y una aparente actitud hosca y retraída, es la más representativa en la imagen pública de Radiohead. Es cierto también que la mayoría de las letras y las ideas gráficas y buena parte de la música salió de su peculiar cerebro. No obstante, los otros cuatro integrantes de la agrupación –Jonny Greenwood, Colin Greenwood, Ed O’Brien y Phil Selway– también han aportado sus capacidades y talentos y han edificado este proyecto que fuera de fanatismos y sobrevaloraciones –equipararlos con los Beatles y lo que éstos representaron para la música del siglo veinte es una franca exageración que ellos mismos reconocen–, es hoy por hoy uno de las más importantes y al cual le queda, al parecer, mucho por aportar en los años venideros.

(Texto de presentación que escribí para el número 4 de los Especiales de La Mosca, publicado en octubre de 2003)

1 comentario:

Alejandro Jónbjarnardóttir dijo...

Maese ya me había espantado con eso de 10 años del Pablo Honey.

Muy buena introducción!