miércoles, 5 de junio de 2013

Los hijos putativos de los Rolling Stones

Cuando se habla de un grupo que a lo largo de más de cuarenta años ha influido a multitud de agrupaciones, uno piensa en seguida en los Beatles. Sin embargo, otra banda que desde la misma época –primera mitad de los años sesenta– ha sido muy influyente en el desarrollo del rock es The Rolling Stones. Con un sentido más profundamente rocanrolero que el de sus congéneres de Liverpool y, sobre todo, con un mucho mayor énfasis en las raíces del género, es decir, el blues, el country, el rhythm and blues, el soul y el gospel, las piedras rodantes fueron de diferentes maneras un conjunto musicalmente más estadounidense que británico, a pesar de su origen londinense. Gracias a un bagaje que se fue formando en la escucha de los grandes intérpretes de la música popular norteamericana –desde Muddy Waters hasta Hank Williams, desde Robert Johnson hasta Wilson Pickett y Mahalia Jackson–, los Stones crearon un estilo que los convirtió desde un principio en los representantes del rock menos allegado a la música pop. No resulta extraño entonces que los grupos que mayor influencia recibieron de los creadores de “The Last Time”, “Honky Tonk Women” y “Street Fighting Man” hayan sido nativos de los Estados Unidos. De ese modo, bandas como Aerosmith, Guns n’ Roses, The Black Crowes y Bon Jovi, entre muchas otras, no sólo adoptaron en un principio la actitud y la imagen rebelde e inconformista del conjunto encabezado por Mick Jagger y Keith Richards, sino que además tomaron mucho de su estilo musical e incluso adaptaron ciertos detalles dentro de su propia conformación (todos eran quintetos, con excepción de los Crowes; todos tuvieron como líderes a un vocalista y a un guitarrista principal, quienes además formaron duplas para la composición de la mayor parte de sus canciones). Sin embargo –y esto es necesario remarcarlo–, ninguna de esas agrupaciones se dedicó a copiar o, peor aún, a clonar a los Rolling Stones. Cada una de ellas logró crear un estilo propio y un sonido perfectamente distinguible, al grado de que si uno escucha a Aerosmith o a los Black Crowes, de inmediato sabe quiénes son (algo que no suele ocurrir con la mayoría de los grupos actuales). Hemos querido recordar en este número de La Mosca a esas bandas que si bien son derivadas de los Stones, mantuvieron siempre un estatus suficientemente original como para ser consideradas únicas e irrepetibles.

(Editorial "Ojo de mosca" que escribí para La Mosca en la Pared No. 91, publicada en marzo de 2005).

1 comentario:

Alejandro Jónbjarnardóttir dijo...

Mucha razón en too lo que menciona maese Michel