lunes, 5 de agosto de 2013

Bosque noruego

... o Tokio Blues, como le pusieron en español.
  La verdad es que siempre me niego a leer a los autores en boga y en el caso de Haruki Murakami no había sido la excepción. Pero una amiga (cuyo nombre no puedo mencionar porque tiene un novio obtuso y celoso) prometió regalarme esta novela y cumplió, hace algunas semanas. Hoy terminé de leerla y debo aceptar que me estaba perdiendo de algo muy bueno.
  Norwegian Wood (1987) es un relato espléndido, una narración conmovedora, emotiva, divertida, cautivadora, deliciosamente maliciosa y extraordinariamente amena. Aunque sé que muchos ya la leyeron, prefiero no revelar la trama (bastante sencilla y sin demasiadas complicaciones, aunque eso no le resta profundidad y arte literario). Lo que me gustaría resaltar es la sabiduría de Murakami para retratar a sus personajes femeninos, todos ellos magníficos. Si bien el personaje principal es Toru Watanabe, la voz narradora, las cuatro mujeres con quienes se relaciona de manera importante en los pasajes de vida que cuenta resultan todas ellas fascinantes. Aunque unas resultan más importantes que otras, Naoko, Midori, Reiko y Hatsumi son seres tan reales y a la vez tan inasibles que a lo largo de la lectura se vuelven cada vez  más entrañables (en lo personal, el carácter abierto y desenfadado de Midori la convierte en mi favorita, aunque el misterio de Naoko es muy atrayente y la amable camaradería de Reiko hace de ella un personaje absolutamente empático).
  La vida en Tokio y sus alrededores a fines de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado es el marco en el que se desarrolla esta historia llena de nostalgia, tristeza, sensualidad (el sexo es visto con una feliz naturalidad) y cierto grado de cinismo y desencanto. La muerte es otro elemento muy presente y el suicidio aparece más de una vez. La narrativa es serena y pausada, las descripciones no son exhaustivas (por suerte) y los diálogos suelen ser fluidos y llenos de una reveladora desenvoltura.
  La música juega un papel importante también, ya que son múltiples las referencias de discos y canciones de la época (y como el título del libro lo indica, las melodías de los Beatles resultan aquí fundamentales).
  Una novela estupenda que me motiva a leer más de Murakami, algo que haré sin duda.

1 comentario:

Luis Alberto Gonzalez dijo...

tiene otros libros espléndidos pero no creo que ninguno le llegue a este bosque noruego...puedes seguirle con Al sur de la frontera al Oeste del Sol, After Dark y la que se dice es su obra maestra IQ84.